Entre la realidad y la ficción

Escrito por:  Juan Pablo Cruz Alvizo

Twitter: @jpcruzalvizo

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imagen tomada de elperromorao.com

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La fuga de mas de cien internos del Centro de Reinserción Social de Piedras Negras pone sobre la mesa no sólo la ineficacia de la seguridad en estos centros, sino la ineficiencia de la misma reinserción, que es su cometido principal.

En lugar de servir a la readaptación social se convierten en verdaderas universidades del crimen dada la indiscriminada convivencia de los reos de alta peligrosidad con la multitud de detenidos por delitos famélicos. (Que en Cristo Nuestra Paz México tenga vida digna No. 53, ediciones CEM 2010)

Ya en 2010 los obispos mexicanos alertaban sobre el manejo que se hace de infinidad de actividades ilícitas desde los centros penitenciarios, está por ejemplo el caso de quienes han salido a delinquir por la noche y regresan, cual si fuera un hotel de cinco estrellas, donde pueden entrar y salir a su gusto.

Lo peor es que todos los ciudadanos, como si fuera poco con el nivel de inseguridad que ya se vive, tenemos que vivir sabiendo que hay más de cien delincuentes nuevamente en las calles, para continuar haciendo sus fechorías y vengándose de quienes los llevaron a prisión.

Por otro lado, las autoridades también pecan de ingenuos con la información que han ido proporcionando poco a poco y con las explicaciones pueriles que dan.

Hace ya algunos años en un centro penitenciario de Saltillo, hubo una fuga, no tan espectacular, pero sí considerable y la razón que dieron los directivos fue exactamente el mismo: los internos hicieron un túnel desde el taller de carpintería. Así que si usaran un poco la inteligencia, estos talleres tendrían mayor vigilancia al interior de los reclusorios, dados los antecedentes.

 Pero además, es poco creíble que no se hayan dado cuenta, pues el túnel tiene entrada y salida, pero la tierra de la excavación realizada no aparece, a menos que en la carpintería también vendieran adobes. Ahora sabemos que la mayoría salió por la puerta grande.

Mientras siga la estela de corrupción no sólo en la sociedad, sino también en el ámbito penitenciario, no podremos cantar victoria en la famosa guerra contra la delincuencia organizada, pues desde las mismas autoridades se tiene la poca o nula intención de cambiar las cosas.

La primera razón por la que no conviene cambiar la situación desde las autoridades son las jugosas ganancias que de las mordidas se obtienen desde el más humilde custodio hasta los más altos funcionarios. También puede existir la amenaza, ahí tenemos menos posibilidades, pues la familia es sagrada, algunos prefieren ceder ante los delincuentes.

Por otro lado, incluso al crimen organizado les conviene tener a su gente como internos de un reclusorio, pues desde ahí hace los “casting” para seguir reclutando gente para sus filas, de manera que alguien que probablemente fue enviado a prisión por robar un queso en un supermercado puede fácilmente terminar como sicario de algún grupo delictivo y todo por un sistema penitenciario que no cumple con su principal función.

Asistimos a uno de los más dificiles capítulos de la historia de nuestro país, pero tenemos que estar conscientes que en la medida en que dejemos la cultura de la tranza; pero sobre todo, de la indiferencia, tendremos más esperanzas de un futuro mejor.

Quizá con nuestra indiferencia, odio o prejuicio hacia  las y los internos de los centros penitenciarios somos más culpables que ellas y ellos.

Confesiones de un ingenuo

Escrito por: Adolfo Huerta Alemán

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Me  encanta  cuando alguien  se  acerca  y  me  dice: “se  nota  que  te  encanta  leer”,  a  lo  que  confirmo  con  una sonrisa  acompañada  de  un  ¡sí!  cual  si  fuera  un  niño  con  un  helado  de  chocolate.  Seguido a eso espetan la segunda pregunta:   ¿Cuál  es  tu  libro   favorito?… Cuando  me  hacen  esa  pregunta  viene  la  memoria  a  platicar  un  rato  con  su  servilleta,   me  imagino  en  un  mar  llenos  de  libros,  saben,  soy  feliz  con  la  decoración  de  mí  habitación,  pues  está  llena  de  libros,  hileras  de  ellos,  cientos  de  ellos,  como  rascacielos.

Son  ellos  desde  mí  época  seminarística  los  que  me  han  acompañado  en  mis  ratos  de  soledad.  La  soledad  no  es  tan mala  cuando  invitas  a  la  literatura a hacerte  compañía.

Los  primeros  años  de-formación  en  el  seminario  me  levantaba  temprano  para leer;  leía  y  luego  rezaba.   Ese  hábito  tuvo   que  cambiar  después  de  mi  año  de  magisterio  en   Piedras  Negras,  Coahuila,  después  del  año  dos mil.  Leía  de  noche,  y  así   es   hasta  ahora,  no  puedo  dormir  sino  he  leído  durante  el  día.   A  veces  ya  es  de  madrugada  y  digo:  bueno  leeré  un  rato  en  la  cama,  y  ya  cuando  acuerdo  pasaron  dos  horas.

Siempre  hago  el  amor  con  tres  de  ellas:  la  literatura  es  la  primera,  después  le  sigue  la  poesía,  claro  no  puede  faltar  a  la  cita  la  filosofía.   Y. . . Pues  la  teología  con  ella  casi  no    hago  el  amor,   sabrán  por qué,  es   media  complicada,  no  digo  que  no  la   comprenda,  sino  más   bien   a  esa  la   dejamos  para  cuando  tengamos  unos  sesenta  años,  bueno  si  es  que  llego.

Aunque   lo  traiga   en  la  memoria,  definitivamente  me  quedo  con  <<El  Llano  en  Llamas>> de  Juan  Rulfo,  es   imposible  olvidar  la   ternura  que  despierta  Macario.  Otro  de  mis  predilectos  es  Franz  Kafka,  esa  <<Metamorfosis>>  no  se  va  de  mí  memoria.  No  olvido  que  estaba  tan  emocionado  leyendo   <<Los  Miserables>>  de  Víctor  Hugo,  que  una  vez  me  di  una   ducha,  estaba   estudiando  teología,   se  me  ocurrió   poner   la   toalla  en  la  cama  para  secarme, no   hacía  tanto  frío.   Allí me   tenían   leyendo,  metido  en la  lectura,  sin  ropa.  Cuando  de  repente  tocan  la  puerta  de  mi  habitación  y  dicen:  te  hablan  por  teléfono.   Salí  de  mi   habitación  desnudo  sin darme  cuenta,  pues  era  tanta  la  fascinación  de  esa  lectura,  que  reaccioné  cuando sentí  en  mis  nalgas   el   aire   fresco  de  los  pasillos  del  seminario,  y   también  por  el   grito  del  compañero  al  verme  como  Adán,  bueno  con  un  poquillo  de  kilos  demás.

El  impacto  que  me  causó  <<La  Noche  de  Tlatelolco>> de  Elena  Poniatowska  no  se  borra  y  se  aferra  contra  Olvido,  por cierto un  gran  amigo  en  la  etapa  del  seminario  del  curso  introductorio,  me  hizo  una  broma, me  pidió ese  libro,  y  fue  cuando  me  di  cuenta  que  ya  no  estaba  en  mi  pequeña  biblioteca (ya  lo compré  de  nuevo) a parte del  gran  susto  que  me  sacaron.    Los   poemas  de  Ernesto  Cardenal,  recomendación  de  un  gran  maestro  Juan  Carlos  Bernal,  mejor  conocido  en  la  mafia  de  filosofía  del  seminario  como  el  “Chino  Bernal”,  que  cómo  le  encantaban    Los  Simpson.

No  puede  faltar  <<El Quijote  de  la  Mancha>> de  Miguel de  Cervantes,  qué  obra  me  estaba  perdiendo,  la  leí  terminando  mis  estudios  de  teología.

Te  parece  si  mejor  te  invito  un  café,  un  día  de  estos  que  la  vida  nos  regale  un  encuentro  Contigo  y  seguimos  platicando  de  mis  lecturas  que  son  infinitas,  a  pesar  que  soy  un  ser  finito”. Lo  que  si  te  puedo  compartir  en  este  ratito  de  lectura  que  nos  dedicas,  es  que la  literatura  me  ha  hecho  una persona  en  todo  su  sentido  de  plenitud,  y  eso  me  invita   a  no  cansarme  con  la  gente que  convivo  y  que  la  vida  me  va  regalando  su  tiempo  y  sus  encuentros,  la  esté  siempre  motivando   a  leer aunque  eso  depende  mucho  de  la  educación   que  reciban  y  hablo  de  la  Educación  con  letras  mayúsculas  y   en  su  sentido  más  amplio,  no  reducirla  a  la  que  se  imparte  en  las  escuelas,  sino   la  que  viene  de  papá  y  mamá.  De  ellos   viene  nuestra  formación,  si  los  papás  no   leen,  será   difícil  que  sus  hijas(os) lean.   Los  papás   están  llamados  a  incitar  a  leer  a  sus  hijas(os)  y  a  tener  buenos  libros  en  casa.

Es  un  gran  placer   leer,  no  sólo  es  una   distracción  muy  pedagógica,  sino  es  parte  esencial  para  la   formación  de  los  seres  humanos.

Entre  menos  se  lea,  será   más  pobre   tu  lenguaje  y  harás  más   duros y  cuadrados tus  prejuicios,  a  parte que   la   literatura  despierta   tu  sensibilidad  y  tu   imaginación.   Si no  lees,  es  más   peligroso  de  lo  que  crees,  pues   estarás   empobreciendo  tu  pensamiento  y  tu  diálogo.

Si  puedo  afirmar  de  tener  sentido  crítico,  eso  se  lo  debo  a  las   horas  que  le  dedico  a  la  lectura.   Hoy  más  que  nunca  necesitamos  de  un  sentido  crítico,  pues  nuestra  sociedad  necesita   estar  abierta  y  si  queremos  progresar   necesitamos   abrirnos  a  ser  una  sociedad  de   lectoras   y  lectores.

Gracias  a  todas  y  todos   aquellos  creadores,  que  es  lo  más  cercano  de  Dios  que  he  conocido  aquí  en  la  tierra,  si  he  conocido  a  Dios  lo  he  conocido  por  la  literatura.      Si  creo  en  la  eternidad,  es  aquella  que  ha  salido  de  la  literatura: ¿Qué  es  la  eternidad? Todo  pasa  y  el  tiempo  lo  acaba   todo,  solamente  la   literatura  es  eterna.

Claro,  también  esta  entrega  es  un  pequeño,  pero   gran  tributo  a  todas  y  todos  mis   lectores.  Que    sin  ustedes  no  estaría   escribiendo  ahora,  una  vez  más,  gracias.

@GofoAutor

Itzel

Escrito por Carlos Arturo Moreno De la Rosa

 

“Padres, cuiden a sus hijos, no les vaya a pasar lo que les cuento yo.”
Haragán y Cía.

 

“Pobres de los niños, que dolor me dan.”
Alejandro Lora

 

Estas son las mañanitas que cantaba el Rey David”… pidieron pizza en lugar de pastel, estuvieron sus amigas en lugar de su familia. Su hermano la encontró.

El cielo se puso gris. Hay luto en la ciudad. Los habitantes de Piedras Negras Coahuila están consternados por la triste y lamentable noticia de saber que una niña de apenas diez años se ahorcó, se suicidó, decidió terminar con su existencia en pleno día de su cumpleaños, sus amiguitas comentan que ella días atrás ya les había dicho, que quería suicidarse. Y lo hizo.

Escucho al perro que llora siempre a estas horas; llora más de lo normal, quizá sabe de la noticia, quizá percibe el ambiente enrarecido.

Muchos opinan, muchos afirman que se suicidó por influencia de la televisión, otros no logramos aún comprender ese brutal desenlace, no estamos preparados para saber de eso, estamos acostumbrados a saber de la muerte de los que ya han vivido, pero no de los que…

“Mami y Cari, los quiero mucho… Mami, nunca regales mi ropa (no se la regales a Heidi, Aleida, Kim)… véndela porfis, te lo suplico… Nunca olviden que los quiero… 100% los quiero”.

Podríamos especular todo el día y toda la noche: “Es que venía de una familia disfuncional”… ¡Por Dios! Pero qué familia en México no es disfuncional! Que porque su madre trabajaba todo el día, que quizá sufría el síndrome de las hijas de madres que trabajan en las maquiladoras. Solo tenemos esta nota que dejó troquelada en una hoja de cuaderno y la versión que da el periódico, que la pequeña se sentía sola, triste, deprimida y que su padre los abandonó. No sabemos el contexto de esa súplica: “Mami, nunca regales mi ropa, VÉNDELA”, así, resaltado, como queriéndonos decir algo.

Dejó la súplica impregnada en esa hoja, único testigo de lo que allí pasó. Se colgó de la protección de la ventana; qué irónico, protección que pedía a gritos y que al final le ayudaría a consumar su existencia.

La vida es juego, la vida es pachanga, muchos la dedican en echar desmadre, en el reventón, desvelada tras desvelada; pero cuando uno se topa con acontecimientos como el que hemos sido testigos aquí en Coahuila, como que a uno ya no le quedan muchas intenciones de seguir sonriendo.

La vida es risa, la vida es juego, uno se la pasa ridiculizando de todo y a todos, haciendo mofa de la Realidad Nacional, criticando las decisiones de los altos mandos, pero cuando uno se topa con estos acontecimientos es cuando se nos quitan las ganas de sonreír, lentamente, parsimoniosamente vamos poniendo el rostro enjuto y nos vamos poniendo serios, esto no me gusta, esto no debería de suceder, esto no. Uno se la pasa haciendo chiste de todo, y más ahora en tiempos de la posmodernidad, en donde todo está permitido, todo vale, no hay cosas serias, todo se presta a la guasa, al chascarrillo, a la ironía, al sarcasmo, pero esto no, es cuando uno se da cuenta de que la vida es otra cosa.

No podemos quedarnos indiferentes, algo en nuestro inconsciente colectivo se activa, nos duele y mucho. Son fenómenos que lo increpan a uno, me pone a pensar en la propia educación de mis hijos, en el trato diario hacia mis hijos, en esa construcción día a día de  su personalidad, en esa relación dialéctica de amor. ¿Qué hacer? Nada, solo prevenir, amar a nuestros hijos, escuchar lo que nos intentan decir. Tremenda sacudida existencial, tremendo estirón de orejas.

Quisiera que esa escena fuera parte de un acto dentro de una obra de teatro, quisiera que fuera un performance, quisiera que fuera parte de un programa de prevención del DIF, pero no, todo es real, existió.

Mis colegas me preguntan que si la niña estaba enferma, que si quería donar los órganos como la noticia que hace poco comentábamos, de una niña que se suicidó y cuando la cremaron vieron la nota póstuma en donde decía que donaba sus órganos a un familiar enfermo, o que si la niña de Piedras Negras estaba jugando, que si fue un accidente como el niño que disparó una pistola o el otro niño que jugaba con sus primos y que se colgó de la persiana y se ahorcó, y que el periódico había dicho que se había suicidado, pero al día siguiente, después de las investigaciones se supo que había sido un accidente. O también quieren comparar este caso con aquel otro en donde un niño se sumergió en un tanque de gasolina jugando con sus primos y estos fueron con su mamá pero ya era demasiado tarde. Que si la pequeña era pobre y por eso puso lo de vender la ropa, que si se sentía deprimida, que si se sentía sola… El motivo se lo llevó a la tumba. Solo tenemos la foto en donde está el hermano, llorando, en un rincón, asustado, petrificado, en un asombro perpetuo.

La vida es un juego, pero duele cuando sabemos que el protagonista decide retirarse antes de tiempo.

Aquí no hay un sicario a quien maldecir o algún presidente para pedirle que dimita. Y Dios no tiene nada que ver con esto.

Ironías de la vida, se acerca mi esposa y sin saber  lo que estoy escribiendo, me dice  “vente, están pasando en la tele la película “En busca de la felicidad”…

“…fue el medio, sus padres sus amigos la necesidad, sus ansias, que se yo… sin sentido y sin razón” (Haragán y Cía)…

@CarlosDasein