Los claroscuros de la Democracia en México

Escrito por @CarlosLector

Carlos Arturo Moreno De la Rosa

imagen tomada de textoshereticos.files.wordpress.com

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La democracia es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística.
Jorge Luis Borges

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¿Es la democracia el mejor sistema para elegir a los que intentan “gobernarnos”? ¿Por qué tanto interés en saber quién nos va a gobernar? ¿Seguimos creyendo en la Democracia? ¿Por qué seguir esperanzados en que el “cambio verdadero” vendrá de papá-gobierno? ¿Serán reminiscencias de esos 70 años de paternalismo? El voto de Enrique Krauze vale lo mismo que el voto de cualquier enajenado fanático de cualquier televisora.

Sabemos que las elecciones las gana quien tenga más dinero para posicionarse en los medios, sobre todo en la televisión, y ese lugar lo ocupó Enrique Peña Nieto y su pareja La Gaviota. “Te llevé al Poder, ahora me cumples”.

¿Hacia dónde va la tendencia política en Latinoamérica? ¿Le tocaba la Silla Presidencial a Andrés Manuel López Obrador? Hace algunos días veía en CNN una entrevista a José Mujica, Presidente de Uruguay, una entrevista en donde se expresaba de una manera sincera, de una manera franca, sin tapujos, sin concesiones. Mujica se desenvuelve con un marcado discurso socialista, pero no un socialismo trasnochado, nacionalista, cerrado, obtuso, sino un “socialismo autogestionario” como él lo mencionó, un socialismo que se asemejaría al estilo de vida como el que se da en Suecia o Noruega, claro, no quiere decir que en Suecia o en Noruega se practique el socialismo, pero se ha llegado al sueño que planteaba el socialismo: “Una sociedad más inteligente, mas culta y más rica” (Mujica dixit). Han llegado al socialismo sin proponérselo.

¿Qué acontece en México? ¿Por qué le dimos la espalda a la propuesta de Andrés Manuel López Obrador? Se decía que “El Peje” impondría un régimen socialista, ¿Un socialismo como el de Uruguay? ¡Bienvenido! Pero no, el votante se dejó llevar por sus propios fantasmas, no le dio la oportunidad de trabajar en conjunto con el “Gabinetazo” que anunciaba su llegada.

La democracia en México se ha convertido en un circo, en donde el común de los mortales, aquellos que venden tacos, aquellas lideresas, aquellos vendedores de fayuca se vuelven protagonistas del destino de la Nación, y es por eso que salen a las calles y pegan calcomanías en los carros que pasan por las avenidas como si la vida se les fuera en ello; es por eso que se apasionan por su candidato en búsqueda de un mísero hueso;  es por eso que cada seis años Doña Juanita, la que le renta su casa a los estudiantes, se siente contenta, siente que su vida tiene sentido y orgullosamente afirma: “esta vez si ganará mi gallo”. Y su Gallo cantó.

La política está para cuando el amor no alcanza. No hay cosa más desagradable en México que los usos y costumbres de los partidos políticos que han dejado precisamente eso: un “México partido”. Me recuerda al chiste aquel de pepito en donde se cuenta que prefirió decir que su papá era prostituto y que bailaba en un congal, borracho y mariguano, prefirió decir eso para callar que su padre era diputado.

No cabe duda que en una democracia representativa la muchedumbre decide, pero tampoco cabe duda que la masa se equivoca.

¿Por qué ganó Enrique Peña Nieto?

Escrito por: Carlos A. Moreno De la Rosa

imagen tomada de deccanchronicle.com

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“Los ciudadanos que dan su voto al poder corruptor
son pobres almas atribuladas que anhelan el maltrato”
Leonardo Da Jandra

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Claro que Enrique Peña Nieto ganó las elecciones. Claro que por supuesto que el PRI con su maquinaria de marketing instaló en el inconsciente colectivo la necesidad de ser gobernado por un sujeto hueco, por un sujeto vacío, sin propuestas, títere de unos cuantos que quieren seguir moviendo los hilos de la Nación. El pueblo tiene el gobernante que se merece.

El Partido Revolucionario Institucional ganó el derecho de “servir” al pueblo de México porque un importante sector de la población es indiferente al llamado que hace la democracia. Ganó el PRI por las ya consabidas artimañas del carrusel, o el pagar por el voto con una fotografía de por medio. O simplemente ganó Peña Nieto porque los mexicanos tomamos decisiones trascendentales partiendo de lo que nos diga la televisión.

El candidato Enrique Peña Nieto ganó por la simple y sencilla razón de que vivimos en un país tercermundista.

Peña Nieto ganó las elecciones por que aún somos un país que vive de pan y circo.

Si en las evaluaciones que lleva a cabo la OCDE en el rubro de la Educación obtuviéramos los primeros lugares, otra cosa sería, pero ¿cuál es la realidad? poseemos los últimos lugares, somos un país sin juicio, carecemos de razonamiento, la Lógica aún no se manifiesta, poseemos pensamiento concreto, carecemos de memoria a largo plazo y sobre todas las cosas somos fanáticos a la televisión; bueno, esto último quizá no tiene mucho de virulento, pero lo “malo” es que consumimos de la televisión programas chatarra.

El sr. Enrique Peña Nieto llegará a la silla presidencial porque vivimos en una “República bananera”, porque siguen existiendo los acarreados, los votos cambiados por despensa, o simplemente porque el candidato estaba  muy guapo y camina delante de una estrella de las telenovelas.

Ganó Enrique Peña Nieto simplemente por que en México las bibliotecas siempre están vacías y los casinos siempre lucen repletos. Ganó Enrique porque el mexicano prefiere cotorrear, porque el mexicano no hace un acto de introspección necesario para reflexionar su voto; se deja llevar por la parafernalia de los medios de comunicación. El voto insulso, el voto mediocre, el voto del infeliz. El voto corporativo, el voto clientelar. El voto en masa.

El voto en las elecciones de este año para la Presidencia de la República eran todo un acertijo, no había a cuál irle: de entrada el PRI y el PAN representaban y siguen representando más de lo mismo, el poder anquilosado, el poder que nos ha mantenido sometidos. El “PRIAN”, han sentenciado los eruditos de la materia.

El PRD representa aún la propuesta novedosa, quizá un “cambio verdadero” pero la personalidad de Andrés Manuel distrae mucho del objetivo, quiso convencernos con su “República amorosa” y estuvo a punto de hacerlo, pero repentinamente cambió de decisión y volvió a sus andadas, en lugar de proponer se dedicó a denunciar los males de la Nación, y peor aún, su propuesta económica dista mucho de lo que en la actualidad se requiere. Su nacionalismo trasnochado alejaría la inversión extranjera. Estaríamos aislados dentro de un mercado globalizado. Lástima de Gabinetazo, nos hubiera gustado ver en acción a ese grupo de ínclitos mexicanos. Quizá dentro de seis años, en el 2018 sí gane la izquierda, representada por Mancera o por Ebrard.

De Gabriel Quadri pues ni para qué; sus propuestas fueron muy ambiciosas, si por él fuera desterraría a los más pobres del país, si por él fuera se encargaría de privatizar el sector Salud, Educación y Pemex, a leguas se ve que su ideología comulgaba con el fascismo.

Volveremos a las andadas. Nos volverá a gobernar el Partido Revolucionario Institucional. Resignación y Aceptación. Tendremos seis años de más de lo mismo. México no podrá avanzar, México seguirá estancado. Ganó el político de relumbrón. El PRI se instalará otra vez en Los Pinos gracias a los habitantes de un país desmemoriado.

Enrique Peña Nieto será presidente gracias a un país en donde el ciudadano prefiere a Espinoza Paz por encima de Octavio Paz.

Adiós al Circo de las cuatro Pistas.

@CarlosLector