Adivinanza  V

Escribe Adolfo Huerta Alemán

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¿Dónde  sucede? ¿Qué  lugar  es?

 

Es  un  lugar  donde la gente  le  importa  más  el  final  de  las  telenovelas,  que  las  leyes  que   los  controlan.

Donde  el  futbol  junta  más  gente,  que  una  manifestación  para  levantar  la  voz  contra  las  injusticias.

Donde  el  miedo,  los  fanatismos  y  las  supersticiones  rigen  los  criterios  de nuestra  vida  cotidiana, en  lugar  de  ser  la  razón.

Donde  un  político  con  sus  mentiras  y  fraudes  puede  endeudar  a  todo  un  estado,  y  regresar  impunemente  a  postularse  de  nuevo  a  un  puesto  público,  y  nadie   dice  nada.

Los  medios  que  se  hacen  llamar  “informativos”  no  hablan  verdaderamente  de  los  problemas  reales  de  la  gente,  sino  que  ocultan  y  simulan  la  corrupción  que  se  vive  día  a  día.  Cuentan  mentira  tras  mentira, hasta  convertirlas  en  verdad,   y  absolutizan  el  espectáculo  chatarra.

La  gente  vive  indiferente  a  lo  que  pasa  a  su  alrededor,  ignorante  frente  a  su  Historia,  y  vive  justificándose: a mí  no  me  importa  la  política.

Donde  la  democracia  es  un  mito  y  los  partidos  políticos   son  un  negocio  tan  rentable  como  el  narcotráfico.

Es  lugar  donde  la  gente  se  acostumbra  muy  rápidamente  a  que  los  mantengan de  rodillas,  y  hacerles  creer  en  un  cielo  prometido  a  todos  aquellos  que  no  sean  rebeldes  y  que  la  sumisión  será   premiada.

Donde  la  memoria  histórica  se  olvida  muy  rápido  con  un  teletón  y  las víctimas  de  la  violencia  son  guardadas  en  los  archivos   de  alguna comisión  inventada  por un  gobernador  oportunista.

Donde  es  condenado  todo  aquel  que  hable  con  la  verdad,  pero  es  aplaudido  y  reconocido  el  corrupto.

Adivina,  adivinador  ¿Quién  es?

                                                                                                                                     (México)

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gofoman@hotmail.com

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Mexicanos, Petróleo y Psicoanálisis

Escribe:  José Antonio Lara Peinado

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imagen tomada de blogdeizquierda.com

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Ante el inminente debate que está por venir valdría la pena preguntarnos acerca de aquello que simbólicamente representa el Petróleo para los Mexicanos, considero que la discusión no solo parte de lo Neoliberal-Político, propongo analizarlo desde lo emocional-simbólico.

El mundo actual ha roto el sentido de humanidad del hombre, es el dinero, los bienes materiales, la posesión y el consumismo los nuevos valores impuestos por el Neoliberalismo al Ser, los representantes de este Neoliberalismo, llámense empresarios, gobernantes y políticos, han adoptado discursos hipócritas para engañar y vender, es decir, sus discursos parecen sostenerse desde presupuestos de buena voluntad, (que les sirven para ofertar) aunque en el fondo lo prioritario es el dinero, que convertido en su nuevo dios, los vuelve cínicos y mercenarios.

Con más de 50 millones de pobres en este país (derivado de esta política económica) se plantea una reforma energética, aunque comprobado está que privatizar, vender y comercializar los bienes de la nación no ha hecho sino más ricos a los ricos y a los pobres más pobres.

En medio de esta cruda realidad, ¿Alguien se ha preguntado qué representa psíquicamente el Petróleo para los Mexicanos?, ¿Qué tiene que ver esto con la autoestima y la identidad? Me permito dos respuestas y una conclusión.

1.- El Mexicano tiene una larga cadena de pérdidas; a manos de Españoles los pueblos originarios perdieron identidad, lenguaje, cultura, el genocidio no solo derivo en saqueo, esclavismo y violaciones, también derivó en la construcción psíquica de que se nos puede arrebatar, robar, ultrajar, en la triste idea de que el Mexicano solo sirve para servir, para obedecer, la independencia dejó otro vacio, los indígenas, el pueblo en general siguió viviendo en las mismas condiciones, la revolución nuevamente dejó ver una ilusión, pero otra vez los pobres siguieron siendo pobres, en esta larga cadena de duelos (que en el aquí y ahora nos pesan emocionalmente), aparece Cárdenas con la expropiación petrolera, por primera vez en el inconsciente del Mexicano se construye una idea que permite pelear con los fantasmas del pasado, el Mexicano le arrebata a los extranjeros lo que de sí le pertenece, el Mexicano por primera vez gana, no una batalla, o un partido de futbol, el Mexicano gana ese oro negro, con el cual se identifica, simbólicamente el Petróleo aparece como una revancha del Mexicano, por eso la gente salió a la calle, por eso llevó gallinas, dinero, lo que fuera, porque lo trascendental no era lo económico, era y es simbólicamente, el cobrarnos una deuda emocional, después de tantas muertes, saqueos, robos y violaciones.

La expropiación petrolera se convierte pues en un mito, y como tal, permite una cohesión entre el psiquismo y la realidad, es decir, permite explicar y justificar algo del sufrimiento del Mexicano.

Lamentablemente el síndrome de chingado y conquistado, aparece en los directivos, dirigentes sindicales y gobiernos en turno, que convertidos en los nuevos saqueadores del pueblo, roban, y llevan a la quiebra a PEMEX, de manera por demás patológica utilizan esa aparente quiebra que ellos provocaron para justificar nuevamente la intervención extranjera, estos sujetos que carecen de figura materna no les importa en lo más mínimo lo que representa simbólicamente el Petróleo, bien por el contrario, estos genocidas modernos no tienen patria ni identidad, su madre es transnacional y su padre Neoliberal.

2.- En torno a la segunda pregunta, los pueblos requieren elementos simbólicos que les permitan cohesionarse para construir identidad, esa identidad tiene que ver con la autoestima y el bienestar social, el amor a nosotros mismos no pasa solamente por lo que nuestros padres introyectaron en nuestra psique, también pasa por lo que históricamente sabemos de nosotros, de la comunidad y del país en donde nacimos, en México se han encargado durante décadas (los mismos que ahora proponen la reforma energética) a contarnos la historia de los vencedores, de los saqueadores, es decir, llevamos más de quinientos años escuchando una historia en donde siempre perdemos, eso golpea directamente a nuestra autoestima como personas y como pueblo, ahora nos vienen a decir, que son los extranjeros los que van a venir a salvarnos, los que nos van hacer competitivos, estos discursos no hacen sino reforzar la idea de que el Mexicano es incapaz de crear, producir, construir tecnología y desarrollo, lo que no dicen es que el aparente atraso de la industria petrolera en este país no es por culpa del pueblo, es por culpa de los directores, secretarios generales del sindicato, gobiernos en turno, que son los directamente responsables de lo que le pasa a la empresa.

Conclusiones.

El tema del Petróleo no debe de discutirse únicamente desde lo económico-político, es pertinente abrir la discusión también desde lo psíquico –afectivo, nos queda claro que para los nuevos conquistadores de los mercados emergentes, hablar de nacionalismo, identidad, afectos, es algo fuera de moda, caduco e intrascendente, sin embargo dadas las circunstancias actuales del país eso que para ellos es intrascendente, es lo único que puede sacar a México del atraso en el cual los nuevos genocidas del pueblo nos han metido.

La huella psíquica que representó en los Mexicanos la expropiación petrolera, no es algo que haya que echar por la borda, es tiempo de apostarle a los jóvenes, pueblo e investigadores nacionales, la esperanza de construir el futuro con el oro negro, el Mexicano es capaz, trabajador, a diferencia de los políticos en turno, que son corruptos y cínicos, el pueblo, los pobres, han demostrado que es posible salir adelante, desechar lo que simbólicamente le permite al Mexicano construir su autoestima social, no solo provocará una sociedad deprimida, provocará una sociedad que desquite con sus semejantes la frustración de saberse otra vez robados por los extranjeros y políticos que como Porfirio Díaz se sienten de cualquier otro país menos de México.

DR. JOSE ANTONIO LARA PEINADO

Autor de los libros: “Psicoanálisis del poder en México”, “El mal-estar docente en México” y “A. La mujer sin habla, el tratamiento Psicoanalítico de una esquizofrenia” “Titular de la investigación: “Salud emocional docente”, El tratamiento Psicoanalítico de la esquizofrenia y La Pedagogía de los nadie” Conferencista magistral en congresos nacionales e internacionales en temas de Psicoanálisis, Salud mental y Educación.

 

Entre la realidad y la ficción

Escrito por:  Juan Pablo Cruz Alvizo

Twitter: @jpcruzalvizo

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imagen tomada de elperromorao.com

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La fuga de mas de cien internos del Centro de Reinserción Social de Piedras Negras pone sobre la mesa no sólo la ineficacia de la seguridad en estos centros, sino la ineficiencia de la misma reinserción, que es su cometido principal.

En lugar de servir a la readaptación social se convierten en verdaderas universidades del crimen dada la indiscriminada convivencia de los reos de alta peligrosidad con la multitud de detenidos por delitos famélicos. (Que en Cristo Nuestra Paz México tenga vida digna No. 53, ediciones CEM 2010)

Ya en 2010 los obispos mexicanos alertaban sobre el manejo que se hace de infinidad de actividades ilícitas desde los centros penitenciarios, está por ejemplo el caso de quienes han salido a delinquir por la noche y regresan, cual si fuera un hotel de cinco estrellas, donde pueden entrar y salir a su gusto.

Lo peor es que todos los ciudadanos, como si fuera poco con el nivel de inseguridad que ya se vive, tenemos que vivir sabiendo que hay más de cien delincuentes nuevamente en las calles, para continuar haciendo sus fechorías y vengándose de quienes los llevaron a prisión.

Por otro lado, las autoridades también pecan de ingenuos con la información que han ido proporcionando poco a poco y con las explicaciones pueriles que dan.

Hace ya algunos años en un centro penitenciario de Saltillo, hubo una fuga, no tan espectacular, pero sí considerable y la razón que dieron los directivos fue exactamente el mismo: los internos hicieron un túnel desde el taller de carpintería. Así que si usaran un poco la inteligencia, estos talleres tendrían mayor vigilancia al interior de los reclusorios, dados los antecedentes.

 Pero además, es poco creíble que no se hayan dado cuenta, pues el túnel tiene entrada y salida, pero la tierra de la excavación realizada no aparece, a menos que en la carpintería también vendieran adobes. Ahora sabemos que la mayoría salió por la puerta grande.

Mientras siga la estela de corrupción no sólo en la sociedad, sino también en el ámbito penitenciario, no podremos cantar victoria en la famosa guerra contra la delincuencia organizada, pues desde las mismas autoridades se tiene la poca o nula intención de cambiar las cosas.

La primera razón por la que no conviene cambiar la situación desde las autoridades son las jugosas ganancias que de las mordidas se obtienen desde el más humilde custodio hasta los más altos funcionarios. También puede existir la amenaza, ahí tenemos menos posibilidades, pues la familia es sagrada, algunos prefieren ceder ante los delincuentes.

Por otro lado, incluso al crimen organizado les conviene tener a su gente como internos de un reclusorio, pues desde ahí hace los “casting” para seguir reclutando gente para sus filas, de manera que alguien que probablemente fue enviado a prisión por robar un queso en un supermercado puede fácilmente terminar como sicario de algún grupo delictivo y todo por un sistema penitenciario que no cumple con su principal función.

Asistimos a uno de los más dificiles capítulos de la historia de nuestro país, pero tenemos que estar conscientes que en la medida en que dejemos la cultura de la tranza; pero sobre todo, de la indiferencia, tendremos más esperanzas de un futuro mejor.

Quizá con nuestra indiferencia, odio o prejuicio hacia  las y los internos de los centros penitenciarios somos más culpables que ellas y ellos.

Hacia una radiografía de la y del católico.

Escrito por: Adolfo Huerta Alemán

 

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“Los  vicios,  son  los  que  nos  mantienen  subdesarrollados,  porque  es  idiosincráticamente  proclive   a  la  esquizofrenia.  A  esa  deformación  cultural  la  ha  llevado  nuestra  Historia”. 
Agustín  Basave  de  su  ingenioso  libro <<Mexicanidad  y  Esquizofrenia:  los  Dos  Rostros  del  Mexicano>>.  Ed.  OCEANO 2011.  

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Letras  del  Norte,  ha  sido  un  blog  por  vía  internet,  muy  plural  y  alternativo,  ya  que  su  director  no  nos  pide  escribir  sobre  un  tema  en  específico,  cada  colaborador  lo  hace  desde  su  perspectiva  del  fruto  de  nuestras  lecturas,  de  nuestra  reflexión,  de  nuestras  vivencias  de  esta  existencia,  o  como  él  mismo  dice: “por  el  simple  placer  de  compartir”.  Compartimos   los  temas  que  nos   interesa  comunicar  con  todas  y  todos  ustedes  lectores,  y  esto lo  hace  más   rico,  nos  lleva  a  cultivar  la  lectura  y  una  actitud  crítica  frente  a  nuestra  realidad.

Me  doy   tiempo  para  leer  a  las  demás  colaboradoras  y  colaboradores,  también   para  responder  a  los  comentarios,  pues   esto  abre  nuestros  horizontes.

Es  muy  variado  lo  que  puedes  encontrar  en  Letras  del  Norte,  pero  lo  que  más  me  llena  de  significado  al  tiempo  que  le  dedico  a  la  lectura,  es  encontrar   escritos,  en  los  cuales  nos  preocupa  a  la  mayoría  de  los  colaboradores;  es  sobre  nuestra  identidad,  nuestro  <<Ser   Mexicano>>,  esto  es  muy  bueno,  pues  por  allí  dicen: “Pueblo  que  no  sabe   su   Historia,  está  en  peligro  de  repetirla”  creo  que  México  no   sabe  su  Historia.

Al  leer  las  propuestas  de  los  demás,   me  doy  cuenta  que  estamos  de  acuerdo  en  algunos  puntos  y  coincidimos,  en   varias   coyunturas: la  educación,  nuestra  identidad,  nuestras  obsesiones,  nuestra  idiosincrasia.

¿Por qué  del  título?  Pude  llamarle  simplemente “Hacia  una  radiografía  del  mexicano”.

A  diario  convivo  con  católicas  y  católicos,  a  ellos  está  dirigido  el  escrito,  pero  hoy   en   día,  todas   y  todos  los  mexicanos   estamos  llamados  a  erradicar  los   tumores  que  no  nos  dejan  crecer  y  ser  un  mejor  país,  ya  seamos   ateos,  protestantes,  judíos,  homosexuales,  lesbianas.

Si  me  permiten  decir  católica – católico  en  este  escrito  es  decir  mexicanos,  no  por  uniformar  a  todas  y   todos  los  que  formamos  este  país,  sino  porque  cada  día  me  indigna  las  actitudes  de  los  católicos:  ellas  y  ellos,  se  supone  que  conocen  el  Proyecto  del  Reino,  son  los  que  más  deberían  de  esforzarse  por  encarnar  ese  Reino  de  Justicia  que  nos  propone  Jesucristo,  pero  lo  que  veo,  en  más  de  una  ocasión,  es  que  las   y  los  ateos  nos   ponen   el  ejemplo,  me  constato  en  su  vida,  que  están  más  apasionados  por  crear  un  mundo  mejor,  por  lo  tanto,  un  México  mejor.

Una  radiografía  es  una  herramienta  para  el  médico,  para  detectar  algún  mal,  para  después  darnos   un  diagnóstico  y  atacar  el  problema,  para  lograr  curarnos.

Observemos  a  las  y  los  católicos  mexicanos,  el  tumor  más  grande  que  tienen,  es  el  de  la  cultura  de  la  corrupción.    Más  de  uno  estará convencido  que  los  creadores de la  corrupción  en  nuestro  país,  serán  las   instituciones  y  el  partido  rancio  del  PRI,  que  hoy  ha  regresado  a  los  Pinos.  Pero,  no  podemos  negar  que  muchas  y  muchos  viven  encerrados  en  códigos  absurdos  y  decadentes,  que  alimentan  esa   corrupción  institucional.

¿Qué  nos  mueve? ¿Qué  nos  separa  de  los  corruptos,  de  los  conformistas,  de  los  mediocres? ¿Por qué  nuestra  sociedad  de  herencia  cristiana  son  más   corruptas,  que  la  de  otros  países   de  ética  protestante? ¿Por  qué  los   católicos  mexicanos  echamos  a  perder   todo,  lo  depravamos,  lo  dañamos,  lo  pudrimos,  lo   corrompemos  y  nos  corrompemos  a  nosotros  mismos?

El  problema  de  la  cultura  de  corrupción  en  México  no  es  exclusiva  de  las  y  los  católicos,  pero  no  podemos  negar  que  son  mayoría  y  que  son  los  que  más  la   fomentan  ¿Cuántos  católicos  compran  películas  pirata?  Por  poner  un  ejemplo.  Allí   tienen  al  Hijo  de  Puta  de  Enrique  Peña  Nieto,  según   sus   biógrafos  se  educó  en  una  universidad  de  los  de  la  Opus  Dei,  y  somos   testigos  de  lo  que  hizo  en  el  Estado  de  México.

Este  es  el  problema  que  está  llevando  al   país  al  carajo:  la   corrupción  y  el  de  la  educación.  Ya  hemos   abordado  el  tema  de  la  educación,  ahora nos  toca   al  vicio  de  la  corrupción,  aquí  nacen  los  demás  problemas   que  tenemos  en  México.

Las  y  los  católicos,  más  que  tener  una  fe  encarnada  en la  realidad,  para  que  la  transformen,  viven  en  una  religiosidad – mágica – fideísta – supersticiosa,  no  viven  una   fe  auténtica  y   creíble   para  nuestros   contemporáneos.

Viven  en  un  autoengaño  permanente,  pues  aparentan   ser  sumisos   y  seguir  sin  cuestionar  las  indicaciones  de  su   párroco,  nada  más  le  dan  la  espalda   y  comienzan  a  hacer  burlas – mofas  a  su  pastor,  no  son  capaces  de  enfrentarlo  y   decírselo  en  su  cara  de  frente  a  frente,  viven  en  una  eterna  simulación  frente  a  sus  autoridades.   Las  y  los  católicos  son  los  primeros   en  alimentar  la   hipocresía  y  la  falsedad,  esto  los  lleva  a  sacarle  la  vuelta  a  cumplir  satisfactoriamente  la  ley  en  nuestro  país.

Ven   la   fe  como  un  vestido  de  ocasión  para  el  bautizo,  para  la  boda, etc.   No  son  capaces  de  ver  en la  fe,  como  una  fuerza   transformadora  para  buscar  el  significado  de  nuestra  Historia  y  resolver  creativamente  nuestros  problemas.

Reducen  la  fe  a  algo   individualista  y  la  encierran  a  lo  privado  egoísta,  no  quieren  llevarla  al  ámbito  de  lo  social,  de  lo  cultural.    Parecen   minusválidos  de  la  fe,  al  no  atreverse  a  llevar  esa   fe,  pasar  de  un  simple   ritual  a  algo  más  vivencial,  de  llevarla  a  la  vida  cotidiana.

Las  y  los  católicos,  son  los  más   tacaños  que  he  conocido,  cuando  menos  los  de  aquí  de  Saltillo, Coahuila.  Casi  no  dan  nada,  y  lo  que  dan,  es  lo  que  les   sobra.

Son  los   más   mochos  para   vivir  en  plenitud   su  sexualidad,  todo  es  pecado   para  ellas   y  ellos,  y  más  en  lo  que  se  refiere  para  vivir  su  plena  y  libre  sexualidad.

Son  las   y  los  que  hacen  más   las  víctimas  y  ofendidos,  los  sufridos   y  están  con  la  esperanza   torcida  de  que  supuestamente  un  Dios les  dará   la   fuerza  para  cambiar  o  peor  aún,  que  ese  Dios  cambiará  nuestra  situación  como  país.   Son  quejumbrosos  hasta  los  límites,  se  quejan  de   todo,  pero  no  proponen  nada.   Están  más   arrutinados,  que  una   rutina  de  baile  de  zumba  por la  tarde.

La  mayoría  de las  y  los  católicos  son  iletrados,  desprecian  la  lectura,  no  hay  interés  en  fomentar  el  gusto  por  los  libros  y  en  leer,  no  valoran – no  conocen   la  memoria  histórica,  no  hay  una   inclinación  por  la  Bellas  Artes,  condenan  lo   bello  de las  expresiones   culturales,  siguen  arrastrando  una   visión  fatalista  del  mundo.

Confunden  la  caridad,   la  misericordia,  con  pendejez  y  el  dejarse   pisotear   por las  instituciones,  comenzando  por  las   eclesiales,  ya  no  se  diga  por  las  gubernamentales.

¡Parece  ser  que   las   y  los  católicos  no  valemos  madre  y  nos  vale  madre!

Una  radiografía  a  simple  vista,  que  nos   invita  a  que,  no  nos  tiemble  la  mano,  para  tomar  el  bisturí  y  extirpar   los   tumores   y  los  vicios,  que  nos  enferman  cada   día  más,  que  no  nos  permiten  crecer  en  nuestro  desarrollo  humano  y  nuestra  armonía  como   sociedad  que  debemos  de  ser.

 

“Creía,  como  Samuel  Ramos (El  Perfil  del  Hombre  y  la  Cultura  en  México),  que  el  sentimiento  de  inferioridad   influye  en  nuestra  predilección   por  el  análisis  y  que  la  escasez  de  nuestras  creaciones  se  explica  no  tanto  por  un crecimiento  de  las  facultades  críticas  a  expensas  de  las  creadoras,  como  por  una  instintiva   desconfianza   acerca  de  nuestras  capacidades”. 
Octavio  Paz  en <<El  Laberinto  de  la  Soledad>>. Ed.  FCE 1996.

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“En  1934  se  publicó  el  libro  de  Samuel  Ramos  El  Perfil  del  Hombre  y  la  Cultura  en  México.  Con  la  aparición  de  este  libro  habría  de  iniciarse  la  preocupación  del  pensamiento  filosófico  mexicano   por  el  ser  del  Hombre  de  México,  por  la  identidad  del  mexicano”.
Leopoldo  Zea  en <<Conciencia  y  Posibilidad  del  Mexicano>>. Ed. PORRúA  1974.

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“Ni  los  siglos  de  cristianismo  y  de  racionalismo,  ni  el  guadalupanismo  político  y  la  religión  que  es  instrumento   del  decoro  y  baluarte   del  capital,  ni  la  secularización  extensa,  han  evitado  que  millones  de  mexicanos  sólo  confíen   en   espíritus   y  curanderos,  conciban  la  llegada  del  Nuevo  Milenio  en  formas  portentosas,  se  entreguen  a  convicciones  remotas  o  insospechadas,  se  adhieran  a  grupos  que  son  familias  ampliadas,  y  adquieran   fervores  proselitistas   en  ambientes  rurales  o  de  marginación  urbana”. 
Carlos  Monsiváis en <<Los  Rituales  del  Caos>>. Ed. ERA  1996. 

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“Cuando  ellos (los  españoles) vieron  aquello (las  víctimas) sintieron  mucho  asco,  escupieron,  se  restregaban   las  pestañas;  cerraban  los  ojos,  movían  la  cabeza… Y  la  razón  de  haber  obrado  así  Motecuhzoma  es  que  él  tenía  la  creencia   de  que  ellos  eran  dioses,  por  dioses  los  tenía  y  como   dioses  los  adoraba”. 
Visión  de  los  Vencidos: relaciones  indígenas  de  la  Conquista.  Ed. UNAM  2000. 

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“El  mexicano  es  este  ente,  anónimo  y  desarticulado,  que  se  asoma  a  su  circunstancia   con,  a  lo  sumo, miedo  o  curiosidad”. 
Carlos  Fuentes en <<La  región  más  transparente>> Ed. Alfaguara  1994.

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“Andamos  como  andamos, porque  somos  como  somos…”
El  Filósofo  de  Güemes.  Ed.  Ramón  Durón  Ruiz,  2002.

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“Ser  médicos  en  este  caso,  ser  implacables  en  el  manejo  del  bisturí,  forma  parte  de  nosotros  mismos;  de  esa   manera  amamos  a  los  hombres;  por  eso  somos   filósofos   nosotros  los  hiperbóreos…”.
Friedrich  Nietzsche en <<El  Anticristo>>. Ed. DEBOLSiLLO  1993.

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“Lo  que  mayor  influjo  ha  ejercido  sobre  Mí  como  prosista – me  precisó- es una  página  de  Nietzsche  en  la  que  cuenta  cómo  se  hizo  escritor.  Dice,  si  mal  no  recuerdo:  Se  ha  de  comenzar  despojándose  de  todo  convencionalismo,  atreviéndose  a  decir  con  desnudez  lo  que  se  piensa”. 
José  Vasconcelos  en <<Ulises  Criollo>>. Ed. Trillas  1998.

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El séptimo mandamiento

Escrito por: José Jorge Hernández Briones

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“Tolera México corrupción”, periódico El Norte
“Es Javier Villarreal más rico que Obama”, periódico Vanguardia.

Vivimos en una época de corrupción, donde no debería ser común las palabras o frases robo, fraude, delincuentes de cuellos blanco, detienen a políticos, investigan a exgobernador, arraigan a empresario, buscan a político.

Y lo escribo porque la educación y los valores se fundamentan muchas veces desde la familia, nuestros padres nos educan de la manera que ellos creen conveniente, unas veces funciona y otras no.

Asegura una frase que la ocasión hace al ladrón y afirmo que si se tienen principios bien estructurados la ocasión no hace al ladrón, al menos así me pasó con dos casos de señoras que le ayudaron a mi esposa en el quehacer de la casa.

No voy a entrar en una exégesis sobre el Séptimo Mandamiento, solo escribiré de manera corta los principios que se nos enseñan en casa y que son muy valiosos para nuestra vida.

Recuerdo una experiencia que viví en mi niñez que en muchos años fue dolorosa pero ahora se la agradezco y se la agradeceré por siempre a mi papá a quien creo, desde ahí me cayó la maldición o bendición para no cometer robos.

Tendría al menos 7 años y jugaba con un vecino, de pronto nos metimos a unos terrenos y ahí en el sitio hallamos huevos, muchos y el niño, Benito, como se llamaba me dijo “llévate unos para tu casa, yo le voy a llevar a mi mamá y se va a poner bien contenta”.

Creyendo que hacía la obra del día, me guardé unos en las bolsas y contento porque llevaba huevos a mi casa caminé feliz y al entrar a mi casa anuncié a todo mundo que me había hallado unos huevos.

Recuerdo que mi papá me preguntó y le dije donde los había encontrado, más tarde en contarle que él en sacar el cinto y darme varios “cinturonazos” que hasta los huevos que estaban adentro de la bolsa se quebraron.

No entendía por qué me golpeaba, solo me daba mucho sentimiento, pero ya después, cuando las cosas se calmaron me contó una anécdota con la cuál entendí su actitud, y de hecho, fue la única vez que me golpeó en toda mi vida.

-Mira mijo -me dijo mientras me sentaba en sus piernas- cuando yo era niño, frente a mi casa vivía una señora que tenía un hijo y una vez la mujer le dijo al niño, ‘ves esa herradura que está arriba del carretón”, el niño contestó –sí, ‘pues ve por ella sin que te vean y tráemela’.

A partir del hecho, me comentó mi papá el niño se acostumbró a robar y ya nada lo detuvo hasta que se volvió prófugo de la justicia hasta que una vez a media noche, llegó con la mamá y le dijo: -por su culpa me volví ladrón, si usted no me dice que está mal lo que hacía yo no viviera robando, ni me anduviera escondiendo”.

Yo no sé si fue cierto, lo que sé, es que fue una enseñanza de valores, quizá muy simple, quizá fantasiosa, pero al fin y al cabo enseñanza que al correr de los días, meses y años aprendí el Séptimo Mandamiento iba a ser importante en la vida.

No sé si a las personas que hoy roban, unos por necesidad , otros para enriquecerse les hayan enseñado principios o valores para vivir de manera digna o se hayan contaminado durante el camino, lo que sí sé es que aunque mi enseñanza fue algo primitiva, resultó provechosa.

@JorgeEditor