Paseo en bicicleta

 Escribe: Adolfo Huerta Alemán

.

imagen taringa.net

imagen taringa.net

.

“La  irrealidad  del  mundo  se  agravó  entonces”.

<<José  Revueltas  en  Los  muros  de  agua>> Ed. ERA 1989.

 

De  niña  recuerdo  que  a  muy   duras  penas  terminé  la  primaria,  cuando  llegó  él,  su  amor  me  impulsó  a  seguir  estudiando  y  vencer  las  burlas  de  los  prejuicios  tontos  de la  gente  que  presume  ser “normal” ¿Qué  es  ser  normal?

Ahora  me  encuentro  cursando  la  universidad,  en  la  facultad  de  literatura  y  letras.

Desde  muy   temprana  edad  me  dio  una  parálisis  corporal  muy  extraña  y  nada  usual,  no  me puedo  mover  por  sí  misma,  ni  hablar,  sólo  mascullo  algunas  palabras,  que  más  bien  parecen,  sonidos  guturales  desagradables   para   más  de  uno,  con  el  tiempo  he  podido  mover  algunos  dedos  de  mis  manos  con  mucho  esfuerzo,  he  aprendido  a  comunicarme  con  la  mirada.

Me  enamoró  cuando  me  invitó  a  dar  un  paseo   en  su  bici,  que  le  había  dado  su  padre,  su   única  herencia  al  morir.

Él  casi  no   encuentra  trabajo,  se  está   quedando  ciego  y  no  hay  operación   que  lo  cure. Se   dedica  a  la  jardinería  y  junta  cartón,  para  que  sobrevivamos.

Cuando  me  lleva  en  bicicleta  me  siento  la  mujer  más  libre  y  bella,  el  viento  roza  mi  rostro  y  vuelvo  a  vivir   esos  momentos  cuando  lo  tengo  adentro  de  mí, muy  dentro  de  mí,  con  toda  su   virilidad  viva  y  llena  de  calor  húmedo.

Cada  día  pierde  más  la  vista,  no  importa  me  dice:  con  que  mis  manos  te  puedan  tocar  y  acariciar,  la  memoria  estará  viva  para  renovar  nuestro  amor  y  el  deseo  no   acabará  que  con  la  muerte.

No  veo   televisión,  empero  ese  día  él  no  llegaba  a  comer,  es  muy   puntual,  siempre  le  escucho  llegar  con  Cometa,  su   gran  amigo  fiel,  un  perro  que  recogió  en  uno  de  sus  tantas  idas  y  vueltas,  siempre  lo  sigue  con  su  silbido  como  guía,  pues  también  Cometa  es  ciego.

No  creía  lo  que  veía,  era  mi  amado. . .

El  que  leía   la  nota  repetía  hasta  el  hartazgo  que la  Policía  Antidrogas,  había  dado  un  golpe  al  crimen  organizado,  pues  habían  atrapado  al  peligroso   líder  que  comandaba  la  plaza  del  Cártel  de  los  More.

Se  me  cruzaron  las  tripas,  no  sé  si  reírme   o  llorar  de  impotencia. . .

Mi  Ramiro,  un  pobre  campesino  que  emigró   de  su  rancho  cuando  se  desmantelaron  los  ejidos  en  la  década  de  los  90’s.   Se  está  quedando  ciego  y   recoge  cartón  de  las  casas  de  los  ricos  y  de la  clase  acomodada,   ahora  lo  exhibían  como   líder  de  una  banda  de  sicarios   que  tienen  secuestrada  esta  ciudad.

No  olvido  el  primer  paseo  en  bicicleta,  sentía  que  el  mundo  estaba  bajos  mis   pies  y  por  vez  primera,  sentía  que  soy  una  mujer  plena  en  movimiento,  en  esos  paseos  no  existía  tal  parálisis.

La  ternura  que  despertaba  cuando  llegaba   de   una  larga  jornada  de  trabajo  me  decía:  junté  dinerito,  tal vez  nos  alcance  para  los  libros  que  necesitas.

Véanme,  que  no  les   dé  lástima  ni  asco  cuando  escurre  la  saliva  a  raudales por  mi  boca,  por  intentar   gritar  justicia,  pues  mi  Ramiro,  no  es  ningún  líder  de  narcos,  es  este  engendro  de  gobierno   que  se  vale  de los  excluidos,  de  los  indocumentados  y  de los  pobres;  no  acaban  de jodernos, ahora  nos  exhiben   para  maquillar  su   corrupción,  fraudes  y asesinatos.

¡Mírenme,  yo  soy  la  paralítica  y  no  ustedes!

Ahora  sé  porque  aprendí  a leer  y  escribir,  y  del  para  qué  me   encuentro  cursando  literatura,  desde  que  me encargaron  leer <<Grandes  esperanzas>> de  Dickens,  creo  en  el  poder  de las  palabras  y  de las  ideas.

Las  ideas  nos  mueven,  como  a  mi   ahora,   hoy   más  que  nunca  estoy  convencida.

Ramiro  no  es  ningún  narcotraficante,  su único  pecado  fue  haber  estado  a  la  hora   y   residencia   equivocada   y  bajo  este  narcogobierno  asesino  de  su  propio   pueblo  que  lo  eligió, para  que  sea  su  propio  sepulturero.

Facebook  Adolfo Huerta Alemán

gofoman@hotmail.com

Twitter @GofoAutor

Ética y uso de psicofármacos

Autor:  @doctora 

El Dr. Joseph Biederman del Hospital General de Massachusetts es uno de los más influyentes paidopsiquiatrasde la Unión Americana.

Ha propagado su convicción de que el Trastorno Bipolar puede iniciar «desde el momento en que el niño abre sus ojos» al nacer, cuando era un padecimiento que se consideraba de inicio en la edad adulta.

Muchos psiquiatras ahora lo diagnostican en niños incluso menores de 4 años, basados en las investigaciones de Biederman, y tratándolos con potentes fármacos antipsicóticos.

«Necesitamos tratar a estos niños. Están en un estado desesperado» expresó Biederman en una entrevista, presentando un video de una llorosa madre describiendo la manera en que su hija en edad preescolar la atacaba antes de que la criatura comenzara el tratamiento para Trastorno Bipolar.

El jefe de psicofarmacología del Hospital General de Massachusetts comparó el trabajo de Biederman con los grandes avances científicos del pasado, como la invención de las primeras vacunas.

Sin embargo, la muerte de una niña de 4 años de edad por una sobredosis de fármacos que se le recetaron para tratar Trastorno Bipolar y Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, ha disparado una creciente e intensa reacción contra Biederman y sus seguidores.

Mucha gente se preguntó por qué una niña tan pequeña estaba siendo tratada con ese tipo de fármacos, incluyendo uno que no estaba autorizado para su uso en niños. La psiquiatra que la atendía basó su defensa en los estudios de Biederman.

El problema con el Dr. Biederman es más profundo, y pronto trascendió entre la comunidad médica norteamericana, aunque no entre la mexicana: los extensos vínculos financieros entre la industria farmacéutica y sus investigaciones. Biederman ha recibido donaciones de 15 compañías farmacéuticas, incluyendo a Eli Lilly y Janssen, quienes fabrican los antipsicóticos Zyprexa y Risperidal, respectivamente, que les proporcionan ganancias multimillonarias y que curiosamente son los que Biederman recomienda.

Los diagnósticos de Trastorno Bipolar, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), Trastorno de Conducta Disruptiva, Trastorno de Conducta en el Síndrome de Down, etcétera, se están convirtiendo en una moda entre los paidopsiquiatras, dejando a miles de niños con medicaciones peligrosas basadas en síntomas tan difusos como la irritabilidad y la agresividad, que podrían tener otras causas. Distinguir estos trastornos de los malos humores y caprichos comunes de los niños pequeños es difícil.

El padre de la niña que falleció, por ejemplo, acababa de regresar a su hogar después de una acusación de abuso infantil.

A partir de la muerte de la niña se ha  hecho una revisión de 8,343 niños que se encontraban con regímenes de tratamiento con los nuevos fármacos antipsicóticos para diagnósticos como los mencionados, para asegurarse que el tratamiento es adecuado.

Estos fármacos tienen efectos adversos documentados tales como diabetes, aumento considerable de peso, cardiopatías y trastornos en el desarrollo.

El modelo de práctica médica que tenemos en México es el norteamericano, desde mi punto de vista uno de los más perversos del mundo, y la psiquiatría no es una excepción.

Este modelo está fuertemente influenciado por la industria farmacéutica a la que no conviene que el paciente se cure sino que mejore, en una especie de “administración de síntomas” no sólo en las enfermedades psiquiátricas. Si se acabaran las enfermedades se quedarían sin negocio, es así de simple, y sé bien de lo que hablo porque trabajé para ellos en el área de marketing por mucho tiempo, hasta que decidí retirarme por motivos éticos cuando las reglas se modificaron.

La Industria Farmacéutica gana 5 a 6 veces más dinero que cualquier otra empresa de EU y quizás eso ha ocasionado que haya perdido su ética y cordura.En lo que más gasta la industria farmacéutica actual no es en la fabricación de los fármacos, ni tampoco en investigación y desarrollo sino en marketing.

La elaboración de los diagnósticos psiquiátricos cada vez con más frecuencia pasa por alto los problemas que las personas pueden tener en su vida cotidiana, así como la utilización de otros recursos como la psicoterapia y cambios en los hábitos cotidianos para enfrentarlos.

Cuando hablamos de psicofármacos, sobre todo, por lo general los pacientes permanecerán siendo usuarios de los fármacos ya sea ansiolíticos, antidepresivos o antipsicóticos por prácticamente de por vida, pudiendo presentarse síntomas de abstinencia muy serios si se suspenden.

Se han realizado investigaciones que demuestran que el ejercicio es más efectivo que el placebo y el antidepresivo con los que se comparaba en el tratamiento de la depresión.

No estoy en contra de la utilización de psicofármacos; cuando su administración está bien indicada como es en casos graves de depresión o de psicosis, pueden otorgar una mejor calidad de vida y mejorar el  pronóstico y función del paciente.

Pero abogo para que su utilización esté basada en investigaciones responsables que proporcionen información justa y equilibrada, sin investigadores pagados a modo por las grandes compañías farmacéuticas para que sus resultados cuadren con sus intereses, utilizando poblaciones de pacientes seleccionados para que así sea.

Los médicos debemos recuperar nuestra misión humanitaria y científica y nuestra responsabilidad, y enterarnos antes de prescribir que las indicaciones para un medicamento no están generadas por conocimiento médico, sino mercadológico.

Estamos obligados y tenemos el poder de exigir a la Industria Farmacéutica que regrese a prácticas responsables y éticas, pero también de voltear a vernos a nosotros mismos y cuestionar qué tipo de práctica médica estamos ejerciendo, sobre todo en la psiquiatría, en donde no hay nada que documente (como análisis de orina, sangre, escaneos, etc.) que el paciente padece una enfermedad, y concientizarnos de que existen en muchos casos opciones de tratamiento más efectivas y menos riesgosas que los fármacos, como la psicoterapia.

Escrito por:  @doctora  (Ciudad de México)