Pedro Romano

Escribe: Gabriel Ignacio Verduzco Argüelles

imagen de eccechristianus.wordpress.com

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La renuncia del papa Benedicto XVI el lunes de la semana pasada ha generado una enorme cantidad de comentarios al respecto. Entre los que más me han llamado la atención están los que aluden a las profecías de san Malaquías.

San Malaquías nació en Irlanda en 1094. Fue nombrado Arzobispo en 1132. Sus profecías referentes a los papas son sumamente conocidas, sin embargo no hay certeza de que sean auténticas. Son 112 sentencias que “describen” a los últimos 112 papas a partir de Celestino II, en 1143.

La sentencia 111 correspondería con Benedicto XVI y la última es la de Petrus Romanus, Pedro Romano, quién sería el último Papa. Y dice el texto: “en su pontificado ocurrirá la persecución final de la Iglesia Romana reinará Pedro Romano, quien alimentará a su grey en medio de muchas tribulaciones. Después de esto la ciudad de las siete colinas será destruida y el temido juez juzgará a su pueblo. El Fin”.

Algunos historiadores señalan que Petrus Romanus es el último Papa aunque la profecía no especifica si hay o no Papas entre él y el 111.

Ahora bien, uno de los candidatos que “más suenan” a suceder a Benedicto XVI es el cardenal Tarcisio Pietro Evasio Bertone, que nació en Romano Canavese, provincia de Turín, y desde 2006 se desempeña como el Secretario de Estado Vaticano.

¿Será este el Pedro Rmano de la profecía? ¿Qué sucedería si es él elegido? Sin duda, la imaginación y la ficción, más que nunca, se desatarían. Dice José Arregi que la tiara y el trono, la terrible infalibilidad, el terrible poder absoluto, siguen intactos, esperando al siguiente candidato. Y no faltarán aspirantes. Ya se traman oscuras estrategias, ya se urden alianzas, ya se hacen quinielas. Se maquina y se conspira. Es pura farsa mediática, pura pornografía religiosa. Y cuando salga la fumata blanca dirán: “El Espíritu Santo ha elegido”. Más obsceno todavía.

¿Qué ha sido de las palabras de Jesús, el profeta de Galilea libre, itinerante y compasivo, amigo de los últimos? “A nadie llamen santo, a nadie llamen padre, a nadie llamen señor. Todos ustedes son hermanos. Busquen cada uno el último puesto”.

Sin embargo, más allá de profecías, ojalá que esta situación permita el inicio del fin de la Iglesia, al menos en la forma de organización que tiene actualmente y que ya no da para más. La excesiva acumulación de poder político y de riqueza económica se han convertido en el principal obstáculo y piedra de tropiezo para el testimonio de fe y de vida evangélica del catolicismo occidental. Ojalá y sí sea esta situación el comienzo de aquella otra profecía de Jesús, donde, ante la magnificencia del Templo, solo expresaba “no quedará piedra sobre piedra”.

Como expresa Agustín Cabré: se dice que el Espíritu Santo asiste a los electores. Pero no podemos olvidar que el Espíritu, según palabras de Jesús, sopla cuando quiere y donde quiere y que nadie lo puede manipular. Ni siquiera los monseñores de Roma.

Habrá que esperar y aguardar. Y más allá de Pedros Romanos, que el próximo pontífice se reconozca como levadura en la masa. Y solo eso.

También creo que otro mundo es posible y que la esperanza es verdadera.

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