La muerte de la ilusión

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

 
“Seamos sujetos de nuestro destino y decidamos por nosotros mismos”.
Martin Heidegger
 

¿Por qué se idolatra? ¿Cuál es la necesidad de tener ídolos, héroes, súper hombres?

Y en México para eso nos pintamos bien y bonito; El Cura Hidalgo, Emiliano Zapata, La Virgen de Guadalupe…

Como mexicanos hemos crecido bajo la sombra del “Gran Otro”, llámese el español conquistador, llámese el hombre libertario, o el héroe mítico mitad dios, mitad humano.

¿Al servicio de qué está que necesitemos esos ídolos? ¿Por qué no contentarnos con nuestra propia e insulsa existencia? ¿Por qué necesitamos un líder, alguien a quién seguir, un humano en cual depositar nuestros más ínclitos ideales?

Se ha dicho que el mexicano es un ser acomplejado, que se siente inferior, que se siente poca cosa, que desprecia al semejante e idolatra al extranjero, que se envalentona con el igual pero se hinca ante el poder del extraño. El mexicano; sujeto inválido, agachado, vituperado por su Santa Madre, humillado hasta las últimas consecuencias, carente de dignidad, que se refugia en el alcohol, mexicano que necesita ontológicamente un Ser Superior.

Hemos crecido bajo la sombra del héroe, en las Instituciones Educativas se nos enseñó a rendirle tributo y pleitesía a los héroes que nos dieron Patria, recuerdo la anécdota que cuentan algunos enterados sobre la “irreverencia” que tuvo el Loco Valdés al recordar al “Benemérito de las Américas” como “Bomberito Juárez” y ardió Troya. Antes había tabú, había cosas que no se cuestionaban, que no se tocaban, eran dogma que sustentaba el espíritu de la Nación.

Ahora la cosa es diferente, hemos crecido, hemos madurado, hemos evolucionado, ya no necesitamos de héroes nacionales, es por eso que ahora al anciano ya no se le reverencia, es por eso que la muerte de Carlos Monsiváis pasó de noche. Ya no necesitamos muletas, ahora conocemos al ser humano tal cual, ya no aquel ser humano dividido entre “bueno y malos”. Ahora conocemos al humano integrado, no mutilado. Es por eso que no se le ha dado el lugar que se merece Javier Sicilia u otros mortales que luchan por un México mejor en la representación mental de los mortales. “La verdadera Historia” se impone, la naturaleza del humano se manifiesta, dejamos atrás el maniqueísmo, ya aceptamos lo que hay en el corazón del hombre: “Eros y Tánatos”.

¿Qué nos queda? Es cierto, crecimos, pero con ello perdimos la ilusión, perdimos la ingenuidad, dejamos de creer, primero dejamos de creer en Santa Claus, después en Dios, después dejamos de creer en los Héroes Nacionales, después dejamos de creer en nuestros padres… y allí, precisamente allí se troquela la debacle de nuestra Cultura, los primeros atisbos del desastre de la Civilización; el ser humano dejó de creer en su padre y en su madre. Estamos viviendo los síntomas de esa decisión. Lo que vivimos actualmente es el resultado de esa “madurez”, de ese brinco que dimos, ahora somos unos adultos, ya no necesitamos esas figuras idealizadas; preferimos enfrentarnos a la realidad, sin Dios, sin héroes, sin padre ni madre. Estamos huérfanos, deambulando sin sentido, rechinando los dientes, mendigando amor.

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Sobre las visiones de Sor Gofina III 

Escribe: Adolfo Huerta Alemán

¿Cómo  están  mis  queridas  y  queridos  fieles? ¿Cómo se  dice?. . .

¡Bendecidooos! Amén.

He  andado  muy  ocupada  con  la  canonización  de  nuestro  próximo  patrono  en  vida,  el  casi  Beato  Humberto Moreira Valdez – PRI,  sin  olvidar  a  nuestro  amado  Padre  Marcial Maciel  fundador  glorioso  de  los  Millonarios  de  Cristo.

El  Espíritu  Santo  y  yo  hemos  decidido  como  ya  saben,  iniciar  la  congregación  de  las  Persignadas  de  las  rodillas  ensangrentadas;  bajo  la  bendición  de la  Virgen  del  Chorro  Parado.

Que  día  a  día  crece  el  número  de  seguidoras  y  seguidores  a  mis  visiones,  que  todo  sea  para  gloria  de  nuestro  crecimiento  económico,  para  seguir  llenando  las  arcas  de  la  jerarquía  católica  y  de  los  partidos  políticos.

¡Bienaventurados  aquellas  y  aquellos  que  no  leen para  no  pensar  y  actuar!

Así  es,  mis  queridas – queridos  seguidores,  no  hay  mejor  manera  de  ser  católico ¡No  lean!  Esto  les  hará  mucho  daño,  les  quitará  lo  ignorante  y  lo  mediocre  y  nuestros  Padres  fundadores  los  quieren  así,  de  pasivos  e  iletrados  para que  sigan  indiferentes  y  pasivos.

Le  he  dicho  que  no  vayan  a  misas  donde  los  pongan  a  pensar  para  dar  razón  de  su  fe,  y  mucho  menos  asistan  a  misas  donde  se  hable  de  justicia,  menos  donde  difaman  a  nuestro  Profe bailarín,  el casi  santo  Don Humberto Moreira Valdez – PRI,  saben  de  antemano  que  él  es  un  ángel  enviado  por  nuestro  glorioso  PRI  para  su  bienestar,  saben  que  con  su  hermano  en  el  poder  es  lo  mejor  que  nos  ha  pasado  en  estos  últimos  años.

Las  y  los  invito  a  que  sigan  asistiendo  a  misas  y  a  parroquias  donde  los  duerman  en  las  eucaristías,  donde  se  rinda  culto  divino  a  sus  párrocos  y  donde  no  se  trabaje  por  el  Reino  de  amor  y  de  justicia.

Sigan  asistiendo  a  parroquias,  donde  no  hay  transparencia  en  las  cuentas  económicas,  donde  el  párroco  controla  todo  su  dinero,  donde  les  sigan  dando  homilías  espiritualoides  y  los  duerman  para  que  todo  siga  igual.  Vayan  donde  sientan  bonito  y  les  pongan  los  ojos  en  blanco  y  los  desmayen  en  “descanso  en  espíritu”.

Llenen  aquellas  parroquias,  donde se  fomente  la  corrupción  y  todas – todos  sean cómplices  unos  con  otros  y  no se  rindan  cuentas  de  nada,  sigan  rezando  el  rosario  y  pidan  milagros  a  nuestro  amado  Padre  fundador  Marcial Maciel  y  al  Profe  bailarín y  verán  como  nuestro  México  renacerá  grande  con  sus  mega deudas  estatales.

Piden  la  bendición  de  nuestro  amado  Norberto Rivera Carrera,  con  eso  les  bastará.

Y  por  último,  antes  de  despedirme,  no  le  apuesten  a la  verdadera  educación,  la  educación  los  hará  libres  y  verdaderos  ciudadanos,  así  no  entrarán  al  Cielo,  es  mejor  que sigan  así,  sin   moverse  y  de  agachones  para  gloria  de los  nos  mandan.

No  se  les  olvide  mandarme  su  dinero,  ahora  estamos  haciendo  una  colecta,  para  juntar  dinero  para  ir  a  Jerusalén,  pues  vamos  a  traer  el  prepucio  de   San  Díaz  Ordaz – PRI,  su  reliquia  visitará  sus  parroquias  para  reforzar  a  todas  las  lideresas  y  comelonches.

Número  de  la  cuenta  bancaria  del  Banco  Mundial  del  Vaticano  donde  pueden  depositar  su  dinero: 901 575 666

¡No olviden  que  hay  que  seguir  pagando  impuestos  a  nuestro  narcogobierno  y  seguir  dando  su  dinero  ciegamente  a  las  alcancías  de la  jerarquía  católica!

Entre  más  dinero  den  a  sus  párrocos,  a  mí  y  mi  congregación,  serán  más  bendecidos  y  así  apartarán  su  pasaporte  directo  ViP  al  Cielo.

¡Paz  y  bien!

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Filosofía de la liberación

Escribe: Adolfo Huerta Alemán

“Liberémonos de los  fantasmas  cerebrales,  de  las  ideas,  de  los   dogmas,  de  los  seres  imaginarios  que  bajo  su  yugo  nos  degeneran”. 

<<George  Lukács>>

Ante  nuestra  realidad  latinoamericana  que  nos  lleva   a  nuestra  realidad  regional,  y  de  lo  que  estamos  viviendo  actualmente  en  nuestro  entorno  histórico  contemporáneo,  nos  demanda  urgentemente  y  demandante  volver  a  recuperar  nuestro  sentido  humano.

Estamos  llamadas  y  llamados  a  ser <<Pensadores  incómodos>>  para  a  ser <<Protagonistas  incómodos>>.

No  debemos  de  dejar  de  insistir  en  <<Pensar  críticamente>>  para  teorizar   y  pasar  a  las  acciones,  no  hay  recetas  eternas,  solamente  tenemos  nuestra  locura  creativa  y  nuestra  imaginación,  que  éstas  nos  llevarán  a  organizarnos,  para  lograr  el <<Liderazgo  colectivo>>  que  necesita  nuestro  México.

Tenemos  que  partir  de la <<Derrota>>  y  superar  las  tentaciones  de  la  misma,  el  filosofar  para  abrir  procesos  de  liberación,  hoy  en  día  es  un  mandamiento  ético  y  urgente,  para  mantenernos  abiertos – abiertas  a los  procesos  históricos   que  vivimos  en  estos  momentos,  precisamente  porque  más  de  una – uno  consciente,  queremos  por  convicción  transformar – liberar  de  las  situaciones  de <<Dependencia>>  que  se  han  agravado  aún  más  en  nuestros  días.

Todavía  hasta  el  día  de  hoy  a las  mujeres – hombres  les  han  metido  en su  cabeza  ideas  falsas,  acerca  de  sí  mismos,  acerca  de  lo  que  deberían  de  ser  o  son.

Por  eso  nuestro  pensar  será,  o  tiene  que  ser  unas  vías   de  propuestas  y  soluciones  a  los  problemas  que  provocan   el  destino  nacional,  para  conocer  la  razón  de  <<Ser>>  de  nuestra  civilización  que  vivimos  hoy  en  día.

Tenemos  que  abrir  espacios,  o  recuperar,  o  usar  los  que  ya  existen (escuelas, plazas  públicas  e  iglesias etc.).   Para  reconocer  el  contexto  de  dependencia   que  se  vive  y  de  su  toma  de  conciencia,  para  provocar  procesos  de  liberación,  y  comenzar  reales  caminos  de  desarrollo humano  y  cambiar  el  rumbo  de  nuestra  historia.

Nuestra  filosofía,  sin  descartar  las  muchas  propuestas  que  hay,  debe  de  ayudarnos  a  todos  los  pueblos  latinoamericanos  en  nuestra  lucha  por la liberación.

Es  necesaria  la  confrontación  y  asumir  nuestros  procesos  históricos,  para  superar  nuestros  traumas  y  complejos  de la  Historia  que  seguimos  cargando,  pero  sin  digerir,  para  vivir  el  presente  y  ver  hacia  un  futuro  realizable ¡México  necesita  una  visita  con  el  diván  de  Freud!.

Filosofar  y  reflexionar    sobre  nosotras – nosotros  mismos,  así  sin más,  como  lo  decía  Leopoldo  Zea (filósofo  mexicano),  para  valorar  los  esfuerzos  de  muchas – muchos  y  alcanzar  la  plena  liberación  de  nuestros  pueblos.

Si  quieres  conocer  más  sobre  nuestro  pensamiento,  te  recomiendo  que  leas  el  libro  de  Horacio  Ceruti  Guldberg <<Filosofía  de  la  liberación  latinoamericana>> Ed. FCE 2006.

“Del  ex rector fundador  de  la  Universidad  de  Río Cuarto,  las  cuales  condensan,  a mi  entender,  el  máximo desafío para el aventurado filosofar nuestro americano: Creo que  lo  más  digno de ser pensado,  no  es el  mismísimo Ser,  como  creía  Heidegger,  sino  la  situación  de  los  seres humanos de carne y hueso que pueblan este planeta”. 

<<Horacio Cerutti Guldberg>> 

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Revolución del intelecto

Escribe: Adolfo Huerta Alemán

 

“Contemplar es trabajar; pensar es hacer.

Los brazos cruzados trabajan; las manos juntas hacen”.

<<De Víctor Hugo de su gran obra Los Miserables>>

Hoy en día se nos está haciendo una llamada a todas y a todos, desde todos los lugares de México, abundan señales y signos a que estemos despiertos y estar pendientes, para colaborar con el otro, como podamos y desde cualquier espacio donde estemos desarrollándonos.

Se van vislumbrando muchas señales, donde parece que nos vamos encaminando hacia una <<Revolución del intelecto>>, y no tendría que ser de otra manera, pues las revoluciones armadas, ya lo constatamos, sólo traen más derramamiento de sangre, y los que las dirigen caen en lo mismo por lo que estaban luchando, el poder sólo cambia de rostro o de traje.

Nuestra tarea es contagiar de la <<Locura creativa>>, a más gente, comenzando por la que está a nuestro alrededor, es hora de dejar nuestra cómoda posición: el desánimo y desechar el “¿para qué nos manifestamos, si todo sigue igual?” Y pasemos al ¡Comencemos a organizarnos y a colaborar!

Hay que agregarnos e incluirnos al movimiento, que no ha dejado de evolucionar, éste movimiento es social, tiene que ser valiente y profundo, por eso hablo de una <<Revolución del intelecto>>. Estamos llamadas y llamados, para que entre más seamos los que nos unamos, provoquemos este paradigma que vendrá. No seamos el dique que lo detenga, o que haga más lenta su llegada.

Las y los ciudadanos estamos invitados a asumir nuestras propias capacidades para asumir nuestro papel de adultos y propongamos iniciativas reales y posibles que se puedan llevar a cabo y den soluciones a reales problemas de nuestra sociedad y no cifras que nos dan nuestros políticos que rayan en la estupidez.

Es hora de superar nuestros individualismos y dar por hecho, que está en cada una – uno de nosotros, tener la capacidad de colaborar y trabajar en conjunto, en equipo, en comunidad por el bienestar de nuestra sociedad. Este movimiento tiene que ser completamente ciudadano e inteligente.

Date cuenta de una vez por todas que los partidos políticos no están haciendo nada por el bien común de nuestro México; siguen solapando su corrupción y se siguen reciclando entre los mismos. Van cambiando de color según les convenga.

Está de sobra recordarles que estamos ante un período crítico. Por doquier hay hartazgo ciudadano. Sólo falta que ese hartazgo lo saquemos de nuestro aislamiento para llevarlo a las plazas, a las calles, a las colonias, a las iglesias y colaborar con el otro ¡Dejémonos de quejar a escondidas! ¡Ya no sean indignados de clóset!

Provoquemos ese movimiento ciudadano, sólo así recuperaremos todo lo que se nos ha robado ¡No permitamos que nos roben la capacidad de soñar!

¡La megadeuda de Coahuila sigue impune, al igual que la Mafia Moreira Valdez – PRI!

“El hombre tiene un tirano: la ignorancia”.

<<De Víctor Hugo de su gran obra Los Miserables>>

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Vientos de Libertad

Escribe: Comité Dignidad y Justicia

 
SECCIÓN 38 DEL SNTE
PRESENTE
DELEGACIÓN D-IV-2
PRESENTE
SECRETARIO GENERAL DE LA SECCIÓN 38 DEL SNTE
AUSENTE
CLÍNICA DEL MAGISTERIO UNIDAD MONCLOVA
AGONIZANTE
FARMACIA DE LA CLÍNICA DEL MAGISTERIO
VACÍA

 

Coraje e impotencia ante esta realidad, la otrora combativa sección 38 se encuentra hoy en crisis de valores: la honestidad, la honradez y el espíritu de lucha, se han trocado por corrupción y la ambición.

Los maestros que deberían ser ante la sociedad ejemplo de honradez, rectitud y de servicio, hoy tenemos en la dirigencia de nuestra sección gente que nos tiene amordazados.

Apoyan leyes que legislan, leyes que castigan a quienes maltraten a perros callejeros y dejan morir sin medicinas a maestros que dejaron sus mejores años dedicados a educar al pueblo coahuilense.

¿Dónde quedaron los principios de los pilares del sindicalismo de la sección 38?

Felipe de Alba Galván: Precursor de nuestras luchas sindicales

Nicéforo Rodríguez Maldonado: Ilumínanos con tu claro pensamiento

Miguel Vargas Ortiz: Danos la mano para caminar unidos

Eliseo Loera Salazar: Nos hace falta tu entereza y tu visión de profeta

Ramón Ortiz Villalobos: Guerrero incansable

Severino Calderón: Líder incansable

Alejandro Casas: Luchador Lagunero

Queremos rescatar de su claro pensamiento la senda luminosa que se ha perdido, se derrumban sus principios por ambiciones mezquinas, por políticos tramposos que solo ambicionan el poder.

Hoy necesitamos orientación y apoyo a las bases, una familia congregada en bien de la educación, pero la triste realidad es:

  • Desbandada
  • Desunión
  • Apatía
  • Traición
  • Indiferencia

Retomemos el rumbo, hay que unir fuerzas, convocar a las conciencias dormidas, es tiempo de despertar de la modorra, tenemos fuerza todavía para defender lo nuestro.

Adelante compañeros, no estamos pidiendo limosnas, defendemos lo que es nuestro, merecemos una atención de primera, porque de primera es nuestra aportación.

Nos hemos ganado una jubilación digna, disfrutémosla con alegría que para eso hemos nacido, para ser felices y la felicidad se logra cuando actuamos de acuerdo a nuestra conciencia.

¡Adelante, no desmayemos!

Sección 38

Te secuestraron

¡Vamos a rescatarte!

Informe Mentira 2015

Escribe: Adolfo Huerta Alemán

 

“Una sociedad justa es aquella que permite y favorece la vida buena, en la que puede realizarse el bien común para todos sus miembros, la que está dispuesta por un fin valioso”.

<<Luis Villoro de su libro Los retos de la sociedad por venir. Ed. FCE 2007>>

 

¿En qué se han convertido los informes municipales, gubernamentales y federales?

No son otra cosa, que la reafirmación de la imagen del gobierno en turno, o de lo que ellos pretenden que creamos de ellos.

El informe de nuestro espurio gobernador es desgastante y repetitivo hasta el hartazgo, por hacerle creer a sus fieles “seguidores” fanáticos, que su imagen que se ha ido creando con los medios de comunicación comprados con el erario de la sociedad, es la que necesita Coahuila.

Los informes de nuestros políticos se han convertido en un monólogo, donde todo lo que describen es un “país de las maravillas”.

Donde no hay un verdadero ejercicio de crítica y de cuestionar, según ellos sus magníficas obras.

Donde no se habla de una cuenta pendiente, de la magadeuda de Coahuila, donde parece que el hermano casi beatificado por sus fieles seguidores, es como Pepe el toro ¡inocente! Al igual que el actual gobernador.

Cifras y estadísticas maquilladas e infladas, y las secundan un congreso del Estado que se empina al mejor postor, y unos medios de comunicación que se arrastran por dinero, que sólo reafirman su cobardía y le dan la espalda al pueblo.

Nuestra sociedad es fiel imagen del Chavo del 8 y de Chabelo: adultos que se visten como niños, ignorantes e iletrados, desinteresados por lo que pasa a su alrededor, que hablan como niños, que se comportan como niños, una sociedad infantil educada por la nana del país, por las televisoras que se han convertido en una dictadura muy sutil.

No estamos obligados a vivir en la desesperanza, cada día hay más personas que están apagando su televisor y buscan alternativas para informarse en las redes sociales, estamos abriendo brecha y dejando semilla, para que se unan más y continúen lo que otros han empezado.

Llegará el día en que provoquemos la justicia y que nuestros políticos rindan cuentas claras, del cargo para lo que se les ha elegido, estamos comenzando por

quitarle esa aureola que les da impunidad ¡esto se acabará! No tiene que durar mucho tiempo ya.

Y que los informes sean realmente un espacio público, donde nuestra sociedad haga crítica y verdaderamente se cuestione lo que ellos quieran que creamos de su “verdad”.

Que ahora sí, dicen que hay megadeuda en Coahuila. . .

“Podemos llamar contrapoder a toda fuerza de resistencia frente a la dominación. . .

El contrapoder puede ejercerse de muchas formas”.

<<Luis Villoro Los retos de la sociedad por venir>>.

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Un  instante  virginal

Escribe: Adolfo Huerta Alemán

 

“Lo  único  que  te  pido  a  cambio  es  que  seas  un  verdadero  enamorado,  porque  el  amor  es  más  sabio  que  la  filosofía,  aunque  esta  lo  sea”.

<<Oscar  Wilde  de  su  cuento  El  ruiseñor  y  la  rosa>>.

 

Era  como  una  sensación  de  miles  de  moscas  recién  nacidas,  que  como  un  enjambre  se  metían  por  el  orificio izquierdo  de  mi  nariz  ¡El  dolor  era  insoportable  del  lado  izquierdo  de  mí  rostro!

Así  me  sentí  después  de  tu  llamada,  una  vez  más  me  sentía  sin  horizonte,  volví  a  sentirme  como  un  niño  que  se  soltó  de la  mano  de  su  madre,  perdido  en  una  alameda  llena  de  ruiseñores  y  de  rosas.

¿Qué  buscaba  un  joven  de  25  años,  arquitecto  exitoso  a  tu  edad,  con  una  novia  esculturalmente  envidiable?

Con  un  viejo  de  49  años,  me  haces  titubear  al  final  de  mi  camino,  pero  el  riesgo  vale  la  pena,  pues  me  haces  sentirme  vivo  en  mi  existencia  nauseabunda.

Soy  un  viejo  solitario  homosexual,  aparte  de ser  sacerdote,  y  lidiar  a  diario  con  los  rumores  absurdos  y  estúpidos  de  la  gente.

¿Dónde  encajamos  en  todo  esto?

Tu  voz  en  aquella  llamada  del  sábado  a  las  02: 47  de  la  madrugada,  me  resucitó,  no  olvido: ”le  extraño” guardaste  mi  silencio  y  después  dijiste: “le  amo”.

Ahora  siento  miles  de  escorpiones  que  pican  mí  vientre,  es  el  maldito  cáncer  que  invade  todo  mí  cuerpo,  estoy   muriendo.

Empero,  tu  sola  llegada  me  ha  llenado  de  valentía  para  aceptar,  con  lo  que  siempre  cargué  a  escondidas,  mí   homosexualidad.

¿Aceptas  mi  sexo  y  cuerpo,  antes  de  ser  comida  para  gusanos?

Creo,  que  después  de  ti,  estoy   listo  para  irme  de  la  mano  con  la  muerte,  gracias  por  llegar  antes  de  mi   partida  definitiva,  pues   no sé,  si  exista  el  cielo,  tú  eres  mí  cielo,  único  y  real.

“-Tienes  un  alma humana.- Únicamente  si  despidieras  a  tu  alma  podría  amarte.

Y  el  joven  pescador  respondió:

¿De  qué  me  sirve  mi  alma? No  puedo  verla.  No  puedo  tocarla.  No  la  conozco.  Realmente  la  despediré,  y   ello  no  producirá  mucha  alegría”.

<<Oscar  Wilde  de  su  cuento  El  pescador  y  su  alma>>.

 

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Carta al hijo que no tuve…

Escribe: Juan P. Cruz Alvizo

Querido hijo: hoy me levanté casi a las 10 de la mañana. Es mi día de descanso, creo que me lo merezco, sin embargo me quedé pensando que se puede descansar de todo, menos de ser papá. El papá, como la mamá, no tiene descansos. Yo sí lo tengo (en teoría), y me sentí mal. Fui a ver a mi mamá y me di cuenta que, aunque voy cada semana, se le ilumina el rostro al verme y todo es fiesta y algarabía cuando llega uno de sus hijos a “la casa” como la seguimos llamando mis hermanos y yo, a pesar que hace muchos años que salimos de ahí.

Me partió el alma ver a mi sobrino-ahijado y que no haya corrido a mí para darme un beso y recibirme con el gusto de siempre como lo hacía de niño. Me di cuenta que los hijos (sobrinos, ahijados) con el tiempo pierden la sencillez y la simpleza de la niñez. Quizá tú hubieras sido igual y te aseguro, yo hubiera llorado al verte tan indiferente… Cómo sufren los papás!

Al platicar con unos jóvenes me di cuenta que el reloj biológico sigue su curso y que todos los hombres tenemos un sentido paternalista, un lado tierno y amable, comprendí entonces que si no tengo hijos, no es porque no quiero, sino porque así lo he decidido. No es por obligación eclesiástica, sino por convicción y por servir a Dios y a su Pueblo. He tomado la mejor decisión, quizá hubiera sido un mal padre. Hubiera querido controlar tu vida o querer que resolvieras mis carencias y mis errores del pasado. Quizá hubiera querido que fueras lo que yo no pude ser.

Al ver tus errores te hubiera reprendido, regañado y castigado. Entonces me di cuenta que no te hubiera ayudado a desarrollarte por ti mismo, no te hubiera dado el derecho a equivocarte, olvidándome que yo podría estar ahí siempre para ti y defenderte del mundo entero, excepto de ti mismo.

En fin, no habría ayudado a ser tu mismo, hubieras sido una copia barata de mi, una mala caricatura de persona, o podrías haber sido el mejor, porque con tal padre, querrías ser todo, menos yo; y por lo tanto, tomarías el camino contrario a todos los errores que tu padre tomó y serías el mejor papá del mundo al evitar los errores que yo hubiera cometido contigo.

No sé si sea por mi edad, no sé si sea que ande muy cursi hoy, no sé si hoy extraño a mi papá más que otros días, sólo sé que lo bueno es que el “hubiera” no existe; por lo tanto, tú no eres mi hijo, ni yo tu padre; sólo entonces me doy cuenta que no he errado el camino y que cada quien tiene el camino que elige. No me arrepiento de no haberte tenido, para no arrepentirme de lo que estoy viviendo. Dios conoce perfectamente sus caminos y nos ayuda a andar los nuestros…

Carta al hijo que no tuve… y que no tendré.

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Escribe: Adolfo Huerta Alemán

imagen de creation.com.es

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Saciaremos  nuestras  bocas

tan  llenas  de  ganas

de  ser  besadas  hasta

que  las  lenguas  se  confundan  como  peces.

 

Pocas  son   las  bocas

llenas  de  indignación

sedientas  de  justicia

en  un  México  que  cada  vez  se  parece al  chavo del 8.

 

Tú  boca  es  más  divertida

que  la  teología  y   los  dogmas

es  más  autentica

que  los  partidos  políticos.

 

En  el  ocaso  de  tu  boca

pruebo  la  muerte

vuelvo  a  ella  para  resucitar

y  que  resuciten  todas  las  bocas  calladas.

 

Tú  boca  a  veces  me  parece  insaciable

así  fueran  todas  las  bocas

sedientas  de  justicia

¿Quién  te  besa  para  calmar  toda  la  sed  que  traes?

 

No  bastan  nuestras   bocas

para  romper  con  el  silencio

que  nos  imponen

aunque  ahora  somos  nosotros  los  que  nos  censuramos.

 

Me  aferro  a  tu  boca

cuando  calla

porque  quiero  imaginar

que  necesitas  de  mi  boca.

 

No  quiero  ver  el  día

que  privaticen los  besos

nuestras  bocas  se  secarán

pero,  sería  un  buen  pretexto  para  comenzar  una  revolución.

 

Otra  fuga  del  Chapo

otro  niño  muerto  en  manos  de  los  militares

que la  megadeuda  de  Coahuila  creció

otro  periodista  muerto.

 

Con que  vuelva  a  estar  frente  a  tu  boca

y   recorra  todo  mi  rostro

dejando la  humedad  de  tu  sed

eso  me  bastará  para   despertar  de la  terapia  intensiva.

 

Y  que  nuestras  bocas

se  junten  para   gritar

nuestras  ideas

y  nos  lleven  a  estar  de  pie  en  una  manifestación.

 

  1. D.

Te  lo  digo  desde  el  alma

y  con  el  corazón  abierto

así  lo  canta  Zoé.

 

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Creatividad revolucionaria

Escribe: Adolfo Huerta Alemán

imagen de revistaemica.blogspot.com

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.

“Nunca  se ha de pensar  en  toda  la  calle  de  una  vez ¿entiendes? Sólo  hay  que  pensar  en  el  paso  siguiente,  en la  inspiración  siguiente,  en la  siguiente  barrida.  Nunca  nada  más  que  en  la  siguiente”.

<<Michel  Ende  de  su  maravillosa  novela  Momo.  Ed. Alfaguara 2001>>

 

Estamos  viviendo  días  donde  hay  pruebas  de sobra,  donde  mujeres  y  hombres  que  están  a  cargo  de  las  instituciones  que  nos  dirigen   y   trabajan  por  el  bien  común  de  nuestra  sociedad,  no  están  cumpliendo  para  lo  que  fueron  elegidos  y  no  olvidemos  que   no,  nos  están  haciendo  un  favor,  pues  se  les  paga  y  reciben  unos  salarios   bien  altos,  que  rayan  en la  grosería,  frente  a  salarios  de la  clase  trabajadora.

Mucha  gente  se  queja,  pero  en el  clóset,  no  hay   propuestas  ni  mucho  menos  participación  por  parte  de  las  y  de los  que  se  quejan  a  escondidas.

No  descartamos  que  también  hay  mujeres  y  hombres  con  otro  grado  de  conciencia  y  de  participación  ciudadana  y  en  los  movimientos  sociales,  están  haciendo  algo  y  están  proponiendo.

Todavía  son  demasiadas  las  y  los  que  no  se  quieren  convencer,  de que  no  necesitamos  un  mesías,  o  algún  santo  para  salvar  a  nuestro  país.   Simplemente  necesitamos  seres humanos,  nos  necesitamos  unos  a  otros  y  trabajar  en  equipo,  lo  que  nos  debe  de  unir  a  las  y  a  los  mexicanos  en  éste  momento  histórico,  no  es  el  fútbol,  o  alguna  religión,  mucho  menos  un  partido  político.

Sino,  la  de  velar  por  la  vida  en  común  y  una  vida  con  dignidad,  éste  es  el  proyecto  en  común,  que  a   todas  y  a  todos  nos  debe  de  unir  en  éste  instante.

Hasta  el  día  de  hoy  nos  cuesta  a  las  y  a  los  mexicanos  trabajar  en  común,  por un  verdadero proyecto  que  salve   nuestro  México,  de  individuos  sin  escrúpulos   que  sólo  velan  por  su   poder  y  seguir  robando.

Hoy  estamos  llamadas  y  llamados  a  superar  nuestras  envidias  y  diferencias,  nos  comportamos  como  niñas  y  niños  mimados,  donde  cualquier  pendejada  nos  divide,  sino  es  el fútbol,  es  la  religión  católica  y  todas  sus  sucursales  donde  está  en  oferta  la  fe  milagrera  y  de paso  está  la  política  partidista,  todos éstos  factores  y  más,  nos  dividen  y  nos  polarizan,  lo peor,  nos  distraen,  con  esquemas  e  historias  repetidas,  en  cada  sexenio.

Habrá  muchos  elementos  en  contra  de  nuestra  gente:  jornadas  de  más  8  horas  de  trabajo,  telebasura  que  teledirige   y  baja  el  autoestima  de la  gente  ingenua,  terror  en  la  calles  para  seguir  manteniéndonos  paralizados,  todo  esto  y  más, provoca  en  nuestra  gente  <<La  flojera  mental  e,  intelectual>>  es  esto  lo  que  más  nos  hace  daño,  y  creo  que  es  la  raíz  de  todos  nuestros  males.

La  flojera  mental  e,  intelectual  es  la  que  ha   permitido  la corrupción  que  vivimos,  y  ha  creado  el  infierno  que  nosotros  mismos  hemos  creado  con  nuestras  propias  manos  e,  indiferencia.

La  flojera  mental  e,  intelectual  de  no  querer  pensar,  la  de  no  analizar,  la de  no  reflexionar,  la  de  no  informarnos,  la  de  no  ser  críticos  ante  nuestra  realidad  y  por  lo  tanto,  esta  flojera  mental  e,  intelectual  nos  ha  llevado  a  no  actuar.

Hoy  estamos  obligadas  y  obligados  a  dejar  nuestra  flojera mental  e,  intelectual,  para  pensar  juntos,  para  activar  nuestra  imaginación  y  creatividad,  es  lo  único  que  necesitamos  en  estos  momentos.

No  necesitamos   de  individuos  que  sólo  velan  por  su  status quo,  éstos  nos  han  domesticado   a  creer  que  no  hay  ningún  beneficio  económico,  cuando  nos  ponemos  a  pensar  en  comunidad, comenzado  en  nuestros  hogares  y  barrios.

No  todo tiene  que  tener  una  retribución  económica,  tenemos  que  volver  a  recuperar  la  gratuidad  que  está  en  cada  una – uno  de  nosotros.

No  perdamos  la  capacidad  de  pensar  y  más,  la  de  pensar  juntos,  se  está  haciendo  realidad  aquella  novela  de  corte  juvenil  de  Michel  Ende <<La  Historia  Sin Fin>>  donde  nos  advertía  lo  peligroso  que  puede  ser,  la  de  dejar  de  soñar,  la  de  imaginar  otros  mundos  posibles,  hasta  parece  que  esa  novela es  una  profecía,  donde  en  nuestros  días,  se  está   haciendo  realidad.

¡Es  hora  de  pensar!  De  volver  a  confiar  en  nuestra  imaginación,  para  provocar  y  despertar  nuestra  creatividad,   y  así  llegar  a  una  <<creatividad  revolucionaria>>  donde  volvamos  a  recuperar  nuestros  espacios  gratuitos  y  públicos,  donde  volvamos a  ser,  seres humanos.

Nuestra  creatividad  nos  llevará  a las ideas  que  nos  muevan  actuar  en  común,  donde   todas  y  todos  colaboremos,  para  recuperar  la vida  y  una  vida  con  dignidad.

Nuestros  líderes  políticos,  magisteriales   y  religiosos,  no  están  trabajando  a  nuestro  favor  y  mucho  menos,  para  pensar  por  nosotros  mismos,  quieren  que  sigamos  siendo  sus  marionetas, para  seguir  manejándonos  a  su  antojo  y  para  sus  intereses.

¡Hoy  en  día  no  estamos obligados  a seguir  sus  preceptos  y  normas  ideológicas,  religiosas  y  morales!  Estos  se  han  convertido    en   cadenas  mentales  y  espirituales,  que  lo  único  que  hacen  es  que  nos  comportemos  como  sus  fenómenos  para  su  circo  mediático.

¡Rompamos  con  esto!  Que se ha  convertido  en  usos  y  costumbres  de  nuestra  vida  cotidiana ¡Dejemos  volar  a  nuestra  imaginación  y  creatividad! Nos  han  engañado  de  que  siendo  flojos  mentales  e,  intelectuales,  así  viviremos  felices.

Está  en  el  poder  de  nuestra  voluntad  de  pensar  para  actuar,  no  necesitamos  de  individuos  que  sólo  roban  y  pisotean  nuestros  derechos  humanos  más  esenciales,  ahora  corresponde  a  las  y  los  ciudadanos  de  a  pie,  usar  nuestra  imaginación  y  creatividad  para  despertar  la  participación  de  más   mujeres  y  hombres, para  vivir  con  libertad   y  dignidad.

¡Hagamos  la  revolución  de  pensar  juntos,  con  las   dos  únicas  armas  que  necesitamos  en  éstos  momentos! La  imaginación  y  la  creatividad.

“Míralos, lo que  parecen  los  que  han  vendido  la  vida  y  el  alma  por  un  poco  de  bienestar. . . Se  trataba  de  una  conquista  callada  e  insensible,  que  avanzaba  día  a  día,  y  contra  la  que  nadie  se  resistía,  porque  nadie  conseguía  darse  cuenta  de  ella.  Y  los  conquistadores ¿quiénes  eran?”.

<<Michel  Ende  en  Momo. Ed. Alfaguara 2001>>

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De-generación en generación

Escribe: Adolfo Huerta Alemán

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“De  loco  me   salgo  de  la  casa  de  mis  papás. . .

Una  vez  titulado,  con  maestría  y  un  súper trabajo,  probablemente  me  salga”.

<<Ricardo;  estudiante  nacido  en  1985. 

Algarabía  tópicos  Las  generaciones  julio – agosto 2011>> 

 

La  generación  que  nos  sigue, puede presumir  de  muchas  cosas,  que   tiene  mucha información  a  su  alcance  y  que la  consigue  en  un  minutos,  que  las   niñas  y   los niños  pueden  con facilidad  manejar  un  celular   o  la computadora,   hay   mucho  y  tanto  de  todo.

En  toda  época  hay  grupos   sociales,  que  con  el  paso  del   tiempo  van  formando  su  identidad,   por  lo  tanto,  se  van  identificando  con  sus  valores   e   ideales.

Esto  los  hace  únicos  y  van  marcando  el  rumbo  de la Historia,  pues   aportan   una  forma  novedosa   de  ver  y   hacer  las  cosas.

Por  consiguiente,  las  generaciones  se  convierten  en  una óptica,  para   interpretar  la  existencia   y  tener  criterios   para   actuar  frente a la  realidad  que nos  toca  vivir .

El concepto  de  generación,  lo  podemos ver  como  un  término útil  que  nos  contextualiza, la  personalidad   colectiva  socio histórica   de  una   época  en  curso.

Las   directrices  de acción  y  los patrones  de conducta,  que  nos  lleva  a tener  actitudes sociales  del   tránsito  de la  Historia,  nos  ayuda  a conocernos  a nosotros  mismos,  y  tal vez,  sin  ser pretenciosos,  poder  descifrar   un  pronóstico  de lo  que nos  espera  en  el  futuro.

Una generación   pude   estar   compuesta  por   recuerdos,  usos  de  lenguaje,  costumbres,   creencias,  ideologías  y  lecciones  de   vida.

Mi   generación,  tendrá   de  vida  ¿unos  30  años  de  vida?  Años   más,  años  menos,  lo  que  sí  es  verdad,  es  que  vamos  a  morir  y  vamos  a  desaparecer,   especulación  que  me  tiene  sin  cuidado,  ya  vamos  de  salida  los  cuarentones  de  ésta   época  ¿Qué  hicimos? ¿Qué  aportamos? ¿Hacia  dónde  nos  dirigimos? ¿Dónde  estamos?

Empero,   los  que  siguen  de  nosotros  ¿Qué  los  unifica? ¿Qué  es  lo  que  quieren? ¿Hacia  dónde  quieren  llegar?

¿De  verdad  podemos  descubrir   que  cada  generación  sabe  lo  que  quiere?

Que  nos  resta  a   ésta  generación  que  ya  vamos  a  la  tumba ¿Qué  no  pasó  nada? ¿Qué  sólo  mantuvimos  el  sistema  que  nos  teledirige?  ¿Cuánto  tiempo  resistirá  el  estilo  de  vida  que  llevamos?

No  hay  respuestas,  no  hay   horizontes ¿Sabremos  canalizar  las  cuestiones? ¿Estaremos  preparados  para  las  respuestas?

Tal vez,  como  afirmó  Albert  Anaya,  si  hay  algo   que  unifica  a  la  generación  que  nos  sigue,  y  es  ésta:  la  de  trabajar  para  tener  dinero  y  gastarlo  en  celulares  más  inteligentes  que  ellos.

“A  los  días  le  dijo:  hijo,  debes  buscar  un  oficio  Pol  le  contestó:  tengo  uno,  pertenezco  a  una  banda. . .

Por  ti,  muchas  lenguas  hablaron  una  sola.  Revolución  de  su   generación;  sonido  de  libertad  y  rebelión”.

<<Albert  Anaya  de  su  libro  Los Beatos Camino  a  la  Abadía  Ed. Trafford  2011>>   

Paseo en bicicleta

 Escribe: Adolfo Huerta Alemán

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“La  irrealidad  del  mundo  se  agravó  entonces”.

<<José  Revueltas  en  Los  muros  de  agua>> Ed. ERA 1989.

 

De  niña  recuerdo  que  a  muy   duras  penas  terminé  la  primaria,  cuando  llegó  él,  su  amor  me  impulsó  a  seguir  estudiando  y  vencer  las  burlas  de  los  prejuicios  tontos  de la  gente  que  presume  ser “normal” ¿Qué  es  ser  normal?

Ahora  me  encuentro  cursando  la  universidad,  en  la  facultad  de  literatura  y  letras.

Desde  muy   temprana  edad  me  dio  una  parálisis  corporal  muy  extraña  y  nada  usual,  no  me puedo  mover  por  sí  misma,  ni  hablar,  sólo  mascullo  algunas  palabras,  que  más  bien  parecen,  sonidos  guturales  desagradables   para   más  de  uno,  con  el  tiempo  he  podido  mover  algunos  dedos  de  mis  manos  con  mucho  esfuerzo,  he  aprendido  a  comunicarme  con  la  mirada.

Me  enamoró  cuando  me  invitó  a  dar  un  paseo   en  su  bici,  que  le  había  dado  su  padre,  su   única  herencia  al  morir.

Él  casi  no   encuentra  trabajo,  se  está   quedando  ciego  y  no  hay  operación   que  lo  cure. Se   dedica  a  la  jardinería  y  junta  cartón,  para  que  sobrevivamos.

Cuando  me  lleva  en  bicicleta  me  siento  la  mujer  más  libre  y  bella,  el  viento  roza  mi  rostro  y  vuelvo  a  vivir   esos  momentos  cuando  lo  tengo  adentro  de  mí, muy  dentro  de  mí,  con  toda  su   virilidad  viva  y  llena  de  calor  húmedo.

Cada  día  pierde  más  la  vista,  no  importa  me  dice:  con  que  mis  manos  te  puedan  tocar  y  acariciar,  la  memoria  estará  viva  para  renovar  nuestro  amor  y  el  deseo  no   acabará  que  con  la  muerte.

No  veo   televisión,  empero  ese  día  él  no  llegaba  a  comer,  es  muy   puntual,  siempre  le  escucho  llegar  con  Cometa,  su   gran  amigo  fiel,  un  perro  que  recogió  en  uno  de  sus  tantas  idas  y  vueltas,  siempre  lo  sigue  con  su  silbido  como  guía,  pues  también  Cometa  es  ciego.

No  creía  lo  que  veía,  era  mi  amado. . .

El  que  leía   la  nota  repetía  hasta  el  hartazgo  que la  Policía  Antidrogas,  había  dado  un  golpe  al  crimen  organizado,  pues  habían  atrapado  al  peligroso   líder  que  comandaba  la  plaza  del  Cártel  de  los  More.

Se  me  cruzaron  las  tripas,  no  sé  si  reírme   o  llorar  de  impotencia. . .

Mi  Ramiro,  un  pobre  campesino  que  emigró   de  su  rancho  cuando  se  desmantelaron  los  ejidos  en  la  década  de  los  90’s.   Se  está  quedando  ciego  y   recoge  cartón  de  las  casas  de  los  ricos  y  de la  clase  acomodada,   ahora  lo  exhibían  como   líder  de  una  banda  de  sicarios   que  tienen  secuestrada  esta  ciudad.

No  olvido  el  primer  paseo  en  bicicleta,  sentía  que  el  mundo  estaba  bajos  mis   pies  y  por  vez  primera,  sentía  que  soy  una  mujer  plena  en  movimiento,  en  esos  paseos  no  existía  tal  parálisis.

La  ternura  que  despertaba  cuando  llegaba   de   una  larga  jornada  de  trabajo  me  decía:  junté  dinerito,  tal vez  nos  alcance  para  los  libros  que  necesitas.

Véanme,  que  no  les   dé  lástima  ni  asco  cuando  escurre  la  saliva  a  raudales por  mi  boca,  por  intentar   gritar  justicia,  pues  mi  Ramiro,  no  es  ningún  líder  de  narcos,  es  este  engendro  de  gobierno   que  se  vale  de los  excluidos,  de  los  indocumentados  y  de los  pobres;  no  acaban  de jodernos, ahora  nos  exhiben   para  maquillar  su   corrupción,  fraudes  y asesinatos.

¡Mírenme,  yo  soy  la  paralítica  y  no  ustedes!

Ahora  sé  porque  aprendí  a leer  y  escribir,  y  del  para  qué  me   encuentro  cursando  literatura,  desde  que  me encargaron  leer <<Grandes  esperanzas>> de  Dickens,  creo  en  el  poder  de las  palabras  y  de las  ideas.

Las  ideas  nos  mueven,  como  a  mi   ahora,   hoy   más  que  nunca  estoy  convencida.

Ramiro  no  es  ningún  narcotraficante,  su único  pecado  fue  haber  estado  a  la  hora   y   residencia   equivocada   y  bajo  este  narcogobierno  asesino  de  su  propio   pueblo  que  lo  eligió, para  que  sea  su  propio  sepulturero.

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El Preso 69

 Escribe: Julio César López

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Tenía la impresión de haberla visto antes, y me fue necesario fastidiar un poco la memoria para recordar sus formas anunciándose dentro del bar de los Torres; llevando tragos sobre una bandeja bamboleante tras el movimiento de sus piernas. La llamé una noche, le invité un trago al acercarse y no lo aceptó, pidió el equivalente del valor para sí y se marchó. Con el tiempo seguí frecuentando el lugar hasta que nos hicimos amigos. Se llamaba Andrea, era una chica asediada por los varones, morena clara, no muy alta, un poco rellena, cara redonda y de labios gruesos. Se graduó de la escuela normal de Torreón pero le era complicado ejercer su profesión por las costosas y escasas plazas de maestro. No obtuvo nunca una oportunidad a pesar de haber aceptado tener sexo con el delegado del sindicato. Vivía sola en una habitación del quinto piso de un edificio construido al final de la Avenida México. Por la mañana trabajaba en el Sindicato de Maestros, atendiendo teléfonos detrás de un escritorio viejo donde también apilaba montones de papel de archivo y organizaba los exámenes de capacidad con los que se evaluaba  al gremio magisterial. La mejor parte de su día transcurría después de las nueve de la noche, cuando atendía mesas en el bar Royal. Por lo general conseguía buenas propinas y con mejor suerte se escapaba con algún parroquiano fogoso. No se preocupó jamás por la virtud. Era feliz mientras el sexo la sustrajera del letargo que provoca la costumbre. Intentó suicidarse un par de veces. La primera a los catorce años, después de haber sido abandonada por su padre. La segunda a los veintidós cuando un hombre casado prefirió a su esposa antes que a ella. Se deprimía por las mañanas, al despertar, al verse sola y recordar que horas atrás había dado rienda suelta a sus placeres. Creyéndose utilizada por los hombres revitalizaba su espíritu pensando en  aspiraciones a futuro: un buen marido con trabajo estable y el refrigerador lleno de alimentos, ocho o nueve hijos que corrieran por la casa y la acompañaran en sus últimos instantes de vida, antes que sus despojos fueran considerados solo por la memoria. Muchos pares de zapatos, joyería, vestidos que se le arrojaran encima al abrir la puerta del closet, medias con su respectiva pareja y demás cosas que siempre había codiciado.

Al bar acudía don Roberto, un ex general de división. Hombre educado de setenta y tres años. Maduro, lleno de vitalidad y a pesar de ella no le abandonaron nunca sus señas paternales. Tenía buen estomago. Bebía mucho. No parecía sentir el alcohol dentro de su organismo. Era  respetuoso y estaba enamorado de Andrea. Cuando se sentaba conmigo en la misma mesa la veía venir y se deshacía en halagadores versos octosílabos hacia ella, Andrea sonreía,  se daba a desear, luego se marchaba moviendo sus caderas, dejando al viejo hecho agua.

-Has visto que cosa Félix. Cuando Dios quiere hace cosas tan lindas. Me dijo. Permanecía tranquilo, permitiendo que pudiera expresarse y fantasear de vez en cuando.

-Si ella quisiera lo tendría todo.

-Sí. Hasta un cadáver a cuestas. Imagínate, viuda a los veinticuatro años.

-No jodas hijito, que todavía embisto como toro bragado. ¿Apoco tiene veinticuatro?

-Los tendrá cuando mueras.

Después de dicho eso se arrancaba con las historias de amoríos de juventud, que ya tengo clasificadas por haberlas escuchado tantas veces. Por compasión lo escuché siempre pero era igual de aburrido que leer la reseña de una película que se ha visto mil veces. No sé si padecía demencia senil, pero aseguraba poseer en Cayo Hueso un barco dispuesto a zarpar al Caribe Occidental.

Don Roberto terminaba su cerveza de un trago y de inmediato pedía otra, era su costumbre. No le interesaba cuanto bebía si era la única forma de que Andrea le prestara atención. Cuando ella llegaba comenzaba el juego de seducción que finalizaba cuando le sonreía antes de irse.

-Qué pedacito de sol vino a iluminarme este día. Vente conmigo. Porque como dijo Zaratustra: Gran astro. ¿Cuál sería tu felicidad si te faltase a quien iluminar? ¡Ilumina mi vida con el destello de tu sonrisa!

Aunque era maestra, no sabía quién carajos fue Zaratustra. Un día por fin le habló. Dijo amar a los hombres cariñosos y de buenas hechuras. Don Roberto sonreía y se levantaba del asiento para hacer flexiones y levantaba una silla con un solo brazo para demostrar su fuerza y la condición de sus músculos. Sentía pena ajena. Le pedía que desistiera de esas cosas, era ridículo verlo hacer eso, primero se ponía cursi y después dinámico, pero él se empeñaba en demostrar que aún tenía energía de sobra. Después de evidenciar su vigor bebía su cerveza, dejaba algunos pesos de propina y se iba. Yo prefería quedarme un rato más. Volver a mi cuarto a pensar en el trabajo me embotaba el cerebro. Ya no deseaba releer libros, ni tenía espacio para llevar otros. Postergué el trabajo de pintura en las paredes por no mantenerme más tiempo encerrado en aquel sitio. Hacía tiempo que no recibía llamadas telefónicas y dejé también los partidos de dominó de los martes. Solía entretenerme escribiendo cartas a una española que radicaba en Palma de Mallorca, pero desde el último intercambio de correspondencia no he vuelto a recibir nada ni a saber de ella. Aún guardo las cartas y las releo cuando me ataca la melancolía.

Andrea vino una noche a sentarse conmigo a la mesa, Habló mucho de Don Roberto, me cuestionó sobre su trabajo. Lo único que ella sabía era que estaba jubilado,  tenía casa propia y nunca se casó. Que tuvo romances con mujeres a quienes abandonaba tiempo después. Parecía estar interesada en él, buscaba amor paternal, se notaba por la forma en que bajaba la mirada cuando lo recordaba vestido con su pantalón de pana y los tirantes que se sostenían de los hombros y apenas se asomaban porque eran cubiertos por un deslavado saco color negro. Me levanté de la silla antes de despedirme, consciente que ya era hora de dormir y salí del bar.  Afuera se notaba tranquilo. Hacía calor y en las calles apenas se veían personas que regresaban con los suyos; presurosos por exprimirle al día la mayor cantidad de jugo posible, y algunos más, dispuestos a batallar contra el tiempo.

 En la esquina de Galateas y Hamburgo: tres hombres mostraban al aire el filo de sus navajas. Uno de ellos se echó para atrás y los otros dos se le fueron encima, uno  le hirió el brazo y el que reculó cayó al suelo, estando tirado le dieron de puntapiés mientras pedía auxilio. Muchas veces me vi inmerso en situaciones complicadas por acudir al llamado de algún necesitado, pero algo dentro de mí me incitaba a ayudar. Me acerqué y uno de los tipos tiró la navaja y me arrojó una botella que traía en la mano izquierda, el vidrio me reventó la frente, de donde emanó sangre que caía a voluntad sobre mi rostro. El tipo jadeante se irguió mientras yo permanecía encorvado, con la palma de la mano oprimiendo el sitio de la herida. Entre la desesperación y el coraje que sentía su reacción fue inesperada. Como forma más simple de desahogo me asestó un puntapié en la cabeza con tanta rapidez que no me permitió reacción alguna. Todo para mí era confuso. No tenía fuerza en las piernas, la cabeza me daba vueltas,  no podía respirar. A lo lejos vi las luces del auto patrulla. Interrogaron al tipo y explicó que fue víctima de un asalto y creyendo que era uno de los agresores me golpeó con descaro. Los policías no quisieron investigar nada más, me esposaron por la espalda y me llevaron al coche. Terminé en la delegación. Eran días de elecciones y nadie quería saber de riñas callejeras ni asaltos, todo debía estar bien a la hora de los comicios. “Todo cual debe ser” argumentaron.

Se me encontró culpable por el delito de asalto a mano armada y me sentenciaron a cuatro meses en prisión. Exigí abogado y dijeron que eso solo sucedía en las películas. Nadie escuchó mis argumentos o parecían no entender nada de lo que decía o definitivamente no les interesaba. El agredido resultó ser hijo de un regidor del Revolucionario Institucional y no buscó quien se la hizo, si no, quien la pagara. En la dirección me pidieron que eligiera un número de recluso y me decidí por el simpático 69.

Adentro debí cuidarme la espalda de varios matones. Todos convivían juntos al no haber secciones que separaran a los reos de alta peligrosidad de los reincidentes o delitos menores. De un día para otro te encuentras rodeado de una gran variedad de drogadictos, asaltantes y narcos. El celador que me condujo a la celda dijo que debía compartirla con un violador que llevaba ocho años preso por violar una jovencita. Me exhortó a dormir boca arriba y con un ojo abierto.

El violador se llamaba: Alipio Duque y le esperaba cadena perpetua. Era simpático, hacía bromas y leía la biblia. Tenía una baraja española con bordes redondeados que guardaba bajo su almohada. Como en cualquier sitio de readaptación estaban prohibidos los juegos de azar, pero sus cartas pasaron el proceso de verificación. Ellos temían que  intentara suicidarse o pudiera herir a otro recluso con el filo de una carta.  Preferían tenernos allí, escarmentando tras la condena que liberar al sistema penitenciario de una boca menos. A Duque nadie lo molestaba y parecía sentirse cómodo. Los celadores nos permitían jugar conquián un rato después de desyerbar el patio de recreación. Me dijeron  que debía aprender un oficio mientras estaba allí, pero no se me ocurrió que podría hacer. No podía pintar o hacer cuadros porque mis manos tiemblan desde que tengo uso de razón y no comprenden el fino detalle de los trazos, tampoco conocía de mecánica ni sabía cómo lavar dinero desde adentro o extorsionar a los de afuera; pero teníamos servicio postal, así que ofrecí mis servicios como evangelista: escribiendo cartas por encargo de los analfabetas. Había equipo de beisbol y jugábamos cada sábado, a veces contra otras unidades o en la liga interna formada por varios equipos de la penitenciaría. Me considero buen pelotero, tengo buen swing y soy seguro defendiendo la almohadilla. Tuve buen Slugging en mi último periodo en la industrial.

Alipio se burló de mí cuando le relaté el por qué de mi llegada a aquel lugar. Dijo: “Dios sabe por qué hace las cosas” pero yo estoy harto de tal afirmación. Dios no me dijo que me entrometiera en un lío ajeno.

Después de cenar, mientras fumábamos me contó su historia:

Fuera de presidio era un predicador cristiano, tenía su grupito de seguidores allá en la Tierra de la Buena Gente, -según contaba- un pueblito mágico cerca de la capital de Aguascalientes. Cada domingo recibía alegre a los fieles, con las palabras más sutiles que el don de la fe y la lucidez le concedían. Daba sus sermones y exhortaba a todo el mundo a vivir en armonía, con la venia de aquel Dios que está en el cielo y de su hijo que todo lo ve y juzga. Antes de dar por terminada la reunión con sus feligreses, pedía a las niñas quedarse algún tiempo después de las jaculatorias, para que él, —quien fungía como intermediario entre el supremo y los hombres— les entregara en voz propia, las palabras que el señor pretendía expresar a esas criaturas atentas a las cambiantes circunstancias de la vida.

Me contó que solo una niña accedió a escuchar la palabra de Dios por persuasión de aquel predicador lleno de vida, aprovechando la condición de la madre, quien era una beata intransigente y que desde tiempo atrás quería embutirle el temor por el pecado en todas sus personificaciones y formas. Así que ya entrado en calor, Duque, el predicador cristiano, llevó a la niña a un viejo cuartito, construido con bloques de concreto como paredes, y tablas de madera como techo. Dentro del lugar, empezó a exponer pasajes de la biblia, con toda la elocuencia de su oratoria y argumentó que el día del juicio final había llegado. Le dijo a la criatura que en algunos instantes, las montañas estarían húmedas en su centro y los deslaves golpearían con toda su fuerza las cabezas de los infortunados seres humanos; el cielo estaría a punto de desgajarse y la tierra a un segundo del estremecimiento general.

Pero fuera de todo pronóstico desalentador, dijo conocer la forma de mantener los nervios de las montañas bien secos; cómo unir el cielo para que no cayera en pedazos y dominaba la maniobra de cómo amparar las placas tectónicas ante las seductoras y convincentes caricias del ardiente núcleo de la tierra; y la única forma de evitarlo era: la unión de un cuerpo puro de nacimiento y un cuerpo purificado por la gracia del Cordero de Dios.

Aunque la niña no se mostraba convencida de que ocurrieran tales desgracias en un futuro próximo, el predicador insistía, recordándole de nuevo aquellos pasajes de la biblia, donde increpan el discernimiento humano, ante las promesas, amenazas y juicios que Dios entregó al hombre.

Al notar que a la niña le importaban un carajo los designios del supremo, Duque el predicador se desesperó y haciendo a un lado la psicosis se arrojó famélico de sexo sobre aquel cuerpecito inocente.

Con un par de golpes quedó sometida a sus lujuriosas ansias, sin que pudiera dar pelea a aquel hombre que le desgarraba sus limpias ropas de domingo. Levantándola en vilo la sentó sobre un viejo barril arrinconado en aquel cuartito y su lengua serpenteante comenzó a reptar sobre aquella delicada y suave piel de niña. Dijo que la criatura imploraba ayuda a los cielos, pero ante ella estaba el hombre que recibía las palabras directamente del creador. Alipio comenzó a penetrar esos inexplorados pliegues de niña, mientras el infierno se cernía sobre su cabeza.

Duque consideró su perversión como una forma de vanagloriarse ante los demás reos, considerándose el criminal más desagradable de la historia. Pero como a muchos les parecieron monstruosos aquellos actos, lo sometieron a un castigo inexpresable cada tercer día, castigo que no conocí, hasta un tiempo después.

Durante los días de visita nadie iba a verme porque no sabían que estaba ahí. Cuando el celador me preguntó sobre alguien a quien notificar mi detención le dije que vivía solo. Que mis padres habían muerto hace años y de mis hermanos no había vuelto a saber desde que ellos fallecieron. Apenas desmantelaron la casa se marcharon. Antes que amigos, tenía conocidos, pero ellos no se preocuparían un segundo por mi condición de reo y seguramente desistirían de alguna intentona de visitarme en prisión.

Eran días de mucho movimiento. Había grandes filas de presos y apenas les correspondían unos minutos frente a sus familiares. Oficiales y celadores por todos lados,  reos llevando sus cuadros pintados a mano al área de entrega y dinero que entraba para sostén en prisión. Podíamos comprar cigarrillos y refrescos a las siete de la mañana que entraba el camión custodiado por militares y conducido por un viejo que también ofrecía chucherías y demás cosas a los reclusos. Una mañana cuando fui a comprar cigarrillos con dinero de Alipio conocí a Martina, un maricón grande y tosco. Era el amante de muchos y el terror de otros. Los más bajos de estatura o más delgados le temían y se notaba que a él le apetecían de esa forma. Cuando cruzamos miradas puse mi cara de hombre sanguinario. Me mantuve a su lado para demostrarle que su presencia no me afectaba en lo absoluto y por su bienestar en prisión era imprescindible mantenerse al margen, de lo contrario los huéspedes del penal podrían perder al ser que satisfacía sus necesidades sexuales.

En aquel lugar todo se vuelve trágico, hay dentelladas por todos lados, las risas y la muerte son comunes y es lo único en lo que se puede apostar. No cuentas ya las horas. El día se deshace entre destellos solares y cuando percibes el calor sabes que se aproxima tarde. Desde el patio de recreación divisaba el crepúsculo naranja  y acariciaba la inexorable llegada de la noche. No importan ya el reloj ni la rutina. Consigues que el tiempo marche a buen son si algo útil puedes hacer y de ese modo no atiendes amaneceres ni puestas de sol que indiquen a qué hora comenzó o terminó el día. No prestas atención a nada, salvo a los gritos que se presentan cuando es la hora de los alimentos o de la ducha.

Una tarde vi como echaron a palos del taller de mecánica a Talito el hondureño. Se encaramó de uno de los motores que colgaban del techo y comenzó a burlarse de todos. En un parpadeo terminó en el suelo, decía que no podía levantarse pero todos creímos que estaba jugando.  Intenté ayudarlo a incorporarse pero me ordenaron que lo dejara ahí; creo que merecía la paliza porque a todos los mecánicos se les notaba el gesto agrio cuando se acercaban a él; pero por más payasadas que hiciera desconozco que tanto merecía una tunda de aquellas. Se lo llevaron a la enfermería y al parecer llevaba una cuchillada en la espalda. Dijo Alipio que tenía perforado un pulmón y estuvo respirando sangre.  Sobrevivió, a pesar de esperarle cuarenta años. Consideré que era mejor para él dejarse guiar por la sagrada mano de la muerte, porque cuando le llegara la hora de salir estaría achacoso con sesenta y cinco años a cuestas. A los mecánicos que lo agredieron los enviaron a realizar trabajos forzados. Los mantuvieron atados como perros, con cadenas de veinte metros de largo para que no intentaran escapar.  Les daban esa distancia para que pudieran moverse sin dificultad y así terminaran con sus labores. Al amanecer estarían barriendo las aceras fuera del penal y más tarde les esperaba el acarreo de bloques de concreto desde la puerta de entrada hasta las canchas de baloncesto. Debían recorrer aproximadamente doscientos metros con los bloques sobre los hombros.

Una mañana durante un partido de beisbol hubo un altercado en el campo de juego. Pedro: uno de los amigos de Talito se le fue encima a Prudencio el mecánico. Prudencio evidenció su miedo aferrándose a un bate de beisbol y miraba hacía todos lados mientras los ojos verdes de Pedro centelleaban bajo la visera de su gorra de beisbol, mirando a Prudencio con los ojos entornados, como un pistolero que está a punto de batirse con un ranger tejano. La aversión que sentía Prudencio hacia los ojos de Pedro lo obligó a voltear la cara, pero tenía el agua hasta el pescuezo y si no peleaba ganaría el título de marica del penal. Pedro era un cabrón mal hecho, imponente como un oso. Tenía vello por todos lados y seguro pesaba en ese entonces más de ciento veinte kilos. Ya no tenía dientes, cuentan que se los habían volado en peleas dentro de la cárcel y cuando hablaba parecía mascar las palabras. Jugaba mucho con sus encías, igual que un viejo desdentado. En cambio Prudencio era magro como una lagartija y apenas veía bien con sus enormes anteojos. Sabía que sería destripado si entraba al cambio de golpes con Pedro. Pero sacó valor no sé de dónde y empezó con su vaivén de boxeador. Se acercaba el pulgar a la nariz respetando su defensa. Movía los brazos frente a él y cabeceaba advirtiendo que no sería sencillo golpear a la cabeza. Entonces se plantó frente a él y se le fue a los puños. Venga el uno – dos, pero Pedro no parecía sentir los puñetazos bien acomodados del contrario; estaba tranquilo esperando una oportunidad para acabar todo con un golpe, hasta que Prudencio se fue en banda con un derechazo y quedó a merced de la izquierda de Pedro, quien lo molió a cabronazos en el cráneo. De dos golpes lo descalabró y fue suficiente para que Prudencio convulsionara en el piso antes de perder el sentido.

Aprendí muchas cosas. Alipio me enseñó algunos  trucos con la baraja. Fermín me mostró de qué modo debe parcharse una llanta y Pedro me instruyó en el afilado de brocas y en el reconocimiento de tornillería. Me sentía más útil que afuera.  Allí era el evangelista que escribía cartas. No perdí nunca mi título de hombre culto, aunque no lo fuera y nadie se metía conmigo porque desde el triunfo de Pedro me le pegue a la espalda como garrapata panzona. Llegaban a mí dos o tres reos al día, quienes deseaban les escribiera a sus esposas o novias. Muchos se apenaban de que otro escribiera lo que pensaban, pero era eso o nada. La pena no es válida cuando debes ducharte frente a treinta delincuentes cada mañana. En aquellos momentos estuve tranquilo, no tenía otra opción, si me alteraba comenzaría a desear la libertad, sin embargo aún me faltaba tiempo para dar por terminada esa “dolce vita” Al principio me preguntaba si alguien pensaría en mí, pero con las ocupaciones ya no tenía tiempo para pensar en ello. Se estaba bien allí. Pensé en volverme reincidente. Es necesario mamar del sistema mientras haya posibilidad.

De un día para otro consideraron dejarme en libertad condicional. Antes de salir esperé abrazos y llantos de despedida pero no fue así. Todo continuó para ellos como si nada hubiera sucedido. Muchos entran y salen y adentro no hay reacciones de ninguna índole. Llegué a mi cuartito de siempre, en la calle de La Poetiza. Al abrir la puerta el calor encerrado me golpeó la cara, fue una sensación suave, como el roce de un ala ardiente. Desde la pared sentí la mirada penetrante de Lauren Bacall, mirándome fijamente como la última vez. Supuse  que estaba necesitándome desde entonces porque el polvo le había percudido los ojos, las pestañas carecían de vitalidad y de sus parpados comenzaron a brotar pequeñas bolas de pelusa. Todo seguía en su sitio. En la mesita de madera cerca de la cama aún esperaba una taza vacía que había dejado ahí la tarde antes de ir al bar, con los grumos de café apelmazado al fondo.

No tenía dinero pero si mucha hambre. Tomé unos cuantos libros del estante frente a la cama, salí a la calle y los vendí en una revistería. Me dieron ochenta pesos por Sostiene Pereira, una antología de Artaud y una mala edición de Santuario de Faulkner. Compré tres piezas de pollo chamuscado y me senté a engullirlo debajo de un puente. Parecía un pordiosero. Estaba acabado, pero tenía la seguridad de que retornaría al buen camino. Me quedaban cincuenta y cuatro pesos, compré una cajetilla de cigarros económicos y fui al bar a tomarme una cerveza. Esperé ver a Andrea, pero en su lugar me recibió una mujer de unos cuarenta años. Fui a la barra y por suerte el cantinero me reconoció. Pregunté por Andrea y me dijo que se había ido a vivir con Don Roberto y en ocasiones se pasaba por el bar cuando sentía antojo de carne joven. Me contó que a pesar de vivir con Don Roberto tenía varios amantes, entre ellos: Alejandro: el hippie, Manlio: el abogado, Carlitos Contreras: el drogadicto y César Carreón: mi profesor de primaria. Guardé silencio, debía reestructurar mis ideas y pensar en algo antes de morirme de hambre. Regresé al cuartito y estuve tirado en la cama escuchando a Furtwängler mientras fumaba. El silencio reinó en la calle, solo escuchaba cerrarse las ventanas vecinas. El viento amainó y el calor se volvió sofocante. Encendí una vela y continué fumando, amparado por el sigilo de la llama rutilante en la oscuridad, entre la espesura del ambiente. Pensé en Andrea, quizás debí hacerla mi mujer pero ya era demasiado tarde. Probablemente pasaría por la Avenida México de vez en cuando para intentar verla en casa, pero no, las cosas del pasado son indispensables hasta cierto punto, de cualquier manera debía seguir dando batalla si no quería estar muerto en vida, era lo justo.

Te necesito

 Escribe: Adolfo Huerta Alemán 

fotografía de Miguel Ángel Reyna Flores

fotografía de Miguel Ángel Reyna Flores

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“Te  quiero  porque  tus  manos

trabajan  por  la  justicia. . .

te  quiero  porque  tu  boca

sabe  gritar   rebeldía”.

<<Del  gran  Mario  Benedetti: poeta  uruguayo  1920 – 2009>>

 

Las  y  los  casi  cuarentones  no  vivimos  aquel 1968,  además  mucha  gente  ni  siquiera  se  dio  cuenta de  esos  sucesos  que  marcaron  aquella  generación,  que  enlutaron  al  D.F.  y sus  alrededores a los  que  pudieron  estar  informados  de  aquel   atardecer  del  2 de octubre  en  la   plaza  de  las  tres  culturas  de  Tlatelolco.

Hoy,  la  lista  no  es  cuantificable,  no  se  sabe  a  ciencia  cierta.  La  mentira  y  la  simulación  reina en  nuestras  instituciones  y  no  se  diga  en  los  medios  de comunicación.

¿Cómo  llamar  a nuestro  gobierno? ¿Narcogobierno? ¿Estado Fallido? Lo  que  sí  se  vive  a  diario  hoy  en  día es  el  engaño,  la  simulación. Varias  versiones  de las  mentiras  hasta  que  se  convierta  en  una  verdad  del  canal  de  las  estrellas.

Aparecen   más  jóvenes  sin  rostro  tirados  como  si  la  vida  aquí  en  México  no  tuviera  valor  alguno,  el  mensaje  es  claro: terror,  no  se  junten,  no  marchen,  no  reclamen, no hagas nada que despierte conciencias.

No  sabemos  ya  la  cantidad  exacta  de  las  desapariciones  forzadas,  de feminicidios,  de  masacres,  de   víctimas  de  la  trata  de  blancas.  La  lista  es  larga,  sólo  por  mencionar  algunas. Estos  crímenes  son  los   más  dolorosos  y  los  más  horrendos,  pero  está  la  otra  manera  de  matar  poco  a  poco,   despacio,  apenas  sin darnos  cuenta  de  una  muerte  lenta  y   anestesiada, como  lo son las  megadeudas  estatales,  las  pensiones,  la   seguridad  social paupérrima,  más  impuestos  a  las  y  a  los  que  si  trabajan,  retenes  en contra  de la  ciudadanía,  cada  semana  todo  sube  de  precio  poco  a  poco,  los  asaltos  a  casa habitación,  el  robo  de  autos,  leyes  que  restringen   la  libre  expresión,  la  enajenación  de la  gente  ante  las  televisoras  y  sus  lacayos  regionales,  la  no  trasparencia  en  los  manejos  de  los  recursos  públicos  y  la  corrupción  la  madre  de  todos  éstos  males  que  son  el  pan  de  cada  día,  desde  el  momento  en  que  disfrazamos  nuestras  faltas  como  ciudadanos “dame chanza  y  te  doy  para  el  refresco”.

Por  allí  he  escuchado  en  estos  últimos  días ¡No  queremos  otro  68!” empero,  hoy  tenemos  un “43” por citar  una  gota  que  derramó  el  vaso  del  hartazgo  y  puso  de  manifiesto  las  cloacas  de la  podredumbre  que  se  vive  en  México.  Es  como  si  viviéramos   lo  que  vivió  toda  Latinoamérica  en  las  décadas  de  los  años  60’s  y  70’s.

Siempre  me  imaginé   que  voy   en  una  marcha  con  los  estudiantes  del 68.  De  dos  décadas  actuales  para  atrás,  ese   sueño  se  ha  hecho  realidad,  hemos  estado  tratando  de  concientizar  a  nuestra   gente  desde la  década  de  los 90’s.    Y  cuando  todo  parecía  perdido,  nos  llegó  un   grito  desde  el  sur  del  país,  Chiapas.  Esto  nos  llevó  a asumir  nuestra  responsabilidad  histórica  y  buscar   la  solución  a  nuestros  problemas  regionales,  sin  descuidar  aquella  realidad  que  a   todas  y  a  todos  nos  alcanza  en  algún  momento  de  nuestra  existencia,  y  que  nos  llama  a  tomar  una  decisión  ética.

En  estos  momentos  ser  parte  de  una  marcha,  de  un  colectivo  o  de  un  grupo  de  personas  que  se  junten  para  la  platicar  la  realidad  que  vivimos es  muy  importante,  pues  de  esas  marchas  y  tertulias  donde  tratamos  de  arreglar  nuestro  mundo,  es  donde   surgen   las  ideas   y  las  acciones   para  tomar  una  actitud  ética  para   transformar  nuestro  entorno.  No  te  desanimes  si  son  dos o tres  personas;  conozco  un  amigo  de hace más  de dos mil años,  que  ha  hecho  un  gran  desmadre  por  liberarnos,  lo  hizo  con  doce  “compas”, nada  más, y  esa  liberación  todavía  está  por  verse.

En  estos  momentos,  salir  a  las  calles  es  gritar   que  tenemos  que  volver  a ser  seres humanos,  volver  a  sensibilizarnos,  pues  ante  tanta  enajenación  y  manipulación  hemos  olvidado  ser  nosotros  mismos.

Cuando  vamos  a  la  plaza  pública  con  el  otro,  nos  complementamos,  nos  damos  cuenta  que  no  estamos  solos  en  esta  lucha,   que  estamos  llamadas  y  llamados  a  resistir,   que  está   prohibido  olvidar.  eEs  darnos  fuerzas  unos  a  otros,  ese  saludo  efusivo   con  la  palmada  en  la  espalda  es  de  ánimos  y  de  consuelo  para  renovar   nuestras   fuerzas    y  seguir  en  pie  de  lucha.

¡No  tengas  miedo!  Desde  tu  persona  puedes  contagiar  a  tu  entorno,  a  las  y  a  los  que  están  a  tu  alrededor.

Puedes  poner  un  signo  en  tu  casa,  que  no  estás  de  acuerdo   con lo  que  pasa  en  México.

Seguir   compartiendo  información   en   tus  redes  sociales,  en  la  sobremesa  de  los  domingos,  en  tus  reuniones  familiares  y  con  amigos.

Apaga  la  televisión,  o  cuando  menos   ve  programas  o  canales  que  realmente  te  ayuden  a  trascender,   no  dejes  de  darle  una  rato  a la  lectura.

Busca   añadirte  algún  colectivo  que  trabaje  por  tu  colonia,  por  la  escuela  de  tus  hijos,  por  personas  vulnerables,  en  tu  iglesia  local,   elige   hacer  algo  ¡No   puedes  quedarte   con  los  brazos  cruzados!  No  hagas  de  tu  existencia  una  vida  inútil  y  manipulable  para  aquellos  que  les  conviene  que  sigas   enajenando  viendo  tu  televisor.

Organicemos  asambleas  de  barrio  en tu  colonia, con  tus  vecinos,  para  reforzar  nuestra   capacidad  de  escucha  y  de  comunicación,  para  formar  eslabones  ciudadanos,  superemos  nuestros  egos  y  partidismos  ideológicos,  políticos  y  religiosos.

¡A partir  de  hoy  desconozco!   Este  Estado Fallido  en  sus  3  niveles: municipal, estatal  y  federal,  que  ha  pasado  a ser  un  Narcogobierno asesino:  de  estudiantes  y  jóvenes,  de  comunidades  indígenas,  de  desaparecer  y  perseguir  a  radios comunitarias,  de  aniquilar  a  líderes  sociales  y  comunitarios, de  asesinar  poco  a  poco  a  la  familia  mexicana  con  sus  megadeudas estatales:  más  impuestos  en  que  cada  reforma  fiscal  y  laboral  dejan  desprotegida  a  la  clase  trabajadora.  De  seguir  engordando  a  sus  partidos  políticos  y  a la clase  política  engendrada  por  éstos  mismos.

Si  gritamos  en  las  redes sociales, en las marchas “¡No  más  68’s!”  entonces  actuemos,  hoy   más  que  nunca,  tenemos  la  gran  oportunidad  de  cambiar  nuestra  Historia.

“Si  te  quiero  es  porque  sos

mi  amor  mi  cómplice  y  todo

y  en  la  calle  codo  a  codo

somos  mucho  más  que  dos”.

<<Del  gran  Mario  Benedetti>>            

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El mito de los mesías

Escribe: Adolfo Huerta Alemán

imagen de telesemana.com

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“Las  masas  humanas   más   peligrosas  son  aquellas  en  cuyas  venas  ha  sido  inyectado  el  veneno  del  miedo. . . El  miedo  al  cambio”.

<<Octavio  Paz>>

 

Ya  hemos  tenido  suficientes  acontecimientos  para  sensibilizarnos  y  darnos  cuenta  que   algo  anda  mal,  muy  mal  en  nuestro  entorno  histórico.

Ante  la  situación  que  vive  nuestro  país,  nos   sobran  los  signos  que  nos  interpelan  a  tomar   una  <<decisión  ética>>.

Contradicciones  de  nuestra  realidad  social  nos  sobran,  capacidad  de análisis  la  hay,  el  darnos  cuenta  de hechos  que  antes  eran  aislados  y no  llegaban  a  nuestro  conocimiento,  ya  no  los  hay  con las  redes  sociales  y   el  internet,  todo   esto  nos  lleva  a   tomar  una  actitud  sustentada  en  nuestra  decisión  ética,  frente a  la  realidad  que  nos  encuentra   día  con  día,  sea  ésta  para  crecer  o para  llevarnos  al  carajo.

Las   diferentes  voces  que  se  han  levantado  a  lo  largo  y  ancho   de  nuestro  país es  una  llamada  de auxilio  y  de atención  para  dejar  nuestra  indiferencia  y  pasividad,  para  dejar  de   vivir   como  si  no  me  afectara  a  nosotros.

Estamos  ante  una  oportunidad  de  comenzar  reales  <<procesos  de  transformación>>,  con  la  construcción  de  <<liderazgos  colectivos>>,  éstos   últimos  se  hacen  notar,  cuando  las  y los  que  se  hacen  escuchar,  no  son  de   alguna   élite  política   o  religiosa,  sino   son  personas  de  a  pie.

Como  los  normalistas   y   los  padres  de  sus  hijos  desaparecidos,  ellas   y  ellos   forman  los  liderazgos  colectivos que  hoy  necesita  nuestro  México,  por  citar  un  gran  ejemplo  actual,  pero  hay  muchas  y  muchos  que  están  trabajando  por  transformar  nuestra  realidad.

Comencemos  por  nuestra  familia  y  círculo  de  amigos,  salgamos  al  encuentro  con  el  vecino,  para  comenzar  a   formar  liderazgos  colectivos,  no  hay   otra  opción,  lo  hacemos  o   esto  no  tendrá   un  buen  sabor  de  boca.

Fortaleciéndonos   los  unos  con  los  otros,  provocaremos   caminos  nuevos  que  nos  lleven  a  una  verdadera  transformación  de  nuestra  realidad.

Pero, hay  que  perseverar  para   resistir.  No  nos  dejemos  llevar  por  el  derrotismo  y  querer  ver   resultados  inmediatos  y  pasajeros.   Hoy  más  que  nunca  estamos  llamadas  y  llamados  a  recuperar  nuestra  voluntad  para  actuar,   ser  más   creativos  y  perseverar.   Siendo  creativos   encontraremos  el  camino  para  poner  un  alto  a   todo  lo  que estamos  viviendo,  estamos  llamados  a  transformar  nuestra  realidad,  si no  lo  hacemos  cada  una – uno  de   nosotros,  nadie  lo  hará  por  nosotros.

“Si  quieres  cambiar  al  mundo,  cámbiate  a  ti  mismo”.

<<Mahatma  Gandhi>>

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