El primer Papa Jesuita

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

logo-jesuitas

Ad Maiorem Dei Gloriam
«Nunca hemos entendido la unidad como uniformidad. Hay diferencias culturales muy importantes. La Compañía nace con la apertura a un mundo nuevo: Asia, África, América Latina… Siempre ha habido jesuitas científicos, intelectuales dedicados a la teología, misioneros… Nunca hemos tenido una sola tarea y, gracias al espíritu, eso no nos ha disgregado. Aprovechamos la riqueza de la diversidad para construir unidad». (Daniel Izuzquiza S.J.)

En la mañana del día de hoy miércoles 13 de marzo de 2013, supe que la Iglesia católica ya contaba con un nuevo Pontífice, soy honesto, cuando supe la noticia no me causó ni la más mínima emoción, ni asombro, ni gusto, ni coraje, nada. Pero por tarde, cuando llegué a mi trabajo vespertino, comentábamos que ya había nuevo Papa, una compañera del trabajo me dijo que era argentino, abrimos Internet y lo primero que vi es que era el primer Papa jesuita. Fue muy grande mi asombro, yo siempre he tenido una preferencia por la Compañía de Jesús, por la ideología de los jesuitas, por la mística de Ignacio de Loyola y el humanismo de sus universidades.

Mi atracción hacia los Jesuitas inició cuando estudiaba en el Curso Introductorio en el Seminario Diocesano de Saltillo, en dicho seminario estudié dos años, decidí dejar los estudios eclesiásticos por el deseo de estudiar la Licenciatura en Psicología. Dentro del Seminario pude conocer algunos libros de Jesuitas que tenían estudios de psicología como Anthony De Mello, John Powell, Teilhard de Chardin entre muchos otros. Eso me atrajo y mi idea sería estudiar psicología y posteriormente postular mi ingreso a la Compañía de Jesús.

En el transcurso de los cinco años de la carrera de Psicología en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Nuevo León no dejaba de pensar que al egresar me iría con los Jesuitas, conocí a varios Jesuitas que acudían a impartir cursos en el Centro Cultural Loyola, posteriormente hubo algunos que se quedaron a radicar en la ciudad, solicité acompañamiento con uno de ellos, era un acompañamiento confrontante, cuestionaba mi fe, mi deseo de ser Jesuita, mi proyecto de vida. Acudí a ejercicios espirituales en Puente Grande, Jalisco, allí el padre que dirigía los ejercicios espirituales me dijo que mejor pensara en otra opción.

Casi al egresar de la carrera acudí en semana santa a Totolimispa, Jalisco, a una misión de la Compañía, el Padre Jesuita que nos acompañó me dio otra visión de las cosas, me apoyó en mi deseo de ingresar a la Compañía, me hizo acordar de otro Padre Jesuita que conocí en Parras De la Fuente, Coahuila, que cuando le expuse mis dudas alcanzó a decirme: “hazle caso a tu corazón”.

Cuando egresé de la carrera de Psicología me regresé a mi ciudad natal, Monclova, Coahuila. Por esas fechas iba a acudir a la ciudad de Guadalajara para una serie de entrevistas con los de la Compañía de Jesús, ya estaba todo listo, salía de mi casa cuando recibí una llamada, era el padre Jesuita que se disculpaba porque no podía atenderme, lo habían cambiado de servicio. Ese fue mi último intento de ingresar a la Compañía de Jesús.

Mi atracción hacia la Compañía de Jesús fue por sus logros en la ciencia, el poder compaginar la ciencia con la religión, sus apostolados con los campesinos, con los obreros, en las cárceles, pero sobre todo su dedicación a los estudios.

Recuerdo también que me llamaba mucho la atención cuando la Iglesia Católica estuvo a punto de desaparecer en los días de la Reforma, cuando Martín Lutero en el siglo XVI propone sus 95 Tesis, surge Ignacio de Loyola con la Contra-Reforma y salva a la Iglesia. En ese años se da un parte aguas, la Iglesia se renueva, surgen los Jesuitas y lo que ya todos conocemos de su gran obra.

Ahora, muchos años después, llega el primer Papa Jesuita. ¿También tendrá la misma misión de Ignacio de Loyola? ¿Venir a salvar a la Iglesia de los lobos vestidos de corderos? Grandes cosas vendrán para la Iglesia Católica. Qué bueno que un Jesuita toma las riendas.