Vientos de Libertad

Escribe: Comité Dignidad y Justicia

 
SECCIÓN 38 DEL SNTE
PRESENTE
DELEGACIÓN D-IV-2
PRESENTE
SECRETARIO GENERAL DE LA SECCIÓN 38 DEL SNTE
AUSENTE
CLÍNICA DEL MAGISTERIO UNIDAD MONCLOVA
AGONIZANTE
FARMACIA DE LA CLÍNICA DEL MAGISTERIO
VACÍA

 

Coraje e impotencia ante esta realidad, la otrora combativa sección 38 se encuentra hoy en crisis de valores: la honestidad, la honradez y el espíritu de lucha, se han trocado por corrupción y la ambición.

Los maestros que deberían ser ante la sociedad ejemplo de honradez, rectitud y de servicio, hoy tenemos en la dirigencia de nuestra sección gente que nos tiene amordazados.

Apoyan leyes que legislan, leyes que castigan a quienes maltraten a perros callejeros y dejan morir sin medicinas a maestros que dejaron sus mejores años dedicados a educar al pueblo coahuilense.

¿Dónde quedaron los principios de los pilares del sindicalismo de la sección 38?

Felipe de Alba Galván: Precursor de nuestras luchas sindicales

Nicéforo Rodríguez Maldonado: Ilumínanos con tu claro pensamiento

Miguel Vargas Ortiz: Danos la mano para caminar unidos

Eliseo Loera Salazar: Nos hace falta tu entereza y tu visión de profeta

Ramón Ortiz Villalobos: Guerrero incansable

Severino Calderón: Líder incansable

Alejandro Casas: Luchador Lagunero

Queremos rescatar de su claro pensamiento la senda luminosa que se ha perdido, se derrumban sus principios por ambiciones mezquinas, por políticos tramposos que solo ambicionan el poder.

Hoy necesitamos orientación y apoyo a las bases, una familia congregada en bien de la educación, pero la triste realidad es:

  • Desbandada
  • Desunión
  • Apatía
  • Traición
  • Indiferencia

Retomemos el rumbo, hay que unir fuerzas, convocar a las conciencias dormidas, es tiempo de despertar de la modorra, tenemos fuerza todavía para defender lo nuestro.

Adelante compañeros, no estamos pidiendo limosnas, defendemos lo que es nuestro, merecemos una atención de primera, porque de primera es nuestra aportación.

Nos hemos ganado una jubilación digna, disfrutémosla con alegría que para eso hemos nacido, para ser felices y la felicidad se logra cuando actuamos de acuerdo a nuestra conciencia.

¡Adelante, no desmayemos!

Sección 38

Te secuestraron

¡Vamos a rescatarte!

Psicología en Lazy Town

Recuerdo la primera vez que vi Lazy Town, unos tipos con mallones, haciendo acrobacias, una niña con cabello rosa, títeres muy simpáticos y la lucha eterna o la disyuntiva entre vivir la existencia bajo la ley del menor esfuerzo (Robbie Rotten) y vivir la vida bajo el imperativo categórico de la Salud como arquetipo sustancial de la felicidad.  Ese programa se convirtió rápidamente en uno de los favoritos de mis hijos, de hecho cuando Carlitos cumplió dos años le hicimos la fiesta con motivos alegóricos al personaje protagonista “Sportacus”, (que muchos por acá insisten en decirle “Espartacus”) ya ha pasado un buen rato de eso, ahora mi hijo ha conocido otros héroes como “Spider-man” o “Súperman”, “Batman” y “Hulk”, por mencionar algunos, pero ayer que llovía aquí en la Ciudad de Monclova y habíamos llegado de Monterrey decidimos quedarnos en casa; Discovery Kids estaba presentado la serie que ahora comento, y dice mi esposa “ese Robbie Rotten siempre haciendo de las suyas”, eso me remitió a mi Ciudad Monclova: recientemente fuimos víctimas de un robo al domicilio, uno más en las largas y abultadas estadísticas de inseguridad y vicios que degradan a nuestra Comunidad, y eso me lleva a pensar en que Monclova, aparte de ser como ya lo he comentado antes “Monclova-Springfield” también tenemos algo de “Lazy Town”, yo no denuncié el robo porque he escuchado que es mucha pérdida de tiempo y no se esclarece nada, igual que en Lazy Town, Robbie Rotten días tras día hace de las suyas, pone en jaque a la Comunidad y uno pensaría, pues bueno, que ya lo metan al reclusorio, pero no, al día siguiente prendes el televisor y allí está Robbie Rotten disfrazándose de otra cosa para intentar arruinarles el día a los habitantes de Lazy Town.

La Serie de Lazy Town tiene su origen en el paradisiaco lugar de Islandia, su creador es Magnús Scheving que la Enciclopedia Libre “Wikipedia” lo describe como “campeón de acrobacias”.

Una última enseñanza nos deja esta serie, Robbie Rotten, deja de ser el tipo pesado que intenta aguar la fiesta para ser el tipo que te pone retos en la vida (Robbie-Retos), es el tipo que nos enseña y del cual aprendemos qué tanto somos capaces de superar adversidades, viéndolo desde ese punto de vista uno ya no se enoja tanto con su personaje, hasta resulta ser terapéutico y así estamos a la expectativa para ver ahora con que nos sale y nosotros poder superar el reto. O como dijeran mis ancestros: de todo mal siempre sucede algo bueno. Ya mi casa tiene protecciones y alarma.

Sotanas en Monclova

“El mundo da la espalda a Dios”
Benedicto XVI

El sábado  5 de febrero del 2011 mientras algunos conmemoraban la promulgación de la Constitución mexicana de 1917 u otros recordaban al protomártir San Felipe de Jesús, (un misionero que dio su vida por la fe que tenía en el Evangelio en tierras orientales), -por cierto, habrá que ver la veracidad sobre lo que algunos enterados “dicen” que empataron estas fechas (la del protomártir mexicano y la Constitución) para que poco a poco nos olvidáramos de ese suceso que enaltecía a la Iglesia-. Bueno, la cuestión es que este pasado 5 de febrero por los cruceros más socorridos en la ciudad de Monclova Coahuila fuimos testigos de un acontecimiento poco usual tanto para nuestra Ciudad como para los tiempos “posmodernos” en los que vivimos. Fue grato poder ver a jóvenes vestidos con sotanas, pertenecientes al Seminario del Sagrado Corazón de Jesús, de la diócesis de Saltillo llevar a cabo un “boteo” como le suelen llamar a esa actividad en donde los ciudadanos cooperan para los estudios de los seminaristas, esos diez años en donde el joven con vocación estudia filosofía y teología y se ordena de sacerdote para acercar a los fieles a la Palabra Viva por antonomasia.

Si algún alto jerarca está leyendo estas líneas, o si alguien conoce al Obispo Raúl Vera o al rector del Seminario de Saltillo el cura Plácido, o cualquier otro Instituto de Formación Religiosa, yo haría la siguiente recomendación: es correcta la estrategia que usaron de que los estudiantes del seminario salgan a las calles portando su sotana haciéndose acompañar por alumnos de algún colegio católico, pero sería más enriquecedor hacer un performance como los que se frecuentan en los actos humanos, por citar un ejemplo el que todos recordamos más reciente en contra de las corridas de toros o los que llevaba a cabo Marisela Escobedo.

Imaginemos la escena (o el performance): en el crucero del boulevard mientras está el rojo del semáforo, en lugar de que el seminarista ande por los carros pidiendo las monedas, solo dejar a los estudiantes que de buena manera acudieron al llamado y poner a los seminaristas sentados en una silla (de preferencia) y en sus manos el Evangelio, verlos allí, sentados, leyendo, instruyéndose de la palabra sagrada, haciendo oración, en ese contacto íntimo consigo mismo y con su Creador, eso sería más llegador, más enriquecedor, más convincente, sabríamos lo que realmente hacen en el Semanario que es leer y orar, como bien lo dijera en su momento el padre Pachicano en Saltillo Coahuila: “su única función dentro del Seminario es leer”. Así que para la próxima espero ver a esos seminaristas que han optado por esa vocación tan encomiable haciendo un performance y verlos leyendo en los cruceros de mi ciudad.

El seminarista hoy en día está llamado a ser eso que los políticos, los estadistas, los profesionales y demás hemos olvidado, los seminaristas deberían de asumir el reto que nosotros como ciudadanos no hemos querido asumir, deberían ser ellos los valientes que propongan un cambio sustancial para nuestro México, son jóvenes llenos de esperanzas, con ideas brillantes, con ganas de trasformar el mundo en el que viven, no permitan que sus corazones se petrifiquen como los que ya tienen cinco, diez o quince años más que ustedes en esas casas de estudio, o como nosotros que poco a poco, lentamente hemos perdido la fe en la humanidad. Ya lo dijo el Papa Benedicto XVI, “El mundo le ha dado la espalda a Dios, pero aún existe el anhelo de que en este mundo se establezca el Reino de amor y paz y que la pobreza y el sufrimiento sean superados, que los hombres encuentren la alegría”. Ustedes seminaristas son la esperanza encarnada de este “pueblo que camina por el mundo buscando la liberación”, este pueblo que sufre, que busca, que añora, que implora el mensaje de paz, ese mensaje de amor que ustedes están obligados a darnos, y no una obligación engorrosa, sino una obligación como compromiso existencial que quieren y han asumido al decidir pertenecer a las filas de la Iglesia. La esperanza la depositamos en Ustedes, se que en su ideología sin Dios no es posible nada, pero si Ustedes nos ayudan a discernir el derrotero hacia el eudemonismo, quedaríamos agradecidos, de perdido unas siete generaciones, como dijera Sabines, no es mucho ni es poco, es bastante.

*fotografía periódico Zócalo Monclova

La experiencia analítica

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

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imagen de cosimodemonroy.com

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“No hay relación más íntima que la del analizante con el analista”
Jacques-Alain Miller

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Cada ser humano tiene una historia de vida que contar, una “novela familiar” diría Sigmund Freud. Cada uno de nosotros posee una verdad oculta, una verdad que siempre estará intentando salir a la luz, ser revelada, ya sea a través de un sueño, un error, un lapsus, un acto fallido, una relación sexual.

Sigmund Freud se dio cuenta de eso; se dio cuenta de que el malestar en la cultura o lo que es lo mismo, el malestar en el sujeto tiene mucho que ver con esa “verdad no revelada”, con esa verdad no esclarecida, con ese secreto de familia. El paciente al hacer consciencia de eso que ha quedado reprimido ha dado el primer paso que lo encaminará al sendero del inconsciente y es precisamente allí, en el inconsciente en donde se ha gestado la verdad y parafraseando la enseñanza milenaria: “La verdad nos hará libres”; es decir, el acceso a ese material inconsciente, reprimido, al simbolismo y sus manifestaciones, podremos acercarnos a una existencia más llevadera en donde no sea necesario el síntoma, la angustia, la depresión para callar eso que incomoda, eso que molesta.

La experiencia analítica es una experiencia entre el paciente y su psicoanalista, en donde el paciente dejará paulatinamente de ser “paciente” (padeciente) para dar paso a ser “analizante” es decir un sujeto activo que está allí en el consultorio apostándolo todo por desear saber eso no dicho; “el saber no sabido”.

¿Cómo es eso que solamente con la palabra el paciente se cura (si llegara a haber una “cura”)? Efectivamente la propuesta del psicoanálisis es “la cura por la palabra” en donde el paciente (de ahora en adelante analizante) habla de todo cuanto se le ocurra, de todo cuanto aparezca en ese preciso momento que está sentado frente a su psicoanalista. De esa manera, a través de la asociación libre, el paciente hará un recorrido a través de su propio discurso, de su propia palabra, un recorrido por todos los recovecos que existiesen en su pensamiento, en su alma, en su inconsciente.

El psicoanálisis como esa propuesta que invita a “mejor vivir, mejor amar, mejor trabajar, mejor disfrutar” como bien dijera Marie Langer. El psicoanálisis como el dispositivo básico inventado por Sigmund Freud para que el ser humano se topara con su deseo, para que hiciera un recuento de esa vida a través del recuerdo, de las imagos, de los fantasmas; el psicoanálisis como el lugar idóneo para que el ser humano se re-encuentre consigo mismo, se reconcilie, le dé un sentido a su propia vida, re-signifique su propia existencia y comience a construir la vida que desea vivir.

Un proceso analítico es costoso, implica tiempo, dinero, esfuerzo, dedicación, constancia, tenacidad, pero ¿qué cambio duradero no lo implica? Además es un compromiso que se lleva a cabo con uno mismo, un acto de amor hacia sí mismo, un espacio en donde una vez a la semana durante una hora va y se piensa en voz alta, con honestidad, sinceridad, y lo que es mejor, en donde se es escuchado y lo que es aún mejor, se es escuchado sin ser juzgado.

La experiencia analítica implica un grado de responsabilidad muy grande por parte del analizante (antes paciente) ya que los cambios deseados, la vida deseada se da a través de la propia palabra, del propio análisis del analizante, acá no se viene a escuchar una receta, un consejo, un sermón, al contrario, se viene uno mismo a escucharse y en ese escucharse a sí mismo uno va encontrando los hilos de la madeja. Acá la función del psicoanalista es una escucha flotante, una escucha atenta, pero sobre todas las cosas el responsable de su propio análisis es la persona que acude al consultorio porque se queja de algo, porque sufre, se acongoja, se deprime. Pero poco a poco, lentamente, a través de su propio análisis, el ser humano va re-surgiendo a través de su propia palabra, a través de ese re-encuentro con los fantasmas del pasado, los recuerdos de la infancia que atormentan, que no dejan andar, que paralizan.

A fin de cuentas, la experiencia analítica es un gesto de amor, una apuesta por la escucha y qué mejor que optar por esta propuesta estando en una etapa de nuestra existencia en donde la paciencia y la escucha están muy poco valoradas. La invitación allí está, si se desea vivir la experiencia analítica, cada quién tiene un lugar reservado allí, en donde tendrá un encuentro muy íntimo con sus propios demonios pero también un encuentro muy íntimo con su propia alma.

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Carlos Arturo Moreno De la Rosa
Psicólogo Y Psicoterapeuta
Miembro de APPCAC y SMP
Consulta privada en Monclova, Coah. Mx.
psicologocarlosmoreno@gmail.com

El Sujeto deseante

 Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

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imagen tomada de tallerladiosa.blogspot.com

imagen tomada de tallerladiosa.blogspot.com

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“Cuando descubre que el Otro miente, que el Otro no existe,
el sujeto adviene al encuentro con su deseo.”
(Isidoro Vegh)

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¿De qué estamos hechos? Estamos hechos de la misma naturaleza del mundo, de la naturaleza somos y a la naturaleza vamos, nuestro destino es la entropía, “polvo somos y en polvo nos convertiremos” resuena constantemente en nuestro pre-consciente cada mes de abril. El narcisismo de la especie humana ha sabido contener esos tres golpes asestados por Copérnico, Darwin y Freud: no somos el centro del universo, no somos una especie única y no somos conscientes de nuestros actos. El ser humano como un sujeto errante por el mundo buscando darle sentido a su existencia.

La cuestión de lo humano ha intentado ser interpretada desde la filosofía, el psicoanálisis, la biología, la sociología y hasta la poesía.

Para poder entender la cuestión de qué es el ser humano, primero tendremos que responder a la pregunta ¿quién es ese “Otro” que está a mi lado? ¿quién es ese “Otro” que está frente a mi? Y es a partir de allí y sólo entonces que podemos descifrar ese acertijo de lo que es el humano. El ser humano surge a través de la respuesta que demos a la interrogante ¿quién es ese “Otro”?

El Otro es el que inevitablemente viene a dar la estructura al Sujeto. El Otro es el que estructura; la madre en su momento, luego la Familia, luego la Institución Educativa, la Iglesia, la sociedad misma, el matrimonio y la muerte. Siempre vamos a tener a ese “Otro” representado en esas instituciones que darán forma y estructura al sujeto.

En un principio existe el binomio “Madre-Padre” que da estructura al sujeto; luego eso se desplaza en las instituciones que ya se señalaron. Si no estuviera el “Gran-Otro” ¿qué seríamos? Sin la mirada deseante del Otro simplemente seríamos objetos, cosas, cuerpos. El deseo del otro es el que encarna al sujeto, el deseo del Otro abre la posibilidad de que el niño pueda convertirse en algo, encarne la expectativa del Padre-Madre; si no hubiera Otro nos desestructuraríamos. Un ejemplo concreto: ¿qué sucede cuando no existe la mirada del Otro, cuando estamos solos en nuestro hogar y no está la mirada del Otro, la palabra, la presencia de ese Otro que nos estructura? El niño se atreve a soltar improperios, se convierte en una pequeña bestia salvaje que pide a gritos reglas y normas, alguien que lo estructure, que le diga qué hacer, que le diga cómo debe comportarse, alguien que lo ame. El adolescente ante la misma situación de soledad, ante la ausencia de ese “Otro” aprovecha para practicar el goce, piensa en hacerse daño, en sentir algo, experimentar placer ya sea cortando su cuerpo, ya sea explorándolo, el adolescente sin el Otro se topa con el vacío, con la nada, con la ausencia, avasallado por la angustia se refugia en lo que cree encontrará satisfacción momentánea. Llega el Otro y el sujeto vuelve a la estructura: el niño se pone a jugar sin maldecir, se re-conoce ante la mirada del Otro; el adolescente regresa a sus menesteres del estudio, prende el estéreo y apacigua sus deseos más primitivos y con una sonrisa complaciente se sabe estructurado por la mirada del Otro.

Tenemos pues que lo que da estructura, lo que hace ser humano al sujeto es el Otro, la mirada del Otro, la presencia del Otro y todo lo que eso conlleva. El “Gran-Hermano” que todo lo ve, que todo lo sabe, omnisciente, omnisapiente, el “Panóptico” siempre presente por los siglos de los siglos, desde que el hombre es hombre, desde que la especie humana construyó eso llamado consciencia (consciencia: “sea lo que fuere” dijo Freud).

El Sujeto se va a estructurar precisamente ante la mirada de la madre y del padre, es decir, ante la mirada amorosa de la madre y la mirada que castra del padre. La madre que ama y el padre que rompe, que castra, que impone su ley, que obliga al infante a buscar su propio “falo”, a desear más allá de la madre. Y a partir de eso el Sujeto se estructura.

Tenemos pues el primer axioma: el Ser humano se estructura a partir del deseo de sus padres. El sujeto surge a partir del deseo, de la catectización, de la mirada, de la Ley, de la expectativa que los padres depositan en sus hijos, en muchos de los casos la ecuación resulta favorable, si no, ya no tendríamos civilización. El punto toral de la presente argumentación es que el ser humano “es” a partir del deseo del Otro.

¿Qué pasa cuando el ser humano se cuestiona, se queja de eso que no sabe, cuando la existencia le resulta insoportable, cuando la piel que le heredaron sus padres le ha quedado insuficiente? Muchas de las veces el ser humano se topa con que hay algo en lo profundo de su ser que lo impulsa a cuestionar si en verdad está viviendo la vida que desea vivir, si está viviendo la vida de acuerdo a su deseo. Cuando se da cuenta de que no está siendo él sino una proyección, un síntoma de sus padres, (la encarnación de los sueños frustrados de sus padres, el “goce” negado en la vida de sus padres), comienza a elaborar esos síntomas molestos, ese malestar cotidiano, esa angustia, esa queja, esa demanda y es cuando acude al consultorio, cuando ya la vida no da para más, cuando sabe que por más “fuerza de voluntad” que tenga no puede salir adelante, que hay “algo” que lo detiene, que lo inmoviliza; y por lo regular ese “algo” no se sabe, ese “algo” pertenece a otro orden, al orden de lo inconsciente.

¿Eso quiere decir que viviremos siempre repitiendo el deseo de nuestros padres? ¿Seguiremos siendo una representación cómica del “ideal del Yo”? Desde el punto de vista del psicoanálisis y la psicoterapia psicoanalítica existe la posibilidad de un segundo momento, de re-estructurar la personalidad, de re-significar eso que constituyó al sujeto.

Cuando el ser humano se da cuenta de que “esa piel” ya no le queda, ya no le acomoda, que su deseo es otro, que la vida que ha estado viviendo ya no le satisface, llega el momento en que el sujeto se interroga,  sospecha de que cuenta con otros intereses, con otro deseo, ya no el de sus padres sino su propio deseo. Es cuando la psicoterapia propone esa transición. La psicoterapia como el proceso en donde el sujeto re-nace y se re-significa su estructura y su historia de vida.

El sujeto se estructura ante la mirada siempre del Otro. Lo mismo sucede en un proceso de psicoterapia, el Sujeto se va a estructurar ante la mirada de su psicoterapeuta. ¿Pero cuál entonces sería la diferencia? ¿Siempre va a existir el Otro que impone su deseo? La diferencia es que en la psicoterapia el sujeto se estructura frente a otro que lo escucha, ya no más frente al deseo de su madre y la mirada inquisidora de su padre, ahora se estructura bajo su propio deseo y bajo la escucha del psicoterapeuta.

La estructura de personalidad se moldea bajo la mirada de los padres, bajo el deseo de los padres. Lo que sucede en el consultorio psicoterapéutico es algo similar: vuelve a haber una “estructuración” (re-estructuración) de la personalidad con la salvedad de que ahora ya no es bajo el deseo del padre (mucho menos bajo el deseo del analista) sino ahora esa estructura de personalidad se crea a partir del deseo del propio paciente; y ya no bajo la mirada que tenía que civilizar o educar, sino ahora a través del propio discurso del paciente y la escucha atenta del analista.

La psicoterapia como ese necesario cambio de piel; algunos lo hacen poniendo piel sobre piel (tatuajes) otros intentando matar a ese otro introyectado, la desventaja es que en ese intento se llevan como consecuencia su vida misma (suicidio), otros cambian de piel sometiéndose al discurso de Otro Amo. En la psicoterapia no se trata de eso: de lo que se trata es ese volver a nacer, ese cambio de piel signado por su propio deseo ante la presencia del otro (el otro siempre presente, siempre estructurando) pero ese otro no está allí para juzgar, ese otro (psicoterapeuta) no está para decir “eso está bien, eso está mal”, al contrario, es en esa escucha en donde el sujeto encuentra su deseo inconsciente y lo que le toca es saber qué hacer con esa verdad esclarecida.

El paciente acude a la psicoterapia porque sabe que falla algo, porque la manera que ha venido solucionando sus problemas ya no le resulta, porque la angustia lo avasalla, porque ya no puede más con la culpa o con ese deseo que lo atormenta o ese goce que lo inmoviliza, acude a psicoterapia por ese conflicto inconsciente que se manifiesta a través de un síntoma que paraliza, que inmoviliza, que angustia. Y es en ese encuentro con su psicoterapeuta en donde empieza a andar algo, algo de lo que sospechaba o de lo que no tenía ni la más remota idea; se comienza a gestar una existencia que el paciente o la paciente está decidiendo. El proceso es doloroso, implica quitarse la piel con la que se ha vivido, implica muchas de las veces cuestionar lo que hasta ese momento ha creído, implica cuestionar, dudar, poner en el crisol la ideología que daba hasta ese momento sentido a su existencia. Pero al final se obtiene la gratificación, el resultado de haber construido la vida que desea vivir a partir de su propia decisión, no a partir del deseo de sus padres, del “Gran-Otro” o de su psicoterapeuta. El fin del análisis implica un sujeto nuevo, un re-nacer, una existencia experimentada de acuerdo a su propio deseo; parafraseando a Jacques Lacan: “El deseo, función central de toda la experiencia humana”.

No todo está perdido, hay una apuesta a otra cosa, hay una apuesta a “desmitificar” lo establecido, hay algo más allá de la mera ilusión. En el consultorio se lleva a cabo la enseñanza de Sigmund Freud: “Nos negamos de manera terminante a hacer del paciente que se pone en nuestras manos en busca de auxilio un patrimonio personal, a plasmar por él su destino, a imponerle nuestros ideales y, con la arrogancia del creador, a complacernos en nuestra obra de haberlos formado a nuestra imagen y semejanza”

Vivir la vida que uno desea es posible, solo basta escucharse con atención, con auto-observación, con honestidad, sinceridad, llegar hasta donde tope, hasta lo insospechado. Esclarecer lo turbio, traducir el mensaje acotado por el síntoma. Conocerse, aceptarse, poder cambiar lo que es posible cambiar y saber vivir con la condición humana que nos caracteriza. La cura por la palabra; no la palabra del “Otro”, sino la propia palabra, el propio inconsciente. Vivir la vida con menos sufrimiento, consciente de nuestras limitaciones pero también consciente de nuestro deseo. “La acción eficaz del análisis consiste en que el sujeto llegue a reconocer y a nombrar su deseo” (Jacques Lacan)

En el inconsciente está la verdad y dicha verdad quizá nos hará vivir nuestro paso por este mundo con un tanto cuanto de libertad. Viviendo con lo estrictamente personal, con lo que a uno le toca, sin la necesidad de estar cargando asuntos, pleitos, culpas que no nos pertenecen. Vivir de cara a la verdad, a nuestra verdad tejida por nuestra historia de vida, es un proceso doloroso, quizá también implica un proceso que lleve tiempo, pero sino se vive la vida que se desea vivir, entonces ¿vale la pena seguir viviendo una existencia prestada?

 

 

El pequeño Freud

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

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“Lo que se calla en la primera generación… la segunda lo lleva en el cuerpo”
F. Dolto

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 “Infancia es Destino” ¿Qué hay detrás de este apotegma? Dicha frase hace referencia a que lo que sucede en los primeros años de nuestra existencia va a marcar nuestra vida futura; lo que sucede en la primera infancia es la vida original, lo demás es una re-edición de  esas experiencias y acontecimientos del allá y el entonces; por eso la gran importancia que dentro de una psicoterapia se aborde la experiencia del paciente respecto a los recuerdos que tiene de su niñez, que pueda acceder a dichas vivencias a través de su propia palabra.

¿Por qué querer hablar del “Pequeño Freud”? quizá para poder entender el origen del psicoanálisis; remontarnos a la niñez de Freud, a la primera infancia, a sus primeros recuerdos, sus primeras “imagos”, sus fantasmas, sus recuerdos, sus experiencias que quedaron troqueladas en su inconsciente y que a la postre daría material para crear el psicoanálisis que tanto ha aportado para comprender la concepción de la naturaleza del ser humano, sus patologías, sus deseos; todo esto a través de la escucha del discurso del paciente que sufre e intenta saber el porqué de ese malestar.

De entrada pensemos en Sigmund Freud como el creador del psicoanálisis, ¿cómo llegó a construir dicha propuesta? Tuvieron que pasar demasiados acontecimientos en su vida y en su obra para por fin “parir” dicha teoría que en la actualidad continúa vigente sobre todo por su aportación a la comprensión del ser humano a través de la escucha del inconsciente y sus manifestaciones.

Sabemos que Sigmund Freud constantemente buscaba ser reconocido, admirado, ya sea por algún descubrimiento, alguna aportación, o algo que catapultara su nombre hacia la inmortalidad. Quizá por el mensaje que quedó cincelado en su inconsciente que su madre Amalia constantemente le repetía; que sería un hombre grande, un hombre de éxito. Recordemos que “Nadie puede traicionar el deseo inconsciente de una madre”. Y por otro lado estaba su padre Jakob, el que lo reprendía, su padre del cual recuerda aquel acontecimiento en donde se baja de la banqueta ante la afrenta de un peatón insultándolo por su condición de judío.

Sigmund Freud recuerda que su padre lo reprendió alguna vez (por orinar deliberadamente en el cuarto de sus padres, a los siete años de edad) y las palabras que utilizó fueron: “este niño nunca llegará a nada”. Quizá de aquí se puede desprender la siguiente hipótesis: la teoría de Sigmund Freud como una respuesta al reto que el padre le auguraba como destino manifiesto; el psicoanálisis como el éxito ante la predicción fallida de frustración del padre.

La teoría de Freud se centra en la importancia del vínculo madre-hijo; su teoría como una hipótesis en donde la madre es el centro y lo demás girará en torno a ella. Se deduce por lo tanto que el “Complejo de Edipo” propuesto por Freud tiene su más arcaico origen precisamente en su vivencia como hijo. Sabemos que la hipótesis del complejo de Edipo le surge a través de un sueño, pero también es importante señalar cómo fue construyendo su idea del complejo de Edipo a través de las vivencias y palabras que le decían sus padres: su madre palabras de aliento (amor) y su padre palabras de realidad, de castración. Es así como Freud comenzó a construir la universalidad del complejo de Edipo: Amor hacia la madre y rivalidad hacia el padre. (Estos últimos deseos de parricidio que Alejandro Jodorowsky señalaría como un delirio de Freud).

Otro rasgo de la indudable seguridad que Sigmund Freud tenía sobre su influencia en el pensamiento contemporáneo es cuando en abril de 1885 le escribe a su amada Marta que quemó todos sus diarios de los últimos catorce años (esa sería la primera vez, la segunda fue en 1907). ¿Por qué estaba tan seguro Sigmund Freud que sus “biógrafos” lamentarían ese acto? Aquí la respuesta en las propias palabras de Freud: “Cuando un hombre ha sido el favorito indiscutido de su madre, logra conservar durante toda la vida un sentimiento de vencedor, esa confianza en el éxito que a menudo conduce realmente al éxito”. La madre así lo creyó y el hijo solo se encargó de llevar ese deseo a buen puerto.

El padre de Freud bien pudo haber pasado por su abuelo. Jakob Freud ya había estado casado pero enviudó, tuvo a Sigmund a los 40 años, se casó con Amalia Nathansohn que aún no cumplía los 20 años. Sigmund Freud fue el primogénito y tuvo cinco hermanas y dos hermanos, de los cuales Julius, el hermano que le seguía falleció a los 8 meses. Este dato resulta ser revelador en la biografía de Freud ya que desde pequeño se topó con la realidad de la muerte. Así, la muerte, el nacimiento (la vida) y el amor formarían parte importante en la constante construcción de su teoría psicoanalítica.

Jakob Freud y Sigmund Freud tenían algo en común: la elección de una mujer que estructuraba la personalidad del marido a tal grado de “dejarse conducir por ella” según palabras de Ernest Jones.

Sigmund Freud narra un acontecimiento que marcaría sus ulteriores relaciones interpersonales, menciona que tenía un sobrino (de nombre Hans, por cierto, el nombre de “Hans” lo acompañaría por siempre) con quien jugaba pero también discutía, esto lo llevó a la conclusión de que en la vida de adulto re-editaba aquél juego con su sobrino de amor-odio, en donde en un primer momento elegía a sus amistades pero posteriormente se convertían en sus archirrivales. (Como ejemplo está la relación ambivalente que sostuvo con Fliess, Breuer, Ferenczi, Jung). “Un amigo íntimo y un odiado enemigo fueron siempre indispensables a mi vida emocional”. Ernest Jones escribe que esa relación con su sobrino Hans “constituye el primer signo de que la constitución sexual de Freud no era exclusivamente masculina”.

Por lo tanto, partiendo del axioma básico en psicoanálisis de que el infante es el síntoma de los padres, que es la encarnación de los conflictos psíquicos inconscientes no resueltos de los padres; ¿qué síntoma introyectó Freud de sus padres? ¿acaso ese desafortunado suceso en donde ve a su padre caer del lugar del héroe para posteriormente él superarlo y resarcir aquella afrenta? ¿Toda su vida como una oblación hacia sus padres con el intento de revertir esa exclusión emanada del repiqueteo de las campanas que escuchaba en su infancia, que llamaban a los cristianos al culto y a ellos, a los judíos, los mantenía en el ostracismo? ¿El psicoanálisis como una respuesta que vendría a desmitificar esas reglas por las cuales fue excluido por su condición de judío, él y toda su familia?

Sigmund Freud, un hombre insatisfecho que no se conformó con lo establecido, que sospechó de la moral, que sospechó de las reglas de convivencia de la sociedad y que descubrió la naturaleza del hombre, la bestia que se escondía detrás de esas reglas que dictaba la sociedad. Sigmund Freud, el favorito de su madre, le hizo caso y le fue bien. Muy bien. Políglota que desde pequeño (a los ocho años) leía en inglés las obras de William Shakespeare, que por cierto, no creía que el escritor fuera de Inglaterra, más bien era de la opinión que alguna vez habría escuchado a un maestro suyo, que en realidad William Shakespeare era un ciudadano francés de nombre “Jaques Pierre”.

La vida de Sigmund Freud está íntimamente ligada con su propuesta teórica. Olvidar este detalle sería perder de vista la subjetividad por la cual atraviesa la propuesta freudiana; una propuesta que no considera ser legitimada por el discurso de cualquier “Amo”, una propuesta que concibe al hombre desde su más recóndita naturaleza. Las ideas de Freud siguen vigentes hoy en día, tanto para comprender la “miseria” humana como también para escuchar lo que el paciente desea saber a través de su propia palabra. El psicoanálisis como esa brújula para acceder al inconsciente, al deseo más recóndito, al sueño enigmático, al síntoma que causa malestar pero que a la vez encierra un gran significado que al comprenderse dará sentido a la existencia. Re-significar la vida misma a través de la escucha, escuchar los propios demonios, comprender a los propios fantasmas y dejar de luchar contra ellos, reconciliarse con lo que uno es y a partir de eso construir lo que uno desea llegar a ser.

La infancia de Sigmund Freud como fiel reflejo de lo que sucede en el acto analítico. La infancia de Freud que preparó con mucho cuidado lo que a la postre lo inmortalizaría. El psicoanálisis como el legado de esa historia que comenzó a gestarse en la más pequeña y tierna infancia de Sigmund Freud.

Referencias:
Freud, Sigmund “Publicaciones prepsicoanalíticas y manuscritos inéditos en vida de Sigmund Freud” en Obras Completas Tomo I Amorrortu Ed.
Freud, Sigmund “Estudios sobre la Histeria” Obras Completas Tomo II Amorrortu Ed.
Freud, Sigmund “Presentación autobiográfica” Tomo XX Obras Completas Amorrortu Ed.
Jones, Ernest “Vida y obra de Sigmund Freud” (I) Ed. Anagrama 

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*Autor: Carlos Arturo Moreno De la Rosa
Psicólogo y Psicoterapeuta
Miembro de la Sociedad Mexicana de Psicología
Miembro de la Asociación de Psicólogos y Psicoterapeutas de Coahuila A.C.
Egresado de la UANL
Consulta privada en Monclova, Coah. Mx

 

Monclova y las madres

Escribe: Ángel Olguín Rodríguez

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imagen de urbanfreak.net

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 Hoy casi me lleva MADRES, un calor de a MADRE!, en “El Pape” un Tráfico de la MADRE! por que un par de conductores que iban hechos MADRE se dieron en la MADRE, los restaurantes hasta la MADRE, y despues de echar MADRES logré donde comer a toda MADRE, aunque al llevarme la cuenta no tuvieron MADRE, así que terminé pidiendo prestado a mi MADRE, no es que me valga MADRE pero al revisar mi cartera… de lana ni MADRES!.
    Pues así las cosas, ahí se ven! me voy a la MADRE.

Moraleja: MADRE solo hay una, pero podemos utilizarla para muchas MADRES…

@Angelmidi

Acereros de Monclova Jorge Williamson Bosque

Escrito por: José Jorge Hernández Briones

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imagen de skyscrapercity.com

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“El genio se compone del 2 por ciento de talento
y del 98 por ciento de perseverante aplicación”,
Beethoven.

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Siempre he sido aficionado al beisbol, desde que tengo uso de memoria escuchaba al Rey de los Deportes acompañado de mi abuelo que se sentaba en el patio de su casa con un radio de transistores, a veces nos picaban los zancudos pero eso no impedía que lo disfrutáramos, aunque casi siempre perdían.

En aquel tiempo se llamaban los Mineros de Monclova y mi abuelo, así como mis tíos me llevaban al estadio, y aunque ganaban poco, seguía disfrutando el magnífico ambiente que los seguidores del equipo armaban.

Pasó el tiempo, creo que yo tenía alrededor de 14 años cuando en el periódico salió publicado el nombre del licenciado Jorge Williamson Bosque como nuevo propietario de los ya entonces Acereros de Monclova.

Recuerdo que mi papá, un hombre que jugaba al beisbol en la liga del Norte, y a quien admiré y sigo admirando me pasó el periódico y lo vi: venía la foto del licenciado a medio cuerpo, portaba una camisa tipo Guayabera, y entonces mi papá me dijo:

“¡Mira! Esto es lo que necesitan los Acereros, sangre joven que le invierta, vas a ver que lo va a convertir en un equipo ganador” y vaya que no se equivocó, pues el licenciado fue nombrado hasta Ejecutivo del Año.

Ése fue mi primer contacto con el nombre, la persona y el empresario Jorge Williamson Bosque a quien hoy tengo el gusto y el honor de tratar en Twitter y externarle los bellos y maravillosos momentos que vivimos con aquellos Acereros jonroneros.

Recuerdo que inició la temporada con excelentes jugadores como Donald Cañedo, Alfonso Rosario, Leo Valenuzela, Altar Green, Baltazar Valdez “Superbalta”, Joel Serna, Adolfo “El Camarón” Garza, Florentino “El Chanate” Vázquez, Guadalupe “El Bronquito” Leal, Manuel Bobadilla, Víctor Hugo Monroy, Manuel Daut, Armando Pruneda, Ezqeuiel Cano y muchos otros que en VARIOS años nos dieron muchas y grandes alegrías.

Yo vivía en Frontera y todos los días iba al juego, si no había quien me acompañara lo hacía solo, cargaba mi radio y una botana, también llevaba mi tabla y anotaba los juegos, de regreso caminaba hasta mi casa con la compañía del recuerdo del juego, que por lo regular siempre ganaban.

En aquel entonces conocí todas las partes del Estadio Monclova, pues había promociones y también siempre buscaba ver el beisbol de diferentes ángulos y vaya que logré.

Mi barrio también es beisbolero, los sábados y domingos salían camionetas con señoras, me iba con ellas y con sus hijos que vendían las tradicionales quinielas muchas veces llegué a ganar dinero a base de los Acereros, Vivíamos un ambiente de fiesta.

Cuando los Acereros estaban de gira también escuchaba el radio y anotaba los juegos, mi pasión por los Acereros siempre ha sido grande, como su nombre, y aunque hoy no tengo jersey creo que la camisa la llevo en el corazón.

Es por eso que luego de tantas alegrías vividas en determinado tiempo, para mí hablar de los Acereros de Monclova (hoy llamados del Norte) es hablar de Jorge Williamson Bosque y hablar de Jorge Williamson Bosque es hablar de los Acereros, es una relación intrínsica.

Con el tiempo salí de Monclova pero seguí sus juegos, también supe cuando el licenciado Williamson cedió al equipo, creo que fue por el bien de todos (aficionados, equipo y nuevos socios), luego me di cuenta que fue Presidente Municipal, que tiene ligas de futbol, que es casi un activista, pero reitero, para mi es el mejor cuarto bat que ha tenido Monclova en su historia, claro, sin demeritar a personajes que merecen reconocimiento.

“No recordamos días, recordamos momentos”, Cesare Pavese.
Gracias licenciado Jorge Williamson Bosque.

La angustia ante lo efímero

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la rosa

@CarlosMorenoMx

 

imagen tomada de: ens9001.mza.infd.edu.ar

imagen tomada de: ens9001.mza.infd.edu.ar

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“Todo lo que creíamos sólido se disuelve en el aire”.
Karl Marx.

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Últimamente he dejado el teclado a un lado y me he dedicado a leer. Bueno, leer es un decir, me he dedicado a otras cosas, pero básicamente dejémoslo así, en leer. Lo que más me ha dejado asombrado en estos tiempos de la posmodernidad y más con el constante uso de internet es la esencia fútil de la noticia, del descubrimiento, del ensayo, del escrito, de la opinión. Quizá lo que caracteriza a esta era posmoderna es lo transitorio; lo que apenas ayer era noticia hoy deja de serlo. Recuerdo mis tiempos de juventud cuando estudiamos la preparatoria y no había Internet; el conocimiento era el que nos administraba el profesor y el que podíamos dilucidar en la biblioteca. El conocimiento tenía uno o dos años de vigencia, ahora no, lo que se aprende hoy solamente da para ser tema del momento, ya para mañana es noticia arcaica. Lo mismo sucede con los símbolos que antiguamente sustentaban nuestras creencias, los arquetipos como el Amor, Dios, la Muerte, el Diablo. Los valores también han trasmutado, fenómeno característico de nuestra cultura líquida. La cultura líquida “liquida”.

La futilidad del conocimiento, de lo que “en lo que creían nuestros ancestros” también ha alcanzado a las Instituciones educativas, el proceso de enseñanza-aprendizaje se ha convertido en otra cosa, en algo muy diferente a lo que estábamos acostumbrados, el uso de las tecnologías de la información y la comunicación ha venido a imponer un ritmo demasiado acelerado a ese proceso dialéctico. Lo que se aprende en los salones de clase es una metáfora de lo que está aconteciendo en la “vida real”, lo sólido de lo que creíamos antaño cada vez con la apoteósica mirada que implica vivir en la era de la posmodernidad ha quedado obsoleto, raquítico, pasado de moda, anticuado, arcaico, olvidado.

Ahora la voz de cualquier mortal puede ser escuchada, o en su caso, leída. En México existen grandes opinólogos y eso me abruma, ya todos escriben (escribimos); he leído muy buenos comentarios en los blogs así como excelentes ensayos en sitios de internet. Ahora todos opinan, todos hablan y lo hacen bien; es por eso que ya tengo tiempo de no escribir, sé que existen escritores que pueden decir mucho mejor lo que yo quiero trasmitir, por eso tenía tiempo de no querer enfrentarme a esta eterna hoja en blanco, pero la necesidad de expulsar los demonios aún sigue allí. El lector posmoderno prefiere leer el Blog de Luis, de Sebastián, de Rodrigo porque sabe que encontrará destellos hermenéuticos para comprender la realidad que vive día a día. Lo malo del asunto es que hemos dejado de leer a Sartre, a Camus, a Nietzsche, para poder atender las exigencias de los blogueros.

¿Por qué volver a escribir? Quizá por la misma angustia ante tanta información, es un mar de información, es avasallante, temas y temas desarrollados por miles de blogueros. Antes entraba a una librería y me angustiaba por tantos libros por leer y yo con tan poco tiempo. Ahora la angustia se vuelve a presentar; tantos sitios de internet tan valiosos y yo con tan poquísimo tiempo. Tanta información que nos presenta la Red, y lo característico del suceso que estamos presenciando es que nos damos cuenta del cómo es que suceden las cosas; somos testigos del proceso de los fenómenos. Antes solo teníamos el producto terminado, nos enterábamos de los hechos en las noticias, en el periódico, o leyendo algún libro. Ahora cada sujeto puede ser protagonista de la historia del momento, claro, con la consabida advertencia que ahora las reglas cambian, quizá la aportación no quedará como precedente para la historia contemporánea de la humanidad. Con lo anterior ya esbozado y sabiendo que el conocimiento cada día se está constantemente actualizando ¿Tendrá validez una Tesis Doctoral? Ya ni se diga una Tesis como por ejemplo de Licenciatura. Todo pasa, ya nada queda, como decía el Libro Sagrado: “No hay nada nuevo bajo el sol”, y eso, sin añadir el ya consabido: “La vida se nos va entre las manos”. La angustia ante lo efímero.

Deberíamos decidir ser un poquito más felices

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

@CarlosMorenoMx

Consultorio Psicólogo Carlos Moreno Monclova

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“El amor a uno mismo es el punto de partida del crecimiento de la persona que siente el valor de hacerse responsable de su propia existencia”
Víctor Frankl

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La vida, la vida misma debería ser vivida en un eterno y constante placer. Veo a mí alrededor gente enojada, mal encarada, hace gestos, se abruma, se acongoja, se deprime y se suicida.

Deberíamos de inventar otro sistema alterno en donde la felicidad sí pueda ser una realidad. ¿Cómo? Deberíamos por ejemplo saber decidir una carrera que nos hiciera feliz; ¿han visto algún baterista quejarse? ¿por qué el profesor se queja constantemente? ¿por qué la ama de casa llora a gritos desesperados? Tomar las decisiones más importantes de la vida bajo un riguroso método científico, bueno, o algo que se le parezca.

El sistema económico-político-cultural que establece las relaciones interpersonales que padecemos hoy en día ha creado un malestar profundo en la existencia de la humanidad. Dicen que tiempos pasados siempre fueron mejores, eso yo no lo sé de cierto, sospecho que algo anda mal, que algo huele a podrido y los síntomas de ese malestar lo estamos viviendo en la cotidianidad. No en balde la Organización Mundial de la Salud pronosticó que la Depresión se generalizaría en el año 2020, es decir, lo “normal” en la conducta de la especie humana sería ser un sujeto depresivo: el Ser-en-el-mundo siempre con la queja constante, amargándonos de todo, trabajar en un oficio desgastante y al final del día alienarnos con la televisión: el bálsamo de los pobres.

La vida del mortal debería regirse por unas cuantas ideas básicas, reflexionar en torno a las cuestiones de la posición del ser-en-el-mundo, como por ejemplo: ¿estoy haciendo lo que me gusta? ¿es esta la existencia que quiero llevar? ¿Ella o él es la persona que quiero para el resto de mi vida?

La toma de decisiones debería estar regulada por un hedonismo vitalista, casi casi rayando en un “eudemonismo”; estar a gusto con uno mismo, dejar de quejarse (la queja como epifenómeno de la insoportable levedad del ser), intentar hacer lo que a uno le apasiona, amar más, darse cuenta de que un día, no muy lejano, todos estaremos tres metros bajo tierra o hechos ceniza; lo que antes daba pensamientos ahora dará flores, como dijo el poeta; los brazos que servían para dar y recibir amor, dentro de poco tiempo estarán cruzados sobre el pecho, inertes, estúpidamente solos, como dijera el otro poeta.

¿Cómo valorar más nuestra existencia? Una propuesta para dar respuesta a dicha interrogante la encontramos en el existencialismo, específicamente en Heidegger y en Víctor Frankl. El sentido de la vida es re-pensar la muerte, sabernos finitos, saber que un día nos despediremos para siempre, haciendo consciencia de semejante suceso, ¿vale la pena ese disgusto que pasaste hoy en la mañana? ¿vale la pena haberte enojado con el amor de tu vida? ¿valió la pena reprender a tu hijo por que te desesperaste?

Re-pensar la vida, re-plantearnos la existencia, obtener más momentos placenteros, hacer lo que a uno le agrada, convivir con los seres que uno aprecia, como dijera Siddhartha: “El paraíso es estar con los que uno ama”.

La vida se nos va de las manos, el sistema en turno nos ha hecho creer que es normal vivir bajo el signo de la queja. Existen otras maneras más saludables de estar y ser-en-el-mundo. La cuestión es hacer un alto en el camino y ver hacia el horizonte, tomar decisiones y jugarnos la vida en ello. Quizá así podríamos ser, aunque sea, un poquito más felices.

Catarsis por la estúpida guerra contra el narco

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

Últimamente me he sentido con mucho desánimo…  apesadumbrado… nostálgico. La situación en México cada día empeora  mas.

La realidad en México nos cala hasta los huesos, en Monterrey las ejecuciones está al orden del día. En Coahuila el profe nos cuidaba, pero ahora que ya no es Gobernador se ha desatado la “psicosis colectiva”, balacera por doquier, rumores en Monclova, rumores en San Buenaventura, persecuciones, soldados del Ejército contra sicarios, balaceras y más balaceras. El profe ya no nos cuida.

Escribe Julio Hernández: “México vive una constante violación de los derechos humanos a causa de una lucha contra el narcotráfico que de manera arbitraria y torpe instaló un político panista en busca de legitimidad política y control social mediante el terror, todo lo cual ha comenzado a denunciarse con fuerza en organismos internacionales como un adelanto de lo que podría llegar a constituir una demanda de juicio por crímenes de esa guerra”.

En lugar de estar escribiendo tanta pendejada sobre la “lucha” contra el narcotráfico, deberíamos estar leyendo poesía, filosofía o cuentos de teología, disfrutando la vida, escuchando el canto de los pájaros, jugando con nuestros hijos, amando a la mujer. Pero no, aquí estamos todos al pendiente, escuchando los rumores más recientes, sacando a nuestros hijos de las instituciones educativas, aunque bueno, ese es uno de los puntos rescatables, esto de los rumores de balaceras en nuestra ciudad está fomentando la integración familiar.

De los “daños colaterales” de la lucha contra el narcotráfico nadie está exento, hoy le tocó a Luis, mañana, Dios no lo quiera, puede ser un conocido, un familiar, o como dijera alguien –no recuerdo cuándo ni dónde- mañana puede ser un Alcalde o un Gobernador.

La crítica constante que se le hace a la lucha contra el narcotráfico es que no está cumpliendo con su meta que era “para que la droga no llegue a tus hijos”; últimas estadísticas indican que el consumo ha incrementado, sobre todo en adolescentes. La lucha no ha servido más que para incrementar el temor, la inseguridad, la paranoia, la “psicosis colectiva”, el repudio a las decisiones de la figura presidencial tan vituperada en estos momentos. ¿Y cómo quieren que hablemos bien de México? ¿En base a qué? ¿Engañar al turista para que venga y arriesgue su vida? Para que la droga no llegue a tus hijos… por eso te los estamos matando.

@CarlosLector 

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa (Monclova, Coahuila. México)

Recordando aquello de la Influenza

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

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Fue nuestra culpa el no saber descifrar “Los signos de los tiempos”; el primer mensaje que se nos dio para descifrar la epidemia-pandemia que se nos venía  fue aquel video muy famoso en donde nos daban una pista “me amarraron como puerco” he allí la primera pista, ajá, de allí provendría la epidemia, el segundo mensaje que nos dieron fue por parte de un Municipio de Guanajuato, en donde prohibieron los besos en la boca en lugares públicos, así o más clara la advertencia, pero nosotros, ciegos a los designios humanos, no quisimos ver.

Cuando todavía este evento no se convertía en epidemia ni llegaba a nivel 4 según la OMS, acá en Monclova Coahuila (Monclova-Springfield) se daba el siguiente fenómeno, la gente, más por imitación que por información salía a la calle con su cubre bocas; fui a un centro comercial y vi una escena un tanto cuanto hilarante, toda una familia entera portando su cubre bocas, padre, madre y tres hijos, por favor, ¡pues mejor quédense en casa y que uno solo haga la nota!

Esto del tapabocas se convirtió rápidamente en un fetiche, el que lo portara se volvía automáticamente en una persona inmune, “con esto yo ya la libré”. Desde una óptica psicosocial se lograba diferenciar de los que no lo portaban, es decir, los que traían el cubre bocas pertenecían al grupo de los informados, los conscientes de la realidad, los responsables, los que hacían una cruzada en contra de la influenza, y veían con ojos feos y de desconfianza a los que no lo portábamos, es decir, a los inconscientes, desinformados u homicidas en potencia. Eso si, no faltó la imagen de un hombre con cubre bocas bajando la escalera y deslizando su mano por el pasamanos…

Otro comentario un tanto cuanto inteligente provino de un psicólogo que dijo: “Todo esto es por culpa de la Gestalt” se escucharon risas al final de la frase, por aquello de que como juego se le indilga a la Gestalt de promover el contacto corporal el abrazo, el apapacho…

Lo cierto es que estamos ante un nuevo ser, una célula mutante, resultado de la mezcla de la conjugación de un ave, un cerdo y un ser humano. Y para acabarla los noticieros nos informan sobre la Influenza y ponen de fondo una musiquita así como las que salen en las películas de misterio, “tiru riru” o “hij hijk hijk del clásico “Psicosis”.

Ah, eso sí, acá en Monclova no se les va ni una, ya los cumbieros sacaron “Las cumbia de la Influenza” con su secuela “La cumbia del Tapabocas”.

Como de todo mal sucede algo bueno, dos cosas hay que agradan, la primero es que hay que aprender a vivir con este virus, lo dijo un experto por la televisión y la segunda y todavía mejor es que en estas épocas de promociones electorales no veremos a los clásicos acarreados.

(imagen tomada de 4.bp.blogspot.com )

“Adiós a Rocamadour” el libro de Antonio Sonora

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

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“Encontrarse a sí mismo en el absoluto desgarramiento”
Hegel

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¿Qué haces? Me pregunta un tío. “Estoy leyendo un libro” le respondo, a lo que él me contesta: ¿y el libro te puede leer a ti?

Antonio Sonora es un escritor joven de Monclova, su prosa pertenece a la literatura fantástica.

¿De qué trata el libro “Adiós a Rocamadour” escrito por Antonio Sonora? Trata del ser humano, trata de lo que hay en el corazón del hombre, del bien y del mal, del potencial para amar pero también del potencial para destruir.

¿Qué podemos encontrar o qué nos puede decir el libro de Antonio Sonora que se ha presentado en la Feria del libro de Guadalajara y en Bellas Artes y por supuesto aquí en Monclova? Mi suegro cuando lo leyó dijo que era un libro muy raro, eso para Antonio Sonora es una lisonja, un aplauso, un halago, como lo mencionó cuando presentó el libro en el Museo Coahuila y Texas.

Adiós a Rocamadour nos presenta una serie de cuentos breves llenos de realismo mágico, nos transporta a los aspectos más recónditos de la naturaleza humana (si llegara a haber alguna), y es precisamente eso lo que en un primer momento nos regala el libro, una reflexión profunda sobre el ser humano como un sujeto artificial en constante construcción; a veces hacia el cielo, a veces hacia el infierno. Antonio Sonora a lo largo de los 18, 19 o 20 cuentos nos describe “fascinantemente” a ese hombre que aún en pleno siglo XXI no nos ha dejado de sorprender.

¿Por qué sufre el ser humano? En el cuento “El Aprendiz” que es el cuento que abre el libro nos encontramos con una patología que bien podría describir el malestar actual de la humanidad: la obsesión. La obsesión como tal. Dicha obsesión puede ser por cualquier cosa: por la religión, por el sexo, por el consumismo, por el vicio; al fin y al cabo obsesión. ¿Qué sigue después de la obsesión? La venganza. Como en el amor, primero los amorosos se obsesionan mutuamente, pero a la mínima traición surge el sentimiento de la venganza.

En “Adiós a Rocamadour” nos topamos con detalles grandes de las pequeñas cosas, y fluye como por encanto la voz de la mujer y con ello otro sentimiento netamente humano: el amor. Más adelante, en el cuento titulado “Video Casero” nos topamos con la voz antagónica del amor: el odio.

¿Qué es el hombre? Me vuelvo a preguntar y las respuestas brotan conforme avanza la lectura: en el corazón del hombre hay obsesión, venganza, amor, y odio. El cuento “Juego de máscaras” nos confirma que tenemos un pasado, una historia, una memoria. Un pasado que nos determina, un pasado que quizá arrastramos, que quizá no nos atrevemos a enfrentar. Y eso nos traslada al cuento “Aniversarios” a la nostalgia y con ello al acto en donde el odio encuentra su máxima expresión: asesinar al prójimo.

No todo en el hombre es pesadumbre, existe un bálsamo para curar las heridas, podría ser el amor, pero cuando no está el amor nos podemos conformar con la risa, y es precisamente el cuento titulado “Fetiche” en donde podemos encontrar esa otra pieza para ir re-estructurando y re-descubriendo al hombre artificial en el que nos hemos convertido; la risa como atributo del mortal que pone a perspectiva la insoportable levedad del ser.

Una de las características de la literatura fantástica es precisamente el asombro que despierta en el lector, con el cuento “Líneas” se llega al paroxismo del asombro; el asombro ante lo inesperado: “Antes de que pudiera gritar de espanto, una línea furtiva le cubrió los labios con un hilo de silencio”. Clímax total.

Los sueños, sueños son, dijo el poeta, pero la vía regía para llegar al inconsciente son precisamente los sueños, diría Freud. El lector que no está acostumbrado a leer literatura fantástica (como yo) podrá encontrar momentos en donde en una espiral dialéctica la realidad y la fantasía se bifurcan para dar como resultado, por ejemplo el cuento titulado “Días de tormenta”.

En fin, hablar de “Adiós a Rocamadour” de Antonio Sonora es hablar de obsesiones, venganza, amor, odio, sexo, sentidos, tristeza, desgracias, muerte, sueños, anhelos y lágrimas. Leer el libro “Adiós a Rocamadour” es volver a pasear y re-encontrarnos con esa naturaleza humana que día a día se está convirtiendo cada vez más en un ser artificial, todos los personajes forman simbólicamente un todo, y ese todo se nos presenta con las carencias propias de lo humano, pero qué le vamos a hacer si es lo único que tenemos; sin embargo es precisamente eso lo que nos hace “humanos, demasiado humanos”.

Qué razón tenía mi tío, el libro a fin de cuentas si nos lee.

@CarlosLector

La insoportable Levedad del Ser

Escrito por Carlos Arturo Moreno De la Rosa

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Ya le habían dicho a José Carlos que su mujer andaba de puta, o de “putita” como dijera Laura Bozzo. Como siempre, como en todos los casos, él al principio lo dudó, pero como siempre y como en todos los casos, no se quedó con la duda y la increpó. Esa noche José Carlos había tomado de más, bueno, siempre se ponía bien pedo, y más desde que los vecinos le decían que su “Silvita” le ponía el cuerno con el reguetonero ese, quesque su amigo desde la Secundaria.

José Carlos y Silvia tenían una bebé, y digo tenían porque esa noche discutieron, otra vez, por que José dudaba de que la niña fuera su hija. Silvia lo negaba, pero había algo en su mirada que no lo convencía. Quizá por la gran diferencia de edades; cada vez que le contaban el chiste del cazador que disparó con el bastón mientras otro disparaba por él, recordaba a su Silvita.

Esa noche discutieron, esa noche la discusión se tornó mas fuerte, hubo más agresión, la niña de siete meses se despertó, José la levantó para arrullarla pero no paraba de discutir, forcejearon y la niña fue a dar al piso. Volvió a llorar ahora con más fuerza por el dolor del golpe, José la levanta, Silvia también, José intenta callar el llanto, cada vez el llanto se vuelve más insoportable, José anda bien pedo, sigue reclamándole a Silvia, ella se encabrona y le da la espalda, él, encabronado y emputado no sabe qué hacer con lo que tiene en sus brazos, en un momento de locura y peor que una bestia le mete la mano a la niña en la boca. La niña calla.

Cuatro horas después creen que la niña duerme, Silvia acude a la casa de su madre, como todos los días. -¿Cómo está la beba? – bien, algo desvelada, anoche discutimos José y yo y se nos cayó, pero ya está bien, ayer mi esposo la durmió y mírala, ahora duerme como todo un angelito, pero se me hace que le va a dar gripe, es que la siento un poco fría…

José Carlos confesó todo, Silvia aún no asimilaba nada, pero el más consternado era el paramédico, tenía poco de haber entrado a trabajar a la Cruz Roja, nunca había sentido el cuerpo inerte de una bebé. –Puta madre… ¿de qué se trata la vida?… pensaba mientras caminaba… Se subió a la ambulancia con el cuerpo entre sus brazos, pensando, solo pensando.  Por su mente, vagamente, y digo solo vagamente,  pasó el recuerdo del título de un  libro que un día un maestro,  en la Escuela de Enfermería,   se los había recomendado; “La insoportable levedad del ser”…

 Carlos Arturo

Monclova
Psicólogo Social y Psicoterapeuta. Miembro de APPCAC. Catedrático Universitario.

Mira tu obra, Zapata

Escrito por: Profesor Arnulfo Requena Sáenz

 

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  Del surco…

de la palpitante tierra

surge vigorosa la caña al viento,

vibra la vida en sus espigas,

y el grito en la garganta se ha quedado,

la rabia y el coraje del labriego,

que pisoteado, humillado y explotado

sigue sembrando… sembrando en la campiña.

 

  Y en el reverberante día de junio

mientras el arado rasga la tierra

suela en la liberación cercana

y sueña que Zapata volverá…

 

  Zapata, el solo recuerdo

al campesino da fuerza y esperanza,

luz a su vida desdichada.

 

  La parcela, el fruto de una lucha encarnizada

y el agrarismo que surge incontenible

como hermoso sistema para el campo

mas en sistema escrito se ha quedado

porque en la choza sombría y miserable

el campesino muere con la esperanza

de que un día la ley se haga efectiva.

 

  Como en sueños recuerda la gesta heroica

en que cambió el fusil por el arado

y se incorporó a las filas de Zapata

para arrebatar la tierra al hacendado.

 

  ¡Tierra y Libertad!

 

  Fue el grito que estalló en el campo

y fue resonando el eco de cumbre en cumbre.

 

  Y bajó a los llanos

y del sur cabalgó con rumbo al norte.

 

  Y todo México vibró con la consigna

 

  La tierra es de quien la trabaja.

 

  Y temblaron de miedo los hacendados,

los ricos explotadores

que se habían alimentado con el sudor del desvalido.

 

  Hay un rayo de esperanza en el horizonte

es Zapata que levanta su voz para exigir

justicia a sus hermanos los campesinos

que humillados y explotados por siglos

siguen siendo engañados

por políticos que solo ambicionan el poder.

 

  Mas Zapata acaudilla a sus indios

y ahora es con Madero

 

  Y después contra Madero

 

  No más engaños a los hijos de la Patria destrozada

y el Plan de Ayala nace incontenible

y su bandera ejidataria se levanta

inmaculada, sin retroceder en su propósito.

 

  Un pedazo de tierra al campesino.

 

  Libertad para vivir humanamente,

sin capataces, ni látigos que fustiguen.

 

  Y llenar el granero con el fruto dorado

que al sudor y al trabajo recompensen.

 

  Ni Madero ni Carranza lo entendieron

 

  Ni lo entendieron quienes lo sucedieron.

 

  Pues para callar al Quijote justiciero

la traición en Chinameca urdieron.

 

  Chinameca fertilizó la idea

con la sangre derramada de Emiliano

y el agrarismo se arraigó en el campo.

 

  Más mira Zapata como han pisoteado tu bandera

como siguen explotando al campesino,

y aunque estamos viviendo en otra era

queremos que nos muestres el camino.

 

  Los amos son más ricos y voraces,

el pobre sigue hundido en la miseria,

y si hemos cambiado capataces

son los mismos, lo muestra nuestra Historia.

 

  Tu bandera ejidataria, la enarbolan

los políticos ambiciosos

y a lo largo del discurso solo hablan,

de conquistas, repartos y progresos.

 

  Tu plan de Ayala ha quedado allí,

archivado en la historia mexicana,

como hermoso sistema… sí!

pero fracasando en cada intento del programa.

 

  La tierra que querías para todos

está en poder de la gente acaudalada,

y solo de tierras estériles te están dotando,

la parcela sin agua, desolada.

 

  La mirada taciturna del labriego

se pierde a lo largo de su tierra.

 

  Esperando la lluvia para el riego

mientras las nubes se alejan por la sierra.

 

  La cosecha se pierde nuevamente,

y su fe lo reanima a que prosiga

como ayer, como siempre, eternamente

teniendo en mente el fruto de su espiga.

 

  Y su fe lo reanima a que prosiga

como ayer, como siempre, eternamente.

 

  Más un día volverás, Zapata amigo

a conducir a tus legiones campesinas,

cuando el labriego despierte del letargo,

y destruya del camino las espinas.

 

  Más un día volverás, Zapata amigo

a conducir a tus legiones campesinas.

 

  Nuevos surcos se abrirán en nuestra patria

y tus ideas cabalgarán en la campiña

tu grito libertario florecerá en el surco

redimiendo así a la clase campesina.

 

  La repartición equitativa de las tierras

que tu Plan de Ayala pide cumplimiento

será la salvación, pues la cosecha

será del mexicano su sustento.

 

  Que no se acapare el producto por el rico,

que el sudor campesino obtenga el fruto

de las ilusiones que depositó en el surco,

y llegue a su jacal con su producto.