Reflexiones contrarias

 Escribe: José Jorge Hernández Briones

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“El ser humano es una síntesis de lo temporal y lo eterno,
de lo finito y lo infinito”
Soren Kierkegaard

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El ser humano es un misterio lleno de sorpresas que da lo mejor cuando no lo esperas o da lo peor cuando esperas lo mejor.

El ser humano es complicado, cuando quieres entenderlo no lo logras y cuando logras entenderlo, no quiere que lo entiendas.

El ser humano es contrario, cuando le pides calma se acelera y cuando le pides que acelere, se calma.

El ser humano es lo mejor que he conocido en esta vida, pero también lo peor que me ha ocurrido en la vida.

Ser humano es lo mejor que nos puede pasar, pero a veces pasa que no es lo mejor que nos puede ocurrir.

¿Me da pa’ un pan…?

Escrito por: José Jorge Hernández Briones

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“Disfrutar de todos los placeres es insensato; evitarlos, insensible”
Plutarco, escritor griego.

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La frase la hemos escuchado un sinfín de veces, también le utilizamos para bromear, pero ¿qué hay detrás de estas palabras? Ciertamente contestaríamos a la primera y sin pensar ¡hambre!

Yo, en cambio, digo que sí hay hambre, pero también hay otras cosas razoné luego de comerme un delicioso pan.

Me remonto a una película de Pedro Infante, “A Toda Máquina”, donde él, Pedro, se come un pan y dice después de tener un pleito con Luis Aguilar: “Las penas con pan son menos…”, entonces ya detecto que el pan tiene muchas propiedades, no solamente nutritivas.

El pan contiene azúcar, la cual brinda energía al organismo y permite el buen funcionamiento de músculos, cerebro, también produce una sensación de placer beneficiosa para la mente.

Lo encontramos en diferentes presentaciones: común y corriente en una concha, polvorón, dona, pastelito, o ya fabricados en serie como gansitos, pingüinos, chocorroles, submarinos, napolitanos, roles de canela y roles glaseados, etcétera.

O de plano en galletas, suavicremas, barritas, polvorones de naranja, galletas príncipe, lords, plativolos, pay de nuez o bien ya en presentaciones finas: pasteles de tres leches, selva negra, mazapán, Carlos V, y más.

Citado lo anterior, caigo en la cuenta que comer pan es un deleite, placer, casi, casi semejante al pecado de lo delicioso que es llevarlo a la boca, darle la primera mordida, sentir el dulce en la boca luego percibir como el dulce corre a través del cuerpo.

En ese momento, la percepción de mi mundo cambia por completo, soy más feliz, a todos los veo con alegría y mis ganas trabajar, realizar pendientes, leer, correr se multiplican, con el solo hecho de probar un simple pan.

Y para variar, la vida nos regala al acompañante del pan que nunca viene solo; puede ser un café humeante, muy dulce o cargado, o un vaso de leche con chocolate frío o caliente, según el clima que prevalezca.

El placer no para ahí, porque también está el refresco de cola como acompañante perfecto para el sabroso y delicioso pan, y puedo decir que para mí y un cuñado es la combinación perfecta, el premio esperado, la tierra prometida después de realizar pendientes cotidianos.

Escrito lo anterior, creo que quien pide un pan, también solicita que se le dé energía para mejorar su estado de ánimo, o ayuda para seguir luchando y cumplir con sus pendientes.

Yo, por lo pronto, me dispongo a degustar un delicioso cortadillo integral, acompañado de una pepsi light, sí porque es el refresco que me gusta y le pido a Dios que me ayude a mantener la salud para seguir disfrutando de uno de los muchos placeres que la vida nos otorga.

Limitado, pero animado

  • Escrito por: José Jorge Hernández Briones

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    “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado.
    Un esfuerzo total es una victoria completa”,
    Mahatma Gandhi.

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    Las experiencias en la vida me han enseñado que habemos personas destinadas a realizar actividades intensas, es decir, por mucho tiempo y a veces ni nos damos cuenta de las potencialidades que tenemos.

    A mis 44 años alcanzo a percibir que soy una persona más allá de lo normal, de hecho, muy limitada y ordinaria, eso me motiva a luchar todos los días paran alcanzar metas y tener logros, aunque estos no vengan en un papel, la satisfacción alcanzada no tiene precio.

    He realizado muchas actividades, pero no me había dado cuenta de que tal vez sea una persona con un umbral de resistencia un poco larga, o bien, la vida me he preparado para eso.

    Por ejemplo, cuando estaba en el Seminario (en 1996), corría 10 kilómetros, cinco días a la semana, luego hice otras actividades y dejé de correr; llegué a pensar que nunca lo volvería a lograr.

    Fue  allá por el año 2001, cuando ya trabajaba en el periódico que duré seis meses sin descansar y nunca me sentí aburrido, cansado o sin ganas de ir a trabajar, al contrario, mi motivación era tanta que quería seguir trabajando.

    En julio de 2009, nuevamente volví a la carga con el trote e inicié caminando, para agosto ya corría entre 5 y 7 kilómetros diarios, así duré hasta septiembre de 2010 que por motivos que no recuerdo dejé de correr.

    Para mayo de 2010 regresé a correr y también me motivé con una actividad extra: la lectura, así que combine las dos y para el mes de julio ya estaba corriendo entre 10 y 11 kilómetros diarios, a veces 12 o 13, por eso tiempo también leía unos cuantos libros.

    En diciembre de ese año me lesioné y luego tardé en recuperarme como siete meses, pues la lesión no se quería ir, siento que los músculos lloraban, gritaban y se quejaban demasiado, así que ante la inactividad opté por dedicarme de lleno a la lectura, y en el año 2011, leí 17 libros y me propuse que el siguiente año serían 20 y ¡lo logré!

    Aunque de haber leído todos los meses, creó que deberían haber sido el doble, pero así leo, por etapas, a veces hasta cinco libros al mes o también caculo entre 2000 y 3000 páginas en el mismo tiempo.

    He tenido otros “récords” recientes, como el pedalear 30 kilómetros diarios y luego llegar y correr de 5 a 7 kilómetros más, la actividad aunque hace sentir bien físicamente requiere mucha energía ya que no solo realizo dicha actividad, también tengo labores cotidianas por hacer, hecho por que me limite, pero me doy por bien servido con lo que me alcanza.

    Otros logros recientes son al trabajar, por ejemplo, hoy 13 de junio, cumplí dos meses sin descansar y no tengo fecha de hacerlo, mentiría si dijera que todos los días voy contento al trabajo, pero no, en ese tiempo han sido dos o tres días que de plano no he querido al periódico, aunque eso es mental y en minutos cambio el chip y deseo que el turno no se termine.

    Pero aunque hoy por razones personales no he podido correr, saco a mi bebé a pasear en su carriola y en dos etapas camino de seis a siete kilómetros diarios; busco siempre darme mis habilidades y disfrutar lo poco que pueda hacer y si no se puede hacer nada, no pasa nada.

    Hoy, al finalizar de leer “De qué Hablo Cuando Hablo de Correr”, de Haruki Murakami, reflexioné sobre mis limitaciones y logros, así que hice cuentas de lo que he leído y lo que he corrido, pues desde 2010 apunto en un cuaderno lo que pedaleo, corro y leo.

    Desde mayo de 2010 a la fecha, he devorado al menos 53 libros de todos los colores, tamaños y sabores, no sé si sean muchos o pocos, lo cierto es que estos me han mejorado la ortografía y eso ya es bastante.

    Y de lo que he corrido son miles de kilómetros, pues a veces corría de 300 a 350 kilómetros por mes, pero la cuenta exacta no la tengo, tampoco de la pedaleada, aunque todo está registrado en mi cuaderno-diario.

    No, no escribí esto para presumir, sino para compartir que todos tenemos fortalezas de las que podemos sacar provecho, en mi caso, son pasatiempos que me han hecho uno de los hombres más felices de la tierra y de pasada me han enseñado que cuando uno hace lo que le gusta, disfruta la vida al máximo.

    “El progreso es la habilidad del hombre para hacer complejo lo que es sencillo”, Thor Heyerdhal, explorador noruego.

Acereros de Monclova Jorge Williamson Bosque

Escrito por: José Jorge Hernández Briones

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“El genio se compone del 2 por ciento de talento
y del 98 por ciento de perseverante aplicación”,
Beethoven.

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Siempre he sido aficionado al beisbol, desde que tengo uso de memoria escuchaba al Rey de los Deportes acompañado de mi abuelo que se sentaba en el patio de su casa con un radio de transistores, a veces nos picaban los zancudos pero eso no impedía que lo disfrutáramos, aunque casi siempre perdían.

En aquel tiempo se llamaban los Mineros de Monclova y mi abuelo, así como mis tíos me llevaban al estadio, y aunque ganaban poco, seguía disfrutando el magnífico ambiente que los seguidores del equipo armaban.

Pasó el tiempo, creo que yo tenía alrededor de 14 años cuando en el periódico salió publicado el nombre del licenciado Jorge Williamson Bosque como nuevo propietario de los ya entonces Acereros de Monclova.

Recuerdo que mi papá, un hombre que jugaba al beisbol en la liga del Norte, y a quien admiré y sigo admirando me pasó el periódico y lo vi: venía la foto del licenciado a medio cuerpo, portaba una camisa tipo Guayabera, y entonces mi papá me dijo:

“¡Mira! Esto es lo que necesitan los Acereros, sangre joven que le invierta, vas a ver que lo va a convertir en un equipo ganador” y vaya que no se equivocó, pues el licenciado fue nombrado hasta Ejecutivo del Año.

Ése fue mi primer contacto con el nombre, la persona y el empresario Jorge Williamson Bosque a quien hoy tengo el gusto y el honor de tratar en Twitter y externarle los bellos y maravillosos momentos que vivimos con aquellos Acereros jonroneros.

Recuerdo que inició la temporada con excelentes jugadores como Donald Cañedo, Alfonso Rosario, Leo Valenuzela, Altar Green, Baltazar Valdez “Superbalta”, Joel Serna, Adolfo “El Camarón” Garza, Florentino “El Chanate” Vázquez, Guadalupe “El Bronquito” Leal, Manuel Bobadilla, Víctor Hugo Monroy, Manuel Daut, Armando Pruneda, Ezqeuiel Cano y muchos otros que en VARIOS años nos dieron muchas y grandes alegrías.

Yo vivía en Frontera y todos los días iba al juego, si no había quien me acompañara lo hacía solo, cargaba mi radio y una botana, también llevaba mi tabla y anotaba los juegos, de regreso caminaba hasta mi casa con la compañía del recuerdo del juego, que por lo regular siempre ganaban.

En aquel entonces conocí todas las partes del Estadio Monclova, pues había promociones y también siempre buscaba ver el beisbol de diferentes ángulos y vaya que logré.

Mi barrio también es beisbolero, los sábados y domingos salían camionetas con señoras, me iba con ellas y con sus hijos que vendían las tradicionales quinielas muchas veces llegué a ganar dinero a base de los Acereros, Vivíamos un ambiente de fiesta.

Cuando los Acereros estaban de gira también escuchaba el radio y anotaba los juegos, mi pasión por los Acereros siempre ha sido grande, como su nombre, y aunque hoy no tengo jersey creo que la camisa la llevo en el corazón.

Es por eso que luego de tantas alegrías vividas en determinado tiempo, para mí hablar de los Acereros de Monclova (hoy llamados del Norte) es hablar de Jorge Williamson Bosque y hablar de Jorge Williamson Bosque es hablar de los Acereros, es una relación intrínsica.

Con el tiempo salí de Monclova pero seguí sus juegos, también supe cuando el licenciado Williamson cedió al equipo, creo que fue por el bien de todos (aficionados, equipo y nuevos socios), luego me di cuenta que fue Presidente Municipal, que tiene ligas de futbol, que es casi un activista, pero reitero, para mi es el mejor cuarto bat que ha tenido Monclova en su historia, claro, sin demeritar a personajes que merecen reconocimiento.

“No recordamos días, recordamos momentos”, Cesare Pavese.
Gracias licenciado Jorge Williamson Bosque.

Más allá del amor…

Escrito por: José Jorge Hernández Briones

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imagen tomada de artistasdelatierra.com

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A mi esposa: 

“Te amo para amarte y no para ser amado,
puesto que nada me place tanto como verte a ti feliz”,
George Sand, escritora francesa.
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A unas horas del Día de San Valentín, aprovecho para reflexionar un poquito sobre los diferentes tipos de amor, como el fraternal, de amistad, al prójimo, a Dios y el de la pareja, del cual escribiré unos párrafos para dar un punto de vista y compartir mi experiencia.

Se han escrito millones de líneas acerca del amor, también le rinden tributo a través de poemas y poesías, debido a que provoca suspiros y un estado mágico en nuestras vidas, también nos cambia la percepción del mundo.

Creo que el amor tiene vida propia: Nace, crece, se desarrolla y madura, a veces muere porque no se le alimenta como es debido, queda desnutrido, se enferma y a veces es muy tarde para salvarlo, simplemente queda desahuciado.

Cuando no es así, se disfruta a plenitud, sobre todo sí es en matrimonio y aunque se defina este como una unión de dos personas que tiene por finalidad constituir una familia o la unión de dos que cumplen roles de género definidos socialmente, las definiciones quedan cortas.

Una esposa o un esposo no es la otra parte de la persona, porque son uno, están diseñados para ser uno, de hecho, no dicen ahí vienen los matrimonios, se habla de un matrimonio, de una sola persona constituida.

La unión va más allá de medio cuerpo, (para ser la otra parte), va más allá de alguien que nos cubre nuestras necesidades económicas, afectivas o carnales, o un apoyo para plantear problemas y ser escuchados.

Creo que el matrimonio relaciona y engloba todo lo anterior, pero siempre soportado en fuente de amor de manera vertical y horizontal, con bases en un orden espiritual y de respeto del cual se alimenta de manera diaria.

Los detalles son importantes en la relación de pareja, pero más allá de estos, está la comprensión diaria, el apoyo mutuo pero sobre todo cubrir las necesidades básicas para que el amor fluya y la relación encuentre la madurez que los haga disfrutar la vida con respeto y vivan para disfrutar con calidad de su vida en pareja.

Al final de cuentas ver feliz a quien amas alimenta tu amor, también tu felicidad y te da plenitud. ¿No crees?

Reseña: ‘A La Sombra de Mi Vida’ El libro que escribió Cassez

Escrito por: José Jorge Hernández Briones

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La francesa publicó en 2011 un libro donde relató el montaje transmitido por Televisa en que se le incriminó como secuestradora; acusa a Genaro García Luna de ‘fabricar’ testigos.

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Uno de los argumentos de la Suprema Corte de Justicia (SCJN) para dejar libre a la francesa Florence Cassez fue el montaje televisivo durante su captura, organizado en aquel entonces por la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), el cual violó el derecho a la presunción de inocencia, y gracias al cual fue puesta sin demora ante el Ministerio Público.

Y es precisamente con el montaje televisivo con el que la hoy exconvicta, acusada de secuestro, inicia su libro “A La Sombra de mi Vida” (Océano, 2011), el cual leí en marzo de 2011, tres meses después de que Cassez lo escribió.

En el libro, Florence se dirige en una “Carta Abierta” a todo México y aclara desde el primer momento ser inocente; narra el día que la detuvieron (8 de diciembre de 2005), y dos años después (10 de diciembre de 2010), comienza el testimonio en su libro. Manifiesta que ese día viajaba con Israel Vallarta, que ya no era su novio, e informa que ese día ambos llevaban los muebles de Cassez a la nueva casa de ella; los trasladaban luego de haber vivido ella con él en el rancho de Topilejo, propiedad de Vallarta.

Detalla los ultrajes y abusos que sufrió por parte de los policías y el funcionario de la Policía Federal, Luis Cárdenas Palomino, a quien acusa de ser un hombre violento y el que llamó a los medios de comunicación para que televisaran su detención.

Florence narra que no le gustaba la escuela, que comenzó a trabajar en su país en 1997, en una tienda departamental; asimismo, describe que cuatro años después ya era directora en otra empresa y que buscaba la gerencia; no se la dieron y renunció.

Narra a grandes rasgos que en el 2002 trabajó en otra empresa pero por celos profesionales fue despedida, y un año después llegó a México donde vivía su hermano Sébastien, casado con Iolany y sus dos hijos, pero Florence siempre tuvo problemas con su cuñada.

Su primer trabajo fue en el aeropuerto de Toluca, de ahí administró una estética propiedad de Sébastien y su esposa, pero duró muy poco por conflictos; enseguida se acomodó en la casa de su mismo hermano, quien tenía un negocio con su socio Eduardo Margolis (a quien describe como una persona de cuidado), ahí vendían equipo médico; su estancia fue corta, y luego trabajó alrededor de un año como decoradora de interiores.

Un hombre celoso

Fue en ese lapso cuando conoció a Israel Vallarta a través de Sébastien, a quien a la postre autoridades lo ubicarían como su cómplice de secuestros y novio de la francesa, pero Cassez asegura que era un hombre extramadamente celoso, así que rompió su relación sentimental con él, pero reconciliaron su amistad en buenos términos.

Platica Florence que su estancia en el país fue una historia de altibajos, de ir y venir a Francia, de luchar dos años y no lograr nada, pero asegura que nunca se da por vencida, así que veía su situación como un reto, y luchó hasta conseguir empleo de “Hostess” en un hotel.

Vivió con una amiga (Lupita) a quien describe como fiestera, quien después se fue y Florence ya no pudo pagar su departamento; es ese lapso cuando queda sin empleo, no describe el por qué, pero manifiesta que el día de la detención entraba a las tres de la tarde a trabajar y en la mañana la detuvieron. Vino la pesadilla en el penal con todo tipo de carencias, también trató con Juana Barraza “La Mataviejitos” ; describe que en diciembre y enero solo tuvo un cambio de ropa.

En ese tiempo también asegura que conoció el sistema de justicia mexicano, que su abogado la contactó con la periodista Denise Maerker, quien conocía su historia y le hace una entrevista telefónica. Maerker en su programa estuvo acompañada por Genaro García Luna, a quien la periodista ridiculizó por sus irregularidades en la detención.

Asegura que después del programa, testigos cambiaron sus declaraciones, luego vino una serie de testimonios falsos, las vueltas a los tribunales, las amenazas de celadoras, y la visita de sus padres, quienes vendieron sus empresas para apoyarla económicamente con abogados.

Manifiesta que después de un año de su arresto seguía sintiendo miedo; veía a Israel Vallarta y a su hermana Lupita Vallarta, y dice que la confundían con ella.

Fue en los tribunales donde contactó al periodista francés Jacques-Yves Tapon, quien dio a conocer su caso en Europa, mientras en México, García Luna se hacía brazo derecho de Felipe Calderón, por lo que ella perdía la esperanza de su liberación.

Y con cierta razón, pues le dieron 96 años de prisión, cuando ella creía que el veredicto sería su libertad, así que llama a Jacques-Yves Tapon, le informa, también le envía una carta al presidente francés Nicolás Sarkozy, quien comienza apoyarla y recibe a los padres de Cassez. “Sé que su hija es inocente”, dijo el Mandatario a los padres de Florence.

Florence detalla que la carta de Sarkozy enviada a Calderón, en la que pide respetar los derechos humanos, mientras el proceso diplomático sigue, las relaciones México-Francia se deterioran por el caso que adquiere trascendencia internacional.

El proceso de la francesa sigue y Nicolás Sarkozy llega a México junto a su esposa Karla Bruni para apelar directamente el caso con el presidente Felipe Calderón; también ella escribe que el mandatario le llama por teléfono y le confirma su apoyo.

Un suplicio

El cierre del libro Cassez lo aprovecha para platicar sus desesperanzas. Cómo Genaro García Luna, director de la Secretaría de Seguridad Pública, le “fabricaba” testigos, daba material a los medios de comunicación y seguía con su estrategia para hundirla cada vez más en la prisión, en donde conoció también a Sandra Ávila Beltrán, “La Reina del Pacífico”.

Afirma vivir un ataque constante por periodistas famosos mexicanos como Ciro Gómez Leyva, Pascal Beltrán y Jean Meyer; también asegura que en el proceso se van fabricando testigos.

Finalmente “A La Sombra de Mi Vida” es cerrado con cartas de apoyo de periodistas y excompañeros quienes le manifiestan su apoyo y reiteran su inocencia.

El libro de la editorial Óceano, es un medio que Florence Cassez, aprovecha para manifestar abiertamente su inocencia, denunciar la corrupción policiaca e informar desde su punto de vista el problema de secuestro en México.

“Con constancia y tenacidad se obtiene lo que se desea; la palabra imposible no tiene significado”, Napoleón.

El Llamador

Escrito por: José Jorge Hernández Briones

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imagen tomada de movie-cine.com

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“La vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento”. (Hitch)
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En su primer discurso como Presidente de México, Enrique Peña Nieto anunció su plan de trabajo y en infraestructura anunció la construcción de nuevos trenes de pasajeros, como uno de los proyectos para reactivar la economía.

No conozco el plan, ni cómo va a realizarlo, ni en cuánto tiempo, tampoco me adentraré para investigar, ni voy a escribir sobre el plan, ni los ejes que el Mandatario va a trabajar sino mi experiencia que tuve cuando mi papá trabajó en Ferrocarriles, al cual catalogo de mágica.

Mi papá trabajaba en Ferrocarriles Nacionales de México, lo que me permitió conocer cómo funcionaba el ferrocarril, el proceso de elaborar un viaje, todo esto fue uno de los pasajes más maravillosos de mi infancia.

Hice varios viajes con mi papá a Sabinas, Allende, El Oro y Piedras Negras, todo dentro de Coahuila pero esta vez escribiré me avocaré en la preparación del viaje, en donde no había teléfonos celulares, ni radio de comunicación, todo era limitado, pero bello.

“Jorge llamador” era la voz que rompía la quietud de la madrugada; se escuchaba hasta la cama donde yo dormía, era el hombre que llegaba en bicicleta para llamar a mi papá para que se presentara a trabajar.

Las inclemencias del tiempo no importaban, la corrida se armaba, aunque la temperatura estuviera bajo cero o bien lloviendo, incluso hubo alguna vez que no había luz en mi casa y aun así mi papá de fue a trabajar.

Aluzándose con una lámpara, mi papá se levantaba de inmediato de la cama e iba a platicar por la ventana con el “llamador”, éste le decía el destino del viaje, quien lo iba a acompañar, así como la hora de partida.

“Estoy listo” decía mi papá, mientras que “El llamador” tomaba nota y se retiraba de mi casa para completar el viaje, o bien formar otras “corridas” que saldrían más tarde, mientras esto ocurría, mi mamá ya estaba camino a la cocina para preparar la comida que mi papá se iba a llevar.

El olor de las tortillas de harina saliendo del comal, los huevos freídos con chile, los frijoles machacados, entre otros guisos era una invitación que prácticamente me hacían saltar de la cama para irme directamente a la cocina y probar comida a esa hora de la madrugada.

Viandas de comida, tacos, y otros antojos formaban parte de la comida de mi papá, ya que los viajes a veces eran por dos o tres días, así que se iba con su maleta directo a trabajar y a preparar el viaje, ahí, en la estación del ferrocarril nuevamente se encontraba con el “llamador”.

Mi papá platicaba con el “llamador” a veces le daba para “la coca” o una ayuda económica, porque ser “llamador” era la parte más baja del escalafón y el primer paso para ser garrotero de patio y luego de camino.

Al final de cuentas, la ayuda no se le niega a nadie, pero sí estimula y motiva a ser un mejor trabajador y creo que mi papá lo sabía como otras tantas cosas.

Segunda parte: Magia en las vías

Accidentes

Escrito por: José Jorge Hernández Briones

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“Los accidentes son cosas que no queremos y que no están en nuestros planes y presupuestos, pero es inevitable que pasen”,
Juan Gerardo Hernández, Sacerdote.

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Hay días que no debieran existir, o bien, no se acomodan a nuestras necesidades y cuándo más ocupados estamos, o tenemos muchos pendientes por hacer o problemas por resolver vienen los percances.

Todos hemos tenido un momento o varios en que sentimos que hacemos el ridículo en el sitio y momento menos indicado, pero son circunstancias que nos toca vivir y muchas veces son ajenas a nosotros, otras, nosotros colaboremos de lleno para que sucedan.

Fue hoy martes por la mañana, cuando llegué a una tienda donde venden pollo en todas las modalidades, me acerqué a uno de los exhibidores que también son enfriadores y al momento en que apoyé una de las manos un vidrio de un metro de ancho, por unos dos de largo y de un centímetro de grueso se quebró.

En ese momento, un señor, que creo es empleado de la tienda me dijo “ya lo quebraste y eso que lo acaban de cambiar, es nuevo, ahorita le voy a decir a la encargada para que no te vayas a ir y respondas”.

Cuando me doy media vuelta, veo al menos unas 15 señoras, entre ellas niños y jóvenes todos atentos a la penosa situación que yo estaba viviendo y sintiendo. Me sentí asustado, apenado, triste con la cara caliente, me imagino que hasta rojo me he de haber puesto.

“No se deje, todos somos clientes y lo vamos apoyar”, me dijo una señora en medio del trance que para ese momento yo vivía, en que sentía que todo me daba vueltas, y me preguntaba ¿en qué momento pudo pasar? También agradecía el detalle en silencio.

Escuché otra voz femenina en medio de mi crisis. “Yo también lo apoyo y vamos a hablar con el gerente para que no le echen la culpa, yo también me acerqué el vidrio y tronó” dijo la señora.
Pensé para mis adentros: “entonces ella ya le había dado ‘un llegue’”.

Llegó la encargada del negocio, avisada por el señor que le avisó y que en un momento taché de chismoso, pero si trabajaba ahí, creo que actuó como empleado honesto y defendiendo de manera digna su trabajo.

“Usted lo quebró porque se recargó”, me dijo una señora de manera inquisitoria, mientras yo no alcanzaba a salir de mi trance, “No es cierto, nosotros los vimos y ese vidrio ya estaba quebrado, dijo una de las señoras”.

En medio del caos que en ese momento sentía alcancé a decir: “cierto, me recargué, pero como ustedes dicen que dejé caer el cuerpo, creo que el vidrio ya estaba resentido y al primer toque se quebró, pero no se preocupe, no me voy a ir”, respondí con no sé con qué cara.

La mujer habló con alguien por teléfono, no le resolvieron, me pidió mis datos, se los di y quedó en llamarme, también me preguntó que iba a llevar de la tienda. “Pues venía a comprar varias cosas, pero ahora mejor les dejo el dinero y me voy sin nada, me tocó la de malas”, respondí.

La encargada me agradeció no haber huido y enfrentar el problema, me dio las cosas que necesitaba, pagué y salí del sitio con ganas de llorar por todo lo acontecido, pero como tenía muchas actividades seguí con lo planeado, pero con muy mal sabor de boca, aunque este solo me duró unos minutos, pues la vida es corta y hay que disfrutarla.

“Al fin y al cabo somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”, Eduardo Galeano, periodista y escritor uruguayo.

Arquitectos

Escrito por: José Jorge Hernández Briones

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“Cada quien es el arquitecto de su propio destino” reza la frase que he escuchado decenas de veces, pero que por prisas, o diferentes motivos nunca le había puesto la atención.

Por cuestión laboral y personal tengo trato con muchas personas, puedo mencionar que son decenas y aunque no está en mi dar consejos, pero si hacer el ejercicio de observar conductas, disposición para realizar actividades veo con tristeza mucha infelicidad.

No quiero caer en el juego se ser juez, pero sí compartir la experiencia para que quien lea estas líneas lo tome en cuenta y tenga más motivos para ser feliz en su vida sobre todo con todas aquellas personas que les rodean.

Ya pasé los cuarenta años, que al contarlos son muchos, pero al amar la vida se hacen pocos, porque cuando se disfruta cada momento al vivir, se quiere ser eterno, aunque sabemos que eso es imposible, aunque no queda otra que seguir disfrutando este bello manjar terrenal.

“Los cuarenta son la edad madura de la juventud; los cincuenta, la juventud de la edad madura”, escribió Víctor Hugo, pero tristemente veo personas de diferentes edades quejándose de todo y de todos.

No soy psicólogo, pero repito, si observador de la conducta humana, así que en las quejas de aquellas personas que se molestan de todo percibo una media en la infelicidad: cierta limitación a tener amigos y por lo regular, a buscar su propio beneficio.

El ser humano nació para compartir, comunicarse, darse, recibir, vivir en relación, pero sí por alguna razón no encausa bien su conducta, entonces tiende a la infelicidad y por ende a compartir sus vivencias.

Siempre hay tiempo de enmendar el camino si no se está construyendo una vida a base de calidad, ya lo escribió Juan Villoro, “La historia tiene mucho pasado por delante”, así que adelante, a edificar felicidad que nada cuesta.

“La peor derrota de una persona es cuando pierde su entusiasmo”, escribió H.W. Arnold, así que a seguir disfrutando de esta vida que hacer lo que se debe de hacer, cuándo debe ser, termina por ser un gran placer.

El séptimo mandamiento

Escrito por: José Jorge Hernández Briones

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“Tolera México corrupción”, periódico El Norte
“Es Javier Villarreal más rico que Obama”, periódico Vanguardia.

Vivimos en una época de corrupción, donde no debería ser común las palabras o frases robo, fraude, delincuentes de cuellos blanco, detienen a políticos, investigan a exgobernador, arraigan a empresario, buscan a político.

Y lo escribo porque la educación y los valores se fundamentan muchas veces desde la familia, nuestros padres nos educan de la manera que ellos creen conveniente, unas veces funciona y otras no.

Asegura una frase que la ocasión hace al ladrón y afirmo que si se tienen principios bien estructurados la ocasión no hace al ladrón, al menos así me pasó con dos casos de señoras que le ayudaron a mi esposa en el quehacer de la casa.

No voy a entrar en una exégesis sobre el Séptimo Mandamiento, solo escribiré de manera corta los principios que se nos enseñan en casa y que son muy valiosos para nuestra vida.

Recuerdo una experiencia que viví en mi niñez que en muchos años fue dolorosa pero ahora se la agradezco y se la agradeceré por siempre a mi papá a quien creo, desde ahí me cayó la maldición o bendición para no cometer robos.

Tendría al menos 7 años y jugaba con un vecino, de pronto nos metimos a unos terrenos y ahí en el sitio hallamos huevos, muchos y el niño, Benito, como se llamaba me dijo “llévate unos para tu casa, yo le voy a llevar a mi mamá y se va a poner bien contenta”.

Creyendo que hacía la obra del día, me guardé unos en las bolsas y contento porque llevaba huevos a mi casa caminé feliz y al entrar a mi casa anuncié a todo mundo que me había hallado unos huevos.

Recuerdo que mi papá me preguntó y le dije donde los había encontrado, más tarde en contarle que él en sacar el cinto y darme varios “cinturonazos” que hasta los huevos que estaban adentro de la bolsa se quebraron.

No entendía por qué me golpeaba, solo me daba mucho sentimiento, pero ya después, cuando las cosas se calmaron me contó una anécdota con la cuál entendí su actitud, y de hecho, fue la única vez que me golpeó en toda mi vida.

-Mira mijo -me dijo mientras me sentaba en sus piernas- cuando yo era niño, frente a mi casa vivía una señora que tenía un hijo y una vez la mujer le dijo al niño, ‘ves esa herradura que está arriba del carretón”, el niño contestó –sí, ‘pues ve por ella sin que te vean y tráemela’.

A partir del hecho, me comentó mi papá el niño se acostumbró a robar y ya nada lo detuvo hasta que se volvió prófugo de la justicia hasta que una vez a media noche, llegó con la mamá y le dijo: -por su culpa me volví ladrón, si usted no me dice que está mal lo que hacía yo no viviera robando, ni me anduviera escondiendo”.

Yo no sé si fue cierto, lo que sé, es que fue una enseñanza de valores, quizá muy simple, quizá fantasiosa, pero al fin y al cabo enseñanza que al correr de los días, meses y años aprendí el Séptimo Mandamiento iba a ser importante en la vida.

No sé si a las personas que hoy roban, unos por necesidad , otros para enriquecerse les hayan enseñado principios o valores para vivir de manera digna o se hayan contaminado durante el camino, lo que sí sé es que aunque mi enseñanza fue algo primitiva, resultó provechosa.

@JorgeEditor

Democracia en movimiento

Escrito por: José Jorge Hernández Briones

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Con admiración para el padre Gofo…

Un grato sabor de boca me está dejando el movimiento #YOSOY132, los jóvenes que resurgen de un pueblo golpeado y vapuleado por los políticos que prometen bienestar para la sociedad y que al final de su mandato saquean a quienes les regalaron su voto.

El grupo que apenas tiene dos semanas ya tiene/obtuvo logros importantes al hacerse escuchar y a nosotros solo nos queda apoyar con hechos o desde nuestra trinchera al movimiento que está cambiando a México.

“Estamos completamente convencidos de que la vía de transformación de este País es la vía electoral, lo que se impulsa es un voto consciente, un voto razonado, un voto que conozca las propuestas de los candidatos”, aseguró Rodrigo Callado, alumno de Artes Plásticas de la UNAM.

“Estamos innovando, desde ir a salonear, desde ir a repartir un periódico, desde ir a tocar a una casa, desde utilizar las redes sociales: los medios de comunicación alternos. “Es un nuevo despertar”, Yocelyn Gutiérrez, de 21 años, dijo la estudiante de Biología en la UNAM.

Este fin de semana, varios periodistas reconocidos a nivel nacional analizaron, hablaron y escribieron sobre la primavera o el nuevo despertar de los jóvenes que a base de marchas y empuje salieron a las calles a exigir que no se manosee por televisoras la política mexicana.

El historiador y escritor Enrique Krauze, asegura en su colaboración del domingo para el periódico El Norte, que no son los mismos tiempos que se vivieron en 1885, en donde nació el primer movimiento de jóvenes, tampoco en 1911, cuando hubo otro y menos el de 1929 en que cuando nació el primer grupo de jóvenes que protestaron con el objetivo de derrotar en las urnas a los generales sonorenses y llevar al poder a un caudillo cultural, el educador y filósofo José Vasconcelos. Al final el movimiento quedó en pura intención.

Luego, el escritor afirma que en 1968 hubo otro movimiento, cuando gobernaba Díaz Ordaz y era un gobierno con un poderoso sistema político en donde no había nada de redes sociales (Twitter ni Facebook) y no se podía protestar abiertamente, hoy sí se puede.

El historiador asegura que las circunstancias actuales son muy distintas. A diferencia de 1929 y 1968, México es ya -con todos sus grandes defectos- una democracia, y los jóvenes deben ser los primeros garantes de que el orden democrático se consolide en un clima político de civilidad y tolerancia, escribe.

Por otra parte, el periodistas Raymundo Riva Palacio, escribe también que el PRI (principalmente Joaquín Coldwell, su dirigente) quien fue un excelente político en los 80´s y 90´s no supo lidiar con el problema de Peña Nieto en la Ibero y simplemente le prendió fuego a la hierba seca, hecho que derivó el movimiento de los jóvenes.

Asegura Riva Palacio que otra cosa hubiera sido si el político entendiera mejor los tiempos modernos. Ahora el mal ya está hecho y el PRI es odiado y cuestionado porque nadie le cree. De hecho el manifiesto de los jóvenes que acaban de definir el pasado sábado dice que no quieren que las televisoras impongan candidatos, también llaman a votar.

Mientras que Javier Sicilia, aprobó y dijo gustoso que los jóvenes de habían tardado en protestar que ya los estaban esperando y son quienes pueden cambiar el rumbo del país, o también evaluar y presionar a los políticos y ya lo lograron al presionar a Televisa, desde que la empresa hizo cambios en su noticieros y hasta se abrió voluntariamente al segundo debate, es decir, va por cadena nacional. ¡Hay resultados!

Por otra parte, Alejandro Páez Varela, quien escribe para SinEmbargoMx, un portal electrónico de noticias, felicita a los jóvenes y hace referencia a una foto una muchacha que lleva una pancarta “Bonita pero no pendeja #Anti-PRI” y culmina su colaboración así: “He visto los albores de una revuelta inteligente contra un régimen que no los representa. He visto el futuro, serio, formal. Y es un futuro bonito, y nada pendejo”.

Lo mismo manifiesta Juan Ramón De la Fuente, el exrector de la UNAM quien asegura “Yo Soy 132” es la prueba fehaciente de que en México hay un germen de insatisfacción con el estado de cosas que están pasando”.

Entonces concluyo que vivimos si en un México con una Democracia en Movimiento, no debe haber violencia, porque no vivimos en el México del pasado y todos de alguna manera luchamos por tener un mejor País.

Entonces desde lo que leo, veo, conozco y percibo, no creo que haya tanto problema de represión por los tiempos que vivimos y si lo hay quien lo haga se atendrá a las consecuencias.

@JorgeEditor


Inquilino incómodo

Escrito por: José Jorge Hernández Briones

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“El desprecio sólo se relaciona con las experiencias o acciones de las personas, no involucra sabores, olores o el sentir algo mediante el tacto… Te sientes ofendido, pero necesitas necesariamente alejarte de la acción, como cuando sientes asco”, Paul Ekman, psicólogo, pionero en el estudio de las emociones.

Nunca en mi vida había sentido nauseas o repugnancia por un ratón, es más, ni en cuenta los tomaba, de hecho, si había uno en mi casa le ponía una trampa, eso porque mi esposa estaba tras de mí diciéndome que ya no lo aguantaba, así que el roedor caía, lo recogía y hasta ahí.

“Me son inclusive”, dirían los jóvenes de hoy, así me llevé mi vida, es más, me fastidiaban más los reclamos de mi esposa que ver a un ratón. Y eso que ya había recogido dos que se habían metido a la casa.

Fue apenas el pasado lunes 20 de febrero cuando me percaté que en los cuartos de la lavandería había un roedor de grandes proporciones, hecho que me llamó mucho la atención y pensé “la batalla comienza, este roedor no sale con vida de aquí”.

Así que fui por queso, coloqué una trampa grande de madera, regué por todos los cuartos veneno en pastillas como si fueran minas en guerra y cerré todo para que la presa cayera, pero en la noche, al ir, me di cuenta que el roedor era más experimentado que yo; se comió el queso y la trampa ni siquiera funcionó, también devoró las pastillas.

¡Guerra! Pensé entusiasmado, así que me dediqué la mañana del martes a limpiar y sacar cosas, tiré muchas a la basura, fui a la ferretera por una trampa de goma y otra de madera, compré un pollo completo para aprovechar la piel, la otra parte es para mí.

Saqué unos trozos de pellejo, los ganché en las dos trampas, aceité el mecanismo y las acomodé: una donde mismo que es en el baño y otra cerca del alimento del perro, mientras que la de goma la puse entre la pared y la lavadora. Eran las 13:00 horas aproximadamente.

A las 16:00 horas revisé y todo seguía igual, lo mismo hice dos horas más tarde y no pasaba nada ya por la noche, a eso de las 00:00 horas regresé y las cosas no cambiaron en nada, “confiar y esperar”, “confiar y esperar”, pensaba una y otra vez.

La mañana del miércoles desperté a las 7:00 horas, pero del hecho ni me acordé hasta que mi esposa me dijo “puedes revisar a ver si cayó el ratón porque necesito lavar”, así que alrededor de las 8:00 horas fui de nueva cuenta a la lavandería.

Revisión uno: La trampa de goma estaba movida en un ángulo de 90 grados, el ratón lo había burlado.

Revisión dos: La trampa del baño estaba movida, la burló pero no cayó, aunque tampoco probó la carnada.

Revisión tres: La trampa junto al alimento del perro, estaba en el suelo volteada y “desactivada”, pensé: “esto va para largo”, pero lo que más me mortificó fue que mi esposa me iba a estar recordando una y otra vez del “inquilino incómodo”.

Fue al salir cuando me encontré al inquilino recostado y “muerto”, lo observé un poco, medía al menos 15 centímetros, gordo y de cola muy larga. “No sé si fue el veneno o tal vez la trampa lo golpeó en la cabeza, pero lo bueno es que ‘ya cayó’”, dije para mis adentros, así que más contento por prevenir reclamos le comuniqué el hecho a mi esposa.

Desagradable experiencia

Le tomé una foto al “trofeo”, y me dispuse a recogerlo, pero al empujarlo con la escoba el inquilino se dio media vuelta y casi se paró: estaba atontado, no sé por qué pero en ese momento traía solo la escoba en la mano así que me dediqué a golpearlo una y otra vez.

Mientras lo golpeaba con todas mis fuerzas y le lanzaba una serie de improperios, recordatorios del 10 de mayo y mi vocabulario florido y fluido alternaba palabras que no recuerdo la escoba se quebró, pero eso no importó, con lo que quedó lo seguí golpeando hasta que quedaron pedazos del mango.

Miré hacia un lado y vi una pala así que continué la refriega de diatribas y golpes en serie, hasta que vi que ya no se movía, la sensación es muy desagradable pero como dijo una compañera de trabajo: “lo malo es que si las ratas se mataran con insultos otra cosa sería”.

Terminé el ataque, quedé con sudor, con el desayuno a punto de regresarlo y temblando no sé por qué ni de qué, pero ya no pude conciliar el sueño en toda la mañana y mi “trofeo” la foto mejor la borré.

Ya pasaron 16 horas que tiré al “inquilino incómodo” marca “conejo” y la espalda aún me duele como si los palazos yo los hubiera recibido, pero reitero: mi concepción hacia los roedores cambió. “Ya no me son inclusive”, ahora siento repulsión o repugnancia. Una combinación de sentimientos que no logro de cifrar, aunque lo mejor de todo es que por lo pronto viviré en paz y sin reclamos. “La repugnancia y el asco me afectan más que el odio”, El Conde de Montecristo.

@JorgeEditor

Náufragos mexicanos

Escrito por: José Jorge Hernández Briones 

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“Los políticos nada más se acuerdan de nosotros cuando quieren que votemos por ellos, entonces sí, vienen a cada rato y nos traen despensas, pero después ya no vienen para nada”, campesino.

El pasado 8 de enero fui de visita a un ejido perteneciente al municipio de General Cepeda, Coahuila, y en el sitio me encontré a un campesino que se comenzó a quejar de la situación de pobreza en que se encuentra.

Asumió que muchas personas que viven en el mismo lugar que él se acostumbran a que el Gobierno los mantenga, pero también se quejó de los políticos quienes nada más buscan su voto en tiempos de campaña y dijo que hasta conviven con ellos.

“ Yo digo que está mal que nos den muchas cosas, ellos nos dan para comprar chivas, también para sembrar, pero eso es muy cómodo para nosotros, a veces ni hacemos nada ya que sabemos que nos van a ayudar”, manifestó.

Unos días después, encalló en Italia un crucero llamado Costa Concordia en el que hubo muertos, heridos y hasta desaparecidos, todos naufragaron después de que Francesco Schettino, el capitán ahora conocido como “El Capitán Cobarde” huyó y abandonó a toda la tripulación.

Los dos hechos, aunque aislados, me llamaron la atención, ya que en los dos hay personas que no cumplieron con su responsabilidad, es decir, los políticos que van a ejidos y solicitan el voto y el capitán, responsable de la tripulación, que tampoco cumplió con su obligación.

En México tenemos muchos “capitanes”, políticos que hacen promesas en campaña, senadores que incumplen sus objetivos y que todos una vez que llegan al poder se olvidan del barco al que deben “capiteanear” y dejan a sus pasajeros a la deriva. (Los ciudadanos)

Coahuila, por ejemplo, es un barco que se hunde en el mar deuda, mientras que el hombre que le tocó ser responsable de ese barco no aparece por ningún lado y el pueblo naufragó en medio de una crisis de valores gubernamentales.

El mismo caso ocurre en otros estados, en donde los “capitanes” (gobernadores), aseguraron que cuidarían a la tripulación, una vez en su oficina dejaron el timón y el pueblo naufragó, al final, poco les importó el barco del cual eran responsables.

Hoy nos hemos convertido en náufragos, víctimas de capitanes irresponsables, pero está en nosotros no volver a confiar, ni apoyar a personas que sólo buscan su beneficio personal a cuesta de su tripulación.

Giorgio  ✔

Saltillo,Coahuila, México
Coordinador operativo en @vanguardiamx. Ocurrente. Corro, leo, pedaleo y blogueo.

Pedazos de vida…

Escrito por: José Jorge Hernández Briones 

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“Yo soy tu amigo fiel
Yo soy tu amigo fiel
y si un día
tú te encuentras lejos muy lejos de tu lindo hogar
cierra los ojos y recuerda que:
yo soy tu amigo fiel…”,
Toy Story.

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La amistad existe, a veces lejos, otras de manera muy cercana, pero en algunas ocasiones se aleja y no depende de nosotros, aunque la cultivemos como Dios nos da a entender o con los medios que en ese momento tengamos, entonces vemos que fueron etapas o pedazos de nuestra existencia.

En mi vida he tenido amigos muy valiosos, y sí, escribo en pasado porque dolorosamente los he perdido, no son muchos, los cuento con la mano, pero hay algo a los que no me voy a acostumbrar: a perderlos. Creo que el ser humano nunca está preparado para las perdidas y lo asumo.

La muerte ha sido un factor determinante, se ha llevado a dos amigos, en la misma semana y con dos días de diferencia, de eso ya hace cinco años y a los dos los recuerdo de manera importante, pues hasta cierto punto Agapito y Édgar eran cuates, confidentes y amigos.

Curiosamente en estas fechas que se celebra el quinto año luctuoso de los dos, me enfrento a la pérdida de un “camarada”, esta vez es Joaquín, un compañero laboral, que por ciertas razones tuvo que emigrar de la ciudad al igual que Víctor, a quien le ocurrió un hecho similar a Joaquín.

No es un hecho común al que me enfrento, he aprendido a volver a empezar, lo único que pienso es que si los amigos se dieran “en maceta” no serían tan valiosos.

Creo que hay que valorar lo que ahora se tiene, ya sean amigos, familia, compañeros de trabajo, porque cuando menos pensamos vienen los tiempos de cambio que a veces sacuden nuestras vidas.
Así que disfruten el presente con sus amistades, valórenlas porque creemos que la vida es siempre recta, igual, pero cuando menos pensamos las cosas o factores externos las cambian.

No tengo nada de qué arrepentirme, solo percibo que la vida por eso es vida, porque hay cosas y hechos que nacen, crecen, se desarrollan, reproducen y mueren.

“Así es la vida, de caprichosa
a veces negra, a veces color rosa
así es la vida … jacarandosa
te quita, te pone, te sube, te baja y a veces te lo da…”,
Grupo Elefante.
 

Giorgio  ✔

Saltillo,Coahuila, México
Coordinador operativo en @vanguardiamx. Ocurrente. Corro, leo, pedaleo y blogueo.

‘No te juntes con la chusma…’

Escrito por José Jorge Hernández Briones

“Un sistema fincado en la desigualdad va contra la naturaleza y, en el largo plazo, acaba colapsado”,

Matthew Arnold, poeta y crítico inglés.

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Fue a principios de septiembre de este año, luego del hecho bochornoso de las “Ladies de Polanco” cuando me puse a reflexionar de donde nacía tanto odio de unos mexicanos hacia otros, tanta crítica destructiva y luego de leer en Internet a columnistas me percaté de que en México hay muchos problemas, pero veo uno muy grave: el clasismo.

Ejemplos hay muchos y lo vivimos desde niños, pero siempre del lado de los buenos. ¿Quién no se acuerda de doña Florinda?, la señora que aparecía en “El Chavo del Ocho” y que le decía a su hijo Kiko, “No te juntes con la chusma”, un hecho gracioso que a todos nos marca, pero también nos enseña la desigualdad social que prevalece en México.

Veo que en Estados Unidos cargan con el estigma del racismo, pero aquí el problema principal quizá no sea el odio por el color, sino el clasismo y un ejemplo inmediato es el de Paulina Peña, la hija del precandidato del PRI, Enrique Peña Nieto.

La muchacha, como todos lo sabemos se molestó por las críticas que recibió su padre, luego llamó a la gente que pretende gobernar su papá “la prole”, “la bola de pendejos”, por decir un ejemplo, también están “Las Ladies de Polanco”, quienes llamaron a un policía “pinche asalariado de mierda”.

Uno más, el pasado domingo, un usuario de la red Twitter, luego de saber que los Tigres jugarían la final contra el Santos, de inmediato escribió en su cuenta “Nos reservamos el derecho de admisión”, en clara alusión a que no querían recibir a la porra del equipo regio, un ejemplo más del clasismo.

El clasismo lo vivimos en el trabajo, en los clubes a los que pertenecemos, en las fiestas a las que asistimos, cuando nos subimos al camión, es más, hasta tenemos un sinfín de términos para etiquetar a las personas.

Podemos llamarlas “naco”, “zorra”, “relingo” “puro licenciado”, “callejero”, vago”, pero todos estos términos expresados, además del insulto, revelan una manera de entender al mundo la cual viene acompañada de odio, arrogancia y hasta desprecio.

Creo que los episodios citados de por sí son vergonzosos y nos dan material para la reflexión y para analizar tal como lo son el desprecio al prójimo, el clasismo en la sociedad en que vivimos, así como la carencia de valores es idóneo para nuestra realidad, pero sobre todo para las circunstancias.

En México seguimos viviendo bajo las etiquetas, muchos de los padres fueron educados bajo esa cultura y con dicha enseñanza hacen lo mismo con sus hijos, pero aquí vale la pena hacer un alto y poner fin a la desigualdad social que de por sí nos marca y a la que nosotros le damos fuerza cada día.

O bien como lo dijo, Luis Rubio, doctor en Ciencia Política “La realidad nos alcanzó una vez más: así como hemos sido incapaces de transformar a la economía y construir un sistema político moderno y estable, seguimos viviendo con el fardo de la desigualdad social y el clasismo que nos ancla en un mundo que no da para más”.

Un abrazo hasta Monclova…

José Jorge ✔

Saltillo,Coahuila, México
Coordinador operativo en medio de información. Ocurrente. Corro, leo, pedaleo y blogueo, eeeooo, eeeeoooo! Me gusta lo que hago…