El Monstruo optometrista

Escribe: Carlos Arturo Moreno De La Rosa

 



Dios existe, pero a veces duerme;
sus pesadillas son nuestra existencia.
Ernesto Sábato

El sujeto era un perverso, un “insano”, llevaba doble vida, por las mañanas era un reconocido optometrista pero en la noche y en sus ratos libres abusaba de sus hijas y de otras víctimas, algunos dicen que hasta de su sirvienta. Era un sujeto insaciable, le gustaba grabar sus fechorías, les tomaba fotos a sus víctimas desnudas, no una, ni diez, ni cien, el periódico dice que miles de fotos le encontraron en su computadora, videos también. Se sospecha que las compartía en redes de pornografía.

Sus hijas lo denunciaron, ya no soportaron más. El monstruo optometrista  no quiere dar la cara, solo le gusta ser grabado por él mismo, ante los medios de comunicación no quita sus sucias manos de su rostro, esas manos incontrolables que abrían y cerraban puertas inocentes. El optometrista perverso estará en la cárcel, veremos si también graba y toma fotos cuando lo sodomicen, cuando sea el postrecito de los reos, cuando hagan fila con el “llorarás” en mano.

El sujeto que anda mal por una u otra extraña razón le va mal, unos dicen que es el “karma” otros dicen que es la consecuencia lógica, otros afirman que en verdad eso es lo que quería, en este caso en específico ser descubierto y “recompensado” con el cabeza de gato bodeguero.

Con esto no estoy diciendo que en verdad haya inocentes acusados y que estén purgando condenas por culpas nunca cometidas, pero la historia nos ha dado la razón, la verdad sale a la luz, el que obra mal le va mal, decían los antiguos.

¿Qué pasa en la mente del monstruo optometrista? ¿Qué pasó por la mente del ginecólogo violador? ¿Qué pasó por la mente del matricida? Todos ellos habitantes de la región, dicen entre broma y broma que acaso ¿será el agua que están tomando? ¿la perversión es por los alimentos que ingieren? Creo que va más allá, más atrás, sí tiene que ver con los “alimentos ingeridos” pero no los actuales, sino los alimentos ingeridos en el allá y el entonces, es decir, los sujetos son producto de una madre psicotóxica, mamaron leche podrida, es obvio que en sus relaciones interpersonales hizo falta abrazos, caricias, amor.

No toda la responsabilidad es de la madre (en parte) el sujeto puede decidir, pero siempre cargando sus fantasmas, siempre con esas huellas mnémicas que no lo abandonarán que lo atormentarán, están troqueladas en su inconsciente y allí perdurarán y desde ahí dictarán el proceder de su existencia.

El monstruo optometrista cometió sus fechorías, el monstruo optometrista ha sido descubierto (quizá ese era su deseo) el monstruo optometrista estará en las mazmorras, y allí, quizá, dé la cara, quizá si dé a conocer su rostro, y cuando lo estén sodomizando estará llorando, experimentará el “rictus de dolor” pero una parte de él, muy dentro de él estará sonriendo, sonriéndole a la hermosa vida.

Neurosis, psicosis y perversión; tres rostros de la condición humana

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

 

imagen de artistasdelatierra.com

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Genio y figura hasta la sepultura. Hijo de tigre, pintito. El que nace para maceta no sale del corredor. Árbol que nace torcido, jamás su tronco endereza. ¿Qué tienen en común estos refranes? Tienen un común denominador: la personalidad del ser humano siempre estará presente a lo largo de su existencia. No en balde nuestros ancestros recopilaron siglos de sabiduría en pequeñas oraciones postuladas como aforismos para designar las experiencias que da el paso por esta tierra.

El ser humano está constituido bajo una “estructura de personalidad” que se entiende como aquello que nos constituye, que nos hace “ser” en relación a nosotros mismos y al mundo, una manera de ser y estar en el mundo. Desde la lectura del psicoanálisis existen tres estructuras básicas: neurosis, psicosis y en medio de ellas la perversión.

¿Cómo se estructura el sujeto? ¿en base a qué experiencias el sujeto se estructurará? ¿de qué depende que un sujeto sea perverso, psicótico o neurótico?

La personalidad del ser humano se estructura en base a las primeras experiencias vividas en la más tierna infancia; experiencias de amor pero también experiencias de muerte. Experiencias de amor como el apego, el cariño, afecto, y la posterior separación-individuación.  Experiencias de muerte manifestadas a través del rechazo, el descuido, la falta de reconocimiento, la destrucción, aniquilación, el niño como prolongación de su madre, etc. Y todo esto en conjunto es lo que va a estructurar al ser humano, esas primeras vivencias quedarán troqueladas en lo más recóndito de su inconsciente y desde allí fraguará su existencia.

Las experiencias en la primera infancia y cómo se hayan éstas percibido van a quedar de alguna manera “fijadas” en la psique del infante, sobre todo las experiencias vividas como excesos: exceso de frustración y exceso de satisfacción. Amor y abandono. La falla que se instaura tendrá mucho que ver en esa estructura psíquica que se forma.

Todo se juega en el primer año de vida. ¿Cómo es que una persona tiene un “quiebre psicótico” y anda por la vida ensimismado en su propia realidad, en un solipsismo a perpetuidad? La persona que está estructurada bajo el designio de la psicosis (esquizofrenia, paranoia y bipolaridad) lo es por lo que vivió en ese primer año de vida, cuando su “Yo” se estaba formando, no hubo algún referente, hubo en cambio una madre psicotóxica, ajena a su función de madre, enajenada con otros menesteres, abandonando al infante a su propia suerte; no hubo una madre que catectizara al infante (llenarlo de amor) y por lo tanto el “Yo” no logró estructurarse. Un Yo débil que a la postre, ante algún evento traumático regresará al allá y el entonces y al no haber la estructura básica necesaria tendrá el quiebre psicótico. De adulto tenderá a la psicosis ante un medio adverso y una estructura que ya trae desde la infancia.

En el neurótico opera otra cosa, el neurótico (fóbico o histérico u obsesivo) libró ese primer año; su “yo” logró estructurarse a través de introyecciones, pasa a un segundo momento, a una segunda estructura, la estructura neurótica en donde su yo estará en constante conflicto con la realidad, con las demandas del Ello y con las exigencias del Superyó. Como se dice coloquialmente en las aulas de la Facultad de Psicología: “Todos somos neuróticos gracias a Freud”.

La característica principal del neurótico es ese constante conflicto con la realidad; realidad que le frustra, realidad con la que siempre está en constante conflicto. El neurótico por un lado está bajo las demandas del principio del placer pero por otro lado está también bajo el yugo de las demandas del principio del deber. En cambio en la estructura psicótica sucede otra cosa, la persona que se ha estructurado bajo la denominación de la “psicosis” tiende a  evadir la realidad, no le gusta; por lo tanto “crea” una realidad alterna: “No soy yo el malo, son ellos los que me persiguen”; su síntoma como un intento de re-equilibrio.

¿Cómo se relaciona el neurótico, el psicótico y el perverso con el “Otro”? ¿cuál es su posición existencial como ser-en-el-mundo? Tomemos de ejemplo el constructo “demonio”. Para el neurótico los “demonios” con los que tiene que luchar son sus padres, su jefe, los compañeros de trabajo, la falta de dinero, la insatisfacción sexual, la obsesión; es decir, son demonios “simbolizados”, demonios que tienen que ver precisamente con eso que ocurrió en su infancia y retornan a su existencia representados en personas de carne y hueso en los que deposita las frustraciones que vivió en el allá y el entonces.  Siguiendo con la misma alegoría, los demonios para el psicótico son demonios reales, demonios que lo persiguen. Demonios que existen y que atraviesan paredes, que se le aparece en su cuarto, nadie más lo ve, demonios que se esconden en sus botas, demonios que le susurran cosas al oído.

Tenemos pues que el constructo denominado “demonio” es experimentado para el neurótico a través del simbolismo, en cambio el demonio para el psicótico existe realmente. Sólo nos queda la estructura perversa: en el perverso el “demonio” es él mismo. El perverso como el demonio encarnado.  El perverso es un “niño grandote” que no le pusieron reglas, normas, límites, no hubo un padre que lo castrara; ausencia de la figura paterna que le pusiera límites, que le castrara su deseo, el perverso goza por ese medio. Su goce es un goce infantil, goza como lo hiciera un infante sádico, mortificando la existencia del otro, saciando sus pulsiones perversas importándole solo él.

¿Cómo se relaciona cada persona dependiendo de su estructura con los fenómenos oníricos (el sueño)? El neurótico tiene una pesadilla y al despertar sabe que solo fue un mal sueño, o un sueño erótico que solo queda en eso, en sueño. El perverso lleva a cabo lo que el neurótico sueña.  El psicótico vive en un sueño eterno en donde ángeles y demonios existen en su vida real.

O también podremos comprender la relación que tiene cada estructura de personalidad con el “Otro”, por ejemplo: se dice que el neurótico tropieza siempre con la misma piedra, de hecho el neurótico no solo tropieza con la misma piedra, él mismo la pone para tropezar con ella (compulsión a la repetición). La relación del perverso con la piedra sería una relación de fetiche; tomaría a la piedra no para tropezar con ella sino para fetichizarla, sodomizarla, erotizarla, o buscar hasta por debajo de las piedras para ver con qué más gozar. El psicótico se pondría a platicar con la piedra.

Infancia es destino y allí se jugará gran parte de lo que el ser humano será en su vida adulta. Será desde allí como tomará decisiones, cómo se enfrentará a las situaciones cotidianas de la vida. Todo esto ha quedado troquelado en el inconsciente del ser humano y desde allí estará demandando ser reconocido. Intentará salir a la luz y por lo regular lo logra, pero ese “salir a la luz” lo hace a través de una máscara que denominamos síntoma y es precisamente ese síntoma lo que no permite al ser humano andar por la vida ligero de equipaje. El síntoma (depresión, ansiedad, estrés, trastorno alimenticio, obsesiones, relaciones amorosas no sanas etc.) como manifestación de eso que incomoda, de eso de lo que se quiere hablar pero que la sociedad insiste en que se debe callar. El síntoma existe por algo, no se trata de simplemente modificarlo o callarlo, al contrario, hay que escucharlo, interpretarlo, traducirlo. El síntoma está allí por algo y el consultorio es el lugar idóneo para escuchar lo que tiene que decir a través de la propia palabra del paciente, del que sufre ese malestar que por lo regular se esconde detrás de un “No sé lo que me pasa”.

La psicoterapia como ese lugar idóneo en donde se puede escuchar el discurso del paciente y saber eso que está allí pero que por ser precisamente inconsciente no se sabe. Hablar ese sueño “perverso” que aterra, platicar de esos demonios simbolizados, comprender esa compulsión a la repetición que impulsa a poner la piedra para tropezar con ella. Descubrir la propia verdad, la propia constitución, la propia estructura de personalidad, aceptar de lo que estamos hechos y comenzar a construir la vida que se desea vivir.

*Carlos Arturo Moreno De la Rosa
Psicólogo (UANL) y Psicoterapeuta
Consulta privada en la ciudad de Monclova, Coah. Mx

 

Políticos: Demencia y Psicopatía

Escrito por: Dr. José Antonio Lara Peinado

imagen tomada de taringa.net

 

Fundamental en estos días reflexionar sobre la estructura clínica de la perversión, la sicopatía y la demencia de varios políticos de este país que muestran sin el mayor recato sus tendencias desequilibradas, tendencias que nos guste o no tienen impacto no solo en el presente inmediato, también en el futuro de un país que está al borde del colapso, aunque precisamente estos políticos desquiciados nos quieran convencer de que no es así.

El artículo tiene como base teórica el enfoque de Lilienfeld, Scott O.: “Methodological advances and developments in the assessment of psychopathy” y  los trabajos de Melanie Klein “Amor, Culpa y reparación”.

Si bien es cierto para el psicoanálisis no hay una clasificación arbitraria del sujeto, considero pertinente partir de la siguiente estructura a fin de que el lector pueda caminar en la comprensión de este escrito.

1- Psicópata carente de Moral y valores: Sujetos narcisistas. Suelen lograr con éxito mantenerse en los límites de lo legal, y no entran comúnmente en tratamiento.

2- Psicópata Hostil: Sujetos con fuerte regresión infantil, berrinchudo, caracterizados por tener una furia incontrolable y ataque a otros, Sujeto que explota, sin dar tiempo a preverlo y contenerlo.

3- Psicópata Malévolo: Sujetos vengativos y hostiles. Sus impulsos son descargados en un desafío maligno y destructivo de la vida social convencional. Al desconfiar de los otros y anticipar traiciones y castigos, han adquirido una crueldad fría y un intenso deseo de obtener venganza de supuestos o reales maltratos sufridos en la infancia.

4- Psicópata Sádico: Conjuntamente con el psicópata malévolo, el sádico se encuentra entre los más amenazantes. Este tipo de sujetos se relaciona con los otros de una manera intimidatoria, atacante y abrumadora. Son frecuentemente acusatorios y abusivos, casi siempre son invariablemente destructivos

5- Psicópata Maligno: Sujetos de personalidad paranoide. Se caracterizan mejor por su orientación hacia un poder autocrático y por su desconfianza, resentimiento y envidia hacia otros. Subyacente a estas características es el deseo cruel de vengarse por sí mismos de sus pasados males, a través de venganzas, si fuera necesario.

Escuchar y ver a Fox con tanto desparpajo, a Videgaray con su rastros de Acné y su calvicie ligados al cinismo y su agresión, a Calderón con más de 60,000 muertos encima y seguir afirmando que no pasa nada, a Horcasitas responsable de la muerte de niños en la guardería ABC caminar junto a Josefina sin culpa alguna, a Peña Nieto referirse a Atenco sin el más mínimo asomo de vergüenza, pena o sentimiento de arrepentimiento, ver a Salinas, Zedillo y Acteal, y a los Bribiesca con tal soberbia, desequilibrio y cinismo, escuchar a comunicadores como Dóriga, Ciro, Loret, Healy, Beteta, Marín, Victor Trujillo y su patológica fijación oral, me llevan a pensar en la pertinencia de este artículo, y como estos sujetos muestran muchas de las características anteriormente descritas.

Parto del siguiente ejercicio, usted puede observar por ejemplo que Videgaray de acuerdo a la clasificación anterior entra en: (1,3,4) EPN entra en: (1,3,4,5) Fox , Calderón y Salinas entran en: (1,2,3,4,5) Horcasitas entra en: (2,3,4,5), podríamos seguir en esta clasificación, sin embargo lo interesante es seguir discutiendo quiénes son los que dominan la escena política de este país, y quieren seguir dominándola por siempre, lucrando y sobre todo utilizando el poder para seguir ejerciendo su demencial desequilibrio, no se trata de insultar a nadie, se trata de desenmascarar qué hay de tras de estos sujetos que ahora se presentan como intachables y maquillados ante un país que lo menos quiere es seguir dominado por desequilibrados que han producido, pobreza, abuso, muerte y corrupción.

Hoy más que nunca es necesario cuestionar, y no dejarnos llevar por los discursos delirantes de sujetos desequilibrados que bien han aprendido a ocultar sus desequilibrios en aras de seguir en el eterno goce que les da el poder.

Un abrazo.

Dr. Psicoanalista José Antonio Lara Peinado.

Autor de los libros: “Psicoanálisis del poder en México”, “El Mal-estar docente”, “A. La mujer sin habla, El tratamiento psicoanalítico de un caso de esquizofrenia”, Titular de la investigación: “El tratamiento Psicoanalítico de la esquizofrenia”.

@elpoderenmexico

No tiene madre…

"Ruego agónico" by Hermel Orozco

 

Padres, cuiden a sus hijos
Haragán y Cía.

 

Mira que recurrir a artimañas desquiciadas, mira que recurrir a la inocencia de la infancia, mira que recurrir al pensamiento mágico propio de la niñez. No tienes madre Víctor Damián, con un dejo sardónico en tu rostro decías “estoy bien parado, mis amigos los abogados me van a sacar de la cárcel”, no lo dudo, en este País en donde todo sucede y nada se penaliza, en este País en donde mueren niños quemados en una guardería y no hay culpables, en este país en donde mueren adultos asfixiados, calcinados y los medios de comunicación desvían la atención hacia otras cosas, hacia otras pendejadas. En este país de risa, todo es posible.

No se vale. El único pecado que no tiene perdón es precisamente ese, bien lo dice el Nuevo Testamento: “el único pecado que no tiene perdón es el que atenta en contra del espíritu santo” y la infancia es eso, la representación misma del Espíritu, lo noble, lo sublime.

Primero una familia entera en Estancias, ahora esto.

Doscientos policías detenidos en Nuevo León. En San Buenaventura, Coahuila, 10 policías en sospecha de que estén coludidos con el crimen organizado. Siete de cada diez policías están al servicio de “los malos”, dice Carlos Salinas.

Cada día la bestia humana se manifiesta  más obscenamente, tenemos el caso del asesino de Saltillo, que mató a su prima y a su sobrina, o el demente que le quitó la vida a Flor, en Castaños. Diariamente vemos gente ejecutada, destazada. ¿Qué tenemos que hacer? Vivir con mayor precaución, cuidarnos más, “andarnos con cuidado” como dijera el Perro Guarumo. “Allí donde está el Ello debe instalarse el Yo”, dijo Freud, pero no lo estamos logrando, cada vez más el Ello se manifiesta y cada vez con más maldad. El Tánatos se instaura aunque así no lo quiera ver el Dalai Lama. El Eros lo tenemos allí, reprimido, abandonado, como dijera Erich Fromm.

Leer el periódico como lectura obligada de prevención de la salud mental. Leer el periódico para no confiar en la “naturaleza buena” del ser humano. Leer el periódico para darnos cuenta de que el humano es un perverso, de que el humano está enfermo, de que el ser humano ha dejado de serlo para satisfacer sus más atascados placeres. El hombre que mató a su novia, la enterró en el patio de su casa. El homo sapiens ha dejado de serlo, ahora es otro, ha cambiado, se ha transformado en otra cosa, en un monstruo. En un monstruo.

Quizá será que necesito ver más televisión, dicen que por ese medio uno se entera del otro México, del México bonito, del México del turismo, del México y sus bondades, porque acá en el periódico uno se entera de puras cosas feas, entonces habrá que hacerle caso al Sr. @VicenteFoxQue que conminaba a no leer el periódico. Evitar la lectura del periódico para así no amargarse la existencia. Conocer “El maravilloso y mágico país que es México” como dice Armando Fuentes Aguirre, alias “Catón”. Dicen que cada quien ve lo que quiere ver, cada quien ve lo que le conviene ver. Ver el vaso medio lleno o medio vacío. Ser optimista o ser pesimista. Un pesimista es un optimista que se volvió realista. Vivir como cualquier mortal, sin enterarme de nada, ver la vida pasar, feliz, en un “mundo de caramelo”, viendo telenovelas y así.

¿Quo vadis?…

Carlos Arturo

Carlos Arturo

Monclova, Coahuila. Mx.
Psicólogo Social, Psicoterapeuta, Miembro de APPCAC, Catedrático Universitario.http://psicologocarlosmoreno.wordpress.com