¿Por qué la re-evolución del XXI es y debe ser una lucha feminista?

Escribe: Anel Hernández Sotelo

 

imagen de pmincorrecto.org

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Aborrezco a la mujer sabia. Que no viva bajo mi techo

la que sepa más que yo, y más de lo que conviene a una mujer.

Porque Venus hace a las doctas las más depravadas.

Eurípides, Hipólito

 

Uno de los axiomas fundantes del constructo ideológico encerrado en el concepto de Occidente es, como escribió José Ortega y Gasset en Estudios sobre el amor (1939), que “el oficio de la mujer, cuando no es sino mujer, es ser el concreto ideal (‘encanto’, ‘ilusión’) del varón [porque] la mujer antes que poder ser cualquier otra cosa, ha de parecer al hombre, como Veleda, una hada, una mágica esencia. La ilusión podrá vivir un instante o no morir nunca: breve o perdurada es la ocasión de influencia máxima sobre el hombre el hombre que a la mujer se ofrece”. Según esta tesis, “el modo específico de la influencia femenina en la historia” radica en esa capacidad de afectar el hacer del varón por medio de sus encantos, razón por la que el filósofo español se admiraba de que existieran “mentes lo bastante ciegas para admitir que pueda la mujer influir en la historia mediante el voto electoral y el grado de doctor universitario tanto como influye por esta su mágica potencia de ilusión”.[1]  Y es que, aunque sufragista con grados académicos, el poder de la mujer reside –de acuerdo con el autor- “en hacerse a sí misma más perfecta, creando en sí un nuevo tipo de feminidad más delicado y más exigente” frente al varón, proceso mediante el cual la mujer realiza su “suprema misión sobre la tierra: exigir, exigir la perfección del hombre”.[2]

La misión de la “hembra humana”[3] es funcionar como un “excitante psíquico”[4] que motive al varón, por medio de su “mágica potencia de ilusión”,[5] a la búsqueda de su propia perfección. Así, la mujer emerge en el texto de Ortega y Gasset como una facilitadora de ilusiones. De ella depende la “higiene de ideales”,[6] misma que lleva a cabo a veces sin darse cuenta porque

“toda mujer lleva en su intimidad preformada una fija de varón, sólo que ella no suele saber lo que lleva. El fuerte de la mujer no es saber, sino sentir. Saber las cosas es tener sus conceptos y definiciones, y esto es obra de varón. La mujer no sabe, no se ha definido ese modelo de masculinidad, pero los entusiasmos y repulsas que siente en el trato de los hombres equivalen para ella al descubrimiento práctico de esa carga ideal que insospechada traía en su corazón”.[7]

A pesar de los progresos actuales a nivel legislativo que en materias de derechos humanos, equidad de género, trata de personas y abolición de la esclavitud son promovidos encarecidamente desde todas las esferas institucionales, las discutibles y polémicas ideas sobre la misión femenina en el devenir histórico escritas hace setenta y seis años por uno de los pocos filósofos iberoamericanos más leído y discutido por el orbe siguen vigentes. “No soy la señora de la casa” fue el argumento con el que Enrique Peña Nieto justificó su ignorancia sobre el costo del kilo de tortillas en 2011.[8] Este hecho sólo revela un átomo de la punta del iceberg.

Durante la 5º edición del Movistar Campus Party, celebrado en Zapopán en junio de 2014, la empresa MiPC Comunicaciones promocionó sus servicios “con una edecán en vestido blanco con un código QR a la altura de los glúteos”.[9] Los interesados en obtener algunos beneficios ofertados por la empresa debían fotografiar el trasero de la edecán para  escanear el código. En el mismo evento, Eduardo Zepeda, (¿entonces?) miembro del Fondo de Información y Documentación para la Industria (INFOTEC) –un centro público de investigación y desarrollo tecnológico adscrito al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT, México)- impartió la conferencia titulada Cómo hackear al sexo femenino en la que comparó “el hackeo de un sistema con conquistar a una mujer” y enumeró diferentes estrategias para amar a las féminas sin intentar entenderlas porque “las mujeres no se entienden ni a ellas”.[10] Ante el escándalo en la redes sociales, el CONACYT se vio obligado a deslindarse del asunto con el argumento de que las ideas vertidas por Zepeda no eran compartidas por esta institución que se caracteriza por la promoción de la equidad de género.[11]

En septiembre de 2014 Alejandro García Ruíz, quien había sido diputado local del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Chiapas, regidor del Ayuntamiento de Tapachula y secretario general de la Confederación Nacional Campesina (CNC), expresó en su programa de radio La Chorcha que “las leyes, como las mujeres, se hicieron para violarlas”.[12] El ultraje promovido por García Ruíz no tiene desperdicio porque revela el capital cultural predominante entre l@s mexican@s y nos exige un repaso analítico por nuestro refranero nacional. ¿Qué hubiera opinado Ortega y Gasset? A la luz de sus Estudios sobre el amor quizá se decantaría por dos tesis: (a) que las mujeres son violadas por la fascinación, por el encanto, por el ideal que mueve y conmueve a los varones o (b) que una mujer violada es una mujer que no ha descubierto su mágica potencia de ilusión para exigir a los varones la perfección moral. Son sólo elucubraciones mías, claro está.

Y es que, como escribió el filósofo español, la misión femenina –la misión de ser sujeto y objeto de encanto- trasciende al derecho sufragista y a la preparación universitaria. Para muestra, otra historia. El 29 de diciembre de 2014 Denise Dresser publicó en el periódico Reforma un texto titulado ¿Paz mafiosa o real? en el que se preguntaba: “¿La licitación del tren México- Querétaro fue ganada por el Grupo Higa gracias a la influencia de intereses familiares por la compra de la Casa Blanca? ¿La privatización de lo que hoy es Televisión Azteca fue ganada por Ricardo Salinas Pliego debido a la intervención de Raúl Salinas en su favor?”.[13] El 7 de enero de 2015, Jaime Ramos Rivera en representación de Grupo Salinas, ejerció su derecho de réplica bajo el siguiente tenor:

“Sorprende, sin embargo, que con la agudeza de la señora Dresser nunca haya sugerido investigación o duda sobre el proceso que vivió la familia Junco cuando el señor Alejandro Junco de la Vega despojó –robó según algunos- a su propio padre las acciones de El Norte, que dan origen a Grupo Reforma.

Y ya que estamos en el hábito de las preguntas ¿Por qué la señora Dresser nunca indagó este tema? ¿Será que teme que esta información sobre su jefe pudiera dar pie a que se haga público el proceso mental que sufrió hace un tiempo, y que fue ampliamente detallado en redes sociales, que la llevaron a internarse en un hospital de Los Ángeles por intento de suicidio?

¿Será que la señora Dresser desea ocultar que muchas de sus inquisidoras preguntas y reflexiones provienen más de un estado emocional alterado que de periodismo serio?

Esas preguntas también merecen, para su público, una respuesta clara”.[14]

A todas luces, la referencia al “estado emocional alterado” de Dresser forma parte de la cultura del escándalo tan bien arraigada en nuestro país. El asunto carece de relación con el escrito que la politóloga publicó días antes. La discusión crítica se nubla con el espectáculo, el chisme y el pitorreo. Nuevamente el texto de Ortega y Gasset emerge como un ente dilucidador sobre el sentido de estos cuestionamientos tan fuera de lugar: “La excelencia varonil radica, pues, en un hacer; la de la mujer, por lo que es”.[15] Así, para la empresa liderada por Ricardo Salinas Pliego, Denise Dresser vale por lo que es: una loca depresiva que confunde sus alteradas reflexiones con el periodismo serio. Dresser, a los ojos de Salinas Pliego, no es encantadora pues no representa el excitante psíquico ni la higiene de los ideales. Triste es lo que el destino depara para la politóloga: “Si la mujer no encanta, no la elige el hombre para hacerla esposa que sea madre de hijas hermanas de sus hijos. Todo se origina en ese mágico poder de encantar”.[16]

Si para Ortega y Gasset el fuerte de la mujer no es el saber sino el sentir, entonces, la misión histórica de las mujeres es mucho más compleja de lo que el filósofo creyó. Porque hoy sabemos que el hemisferio femenino del cerebro –me refiero al hemisferio derecho- es el que permite la apreciación holística del entorno, la compresión más rápida de lo que leemos y el que potencia la intuición, la creatividad, la imaginación y la espiritualidad. Las funciones de este hemisferio son más antiguas, dado que en el feto humano éste madura antes que el hemisferio izquierdo, y están más desarrolladas en el cerebro femenino. Es por eso que

“la parte derecha de nuestro cerebro femenino genera sentimientos no lógicos y desafía las reglas del razonamiento convencional […] Los sentimientos del hemisferio derecho son auténticos, y progresan de forma global y simultánea. Las intuiciones llegan de una forma súbita […] El hemisferio derecho es una puerta que se abre al mundo de lo invisible, es el dominio de los estados alterados de la conciencia”.[17]

Así, en la capacidad del cerebro femenino para retar las reglas del razonamiento convencional, para intuir el mundo de lo invisible y para aprehenderlo de manera holística, radica eso que Ortega y Gasset llamó el fuerte de la mujer: el sentir.

Denise Dresser, Carmen Aristegui, Anabel Hernández, Lydia Cacho, Dolia Estévez, Sanjuana Martínez, Marcela Turati y “Priscila” del portal Grillonautas, por mencionar sólo algunos nombres, son mujeres que sienten, que sienten como mujeres, que han desafiado –cada una a su muy peculiar manera- las reglas del sistema patriarcal. Sienten como mujeres, al contrario de otras periodistas, escritoras e intelectuales que se han decantado por la masculinización de sus habilidades como la única manera de obtener un lugar en “la plaza pública”. Son mujeres que no sólo conocen el know how, sino que lo hacen suyo al proyectarlo con una energía que se revela retadora de la tradición del patriarcado. Al lado de estas mujeres que, indignadas por el statu quo de un México que vomita cadáveres, dedican sus días al análisis y la investigación, caminamos otras más. Y todas, seamos madres o no, sabemos que entre nosotras existe una parafísica propia de la ontología femenina: somos creadoras de vida. Por eso sólo una mujer puede imaginar lo que el asesinato o la desaparición de un hijo significa.

Hoy, el Estado mexicano mata y persigue a l@s hij@s de nosotras, las mujeres que sentimos. Las madres de los normalistas desaparecidos en Iguala están alzando alto la vara: no se cansan, no se callan, no agachan la cabeza. Denuncian, culpan y exigen públicamente. No se maquillan ni andan en tacones para encantar. Caminan a paso firme junto con los hombres, no van atrás ni delante de ellos. Ellas somos nosotras porque sabemos que en nuestro dolor radica nuestra fuerza. Somos gestoras de nuestras aflicciones, de nuestras angustias y de nuestros miedos y, como tales, penetramos el mundo de lo invisible para descubrir nuestro poder de transmutar esas aflicciones, angustias y miedos en valor, coraje y osadía.

Es momento, quizá, de releer el libro de Susan Faludi, Blacklash: The undeclared war agains american woman (1991) para reflexionar sobre las sutiles y efectivas estrategias desarrolladas por el sistema de dominación occidental para desacreditar al feminismo como movimiento social re-evolucionario. Porque, como lo ha expresado la periodista congoleña  Caddy Adzuba, “el cuerpo de la mujer es utilizado como campo de batalla”.[18] La violencia (física, sexual, discursiva e imagográfica) contra las mujeres es otra arma de guerra del poder económico internacional. Políticos y empresarios saben que con el ataque a las mujeres se logra la descomposición del tejido social.

Si quien lee estas líneas considera que la situación actual que se vive en la República Democrática del Congo no es comparable con la que vivimos en los Estados Unidos Mexicanos, si piensa que no existe vínculo alguno entre la degradación de la mujer y el sistema neoliberal global o si argumenta que el feminismo es la otra cara del machismo y la misoginia, lo invito a que lea la investigación de Humberto Padgett y Eduardo Loza, Las muertas del Estado. Feminicidios durante la administración mexiquense de Enrique Peña Nieto (Grijalbo, 2014), para entender por qué la re-evolución del siglo XXI es y debe ser una lucha feminista.

[1] ORTEGA Y GASSET, José, Estudios sobre el amor, edición digitalizada, pp. 10-11. Recurso disponible en http://es.scribd.com/doc/3819912/Ortega-y-Gasset-Estudios-sobre-el-amor#scribd (consulta: febrero 2015).

[2] ORTEGA Y GASSET, Estudios sobre…, p. 14.

[3] ORTEGA Y GASSET, Estudios sobre…, p. 7.

[4] ORTEGA Y GASSET, Estudios sobre…, p. 9.

[5] ORTEGA Y GASSET, Estudios sobre…, p. 10.

[6] ORTEGA Y GASSET, Estudios sobre…, p. 9.

[7] ORTEGA Y GASSET, Estudios sobre…, p. 14.

[8] “-¿Cuál es el precio de la tortilla? ‘No soy la señora de la casa’: Enrique Peña Nieto” en Sinembargo, 12 de diciembre de 2011, en http://www.sinembargo.mx/12-12-2011/94693 (consulta: febrero 2015)

[9] “Acusan sexismo en Campus Party; empresa y organizadores se disculpan” en Animal Político, 27 de junio de 2014, en http://www.animalpolitico.com/2014/06/acusan-misoginia-en-campus-party-empresa-y-organizadores-se-disculpan/  (consulta: febrero 2015)

[10] “Conferencia para ‘hackear a una mujer’ incomoda en Campus Party” en Excelsior, 26 de junio de 2014, en http://www.excelsior.com.mx/hacker/2014/06/27/967778 (consulta: febrero 2015)

[11] “El Conacyt se deslinda de conferencia sexista” en Proceso, 27 de junio de 2014 en http://www.proceso.com.mx/?p=375864 (consulta: febrero 2015)

[12] MAYA CASTRO, Armando, “La misoginia y los políticos” en El mexicano, sin fecha, en http://www.el-mexicano.com.mx/informacion/editoriales/3/16/editorial/2014/09/23/790503/en-plan-reflexivo (consulta: febrero 2015) y GUTIERREZ, Oscar, “Audio. Las leyes, como las mujeres, se hicieron para violarlas: ex diputado” en Red política/El Universal, 21 de septiembre de 2014, en http://www.redpolitica.mx/estados/audio-las-leyes-como-las-mujeres-se-hicieron-para-violarlas-ex-diputado (consulta: febrero 2015)

[13] “Disputa Denise Dresser y Salinas Pliego” en La Otra Opinión, 7 de enero de 2015, en http://laotraopinion.com.mx/nota.php?pid=1136 (consulta: febrero 2015)

[14] “Disputa Denise Dresser…”.

[15] ORTEGA Y GASSET, Estudios sobre…, p. 13.

[16] ORTEGA Y GASSET, Estudios sobre…, p. 10.

[17] OLÀRIA, Carmen, “La novela policiaca y la investigación detectivesca bajo la percepción, el pensamiento y el cerebro de una mujer o cómo investigan los hombres y cómo lo hacen las mujeres” en Dossiers Feministes, Núm. 9, 2006, p. 169.

[18] Véase Conflicto en el este de la RDC, ponencia presentada por Caddy Adzuba en la Fundación Carlos de Amberes (Madrid) el 23 de mayo de 2013, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=x0VxLUVsw0Y  y el cortometraje PourQuoi? dirigido en 2011 por Ouka Leele (Bárbara Allende Gil de Biedma), disponible en https://www.youtube.com/watch?v=A80FDiFNsLM (consulta: febrero 2015).

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2 pensamientos en “¿Por qué la re-evolución del XXI es y debe ser una lucha feminista?

  1. Querido José Omar,
    agradezco tus comentarios. Como historiadora te puedo decir que las teorías de los arqueólogos sobre un periodo de organización matriarcal se puede justificar también desde la lectura crítica de los mitos primordiales de las culturas ancestrales. Un ejemplo: la Eva bíblica. Se ha estudiado que el hecho de que en el mito ella sea la que coma del árbol prohibido indica, de alguna manera, las facultades sociales y de toma de decisión en las culturas de la media luna mediterránea, además de que éste y otros relatos nos indican que fueron las mujeres quienes descubrieron y fomentaron la agricultura mientras los hombres se dedicaron a la caza y a la pesca. Podría extenderme bastante en este punto. Hay que recordar que tradicionalmente la historia ha sido escrita por hombres y que la academia más ortodoxa considera que sólo hay historia cuando hay escritura. A las mujeres históricamente se nos ha impedido el derecho de leer y escribir con grafías. La prehistoria, según éstos académicos, no es historia. Pero hay dos factores a tener en cuenta: 1. la escritura no se limita a las grafías y 2. no existe la prehistoria, pues todo el devenir humano es histórico. Los y las antropólog@s han dado pruebas, mediante el estudio del folklore de los pueblos, que sí es posible hablar de un matriarcado primigenio. Por lo demás, nuevamente agradezco tus palabras y seguimos en la lucha por un mundo sin violencia, con equidad y con amor. Saludos

  2. Nietzsche siempre menosprecio a las mujeres de su época pero no se puso a instruir a ninguna. Hasta todos los hombres le parecían inferiores pero mucho más las mujeres. El sometimiento de la mujer existe desde nuestro origen como especie. Yo dudo infinitamente que estudios arqueológicos debelan que en algún lugar y época gobernaron con exclusividad las mujeres. Con el sistema social actual las mujeres ya se pueden liberar de la crianza, de recolectar bayas y demás actividades que las ataban desde la prehistoria, aunque lo que más ha sometido a las mujeres es la ignorancia de los pueblos y el que ellas siempre han tenido que estar sufriendo nuestra historia completa, que es la historia de las guerras sin fin, entre los supermachos sionistas y presionistas, animales bestiales que asesinan y violan indiscriminadamente a las mujeres. El capitalismo también favorece bastante el sometimiento de las mujeres que siempre las ha visto como una mercancía más. En Bolivia se va a dar la primera emancipación real de las mujeres en masa a nivel nacional, no sólo las privilegiadas.

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