La exiliada de México

Escribe: Luis A. Zavala Díaz

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Yakiri

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Hace un tiempo un abogado amigo me platicó una anécdota en un juzgado, resulta que caminando por los pasillos del Juzgado uno de los Jueces de lo Familiar salió platicando con mi amigo y se toparon con una figura de la Justicia en el Lobby del Centro de Justicia, esta figura de una esbelta mujer con los ojos vendados y una espada en la mano derecha y una balanza en la mano izquierda, ambos abogados continuando con su plática se quedaron admirando la figura, y concentrándose en la balanza de la Justicia Imparcial, el Juez sacó una moneda de un peso y la colocó en una de los platos de la balanza haciendo que ésta se moviera por el peso y continuó comentando que la Justicia con dinero ya no es tan imparcial.

Es una realidad en México de demasiada trascendencia, hace unos días sale libre Yakiri Rubio, una joven acusada de Homicidio por haber terminado con la vida de su secuestrador y violador en defensa propia, sale en libertad bajo una fianza de casi medio millón de pesos al haberle cambiado el tipo de delito de Homicidio a Excesiva Legítima Defensa, sigue siendo delito.

De haberle tipificado como Legítima Defensa no habría delito que perseguir, pero como se trata de una mujer, y además una mujer con pocos recursos económicos, es más fácil para la justicia mexicana sacar un provecho económico, tal como aquel Juez lo infirió al poner la moneda en la balanza.

Si ha sido algún político famoso por sus desmanes y playboy, en cuya fiesta fallece una chica extranjera al caer de su departamento o si ha sido un ex gobernador vinculado con el crimen organizado, a nivel de casarse con la hija de uno de los capos; o si ha sido un gobernador en turno intercambiando niños para favores sexuales y torturando a la reportera que lo denunció, Yakiri hubiera salido totalmente exonerada de todos los cargos, pero estamos en México, el lugar donde es tradición que mientras se les esté pagando a los Bancos, se reconocerá la deuda más ilegal y el robo más descarado, así se evita una crisis financiera, aunque tres o cuatro generaciones paguen lo que solo una familia disfruta.

Lo peor de toda esta situación es que no sé qué esperamos para reaccionar y forzar a las Instituciones de Justicia que sean Imparciales y Legales, expeditos e inmediatos; qué esperamos para forzar a los políticos a representar los intereses de los ciudadanos, no solo de su partido o de su grupo de empresarios.

¿Qué esperamos para aplicar la Equidad que tanto se ha pregonado en discursos y publicidad pagada en los Medios de Publicidad, digo de Comunicación?

Lo cierto es que ya no podemos ser indiferentes ante esta situación, no basta con decir, yo trabajo y con eso hago suficiente por mi país, la situación es crítica, hay quienes sugieren que la única solución podría ser un meteorito que arrase con nuestra sociedad, pero hay que poner un poco más de lo que hemos hecho, solo un poco más.

No se requieren más leyes, no se requiere inventar figuras jurídicas para proteger a los grupos vulnerables, sino todo lo contrario, se requiere acatar la Ley con Justicia, en el más amplio sentido de la palabra, dejando los intereses económicos a un lado, algo que pareciera imposible, pero me gusta soñar con lo imposible, prefiero soñar y esperar que la Exiliada, volverá a México.

Letra de la canción de Mexicanto «La exiliada» 

Luis A. Zavala
Ciudadanos Por Coahuila
@luzavalad

 

El gran reto del sexenio

Escrito por: Luis A. Zavala Díaz

imagen tomada de enmty.mx 

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Desde ya hace muchos años en México hemos tenido la necesidad imperiosa de algunos cambios estructurales no solo en nuestra legislación, sino lo más importante, en la aplicación de las leyes. Aplicación que es de lo más viciada en nuestra sociedad, entre burocracia y corrupción es como se aplican las leyes tanto federales como locales y los reglamentos municipales. La clase política encontró una forma de tranquilizar a la sociedad, una sociedad apática y sin interés alguno en la vida pública del país, crear leyes, modificar leyes, derogar leyes, volver a crear leyes y cuando se siente que no hay mucha actividad, vuelven a inventar leyes. Han vuelto a México un estado de leyes y se han olvidado completamente del Estado de Derecho.

Las Reformas Estructurales han sido tema de al menos los últimos tres presidentes, y ahora le toca estar en ese lugar al más cuestionado por su carrera política accidentada y por las grandes dudas sobre la democracia con la que queda en el puesto. Las Reformas Energética, Educativa, Fiscal y Política son las más sonadas, pero más que leyes el verdadero reto será en la apropiada aplicación de éstas y de las ya existentes. Un reto que no solo será del presidente, sino del mismo Congreso de la Unión.

El precedente inmediato de lo que vamos a ver en cada una de las reformas definitivamente es la Reforma Laboral aprobada por la cámara de Diputados y en plena discusión en la de Senadores. Una reforma que nos deja contemplar una gran realidad de la sociedad mexicana, una amplia división y pasión por dividirnos aún más. Entre manifestaciones ciudadanas, negociaciones políticas de los partidos y sobre todo, indiferencia e ignorancia de los alcances ya fue aprobada por los diputados y pretenden aprobarla los senadores casi sin cambios; y por supuesto nos han vendido la idea, a veces muy convincente, que es una reforma que realmente necesita México y solucionaría los problemas laborales entre trabajadores y patrones, pero no se toca un cabello de los sindicatos del servicio público, ni de la transparencia ni de la democratización de éstos; aunque se intentó hacerlo con los sindicatos de la industria e iniciativa privada.

¿Qué es lo que veremos en los próximos años, en cuanto a Reformas se refiere? Una gran campaña de publicidad para que quienes no leen ni se interesan en la política confíen que la presidencia y los legisladores hacen su trabajo para tener un México de calidad y desarrollo adecuado; una batalla campal entre los partidos políticos para acordar lo menos que fuera sus intereses particulares y de su gremio y socios; unos pocos políticos con una fuerte crítica a estas reformas calificándolas de neo liberales y contra el pueblo, tratando de capitalizar a su favor cuanto organismo ciudadano se manifieste o inventando sus propios colectivos; y pocos, muy pocos ciudadanos que intenten ver la objetividad de cada tema dando la importancia que esto se merece, aunque serán los menos escuchados.

Desde ya algunos años Coahuila es un antecedente de lo que sucedería posteriormente a nivel nacional, elecciones dudosas, una marcada ilegitimidad del “ganador”, partidos de oposición que, o negocian o se rinden, y leyes, más leyes todas encaminadas a pisar la dignidad de los ciudadanos y recaudar para salvar las almas políticas de los gobernantes. Esto nos espera, cada vez más alejados del Estado de Derecho, mientras no se simplifiquen los trámites y la aplicación de las leyes no sea efectiva, eficaz y eficiente y la clase política no se comprometa al desarrollo nacional tendremos un panorama de circo y reformas no adecuadas para México.

Luis A. Zavala

Abogado Litigante y Activista Social

Entre la realidad y la ficción

Escrito por:  Juan Pablo Cruz Alvizo

Twitter: @jpcruzalvizo

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imagen tomada de elperromorao.com

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La fuga de mas de cien internos del Centro de Reinserción Social de Piedras Negras pone sobre la mesa no sólo la ineficacia de la seguridad en estos centros, sino la ineficiencia de la misma reinserción, que es su cometido principal.

En lugar de servir a la readaptación social se convierten en verdaderas universidades del crimen dada la indiscriminada convivencia de los reos de alta peligrosidad con la multitud de detenidos por delitos famélicos. (Que en Cristo Nuestra Paz México tenga vida digna No. 53, ediciones CEM 2010)

Ya en 2010 los obispos mexicanos alertaban sobre el manejo que se hace de infinidad de actividades ilícitas desde los centros penitenciarios, está por ejemplo el caso de quienes han salido a delinquir por la noche y regresan, cual si fuera un hotel de cinco estrellas, donde pueden entrar y salir a su gusto.

Lo peor es que todos los ciudadanos, como si fuera poco con el nivel de inseguridad que ya se vive, tenemos que vivir sabiendo que hay más de cien delincuentes nuevamente en las calles, para continuar haciendo sus fechorías y vengándose de quienes los llevaron a prisión.

Por otro lado, las autoridades también pecan de ingenuos con la información que han ido proporcionando poco a poco y con las explicaciones pueriles que dan.

Hace ya algunos años en un centro penitenciario de Saltillo, hubo una fuga, no tan espectacular, pero sí considerable y la razón que dieron los directivos fue exactamente el mismo: los internos hicieron un túnel desde el taller de carpintería. Así que si usaran un poco la inteligencia, estos talleres tendrían mayor vigilancia al interior de los reclusorios, dados los antecedentes.

 Pero además, es poco creíble que no se hayan dado cuenta, pues el túnel tiene entrada y salida, pero la tierra de la excavación realizada no aparece, a menos que en la carpintería también vendieran adobes. Ahora sabemos que la mayoría salió por la puerta grande.

Mientras siga la estela de corrupción no sólo en la sociedad, sino también en el ámbito penitenciario, no podremos cantar victoria en la famosa guerra contra la delincuencia organizada, pues desde las mismas autoridades se tiene la poca o nula intención de cambiar las cosas.

La primera razón por la que no conviene cambiar la situación desde las autoridades son las jugosas ganancias que de las mordidas se obtienen desde el más humilde custodio hasta los más altos funcionarios. También puede existir la amenaza, ahí tenemos menos posibilidades, pues la familia es sagrada, algunos prefieren ceder ante los delincuentes.

Por otro lado, incluso al crimen organizado les conviene tener a su gente como internos de un reclusorio, pues desde ahí hace los “casting” para seguir reclutando gente para sus filas, de manera que alguien que probablemente fue enviado a prisión por robar un queso en un supermercado puede fácilmente terminar como sicario de algún grupo delictivo y todo por un sistema penitenciario que no cumple con su principal función.

Asistimos a uno de los más dificiles capítulos de la historia de nuestro país, pero tenemos que estar conscientes que en la medida en que dejemos la cultura de la tranza; pero sobre todo, de la indiferencia, tendremos más esperanzas de un futuro mejor.

Quizá con nuestra indiferencia, odio o prejuicio hacia  las y los internos de los centros penitenciarios somos más culpables que ellas y ellos.