¡Ellos no quieren que pienses!

Escrito por: Adolfo Huerta Alemán


La  educación  en   México  nos  lleva  a  preguntarnos  ¿Quién  controla  la  educación?  ¿Quién  está  detrás  de  ella? Quien  controla  la  educación – controla   la  cultura,  por  lo  tanto,  controlan  el  actuar  de  los  individuos.

El  feudal  Sindicato  Nacional   de  Trabajadores  de  la  Educación,  no  ha  hecho  otra  cosa  que  crear  individuos  alineados,  junto  con  la  Iglesia  católica – cristiana,  y  un  gobierno   monopartidista  que  regresa.

México  es  esclavo    de  una  educación  que  no  permite  competir  y  hablar   para  relacionarse  con  el  mundo.  Esclavos   de  una   educación  pública  que  crea  individuos  y  no   personas;  individuos   apáticos,  entrenados   como  animalitos  para  obedecer,   en  vez  de  pensar  para  actuar.    Esclavos   para  memorizar  en  vez  de  cuestionar,   entrenados  para  aceptar   los  problemas  en  vez  de  buscar  alternativas   para  resolver   nuestra  problemática.    Los   entrenan  para   vivir  hincados  frente  a  las  autoridades  gubernamentales,  eclesiásticas   y  escolares,  en  vez  de  llamarlas  a   rendir   cuentas.

Te  quiero   motivar  a   ver   éste  documental,  que  no  lo  dice  todo,  pero  que  abre  la  alternativa  a  buscar,  que  la  educación   cumpla  con  su  papel:  crear  verdaderas  personas  pensantes   y  libres. 

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Una historia de todos los días

 

Por: Juan Pablo Cruz Alvizo

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 viejita

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La Señora Ignacia padece diabetes, uno de los males que más aquejan a las y los mexicanos en nuestros días. Cuenta con el servicio del Instituto Mexicano del Seguro Social, gracias a que su marido, ya jubilado, trabajó en una línea de transportes, aunque pareciera que le hacen un favor cuando ella acude a solicitar los servicios médicos.

Hace ya cuatro meses que le programaron para una cirujía <<urgente>> y ya se la cancelaron, por lo que tendrá que esperar otros tres meses más. Eso no es raro, ya se acostumbró a que la traigan “a las vueltas” como dice ella.

En más de una ocasión ha tenido que acudir en la madrugada a solicitar servicios de urgencia a la clínica más cercana a su domicilio y han llegado a tardar para atenderla hasta una hora, porque nadie está en la guardia para atender y sólo escucha la Tertulia que hace el personal en algún cuarto contiguo al área de urgencias.

En una ocasión llego a encontarse con la desagradable sorpresa de encontrar a un empleado de limpieza teniendo sexo con una enfermera en una camilla de dicha sección hospitalaria.

Ella no pierde la esperanza de que las cosas cambien, pues el pasado gobierno terminó presumiendo que el sitema de salud de nuestro país es el más moderno y está cubierto no sólo en cantidad, sino en calidad. Con tristeza dice: <<como se ve que el presidente nunca se atiende sus enfermedades en el IMSS>>.

Con nostalgia recuerda sus tiempos de juventud diciendo que le gustaba tener su casa bien limpia, pues una casa sucia habla muy mal de la señora de la casa. “Ahora me da vergüenza ver cómo tienen muchas señoras sus casas, hasta el seguro (sic) está bien sucio, con manchas y chicles pegados en el suelo y las bancas, – personal no falta, lo que falta es que se pongan a trabajar, no creo que el salario que reciben sea tan bajo para que no lo hagan bien, esos del Sindicato sí que saben exigir sus derechos, pero no saben cumplir con sus obligaciones- advierte.

Po r su enfermedad, gran parte del tiempo Doña Nachita, como le dicen de cariño sus vecinas, se la pasa en la Unidad de Medicina Familiar cercana a su casa (cercana es un decir, se encuentra a veinte cuadras de su domicilio) a donde se tiene que trasladar a pie, pues la <<combi>> se tarda mucho en pasar. Esto trae consigo que nuestra buena amiga conozca el sistema de salud, en especial el Instituto Mexicano del Seguro Social.

“Ojalá que con este nuevo presidente que entró ahora sí cambien las cosas. Ya empezó con los maestros, les va a poner pruebas a ver si pasan pa que den clases, espero que a los doctores, enfermeras, y todos los del seguro también les pongan pruebas, de seguro que muchos reprobarían, y de paso que les enseñen algo de educación, porque la mayoría son muy groseros” termina diciendo Doña Nachita, que se dispone a continuar su viacrucis para poder acceder a la cirugía tan anunciada.