Carta al hijo que no tuve…

Escribe: Juan P. Cruz Alvizo

Querido hijo: hoy me levanté casi a las 10 de la mañana. Es mi día de descanso, creo que me lo merezco, sin embargo me quedé pensando que se puede descansar de todo, menos de ser papá. El papá, como la mamá, no tiene descansos. Yo sí lo tengo (en teoría), y me sentí mal. Fui a ver a mi mamá y me di cuenta que, aunque voy cada semana, se le ilumina el rostro al verme y todo es fiesta y algarabía cuando llega uno de sus hijos a “la casa” como la seguimos llamando mis hermanos y yo, a pesar que hace muchos años que salimos de ahí.

Me partió el alma ver a mi sobrino-ahijado y que no haya corrido a mí para darme un beso y recibirme con el gusto de siempre como lo hacía de niño. Me di cuenta que los hijos (sobrinos, ahijados) con el tiempo pierden la sencillez y la simpleza de la niñez. Quizá tú hubieras sido igual y te aseguro, yo hubiera llorado al verte tan indiferente… Cómo sufren los papás!

Al platicar con unos jóvenes me di cuenta que el reloj biológico sigue su curso y que todos los hombres tenemos un sentido paternalista, un lado tierno y amable, comprendí entonces que si no tengo hijos, no es porque no quiero, sino porque así lo he decidido. No es por obligación eclesiástica, sino por convicción y por servir a Dios y a su Pueblo. He tomado la mejor decisión, quizá hubiera sido un mal padre. Hubiera querido controlar tu vida o querer que resolvieras mis carencias y mis errores del pasado. Quizá hubiera querido que fueras lo que yo no pude ser.

Al ver tus errores te hubiera reprendido, regañado y castigado. Entonces me di cuenta que no te hubiera ayudado a desarrollarte por ti mismo, no te hubiera dado el derecho a equivocarte, olvidándome que yo podría estar ahí siempre para ti y defenderte del mundo entero, excepto de ti mismo.

En fin, no habría ayudado a ser tu mismo, hubieras sido una copia barata de mi, una mala caricatura de persona, o podrías haber sido el mejor, porque con tal padre, querrías ser todo, menos yo; y por lo tanto, tomarías el camino contrario a todos los errores que tu padre tomó y serías el mejor papá del mundo al evitar los errores que yo hubiera cometido contigo.

No sé si sea por mi edad, no sé si sea que ande muy cursi hoy, no sé si hoy extraño a mi papá más que otros días, sólo sé que lo bueno es que el “hubiera” no existe; por lo tanto, tú no eres mi hijo, ni yo tu padre; sólo entonces me doy cuenta que no he errado el camino y que cada quien tiene el camino que elige. No me arrepiento de no haberte tenido, para no arrepentirme de lo que estoy viviendo. Dios conoce perfectamente sus caminos y nos ayuda a andar los nuestros…

Carta al hijo que no tuve… y que no tendré.

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2 pensamientos en “Carta al hijo que no tuve…

  1. Emocionante, incluso por el hecho de no tener sido mamá, y seguro por mi edad, igual a la personaje, no seré… Me dolió el corazón hasta las lágrimas por estar en situación emocional ta igual…Gracias por esos momentos de emoción!

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