La paradoja de llamarse Dios

Escribe: Adolfo Huerta Alemán

 

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“La  teología  del  siglo  XX,  al  menos  para  mí  ya  no  podía  tener  futuro”

<<Conversaciones  con  Hannover  y  Barth  (Teólogos)>>  

 

La  palabra  “Dios” sigue  teniendo  vigencia  hasta  nuestros  días,  o  cuando menos  se  sigue  mencionando  en  la  mayoría  de  nuestros  círculos,  sean  intelectuales,  en la  sobremesa  de  la comida  de los  domingos, incluso  en  las  películas  pornográficas  la  frase   que  más  se  menciona  es  la  de: “Oh  Dios  mío”.

¿Quién sale  beneficiado  de  que  el  nombre  de  Dios  esté  en  nuestras   bocas? Creo,  que  nadie,  pero  lo  que  si  hay   que  pensar,   es  sobre  el  futuro de  la  teología  y   de  las   Iglesias  tanto  católicas   y   como  cristianas.

El   discurso  de la teología  a  lo  largo  del siglo  XX  fue  casi  la  de  defender  la   existencia  de  un  Dios,  pero  hoy  en  día  la  reflexión  teológica  tendrá  que  apostarle  a  favor  del  <<ser humano>>.  Si  queremos  ver  la  teología  en  el  futuro  tendremos   que  partir  de la  bondad  y la  belleza  del  ser humano,  de  la  solidaridad,  de  la opresión  y  de  la  liberación  que  siguen  buscando  muchas  y   muchos.

Tenemos  la   responsabilidad   de  partir  de una reflexión  teológica  más  encarnada,  más   realista,  que  parta  de  lo  más   cotidiano  de  nuestra  gente,  y  no  seguir  repitiendo   grandes  tratados  sobre  dogmas,  el  discurso  teológico  tiene  que  partir  en  defensa  de  lo  humano  y  de  su  creatividad  divina  que  cada  una – uno  de  nosotros  tenemos.

Hay  que  tener  en  cuenta  el  contexto  experiencial  cultural  y  social,  que  se  vive  hoy    en  nuestras  sociedades.   Estamos  llamados   abrirnos  a   una   teología   crítica  y  que  llegue  a  la  conciencia  del  ser humano  y  que  éste  se  sienta  identificado,  o  cuando  menos  responder  a  sus  miedos,  enajenaciones  y  dudas  que  vive  el  ser humano en esta  época.

La  reflexión  teológica  hoy  en  día  tiene  que  tener  sentido  ecuménico,  ser  cristiano   en  estos  tiempos  es  tener  la  capacidad  de  apertura  para  el  diálogo  con  otras  formas  de  creer  y  de pensar.

Creo  que  nadie  se  beneficia  de  la  palabra “Dios”  siga  en  nuestras  bocas,  pero  sí   nos  lleva  a  reflexionar  que  si  pronunciamos “Dios”  es   porque   hay  en  el  ser humano  esa  sed  de  trascendencia   de  conectarse  con  lo  divino  que  descansa  en  él  y  llegar  a  la  verdadera  liberación  para  poder   vivir  esa  plenitud   existencial,  a  la  cual,  todas  y  todos   podemos  llegar  a  vivir.

“La  teología:  es  la  fe  solidaria  con  el  tiempo,  de  ahí  la  necesidad  de  estar  abiertos  al  propio  tiempo”.

<<Teólogo  católico M. D. Chenu>>

 

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Reflexiones contrarias

 Escribe: José Jorge Hernández Briones

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“El ser humano es una síntesis de lo temporal y lo eterno,
de lo finito y lo infinito»
Soren Kierkegaard

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El ser humano es un misterio lleno de sorpresas que da lo mejor cuando no lo esperas o da lo peor cuando esperas lo mejor.

El ser humano es complicado, cuando quieres entenderlo no lo logras y cuando logras entenderlo, no quiere que lo entiendas.

El ser humano es contrario, cuando le pides calma se acelera y cuando le pides que acelere, se calma.

El ser humano es lo mejor que he conocido en esta vida, pero también lo peor que me ha ocurrido en la vida.

Ser humano es lo mejor que nos puede pasar, pero a veces pasa que no es lo mejor que nos puede ocurrir.

No tiene madre…

"Ruego agónico" by Hermel Orozco

 

Padres, cuiden a sus hijos
Haragán y Cía.

 

Mira que recurrir a artimañas desquiciadas, mira que recurrir a la inocencia de la infancia, mira que recurrir al pensamiento mágico propio de la niñez. No tienes madre Víctor Damián, con un dejo sardónico en tu rostro decías “estoy bien parado, mis amigos los abogados me van a sacar de la cárcel”, no lo dudo, en este País en donde todo sucede y nada se penaliza, en este País en donde mueren niños quemados en una guardería y no hay culpables, en este país en donde mueren adultos asfixiados, calcinados y los medios de comunicación desvían la atención hacia otras cosas, hacia otras pendejadas. En este país de risa, todo es posible.

No se vale. El único pecado que no tiene perdón es precisamente ese, bien lo dice el Nuevo Testamento: “el único pecado que no tiene perdón es el que atenta en contra del espíritu santo” y la infancia es eso, la representación misma del Espíritu, lo noble, lo sublime.

Primero una familia entera en Estancias, ahora esto.

Doscientos policías detenidos en Nuevo León. En San Buenaventura, Coahuila, 10 policías en sospecha de que estén coludidos con el crimen organizado. Siete de cada diez policías están al servicio de “los malos”, dice Carlos Salinas.

Cada día la bestia humana se manifiesta  más obscenamente, tenemos el caso del asesino de Saltillo, que mató a su prima y a su sobrina, o el demente que le quitó la vida a Flor, en Castaños. Diariamente vemos gente ejecutada, destazada. ¿Qué tenemos que hacer? Vivir con mayor precaución, cuidarnos más, “andarnos con cuidado” como dijera el Perro Guarumo. “Allí donde está el Ello debe instalarse el Yo”, dijo Freud, pero no lo estamos logrando, cada vez más el Ello se manifiesta y cada vez con más maldad. El Tánatos se instaura aunque así no lo quiera ver el Dalai Lama. El Eros lo tenemos allí, reprimido, abandonado, como dijera Erich Fromm.

Leer el periódico como lectura obligada de prevención de la salud mental. Leer el periódico para no confiar en la “naturaleza buena” del ser humano. Leer el periódico para darnos cuenta de que el humano es un perverso, de que el humano está enfermo, de que el ser humano ha dejado de serlo para satisfacer sus más atascados placeres. El hombre que mató a su novia, la enterró en el patio de su casa. El homo sapiens ha dejado de serlo, ahora es otro, ha cambiado, se ha transformado en otra cosa, en un monstruo. En un monstruo.

Quizá será que necesito ver más televisión, dicen que por ese medio uno se entera del otro México, del México bonito, del México del turismo, del México y sus bondades, porque acá en el periódico uno se entera de puras cosas feas, entonces habrá que hacerle caso al Sr. @VicenteFoxQue que conminaba a no leer el periódico. Evitar la lectura del periódico para así no amargarse la existencia. Conocer “El maravilloso y mágico país que es México” como dice Armando Fuentes Aguirre, alias “Catón”. Dicen que cada quien ve lo que quiere ver, cada quien ve lo que le conviene ver. Ver el vaso medio lleno o medio vacío. Ser optimista o ser pesimista. Un pesimista es un optimista que se volvió realista. Vivir como cualquier mortal, sin enterarme de nada, ver la vida pasar, feliz, en un “mundo de caramelo”, viendo telenovelas y así.

¿Quo vadis?…

Carlos Arturo

Carlos Arturo

Monclova, Coahuila. Mx.
Psicólogo Social, Psicoterapeuta, Miembro de APPCAC, Catedrático Universitario.http://psicologocarlosmoreno.wordpress.com