¿Quién dijo que todo está perdido?

Escribe: Luis A. Zavala Díaz

Los resultados de la jornada electoral del pasado 4 de junio en Coahuila resultaron tan nefastos como cada uno de los que hemos vivido en los últimos 12 años.

Nos encontramos con las mismas prácticas desleales e ilegales de siempre, la intervención del Gobierno del Estado en los órganos administrativos de la elección, el uso de recursos públicos con el cinismo de siempre; ciudadanía con la participación tan limitada que vuelve a ser el Abstencionismo el número gordo de los porcentajes.

Sin embargo, hay varios elementos a considerar como un crecimiento importante en la construcción de ciudadanía, un elemento que vivimos en la transición de los gobiernos entre los hermanos Moreira en 2011.

Hace seis años un gran grupo de ciudadanos nos indignamos con tanta ilegalidad y robo en despoblado que se descubrió al final del sexenio de Humberto Moreira y como Rubén se dedicó, como primer acción de gobierno, a proteger y ocultar todo lo que pudo para evitar que se acrediten los delitos de cuello blanco en ambas administraciones.

El movimiento Indignados Coahuila vinculó a diversos colectivos y Asociaciones Civiles y inició un proceso de crecimiento y organización de los miembros de la sociedad, se realizaron manifestaciones públicas como marchas, mítines, asambleas, eventos culturales con el fin de informar a la ciudadanía lo que acontecía en la vida política del Estado.

Poco a poco se fue diseminando el movimiento, por varios factores, entre ellos los procesos electorales locales y federales de 2012, 2013, 2014 y 2015, sin embargo, algunos ciudadanos y actores políticos permanecimos en el activismo y en las acciones manteniendo la memoria viva respecto lo que ha sido el Moreirazo en Coahuila.

Se siguieron descubriendo desapariciones forzadas, homicidios, desvíos de recursos públicos, peculado, vínculos con la delincuencia organizada, enriquecimientos ilícitos, evasión fiscal y tantos crímenes que se conjuntaron, incluso, como crímenes de lesa humanidad por parte de las administraciones Moreiristas y sus colaboradores.

El mismo Gobernador hoy Electo, Miguel Ángel Riquelme Solís fue descubierto en colaboración de muchos de estos crímenes.

Sin embargo, en el proceso electoral, la distracción de algunos de estos temas fue evidente y otros aprovechados para advertir a la ciudadanía el nivel de delincuencia organizada del Partido en el poder en Coahuila.

Era evidente que las campañas serían de denuncia, esperar que fueran de propuesta es iluso, por la gravedad de la situación social, política y económica del Estado, he de decir que las denuncias eran más que necesarias.

Los resultados finales, no fueron tanta sorpresa, una oposición desorganizada, muy confiada en el voto de castigo contra el PRI y los Moreira sin atacar ni detener a la estructura monstruosa que los distingue.

Todos los interesados en la política local sabíamos perfectamente que la lucha se iba a intensificar al día siguiente de la jornada electoral y que, definitivamente, la solución de las controversias sería judicializada, sin embargo, la movilización ciudadana sí nos sorprendió a muchos.

Sesenta mil ciudadanos marchamos, en la Capital, en repudio al Candidato del PRI Miguel Riquelme y en contra de un proceso plagado de irregularidades, ya mencionadas algunas de ellas al inicio de este artículo, más miles de coahuilenses se manifestaron en las ciudades más importantes del Estado, Torreón, Piedras Negras, Monclova, Sabinas.

Los números más austeros llegaban a más de ciento cincuenta mil coahuilenses que manifestamos públicamente nuestro enojo, más miles más que no pudieron hacerlo por diversas causas, superando por mucho la votación que, supuestamente, recibió Riquelme.

¿Quién dijo que todo está perdido? Parafraseando aquella hermosa canción de Fito Paez, es totalmente aplicable en Coahuila.

El gran perdedor de esta elección es el PRI y sus candidatos, así como los partidos coaligados a éste, es impuesto en la gubernatura, mas el Congreso del Estado, por primera vez en la historia, la mayoría de los diputados son de oposición, además de los más importantes municipios en manos de otros partidos distintos a los partidos aliados y del mismo partido en el poder.

De ser Riquelme Gobernador en funciones, no podrá comportarse como dueño de Coahuila, como lo hicieron los hermanos Moreira, el Congreso del Estado tiene la gran responsabilidad de actualizar la perfecta División de Poderes, algo inexistente hasta el día de hoy en Coahuila.

Y no podemos olvidar a los veintidós organismos ciudadanos ya empoderados, organizados y legitimados para continuar una lucha de exigir rendición de cuentas, mismas organizaciones que obligaron a los candidatos a Gobernador y Diputados a firmar compromisos contundentes en favor de la democracia y la sociedad, que haremos cumplir porque es nuestra obligación, como firmantes de los mismos compromisos.

Responsables X México, A.C. a través del Consejo Estatal en Coahuila es parte de este movimiento y somos responsables de ayudar y trabajar en conjunto con otros organismos ciudadanos para tener un #CoahuilaDigno, sin los colores partidistas ni candidatos a gobierno, sino con ciudadanos conscientes de la obligación cívica y moral de ser parte de esta Historia en Coahuila y ser ejemplo nacional de organización ciudadana activa.

No todo está perdido, el panorama se muestra alentador, de cambiar el resultado de la Elección a Gobernador, estaremos muy presentes, porque la exigencia hacia las autoridades locales será ecuánime y con la misma fuerza y entereza, algo que muchos hemos hecho en dos sexenios, aunque con más herramientas a favor.

 

Luis Alberto Zavala Díaz

Coordinador Estatal en Coahuila de Responsables X México, A.C.

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Una mirada Kafkiana

Escribe: Adolfo Huerta Alemán

 

¿Qué  está  ocurriendo? No  era  un  sueño,  no.  Todo  lo  que  lo  rodeaba  seguía  igual”

Franz  Kafka <<La  metamorfosis>>. 

 

Hoy  más  que  nunca  estamos  llamadas – llamados  a  ser  fríamente  objetivos,    por  los  días  que  vengan  y  por  los  que  alcancemos  a  vivir.

 

Lo  que  acaba  de  vivir  Coahuila  y  el   estado  de  México,  sólo  es  el  preámbulo,  de  lo  que  se  avecina  para  el  2018.

 

Nuestra  mirada,  tal vez  sea  un  intento  de  la  huida  de  la  tiranía  autoimpuesta   por  todas  –  todos  nosotros,   de la  decadencia,  de  la  nula  o  mediocre  participación  ciudadana.   Algunos  le  apuestan  al  odio  hacia  nosotros  mismos,  otros  al  pasado  sin  ser  capaces  de  aprender  de  él.

 

Nos hemos  vuelto  patológicamente  enfermizos,  seguir  aferrados  a  nuestra  zona  de  confort,  no  superar  nuestra  actitud  de  víctimas  y  presos  de  miedos  impuestos  por otros.

Se  percibe  una  sensación  de  alineación   pseudorracional,  la  atmosfera  de  costumbrismo a  no  hacer  nada,  o  casi  nada,  frente  a la  corrupción,  la  apatía  y  conformarnos  con  tachar  un  logotipo  del  partido  que  sigue  prometiendo  lo  mismo  y  que  nos  va  a  sacar  del  bache  del  cual  estamos  estancados  desde  hace  varias  décadas.

 

Seguimos  aferrándonos  a  aparentar  ser  normales,  en  medio  de las  situaciones   más monstruosas   de  nuestra  sociedad   cada  vez  es  más  anómala   y  el  tejido  social  más  descompuesto.

 

Claro,  algunas – algunos  cada  vez  son  más  conscientes  de  lo  absurdo  que  alcanza  ser  la  corrupción   y  la  violencia  que  vivimos,  pero  todavía  hay  otras – otros  que  no  quieren  hacer  nada.

 

A  medida  que  nuestra  existencia  se  va  hundiendo  en  la  futilidad,  en la  insatisfacción  y  en  el  fatalismo,  tenemos  que  perseverar  en  seguir  en  pie  de lucha,  esforzarnos  por  unirnos  con  otras – otros  que  tienen  luchas,  pues  seguimos  aislados,  o  creer  que  nuestra  lucha  es la  única  valida.

 

No  nos  acostumbremos,  como  aquel  personaje  solitario  de  Franz  Kafka  en  <<La  metamorfosis>>:  Gregor  Samsa.

Así  como  él,  muchas – muchos  mexicanos  parecen  tener  un  defecto  que  los  hace  poco  humanos,  y  que  son  incapaces  de  asombrarse  de la  corrupción  en  la  cual  vivimos  inmersos,  de  hecho  parecen   aceptarla,   sin  hacer  preguntas,  o  sin  protestar  la  mayoría.

Se  ve  a  la  mexicana – mexicano  aceptar,  así  sin  más,   el  horror  y  el  terror  que  vivimos  día  a   día.

Es  como  si  todo  lo  corrupto  que  hay  en  el  ser humano  se  hubiera   encarnado  en  el  terror  y  en la  humillación  de  vivir  como  insectos,  como  Gregor Samsa.

 

Aunque la  metamorfosis  de  Samsa  no  es  completa,  pues  sus  ojos  todavía  veían  como  ser humano,  no  como  insecto,  acuérdate  que los  insectos  no  tienen  párpados,  así  las mexicanas – mexicanos,  no  olvidemos que  nos  quieren  tratar  como  viles  insectos,  como  Gregor  Samsa  pero,  por  dentro  de  él,  todavía  hay  algo  que  sigue  siendo  humano.

 

Rescatemos  lo  que  nos  queda  de  humanidad,  en  cada  una – uno  de  nosotros.

 

Estamos  llamadas – llamados  desde  nuestras  trincheras,  a  salir  de  esta  pesadilla  amenazadora  y  terrorífica.

 

Cualquier  interpretación que demos:  tú, él,  el  otro  sobre la realidad  mexicana,  implica  una  autorrevelación  de  nosotros  mismos,  y  más,  de nuestro  actuar,  tenemos  que ser  más contundentes,  y  no  quedarnos   <<boca arriba>>  como lo  hizo Samsa  al despertar, en un principio  se  quedó  con las  <<patas  arriba>>  sin protestar  de  su  realidad,  sino  aceptarla,  así  sin  más.

 

“¡Qué  apacible  vida  parece  vivir  mí  familia!”.

Franz  Kafka <<La  metamorfosis>>.  

 

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Valentine

Escribe: Adolfo Huerta Alemán 

 

En la soledad de una oficina

espera su turno para el encuentro recóndito,

en las horas solitarias de ésta selva de concreto.

 

¿Qué pensamientos divagarán en su cabeza?

¿Cómo será el siguiente?

Que estén bien mis hijas.

 

El teléfono suena

se prepara el taxista,

suben acompañadas de la volubilidad.

 

Van a su destino

a dar un trozo del paraíso,

como el pan de cada día.

 

Eres la perfecta eucaristía,

tú entrega no mira prejuicios, ni a quién,

solo a quien pide un poco de ternura.

 

Un poco de compañía efímera, pero eterna,

de compartir sueños y frustraciones,

esos instantes que renuevan la resurrección.

 

Eres más pura que un amanecer,

más transparente que esas mojigatas hipócritas

que se golpean el pecho rezando.

 

Conoces las manos falsas, de las auténticas,

descubres los besos fariseos y falsos

de los besos con sed de amor.

 

Tú simple compañía es divina,

me enseña de lo que verdaderamente vale la pena en ésta brevedad.

Lo que importa conocerse, se descubre en la cama.

 

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Mirada  nostálgica 

Escribe: Adolfo Huerta Alemán

 

En tributo a todas las mujeres y hombres migrantes.

 

No quiero voltear atrás,

somos de barro,

será por eso que nuestras raíces

son tan profundas donde nacemos.

 

Aquí no hay trabajo

no podemos comprar comida,

se no está muriendo el anhelo,

la esperanza aquí es un maldito error.

 

Mis pies conocen nuevas tierras,

mí sexo es perforado y violado

mis ojos y oídos son testigos de actos innombrables,

mí boca extraña la comida de la vieja.

 

¿Quién decide las fronteras? ¿Quién las inventó?

Ahora que voy caminando

descubro fronteras más

inhumanas y peligrosas.

 

¿Cuándo dejamos de ser seres humanos?

Somos un pedazo de carne machacada

con la cual trafican y le ponen precio

¿De dónde proviene tanto mal?

 

La sed y el hambre,

se juntan para comerse

al estómago, hasta

estoy olvidando lo que era cagar.

 

Sólo buscamos trabajo

vivir con más dignidad

¿A poco necesitamos permiso  o  pasaporte?

¿De  quién  ó  de  quiénes?

 

Será  por  eso que no quiero voltear atrás,

la inocencia ha sido violada, ultrajada,

vendida, pisoteada, masacrada,

No quiero voltear atrás.

 

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Encuentros raros 

Escribe: Adolfo Huerta Alemán

 

Sabes, , ,

hoy  he  vuelto

a  ver  tus  fotografías.

 

Tenía  miedo

de  verlas

una  vez  más.

 

El  temor  de

que  te  convirtieras

en  una  de  ellas.

 

Petrificada

inmóvil

callada.

 

Cada  suspiro

que  se  me  escapa

espero  que  vaya  a  ti.

 

Ahora  sé  que

estás  más  viva,  y

más  real  que  Dios.

 

 

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La muerte del cura (Final) 

Escribe: Adolfo Huerta Alemán

 

“Porque  ha  llegado  el  tiempo  de  comenzar  el  juicio  por  la  casa  de  Dios”.

Biblia  de  Jerusalén <<1ª  de Pedro 4, 17 –.>>

 

  • Buenas tardes monseñor
  • Buena tarde padre. . .
  • Le  veo  muy  tranquilo  monseñor,  lo  digo  por  la  tormenta  que  nos  acecha  desde  hace  vario  meses,  y  no  me  refiero  a  ésta  hermosa  lluvia,  sino,  la  que  está   cambiando   muchas  cosas.

Ha  escuchado  la  ópera  de las  bodas  de  Fígaro,  una  personalidad  como  usted,  debería  de  escuchar  esas  bellísimas  piezas  musicales,  antes  de  su  muerte.

 

La  mirada  del  obispo  era  como  la  de  un  pajarillo,  buscando  piedad  en  esa  otra  mirada  del  que  podría  ser  su  verdugo.

 

  • No  te  había  visto,  te  veo  algo  emocionado.
  • Motivos  me  sobran  para  estar  emocionado.
  • Pareces,  ser  tú,  el  único  que  no  sabe  de  los  últimos  acontecimientos  de la  diócesis.
  • ¿Qué  tendría  que  saber?
  • Han  asesinado  a  sacerdotes ¿no  tienes  miedo?
  • Le  tengo  miedo  al  poder ¿Tú  monseñor  al  parecer  no  le  tienes  miedo  al  poder?
  • ¿Poder?
  • No  te  comprendo  monseñor,  del  cómo  haz  usado  el  poder,  que  de  hecho  no  deberíamos  de  ostentar  así  el  poder.   No  me  creo  ser  ningún  juez,  pero  alguien  tenía  que  hacer  algo ¿no  cree  monseñor?

 

El  obispo  ya  no  intuye,  está  seguro  de  algo,  comienza  a  invadir  su  viejo  y  decrepito  cuerpo el  terror.

 

  • No  había  tenido  la   dicha  de  verle  a  los  ojos  a  alguien  tan  impune  como  usted  monseñor  y  ver  el  miedo  que  despiden  sus  ojos,  a  alguien  que  se  cree  tan  poderoso  e  intocable,  creo  que  no  hay  mucha  diferencia  entre   usted  y  los  políticos.

Sabe  monseñor,  cuan  fácil  fue  arrebatarles  la  vida  a  esos  sacerdotes,  ya  estaban  cansados  de  su  ministerio,  desilusionados,  ya  no  tenían  esperanza  de  vida,  y  lo  mejor,  confiaban  en  mí,  como  nosotros  confiábamos  en  usted.

¡Ah!  Y  que  quede  claro,  no  asesine  a  su  brazo  derecho,  los  que  asesine  fueron  a  los  otros,  esos  sí  que  los  maté,  y  lo  hice  porque  eran  buenos,  al  resto,  la  gente  hará  su  parte,  ya  lo  verá,  como  ya  comenzaron  hacerlo  con  todos  los  políticos  corruptos.

  • ¿Vienes  a  matarme?
  • ¡, jaa, jaaa! Claro que  no,  sabes,  esa  será  tu  peor  penitencia,  el  dejarte  vivir,  si  a  eso  le  puedes  llamar  vida,  como  la  has  vivido,  será  tu  infierno.

Monseñor  te  informo  que  esos  sacerdotes  tenían  enfermedades  terminales,  lo  que  no  me  deja  de  sorprenderme,  era  como  recibían  la  muerte, su  muerte,  con  un  cansancio  que  rayaba  en  el  hastío,  en  sus  miradas  se  les  veía  la  indiferencia  de  morir.

Ese  era  tu  clero,  cansado,   desesperanzado,  sin  horizonte  alguno  que   los  pueda  sostener,  ni  siquiera  la  iglesia  pudo  hacer  algo  por  su  humanidad.

  • ¿Te  crees  Dios?
  • No ¿Usted  cree  en  Dios  monseñor?  Porque  su  vida  dice  otra  cosa,  que  le  tiene  más  fe  a  los  gobernantes,  al  dinero  y  al  poder.
  • Sino  vienes  a  matarme ¿Qué  es  lo  que  quieres?
  • Vengo  a  despedirme  de  usted  monseñor,  y  ver  como  inicia  su  caída,  no  lo  tome  como  algo  personal,  pero  alguien  tenía  que  hacer  algo,  para  poner  un  alto  a  todo  esto.
  • Y  crees  que  te  podrías  ir,  así  de  fácil. . .
  • Sí,  a  menos  que  usted  me  denuncie,  pero  al denunciarme,  tendrá  que  aceptar   todo  lo  que  ha  hecho,  y   cómo  usted  también  es  cómplice  de  todo  lo  que  ha  sucedido  en  la  diócesis.

Hay  un  policía  honesto,  que  su  testarudez  y  su  voluntad,  no  ha  dejado  de  investigar,  y  claro  que  he  dejado  pistas,  que  parecieran  errores,  pero  no,  eso  lo  llevarán  a  usted  monseñor.

 

  • Eres  un  psicópata.
  • ¿Más  que  ustedes?  No  creo,  bueno,  tal vez  sí,  pero  tome  otras  decisiones  a  las  de  ustedes,  pero  ustedes  me  han  creado,  soy  su  aborto,  de  eso  no  hay  duda  monseñor.

 

  • Padre,  le  encamino a  la  salida,  si  viera  padre  como  le  hacen  bien  al  obispo  las  visitas  de  sus  queridos  sacerdotes.

 

  • ¡Gracias  Socorrito!

 

Esa  figura  clerical  se  fue  desvaneciéndose  entre  las  calles  del  centro  de  esa  ciudad,  y  así   fue   como  se  fue  desapareciendo  la  figura  clerical  y  jerárquica   de  una  iglesia  que  le  aposto  más,  al  poder  y  a  su  imagen de “santa  y  perfecta”  que  a  su  humanidad.

 

“Pues  la  muerte  sólo  existe  sin  Dios,  cuando  Dios  no  nos  ve  morir.  Pero  cuando  llega  un  sacerdote,  Dios  nos  ve  morir  y   nos  perdona,  nos  perdona  la  vida,  la  que  iba  a   arrebatarnos”. 

José  Revueltas <<El luto humano>> Ed. ERA 1980. 

 

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La muerte del cura (Capítulo 4) 

 Escribe: Adolfo Huerta Alemán

 

“Un  hombre  amarra  un niño  desnudo  a  una  cruz,  sujetándolo  con  cuerdas,  y  lo  deja  de  alimento  a  los  cuervos”.

Marqués  de  Sade <<120  días  de  Sodoma>>. 

 

Ya  ha  pasado  un buen  de  tiempo  de la  muerte  del  cura,  de  los  curas,  cuando  apareció  otro   sacerdote  asesinado.

Definitivamente  esta  muerte  de  éste  último  cura,  no  es  fruto  del  serial.

Tenía   69  puñaladas  en  todo  el  cuerpo,  también  lo  castraron,  pero  su  castración  fue  muy  sucia,  las  otras  fueron  quirúrgicas  y  perfectas,   el  asesinato  de  éste  último  fue  todo  un  desorden  y  dejaron  muchas  huellas  tanto  de  manos,  como  de  pisadas.

No  tardaremos  de  dar  con  el asesino  de  ésta  última  muerte,  pero  no  es  el  mismo  de  las  otras  7  muertes.  Todo  pinta  un  crimen  pasional,  lo  más  seguro  es  que  lo  haya  asesinado  un  amante  descontento  por  no  cumplirle  un  capricho.

Además,  el  ahora  asesinado  es  de  la  confianza  del  obispo,   era  el  que  se  relacionaba  directamente  con  el  gobernador,  le  llevaba  los  cheques  de  pago  mensuales  al  obispo,  una  cantidad  nada  despreciable  para  callar  los  berrinches  de  “denuncia”  del  obispo.   Era  bien  sabido  entre  los  pasillos  del  palacio  de  gobierno,  que  éste  cura  llevaba  una  vida  homosexual  desenfrenada,  el  gobierno  pagaba  sus  despilfarros  económicos  para  sus  fiestas  gay  y  viajes  al  extranjero,    se  rumoraba  que  llevaba  jovencitos  para  las  orgías   del  gobernador  y  del  obispo,  carne  virgen  y   fresca ¡Hijos  de  puta!.

No  creo   en  el  infierno,  pero  gustaría  ver  arder  a  todos  esos  hijos  de  puta  que  no  llenan   de  poder  y  dinero.

La   gente  después  de  las  muertes  de  los   curas,  comenzaron  a  pensar,  y  a  pensar  juntos.

Comenzaron  a  cuestionar  a  la  jerarquía  católica,  otros  no   menos  empezaron  a  desconfiar  de sus  pastores  y   también  se  unieron  las  otras  confesiones  de  fe,  otros  más  no  menos  críticos,  decidieron  convocar  en  las  plazas  públicas  para  buscar  acciones  ante  estas  situaciones  que  eran  nuevas  en  la  ciudad.  Con  los  asesinatos  la  gente  comenzó  a  ver  el  verdadero  rostro  de  sus  pastores.

Las  personas  de  esa  ciudad  tranquila  y  tradicionalista,  donde  nunca  pasaba  nada  aprendió  a  no  mirar  para  otro  lado,  descubrió   cómo  era  verdaderamente  su  clero,  sólo  buscaban  dinero  y  en  su  mayoría  eran  homosexuales.

Las  mujeres  y  los  hombres  comunes  corrieron  la  voz  para  hacer  un  boicot   económico a  la  Iglesia,  comenzarían  por  no  dar  colectas  en  las  misas,  no  pagar  por  los  sacramentos  y  no  dar   el  diezmo.

Esto  sólo  sería  el  principio,  pues  después  vendría  el  boicot   contra  el  gobierno,  de  hecho  hubo linchamientos  contra  los  políticos, pocos pero  los  hubo,  esto  sirvió   para  que  huyeran   y  dejaran  sus  puestos  públicos.

La  ciudad  perdió  el  miedo, comenzaron  a  cuestionar   todo y   a  todos,  por  fin  rompieron  las  cadenas  de  la  ley  del  silencio   y  de la complicidad,  se  unieron  para  contra   todo  atropello, vinieran  de  quien  viniera.

En los  anales  de la  historia  de  esa  ciudad,  se  cuenta  que  este  fue  el  último  encuentro  entre  el  gobernador  y  el  obispo.

  • ¿Qué  vamos  hacer?
  • Me  exilio  y  dejo  el  cargo,  mi  partido  me  ha  dado  la  espalda  y  me  ha  dejado  que  me  rasque  con  mis  propias  uñas,  y  el  presidente  no  me  contesta,  mucho  menos  me  atiende. Lo  bueno,  con  todo  lo  que  me  he robado,  puedo  vivir  tranquilamente.
  • El  Vaticano  ya  puso  su  mira  en  mí,   me  va   a  sacrificar,  no  me  van  a  defender.
  • ¿No  que  los  obispos  eran  eternos  e  intocables?
  • A  la  puta  de  Babilonia,  siempre  hará  lo  que  le  conviene,  que  es  mantener  el  poder  y  el  dinero  con  una  imagen  de  “santa”.
  • Nunca   imaginé   que  llegara  un  día  como  éste,  en  el  que  el  pueblucho   se  uniera   para  pedirnos  cuentas.   Haya  sido  como  haya  sido  monseñor,  nunca  olvidaré  nuestras  fiestas ¿Tú?

“Apártate  de  los  que  tienen  la  mente  corrupta.  Están  tan  alejados  de  la  verdad  que  para  ellos  la  religión  es  puro  negocio”.

Biblia  N. T. 1ª Timoteo 6, 5 -.  

Algunos   sacerdotes  comenzaron   a  dejar  solas  las  Iglesias  y  los  pocos  que  se  quedaban,  eran  cuestionados   hasta  la  más  mínima  acción.

Las  iglesias  comenzaron  a  ser  dirigidas   por  las  y  los  laicos,  estaban  naciendo  en  las  parroquias  los  liderazgos  colectivos,  sin  la  necesidad  del  clero.

Lo  que  se  estaba  viviendo  en  aquella  ciudad,  no   tardó  en  hacerse  viral  en  todas  las  redes  sociales  a  nivel  mundial.

Se  rumoraba  en  los  pasillos  de  la  Roma  eterna,  la  manera  de  convocar  a  un  nuevo  concilio,  para  tratar  la  problemática  de  esa  diócesis,  pues  ésta  fue la  que  derramo  la  gota  del  vaso  y  destapó  lo  inevitable,  la  cloaca  que  era  la  jerarquía  católica,  estaba  en  juego  la  humanidad  de  su  jerarquía  y  la  credibilidad  de la  Iglesia.

El  sonido  de la  lluvia  en  los  techos  de las  casas  y   en  las  calles,  era  como  el  de  un  arrullo   celestial,  estaba  cayendo  la  tarde,  cuando  un  figura  clerical  se  acercaba  a  la  casa  del  obispo.  Sonó  el  timbre  de  la  puerta  donde  su  eminencia  había  gobernado  por  más  de  11  años.

En  el  micrófono  se  escuchó  una  voz   de  mujer  serena  y  dulce.

  • ¿Quién  es?
  • Soy  el  padre. . .  Vengo  a  hablar  con  monseñor.
  • ¡Ah  padre!  Adelante.

Continuará. . .

“Por  los  muertos  nadie  paga  tragos,  pensó. . .

La  muerte  es  una  neblina  que  al  principio  desorienta,  pero  que  después  se  va  disipando.

Es  el  fin  de  la  memoria,  también  el  principio  de  los  recuerdos”.

Alejandro  Páez  Varela <<El  reino  de  las  moscas>> Ed. Alfaguara 2012. 

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La muerte del cura (Capítulo 3)

 Escribe: Adolfo Huerta Alemán

antes  que  el  poderoso  César  cayera,  quedaron  vacíos  los  sepulcros,  y   los  amortajados   cadáveres  vagaron  por  las  calles  de  la  ciudad  gimiendo  con  voz  confusa”.

William Shakespeare <<Hamlet>> Ed. Salvat 1969. 

 

En el  transporte  público:

  • ¡Están  matando  sacerdotes! Esto  no  había  ocurrido  nunca  en  nuestra  tranquila  ciudad.
  • ¿Esteremos  ante  el  juicio  final?  Aunque,  se  dice  que  los  padres  que  mataron,  se  lo  merecían,  pues  eran  pederastas.
  • ¿Estás  segura?
  • No,  pero  ¿por  qué  los  matarían?  Algo  debieron  haber  hecho.
  • No  creo,  que  esos  padrecitos  hayan  sido  violadores  de  niños.
  • Mira,  primero  habían  dicho  que  habían  muerto  por  enfermedad,  ahora  nos  salen  que  los  asesinaron  y  no  creo  que  su  muerte  haya  sido  así  como  así.
  • ¿Nos  estarán  ocultando  algo?
  • Pues  el   gobierno  y  la  iglesia  en  más  de  una  ocasión  se  ponen  de  acuerdo,  además  la   iglesia  casi  siempre  ha  estado  del  lado  que  le  conviene,  y  el  gobierno  no  se  diga,  está  peor.
  • ¡Ay  manita  en  éstos  días  en  quién  hay  que  creer!

Estos  asesinatos  me llevan  a  un  callejón  sin  salida,  no  hay  lógica  en  ellos.  Esos  sacerdotes  serían  elegidos  al  azar,  o  tendrían  algún  sentido,  aunque  la  muerte  así  de  esa  manera  carece  de  toda  lógica.  Aunque  de  lo  que  más  estoy  asombrado  es  del  resto  del  clero.

Ahora  que  estoy  entre  las  sotanas,  me  cercioro   que  la  mayoría  del  clero  es  homosexual,  el  equipo  del  obispo  que  se  rodea  llevan  una  vida  muy  libertina  y  de  despilfarro,  en  especial  un  sacerdote  del  consejo,  o  no sé  cómo  le  llaman  ellos,  pero  es  el  que  tiene  más  poder.   Es  de  conocimiento  público  sus  fiestas  gay   y  está  rodeado  de  puros  efebos,  incluso  lo  que  he  descubierto,  es  que  le  lleva  jovencitos  a  las  fiestas  privadas  del  gobernador  y  a  sus  compinches.

Esto  ante  los  ojos  de  los  católicos  conservadores,  no  creo  que  sea  bien  visto.  Aquí  es  donde  no  entiendo  a  la  iglesia  católica,  no  voy  a  misa,  no  me  considero  católico  y  ¿creer  en  Dios?  Pero  estoy  enterado  que  su  discurso  es  homofóbico,   pero  en la  vida  real  sus  sacerdotes  en  su  mayoría  son  homosexuales,  se  contradicen  ellos  mismos,  no  son  honestos.

¿Qué  significará  en  todas  las  escenas  de  los  crímenes  los  cuerpos  tengan  aceite?

Ellos  le  llaman  la  extremaunción,  o  algo así  ¿los  ungieron  antes  de  su  muerte?  Lo  que  si  revelan  las  autopsias,   es  cuando  los   castraron   todavía  estaban  vivos.

¿Será   acaso  un  sacerdote  el  asesino?  O  ¿alguien  que  esté  imitando  a  un sacerdote?

Anda  muy  tenso  el  clero,  algunos  otros  con  miedo  y   otros  no  menos,  muy  cuidadosos.

Tiempo  después,  en  la  terraza  de  la  casa  del  obispo,  últimamente  han  tenido  reuniones  extraordinarias  y  no   oficiales:  su  eminencia  y  el  gobernador.

  • Nosotros  no  tenemos  nada  qué  ver  con  esas  muertes  monseñor.
  • ¿Seguro?
  • Sí,  ahora  no  hemos  metido  la  mano  en  esas  muertes,  si  hubiéramos  sido  nosotros,  habríamos  matado  a  otros  padres,  que  esos  sí,  que  nos  estorban  ¿seguro  que  a  ti  no  te  estaban  estorbando  esos  sacerdotes?
  • No.  Lo  habría  hecho  más   fácil,  los  hubiera  cambiado  de  parroquia,  o  los  hubiera  mandado  a  un  retiro   por  varios  meses,  en  último  caso,  les  hubiera  quitado  el  ministerio  sacerdotal  y  reducirles  a  laicos.
  • Ahora  sí,  que  tendremos  que  investigar  en  serio: ha, ha, ha.
  • Por  cierto ¿cómo  van  las  investigaciones?
  • Ninguna  pista  sobre  el  asesino  o  secta  satánica  puede  ser.  Eso  sí,   monseñor  tienen  bien  checado  a  tu  clero,  parece  que   los  muertitos,  sí  eran  buenos  y  los  que  te  quedan  son  puros  vividores  y  homosexuales,  pero  bueno,  esto  te  tiene  sin  cuidado,  pues  los  verdaderos  hombres  como  nosotros  de  poder,  solamente  somos  dignos  de  ser  amados  por  otro  hombre,  los  jodidos   nunca  van  entender  eso.
  • En  estos  días  me  está  invadiendo  el  terror,  creo  que  ahora  sí  que  debemos  de  preocuparnos.
  • ¿Preocuparnos?

“Todas  sus  puertas  desoladas,  sus  sacerdotes  gimiendo,  afligidas  sus  vírgenes ¡Y  ella  misma  en  amargura!”.

      A.T. Libro  de  las  Lamentaciones 1, 4 -.

A  estas  alturas  el  obispo  estará   un  poco  nervioso,  las  muertes  comenzaron  a  sembrar  lo  que  esperaba,  tal  vez  es  hora  de  darle  una  visitada  a  su  eminencia,  por  lo  pronto  sigo  disfrutando  el  placer  que  me  da  ésta  pieza: Duettino  Sull’ Aria Le  Nozze  di  Figaro.

Se  le  ve  como  ser  humano  libre  y  sin  remordimientos,  echado  en  su  sofá  reclinatorio,  se  va  perdiendo  en  esa  bella  pieza  de  ópera.

Continuará. . .

“La  locura  es  como  una  manifestación  en  la  humanidad,  de  un  elemento  oscuro  y  acuático,  sombrío  desorden,  es  el  caos  en  movimiento”.

Michel Foucault <<Historia  de  la  locura  en  la  época  clásica>> Ed. FCE. 2002.

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La muerte del cura (capítulo 2)

Escribe: Adolfo Huerta Alemán

 

“No  cometerás  actos  impuros  nunca  más ¿correcto? ¿correcto,  inmundo  pedazo  de  mierda, correcto? . . .

Quedaba  claro  que  aquél  era  un  caso  muy  especial,  y  la  identidad  del muerto  debía  seguir  siendo  un  secreto.

Por el  bien  de   todos”.

Juan  Gómez  Jurado <<El  espía  de  Dios>> Ed. ROCA 2006.

 

En  la  oscuridad  se  escuchaba  el  Pace  pace   de  Verdi  y  no  se  cansaba  de  ver  una  foto  de  una  joven,  tenía  menos  de  un  año  que  no  sabía  de  ella,  y  hasta  ahora  no  sabía  nada  de  ella,  pero  ahora  no  se  aburría  de  ver  su  foto.  Era  una  foto  reciente,  del  mes  pasado.

Dejó  de  ver  la  foto,  pues  eso  lo  distraía  de  los  pensamientos  que  últimamente  le  ocupaban.

Le  gusta  escuchar  ópera,  para  concentrarse  eso  le  ayudaba,  se  imaginaba  que  andaba  en  Italia,  no  le  gustaba  viajar,  pero  el  cine,  la  literatura  y  la  música  eran  sus  boletos  para   viajar,  sin  la  necesidad  de  moverse  de  su  casa.

Habían  transcurrido  varias  semanas  de  la  muerte  del  cura.

Su  muerte  pasó  como  una  cucaracha  en  busca  de  un  pedazo  de  mierda,  como  algo  normal,  no  provocó  lo  que  se  esperaba  en  la  opinión  pública,  ni  siquiera  se  abrió  una  línea  de  investigación.

Evangelio  según  San  Lucas  17, 36 -. “Y  le  dijeron: ¿dónde  está  Maestro? Él  les  contestó:  donde  esté  el  cuerpo,  allí  se  reunirán  los  buitres”. 

Volvió  a  ocurrir.

Otro  asesinato,  de  igual  manera  y  también  la  víctima,  una  vez  más,  era  un  sacerdote.

Así  fueron  apareciendo,  más  sacerdotes  muertos,  el  tiempo  entre  uno  y  otro  era  de  un  mes,  en  dos   ocasiones  fue  de  dos  meses.  Hasta  la  fecha  suman  ya  7  víctimas.

Los  medios  comprados  decían  la  misma  mentira,  no  fue  hasta  que  otros  medios  de  comunicación  foráneos,  manejaban  otra  versión  a  la  oficialista;  hablaban  de  asesinatos  y  no  de  muertes  por  enfermedades,  se  decía   que  el  Vaticano  tenía  puestos  sus  ojos  en  la  diócesis.

Comenzaban  los  rumores  entre  las  calles  de la  ciudad  y  en  las  redes  sociales  corrían  un  sin  fin  de  hipótesis,  los  rumores  corrieron  como  una  epidemia,  ya  era  imposible  detenerlos.

Se  abre  una  investigación,  el  obispo  no  tenía   opción,  tuvo  que  hablar  de  las  muertes  recientes  de  sus  curas,  que  ya  no  era  uno,  sino  7.

En  la  ciudad  se  comenzaba  a  respirar  un  clima de  miedo,  de  confusión  y  más  que  de  terror.

Los  mediocres  investigadores,  solamente  se  entretenían   y  se  burlaban.

Pero,  entre  la  inmundicia   y  la  mediocridad   también  surge  la  radicalidad  y  la  responsabilidad.

Él,  sí  que  era  un   inepto,  al  menos  esa  era  imagen  que  tenían  sus  compañeros  y  su  jefe,  más  bien  dicho,  él  creía  en la  verdad  y  en la  justicia,  solamente  se  esforzaba  en  hacer  con  totalidad  su  trabajo,  eso  lo  llevaba  a  ser  incómodo  ante  la  corrupción  que  se  vive  a  diario  en  la  ciudad.

Como  una  hormiga,  lleva  el  recuento  de  los  asesinatos  y  bien  detalladamente  las  investigaciones,  no   creía  en  Dios,  pero  esos  asesinatos   le  llevó  a  creer  que  para  eso  había  nacido,  para  resolverlos,  se  lo  tomó con  el  celo  de  un  monje  de  la  edad  media, casi  como  una  misión  divina.

Hasta  ahora  suman  7  víctimas   de  asesinato  brutales  y  que  sobrepasan  toda  nuestra  imaginación.

El  móvil  es  el  mismo,  estamos  ante  un  asesino  serial,  algo  nuevo  en  la  ciudad.

Las  víctimas  son  7  hombres  de  las  edades  de  entre  los  40  a  60  años.

A   todos  se  les  torturo  de  diferente  manera, pero  a  todos  sin  excepción  se  les  cortó  los  testículos  y  el  pene,   se  los  metieron  en  su  boca  y  en  su  ano.

No  hay  evidencia  de  que  el  asesino  o  asesina,  no  hay  que  descartar  que  pueda  ser  una  mujer  la  asesina,  no  hay  pista  de  que  haya  entrado  por  la  fuerza,  pues  hasta  ahora  no  se  ha  encontrada  violentada  las  entradas  de las  casas.  Queda  descartado  que  haya  sido  el  narcotráfico.

Todos  fueron  por  la  noche  entre  las  21: 00  y  00: 00  horas.

A  todos  se  les  descubrió  por  la  mañana  antes  del  mediodía,  más  tardar.

Los  rumores: ¡están  matando  sacerdotes! ¡es el   juicio  final!

Lo  que  le seguía  cuestionando   eran  las  víctimas,  recabando  información  entre  la  gente  de  las  parroquias  y  la  curia,  se  decía  de  ellos,  sin  excepción  que  eran  buenos,  demasiado  buenos.

Investigando  sus  computadoras,  móviles,  correos,  llamadas,  su  vida  íntima  no  veía  nada  que  estuviera  fuera  de  lugar,  todos  eran   hombres  heterosexuales,  sin  vida  sexual  activa,  ni  siquiera  en  sus  computadoras  había  registro  que  fueran  aficionados  a  la  pornografía,   no  tenían  amante,  ni   hijos,  no  tenían  deudas  económicas. Llevaban  una  vida  muy  tranquila  y   muy  acorde  a  su  ministerio,  se  veía  a  leguas  que  eran  fieles   y  responsables  ante  su  investidura  y  misión.

La  primera  impresión  que  daban   los  asesinatos  eran  de  venganza,  por  su  forma  tan  cruel  y  bizarra  de  llevarlos  a cabo,  pero  las  víctimas  no  encajaban.  Era  claro  que  la  asesina  o  el  asesino  no  lo  motivaba  la  venganza  o  el  ajuste  de  cuentas,   cada  vez  que  se adentraba  en  la  profundidad  de  esas  muertes,  se  convencía  que  el  serial   estaba  mandando  un  mensaje,  pero  ¿qué  nos  quiere  decir?  Y  ¿quién  o/a  quiénes?

Saboreando  un  whisky  en  las  rocas  el  gobernador  y  el  obispo  mantienen  una  conversación  de  hastío.

  • Monseñor  te  están  asesinando  a  tus  curas.
  • Ya  lo  sé,  no  necesitas  traérmelo  a  la  mente.
  • Estos  asesinatos  nos  caen  como  oro,  la  gente  se  está  distrayendo  en  eso,  no  hablan  de  otra  cosa  que  la  muerte  del  cura.  (Ha, haa, haaa)  Hasta  hablan  del  juicio  final.  Se  olvidan  de  los  fraudes,  de  nuestros  robos,  y   de  los  desaparecidos  y  de  la  problemática  del  estado. Oye  y  tú  crees  en  Dios  monseñor  y  en  esas  cosas  que  dices  los  domingos  en la  catedral. . .

De  verdad ¿Tú  no  estás  detrás  de  todo  esto  monseñor?

  • La  misma  pregunta  te  hago  a  ti.

Continuará. . .

“Pero ¿por qué? ¿para torturarlo?  No  creo  que  lleguemos  jamás  a  saberlo.  Nunca  sabremos  quién  fue,  ni  por qué,  ni  qué  ocurrió  en  aquella  casa  aquella  noche”.

Truman  Capote <<A  sangre  fría>> Ed. DEBOLSiLLO  2015. 

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La muerte del cura

Escribe: Adolfo Huerta Alemán

 

Capítulo 1

 

El  teléfono  de  la  oficina  de  la secretaria  particular  del  obispo  no  dejaba  de  sonar,   son  de  ese  tipo  de  llamadas  que  intuyes  que  ya  te  cargó  la  chingada.

Desde  los  primeros  minutos   de  aquel  amanecer   de  aquel  invierno ¡Bendita  mañana!  Por  no  decir  mal agraciada  mañana.

¿Quiénes,  o  quién  desesperadamente  buscaba  hablar  con  el  obispo?

En  su  desesperación  querían  parecer  a  unos   diques  que  detuvieran,  algo  que  ni  su  imaginación   podría  concebir,  una  avalancha  que  no  saben  por  dónde  los  sorprendió.

Las   radios  de  los  policías  se  escuchaban  claves,  las cuales,  cuando  eran  escuchadas  en  algunos despertaba  miedo  y  asombro,  en  otros  no  menos,  burlas.

Los  medios  de  comunicación con  que  uno  se  haya  enterado,  corrían  la  voz  que  algo  inusual  había  ocurrido.

No   fueran  extraordinarias  las  llamadas,  sino  fueran  del   gobernador.

Era  el  mismo  gobernador  que  buscaba  con  tanta  insistencia  hablar  con  el  alto  jerarca  de  la  iglesia  católica  de  su  estado  al  mando.

Llegó  el  momento  que  atendió  la  llamada  el  obispo,  en  su  móvil  privado.

  • ¿Monseñor?
  • Sí. . .
  • Me  están  informando  los  peritos  que  hay  un  cuerpo  de  un  hombre  más  o  menos  de  50  años,  sin  vida.   Es  sacerdote.
  • Sabes  ¿quién  es?
  • Si
  • ¿Y   hay  algún  problema?
  • Pues. . . Si
  • ¿Cuál  es?
  • La  forma  en  que  lo  encontraron
  • (Silencio  un  poco  largo  e  incómodo). . .  Adelante
  • Fue  asesinado  y   torturado.   Lo  castraron,  para  meterle  sus  propios  testículos  a  la  boca  y   el  pene  se  lo  introdujeron  a  su   ano.
  • (Silencio  un  poco  largo  de  no  comprensión)
  • Me  imagino,  que  no  quieres  que  se  ventile  esto,   en  los  medios  monseñor,  por  eso  estoy  hablando  contigo.

Esa  ocasión   fue  la  primera  vez  que  el   obispo  no  salía  en  su  automóvil  de  lujo  con  su  chofer,  también  salía  por  primera  vez,  sin  su  hábito  y  su  vestimenta  de  púrpura.

Ahora,  era  todo  un  civil  de  a  pie,  común  y  corriente  con  gorra  y  gafas  oscuras,  como  si  se  estuviera  escondiendo  de  un  club  de  fans.

El  destino:  la  parroquia  donde  encontraron  asesinado  a  uno  de  sus  curas.

¿Qué   le  estará   pasando  por la  mente  al  obispo?

Le  conocía  poco,  pero  lo  suficiente  para  saber  que  ese  sacerdote  pasaba  desapercibido  y  que  era  de  los  más  íntegros  de  su  clero.

Al  entrar  a  la  habitación,  el  obispo  se  convenció  de  lo  que  dijeron  por  teléfono:  era  el  padre  Luis  Anguíano  Zárate,  de  54  años,  era  de  los  curas  más  obedientes  y  que  menos  le  causaba  problemas  a  su  eminencia.

El  gobernador   y   el  obispo  tuvieron  una   breve  conversación,  en  el baño  de  la  habitación  del  ahora  occiso.

El  gobernador  salió  primero,  se  dirigió   directo  a  los  medios,  que  ya  abundaban  como  una  pandilla  de  moscas,  sedientas  de  mierda.

Se  confirma: acaba  de  morir   el  padre  Luis  Anguíano   Zárate,  las  primeras  indagaciones  son,  que  fue  un  paro  cardíaco.  Hoy  nuestra  ciudad  está  luto,  pues  acaba  de  perder  a  un  hombre  santo  y  humilde.   Les   pido  de  favor  que  no  publiquen  nada,  hasta  que  se  les  informe  a  sus  familiares,  gracias.

En  privado  a  los  que  se  encontraban  allí,  se  les  dio  línea,  que  se  dijeran  eso  a  todo  aquel  que  preguntara,  era  la  versión  oficial,  ya   estaban  acostumbrados  a  esa  orden.

Al  obispo  y  al  gobernador,  se  les  notó   despreocupados,  más  al  obispo,  su   rostro  no  reflejaba  dolor  alguno,  por  descubrir  esa  mañana  fría,  a  uno  de  sus  sacerdotes  muerto,  aunque  deberíamos  de  decir  asesinado  de  una  manera  muy  bizarra  y  cruel.

Los  dos   van  caminando  muy  campantes,  como  si  no  hubiera  pasado  nada,  se  fueron  almorzar  a  una  casa  de  seguridad  del   gobernador.

Dan  la  impresión  que  no  les  preocupa  la  tormenta  que  se  avecina,  un  pronóstico  que  nadie  había  previsto  y  que  derrumbaría  toda  quietud  que  se  vivía  en  la  ciudad.

Continuará. . .

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La otra conquista

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

 

Cómo olvidar aquel momento de nuestra historia cuando los españoles se preguntaron si esos sujetos con taparrabo tendrían alma. Los sometieron, los colonizaron, los conquistaron. Esclavos como destino manifiesto. Ser esclavo después de haber gozado de un imperio y sus bondades, después de haber sometido a los tlaxcaltecas y a los Otros; se les volteó la tortilla, se les acabó la suerte, en lugar de protección los dioses los abandonaron; llegó el europeo, llegó el español, dijo “de aquí soy” quemó las barcas, juró jamás regresar, y cómo no, pues se había encontrado un paraíso terrenal.

Indígenas acostumbrados a adorar a sus dioses, indígenas acostumbrados a vivir en libertad, pueblo que sometía a sus vecinos, todo eso se vino abajo. Ellos, que con la mano en la cintura dictaban las reglas de la “educación”, ellos que designaban el destino de prójimo: “tú te vas al Telpochcalli y tú al Calmécac”, ahora, comparte la misma suerte, todos juntos, ahora son esclavos, ahora son siervos, los que antes se dividían en nobles y plebeyos ahora da igual, todos eran sometidos, todos eran considerados inferiores. Así inició la Conquista española, así inició esta nueva raza, surgimos de lo peor que podía haber en España, reos, bárbaros, sujetos despreciables, era con los que contaba Hernán Cortés para llevar a cabo su travesía. Llevó consigo algunos frailes franciscanos para eximir sus propias culpas, no sabía que ese detalle le iba a dar la gloria, por medio del Evangelio podría legitimar su proeza, de nueve millones de indígenas solo quedó un millón, fueron masacrados, fueron exterminados, no quisieron someterse al nuevo régimen. Genocidio. Los otros, los que sobrevivieron, lo lograron gracias a que dejaron de creer en sus dioses para creer en el único Dios, de allí venimos, de los sobrevivientes, de los que prefirieron su vida por encima de su ideología. No tenemos tal, carecemos de identidad, vendimos nuestra dignidad al mejor postor.

El virreinato en la Nueva España se caracterizó por “La otra Conquista”, la conquista del alma, el catecismo del Padre Ripalda como único testigo fiel de lo que allí ocurrió. (Por cierto, no todo era religión, en la página inicial tenía un abecedario y en la página final las tablas de multiplicar.)

 –“Aquí traigo a Jesús”,“Ah sí, allí déjelo, a un lado de los otros dioses”. Nos equivocamos, ellos traína su fe bien arraigada, nosotros también, el resultado fue la impostura, por eso supimos que su Dios era el verdadero, ¿cómo es posible que sigamos adornado a nuestros dioses si nos abandonaron, en cambio el de ellos sí los estuvo cuidando durante la tormenta? “Dexar los Mysterios y cosas arduas de nuestra Sancta Fee, que ellos no podrían entender ni alcanzar, ni de ello tienen necesidad por agora.”

“Los estudios de todos los niveles se establecieron espontáneamente según lo requerían las necesidades”, método como prefigura de lo que actualmente conocemos como el de “Summerhill”.

Los Jesuitas trazarían los senderos de la educación como hoy la conocemos, sistematizada en un “trívium” y un “cuadrivium”. Los Jesuitas fueron expulsados de México en 1767 (habían llegado en 1572) tiempo necesario para haber sembrado la semilla del deseo de ser independiente.

La mujer seguía siendo relegada, no había que educarla, no vaya a ser que se le desaten las pasiones, además tenía una “limitada inteligencia”, esta idea perduraría hasta mediados del siglo XVIII.

Casino Royal

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

 
 
 
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
Augusto Monterroso

No deberían de suceder estos actos de barbarie, deberíamos de vivir en una sociedad libre y segura, pero la realidad es otra, estoy en algo de acuerdo con Luis González de Alba: “A esos hay que aplastarlos como cucarachas”, a los incendiarios del Casino Royal de la Ciudad de Monterrey Nuevo León.

“Solo querían partirle su madre al Casino” dicen algunos, pero la maldad se les desbordó, arrebataron la vida a cincuenta y dos inocentes que hacían uso de su libertad en un lugar de esparcimiento, que ni ellos mismos sabían que operaba irregularmente.

“Fue un acto de venganza”… “fue represalia en contra del Casino”… “no pagaron los ciento treinta mil pesos semanales por costos de piso”.

Cualquiera que haya sido el motivo la tragedia sucedió. Dicen que solo iban a amedrentar al dueño del lugar, a cobrar la afrenta, “mira como se arde el lugar”, pero con lo que no contaban esos sujetos inexpertos que aparte de cargar gasolina dos mil metros antes de llegar al lugar de los hechos y por eso ser identificados, con lo que no contaban era con las irregularidades en las que vivimos diariamente en México, es cierto que ellos advirtieron al llegar: “sálganse o se los va a llevar la chingada”, pero los visitantes asiduos a cualquier Casino ya estaban acostumbrados a ese tipo de peroratas, creyeron que era otra más y por eso hicieron lo que acostumbradamente hacían cuando los sicarios invadían el lugar, se fueron a resguardar a los baños, algunos si alcanzaron a salir, otros vieron las puertas de emergencia cerradas y optaron por resguardarse.

“Los estúpidos incendiarios van a alegar que jamás intentaron matar a nadie, iban a lo suyo, a sembrar el terror en los propietarios del Casino” escribe Jorge Villegas. Lo que pasó allí fue una terrible conjunción de características propias de los humanos: negligencia por parte de las autoridades y estupidez por parte de los incendiarios. Que irónico, dice un transeúnte, en plena época del auge científico las cuestiones del azar siguen dictando la agenda de lo humano.

Irónicamente, a la vuelta de la página, en la sección de deportes, encontramos posibles respuestas: Cuauhtémoc Blanco pide que se unan los futbolistas como lo hacen en otros países, (deberíamos asumir ese consejo), Óscar Pistorius, Adrián González y Carmelita Jeter viviendo su sueño. Ricardo Ferreti rechazando el premio como mejor DT. Quizá sea muy prematuro, dirán y con justa razón que debemos primero vivir el proceso de duelo, pero no está demás señalar la meta: “Seguir adelante porque no se puede vivir en el pasado” (Usain Bolt).

México mutilado

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

 

Ni el mismísimo diablo en sus mejores momentos hacía eso. El señor que encontró el cuerpo dijo que algo “olía a podrido”; metáfora maldita de lo que pasa en nuestro “México lindo y herido”.

Dios te acompañe” le dice la madre a su hijo que se va a trabajar. Salir de la casa se ha convertido en un “Deporte extremo”. Por alguna extraña razón Dios se ha encabronado con los mexicanos y por eso nos pasan estas tantas pinches cosas, dice alguien, el algún lugar.

¿Qué hay detrás de la conducta humana? ¿Cómo explicar tanta barbarie? ¿Deseos enfermos de poder?, ¿lujuria desbordada?, ¿ambición? ¿Falta de filosofía? Dicen que Itzel, la niña de Piedras Negras, se suicidó después de ver el programa, “La Rosa de Guadalupe” en donde la virgen salvaba a la protagonista. Otra vez la realidad dista mucho de la fantasía. O cómo poder explicar la conducta del psicópata de Saltillo que asesina a su prima y a la sobrinita de tres años, diciendo además que no pudo estrangularla y que por eso la colgó.

Balacera en un Estadio, crimen en un casino, asesinatos, infanticidio, y un Presidente de la Nación que no sabemos por qué oscuros deseos sigue empeñado en la misma estrategia.

Recuerdo cuando en los sesentas el grito de los jóvenes era “Amor y paz” o “haz el amor y no la guerra”. A la siguiente generación no le llamó la atención ese estilo de vida, ellos optaron por devorarse al mundo, se les llamó “yuppies”, eran los jóvenes empresarios. Luego vinieron los jóvenes de la Generación X como preámbulo del epíteto de los “ninis”. Pero lo de hoy es diferente, estamos siendo testigos de una generación de jóvenes desquiciados, deslumbrados por el dinero fácil, por la vida en el jolgorio, por el desmadre, por lo sádico; generación perversa, generación psicópata. Da miedo.

Mientras algunos jóvenes en Chile salen a las calles a exigir mejor Educación o algunos jóvenes en España salen a las calles en busca de su fe perdida, acá en México algunos jóvenes salen a la calle a matar.

Hace poco en México escuchábamos a Timbiriche, Parchís, Menudo y demás, ahora estamos invadidos por los narcocorridos, música que permea, retumba y que poco a poco se va troquelando en la memoria colectiva como signo de la desfachatez del momento espeluznante por el que estamos atravesando.

Me he dado cuenta de que mis últimas entradas al Blog giran en torno a la indignación, precisamente por eso: “indig-Nación”. “Me duele México”, titulé uno, “México esquizoide” se llama otro, quisiera escribir cosas bonitas, cosas de motivación, cosas de amor, pero es inútil, la realidad me avasalla, las preguntas son constantes, el deseo de exorcizar los demonios puede más que el deseo de querer admirar lo hermoso de la existencia. Así no se puede. En México no vivimos, sobrevivimos.

La muerte de la ilusión

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

 
“Seamos sujetos de nuestro destino y decidamos por nosotros mismos”.
Martin Heidegger
 

¿Por qué se idolatra? ¿Cuál es la necesidad de tener ídolos, héroes, súper hombres?

Y en México para eso nos pintamos bien y bonito; El Cura Hidalgo, Emiliano Zapata, La Virgen de Guadalupe…

Como mexicanos hemos crecido bajo la sombra del “Gran Otro”, llámese el español conquistador, llámese el hombre libertario, o el héroe mítico mitad dios, mitad humano.

¿Al servicio de qué está que necesitemos esos ídolos? ¿Por qué no contentarnos con nuestra propia e insulsa existencia? ¿Por qué necesitamos un líder, alguien a quién seguir, un humano en cual depositar nuestros más ínclitos ideales?

Se ha dicho que el mexicano es un ser acomplejado, que se siente inferior, que se siente poca cosa, que desprecia al semejante e idolatra al extranjero, que se envalentona con el igual pero se hinca ante el poder del extraño. El mexicano; sujeto inválido, agachado, vituperado por su Santa Madre, humillado hasta las últimas consecuencias, carente de dignidad, que se refugia en el alcohol, mexicano que necesita ontológicamente un Ser Superior.

Hemos crecido bajo la sombra del héroe, en las Instituciones Educativas se nos enseñó a rendirle tributo y pleitesía a los héroes que nos dieron Patria, recuerdo la anécdota que cuentan algunos enterados sobre la “irreverencia” que tuvo el Loco Valdés al recordar al “Benemérito de las Américas” como “Bomberito Juárez” y ardió Troya. Antes había tabú, había cosas que no se cuestionaban, que no se tocaban, eran dogma que sustentaba el espíritu de la Nación.

Ahora la cosa es diferente, hemos crecido, hemos madurado, hemos evolucionado, ya no necesitamos de héroes nacionales, es por eso que ahora al anciano ya no se le reverencia, es por eso que la muerte de Carlos Monsiváis pasó de noche. Ya no necesitamos muletas, ahora conocemos al ser humano tal cual, ya no aquel ser humano dividido entre “bueno y malos”. Ahora conocemos al humano integrado, no mutilado. Es por eso que no se le ha dado el lugar que se merece Javier Sicilia u otros mortales que luchan por un México mejor en la representación mental de los mortales. “La verdadera Historia” se impone, la naturaleza del humano se manifiesta, dejamos atrás el maniqueísmo, ya aceptamos lo que hay en el corazón del hombre: “Eros y Tánatos”.

¿Qué nos queda? Es cierto, crecimos, pero con ello perdimos la ilusión, perdimos la ingenuidad, dejamos de creer, primero dejamos de creer en Santa Claus, después en Dios, después dejamos de creer en los Héroes Nacionales, después dejamos de creer en nuestros padres… y allí, precisamente allí se troquela la debacle de nuestra Cultura, los primeros atisbos del desastre de la Civilización; el ser humano dejó de creer en su padre y en su madre. Estamos viviendo los síntomas de esa decisión. Lo que vivimos actualmente es el resultado de esa “madurez”, de ese brinco que dimos, ahora somos unos adultos, ya no necesitamos esas figuras idealizadas; preferimos enfrentarnos a la realidad, sin Dios, sin héroes, sin padre ni madre. Estamos huérfanos, deambulando sin sentido, rechinando los dientes, mendigando amor.

México Esquizoide

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

 

“Un sujeto esquizoide no desea ni disfruta de las relaciones personales, (incluido el formar parte de una familia), escoge actividades solitarias, no confía en los demás, muestra aplanamiento de la afectividad”. (DSM IV)

Suena el teléfono y decido no contestar,  no vaya ser otra vez el extorsionador que habla siempre a esta misma hora.

México mutilado, México secuestrado, México torturado. Me duele México, titulé alguna vez un ensayo. México maniatado, México dividido. México bipolar. México esquizoide, México paranoico, México infeliz.

Pero también está el otro México, el México rosa, el México en donde no pasa nada, el México de la fachada, el México de ornamento, el México superficial, El México de Galilea Montijo y de Ninel Conde, el México del “Sabadazo”, el México de los narco-corridos que solo presentan lo bonito de pertenecer, el México que quiere atraer turistas pero ellos no vienen porque ya conocen al otro México, al indómito, al salvaje, al México bestial.

Tal pareciera que en México existen dos grupos o más bien dos versiones de lo que es México y de lo que aquí sucede.

Por un lado tenemos al grupo de ciudadanos que se mantienen informados gracias a Televisa y Tv Azteca, se convencen de que en México no pasa nada, de que el Gobierno está haciendo bien su trabajo, de que no existe mala leche, se lo creen todo, adoran ver esas series apologéticas como lo fue en su momento “El Equipo” y como lo quiere ser ahora “La Teniente”.

El otro grupo de personas prefiere ver el Canal Once o el Canal 22, se informa por lo que acontece en el devenir de la República gracias a las redes sociales, van construyendo su propia versión a través de las lecturas, de los discursos no oficiales, leen el periódico pero no se dejan engañar por notas tendenciosas, van directo al análisis, al pensamiento crítico, a la reflexión, comparan lo leído con los hechos de la vida cotidiana.

En el México en donde no pasa nada el futbol es la mejor opción, el deporte como antídoto, como anestesia, como tranquilizante. En el otro México, en donde si ocurren cosas y bien gachas nos damos cuenta de que esto no está bien, es el México vituperado por la guerra contra el narco, y últimamente le tenemos que añadir sucesos terroríficos que ya todos conocemos.

“Si no pueden, renuncien” nos recuerda hace poco Jorge Fernández Menéndez.

La gente que se ha levantado a decir “ya basta” es gente que le han matado a sus seres queridos; ¿esa es la única vía para poder terminar con este manicomio?

“El pecho a tierra como nueva postura de protección civil” escribe Julio Hernández.

Actualmente los “malos” son minoría… no quiero ni pensar cuando sean la gran mayoría…

“Es cierto lo que dice Poiré: México no es violento. Es extremadamente violento” (Carlos Humberto Toledo)