La verdad histórica, el Dasein, el trauma y el Estado mexicano

Escribe: Anel Hernández Sotelo

imagen de soymenos.wordpress.com

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Segunda oda a la estulticia

 

 

A casi seis meses de la desaparición forzada de los #43,

#NiPerdónNiOlvido #AyotzinapaSomosTodos

#26Marzo #AcciónGlobalporAyotzinapa

 

“Esta es la verdad histórica de los hechos, basada en las pruebas aportadas por la ciencia. No hay una sola evidencia de que haya intervenido el Ejército, ni una sola. Las mismas declaraciones iniciales de los que hoy dicen de que el Ejército fue, lo acusaban de omisión, las mismitas. No hay una sola, una sola evidencia de la participación del Ejército, ni siquiera había un grupo razonable de soldados en el lugar”.

Jesús Murillo Karam

Procuraduría General de la República, 27 de enero de 2015

 

¡¿“Verdad histórica, basada en las pruebas aportadas por la ciencia”?! Sí, frase célebre que me retumba en la cabeza desde aquella noche de enero, rematada por otra más corta pero no menos agraciada: “YaMeCansé”. Aunque Arely Gómez, actual Teleprocuradora General de la República, aseguró hoy que la investigación presentada por su predecesor en el cargo sobre la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Escuela Normal “Raúl Isidro Burgos” fue “profunda, seria y exhaustiva [porque] la realizaron varias personas de la Procuraduría General de la República con un alto nivel”,[1] la “verdad histórica” de Murillo Karam resulta ser una mentira institucionalizada que ha sido desvelada científica e humanísticamente por miembros de otras instancias nacionales e internacionales.

Baste leer el informe de Juan E. Méndez, relator de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sobre la tortura, las penas crueles y los tratos inhumanos o degradantes utilizados por policías y militares en México;[2] los comunicados publicados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF);[3] el análisis de cinco especialistas liderados por Jorge Antonio Montemayor Aldrete, investigador del Instituto de Física de la UNAM, y por Pablo Ugalde Vélez, investigador en ciencias de materiales en la UAM Azcapotzalco, sobre la imposibilidad de que 43 cuerpos pudieran ser incinerados en el basurero de Cocula[4] -lugar ahora famoso por las fosas clandestinas encontradas-[5]; y las investigaciones periodísticas de Anabel Hernández y Steve Fisher sobre la participación de las fuerzas municipales, federales y del ejército en los hechos del 26 y 27 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero,[6] para entender que la “verdad histórica” del Estado mexicano es un recurso retórico de autoencubrimiento, soportado en montajes televisivos, en “evidencias” manipuladas y en fabricación de culpables. Parafraseando a Patricia Dávila, la “verdad histórica” es “un simulacro de solución”.[7]

Pero centrémonos en uno de los síntomas de ese simulacro: la utilidad notabilísima del concepto “verdad histórica” –propio del positivismo decimonónico- en los procedimientos legales y judiciales de procuración de justicia en México. Como apunté, la “verdad histórica” del Estado mexicano no es más que una mentira institucionalizada, como toda nuestra historia oficial. Es poco probable que Murillo Karam -quien ha sido premiado recientemente con la titularidad de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU)- y la mayoría de los servidores públicos de este país, puedan comprender las disertaciones que haré a continuación, dado el grado de estulticia y de ignorancia que manifiestan continuamente. Pero, además, en el caso del ex procurador que apabulla discursivamente con nociones como verdad, historia y ciencia, resulta increíble pensar que sea capaz de discurrir lógicamente, sin parloteo político, sobre el significado del concepto “verdad histórica”, dado que él mismo es un simulacro de abogado. Aunque Murillo Karam se asuma como licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, no hay constancia de su cédula profesional en el Registro Nacional de Profesionistas de la SEP,[8] por lo que su caso se suma a una larga e histórica lista de funcionarios públicos que incurren en el delito de usurpación de títulos tipificado en el Código Penal Federal, que impunemente siguen succionando los haberes del erario público.[9]

Pues bien, la “verdad histórica” no existe. Así de simple y así de complejo. Pero, entonces, ¿para qué sirve un historiador si no es para relatar las “verdades” de cómo, porqué y cuándo ocurrieron los hechos del pasado? ¿O es que lo que los historiadores escriben son invenciones de lo que fue pero ya no es? Cierto es que, para desgracia de la comunidad global de historiadores, “hay de todo en la viña del Señor”. Sin embargo, para los historiadores críticos y contestatarios el dueño de la viña ha devenido en mujer -¿o siempre lo ha sido y el poder hegemónico la ha travestido?- y responde al nombre de Hermenéutica. La Señora de la viña, la Hermenéutica, es hermana carnal de la Ética Profesional. Así, los historiadores interpretamos los hechos del pasado en virtud de que no podemos verificarlos (del latín verificāre, presentar algo como verdadero). Y es que, ¿cómo verificar una coyuntura como la Revolución Francesa? Resulta imposible aprehender a la Revolución Francesa en un laboratorio para estudiarla como entidad en sí misma y conocer que ocurrió en esa Francia de finales del siglo XVIII. No hay laboratorios de análisis históricos, sino grupos de investigación, congresos, seminarios y publicaciones donde se discuten las diferentes interpretaciones de los hechos que se estudian. Y esta, denostados funcionarios públicos, es la “verdad histórica”.

¿Con cuántas interpretaciones sobre los sucesos ocurridos el 26 y 27 de septiembre de 2014 trabajó la Procuraduría General de la República para llegar a la “verdad histórica”? Aunque hemos reseñado antes la existencia de, al menos, cuatro interpretaciones sobre los hechos, el Estado mexicano decidió elaborar –nótese el vínculo del término con la palabra laboratorio- una historia –story not history– que rotuló con el concepto verdad para que los mexicanos estuviésemos orgullosos de su eficacia investigadora, sin considerar las verdades disidentes sobre el caso Ayotzinapa. Porque cuando la verdad es institucionalizada, cuando es creada en un laboratorio con la pretensión de que sea creída por una nación entera, la opción, la alternativa a tal engendro, es la disidencia.

El corrupto y asesino ex procurador, al enfatizar que sus dichos conforman la “verdad histórica” -mismos que la teleprocuradora legitima ahora, habida cuenta del alto nivel de quienes investigaron el caso pero ¿alto nivel? ¿en qué o de qué?- no hace más que evidenciar el pensamiento ultraconservador de los miembros del Estado mexicano; los vicios fundantes, convertidos en virtud, del totalitarismo priísta al que, luego de considerar la historia PNR-PRM-PRI iniciada en 1929, bien podríamos llamar totalitarismo revolucionario; y la falta del hábito de la lectura o, para ser benevolentes, del hábito tan promovido de leer al menos 20 minutos al día porque “leer te hace grande”.

Pilar Gilardi ha enfatizado la importancia de las concepciones heiddegerianas del tiempo y de la historicidad del Dasein (el ser-ahí, cuyo modo de ser es la existencia[10]) para los estudiosos de la historia, expuestas por el filósofo alemán -asociado al régimen nazi- en Ser y tiempo (1927). La filósofa de la historia explica que “pasado, presente y futuro no expresan distintos momentos en una línea del tiempo […] porque lo que está en cuestión es la comprensión lineal del tiempo. A esta concepción de la temporalidad corresponde la ingenua interpretación del pasado como aquello sucedido y concluido, el presente como el ahora y el futuro como aquello que vendrá. Desde la perspectiva heideggeriana, pasado, presente y futuro se copertenecen a tal grado que no se dejan comprender en una línea de sucesión. Para esta concepción de la temporalidad, el futuro (Zukunft) es comprendido en términos de posibilidad anticipante, el pasado (Gewesenheit) como haber sido y el presente (Gegenwart) como presentación”.[11] En suma, en el Dasein convergen simultáneamente las tres temporalidades que tradicionalmente se han definido como sucesivas y sucesorias.

Como haber sido y no como lo que ya no es, el pasado entonces se experimenta “de manera propia”. El pasado –apunta Jesús Adrián Escudero- como “historia acontecida”, como “lo que todavía permanece vivo y activo para nuestro presente […] tiene la capacidad de influir sobre nuestro destino”[12] pues es simultáneamente la presentación de un haber sido con posibilidad anticipante.  Y, entonces, ¿dónde colocar la categoría de verdad? La verdad, escribe Giraldi, “pertenece a la cosa misma y la constituye, no es una propiedad que se pueda tener una veces sí y otras no. Tampoco una acción que el sujeto ejerce sobre las cosas”.[13] La verdad es alethêia, término con el que los griegos definían aquello que no está oculto, lo que es evidente. Así, la verdad “no resulta de comparar el interior [el pensamiento] con el exterior [la realidad] a través de artilugios mentales […], no es el resultado de la relación sujeto-objeto, sino que refiere al mostrarse de las cosas desde ellas mismas”,[14] de donde se sigue que la verdad es “la forma de estar en el mundo originaria del Dasein”[15] a la que sólo se accede mediante un proceso primariamente práctico de comprensión e interpretación de lo evidente, de eso que no está oculto.

Es evidente, es decir, es verdadero que la versión del Estado oculta información sobre la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa: se ha impedido el acceso a las instalaciones del 27º Batallón de Infantería ubicado en Iguala; las compañías de servicio telefónico móvil se han negado a rastrear satelitalmente las locaciones de los celulares que portaban los muchachos; bajo tortura, casi una centena de personas han declarado haber participado en el secuestro de los estudiantes y en su supuesta incineración; y, a pesar del montaje televisivo de la detención de Abarca y Pineda, los mexicanos sabemos que Ayotzinapa no es un caso aislado que se soluciona con la detención (pactada) de estos dos narcopolíticos asesinos. Los compañeros de la Unión por la Organización Estudiantil (UPOE) han dejado claro que el caso es un eslabón más de la larga e histórica cadena de agravios y crímenes de lesa humanidad perpetrado por los tres niveles de gobierno. Los representantes de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial sistemáticamente se han legitimado mediante el terrorismo de Estado porque

“ante la ilegitimidad del Estado mexicano se ha instrumentado un modelo jurídico que amplía los márgenes de la violencia institucional con el objetivo de reprimir ‘legalmente’ la protesta y al mismo tiempo opera la violencia contrainsurgente al fomentar grupos paramilitares, escuadrones de la muerte a los que se les intenta maquillar como obra del crimen organizado o hecho aislado fuera del ‘control’ gubernamental, el enemigo interno con el que se escenifica la confrontación entre crimen organizado y Estado; teatro que por su propio peso cae cuando se comprueba que tan sólo en el caso Ayotzinapa –uno de los miles de casos- al momento de la masacre y detención-desaparición de los 43 estudiantes no sólo actuaron las policías municipales de Iguala y Cocula, por si esto fuera poco este actuar se da en presencia, complicidad y anuencia del ejército federal”.[16]

Siendo así, cabe argumentar que los miembros del Estado mexicano están contagiados por eso que Paul Ricœur llama enfermedad histórica. Los síntomas de este padecimiento nacional -promovido mediante la instrucción dogmática disfrazada de educación pública, laica y obligatoria- se manifiestan en el entusiasmo por la historia monumental “que nivela la grandeza hasta la insignificancia”.[17] El nonagenario Joaquín Gamboa Pascoe, secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) desde 2005 a pesar de sus probadas prácticas de contrabando[18], al develar su propia estatua de bronce y pronunciarse contra las protestas sociales que inundan las calles del país refleja la mentalidad arcaica de una clase política que pretende trascender históricamente mediante mitos, ritos y objetos de veneración. Y es que en cualquier régimen totalitario –habría que preguntarnos si, en la práctica, existen hoy otras formas de gobierno- la historia monumental resulta tan útil como el exceso que manifiesta. Su utilidad consiste

“en el abuso de las analogías; por ellas, ‘flancos enteros del pasado se olvidan, se desprecian, y transcurren como una corriente grisácea y uniforme de la que sólo algunos hechos aislados, embellecidos, emergen cual islotes solitarios’ [Nietzche, Segunda consideración intempestiva, 1872]. Es entonces cuando daña al pasado. Pero daña también al presente: la admiración sin límites de los grandes y de los poderosos del pasado se convierte en el disfraz bajo el cual se oculta el odio de los grandes y de los poderosos del presente”.[19]

Otro de los síntomas de la enfermedad histórica es la concepción de que el quehacer del historiador consiste en el rescate de la memoria tradicional. La historia tradicionalista –apunta Ricœur- es tan ambigua como la historia monumental porque “es útil para la vida conservar y venerar costumbres y tradiciones; pero, una vez más, el mismo pasado se resiente, pues todas las cosas pasadas terminan por ser cubiertas por un velo uniforme de venerabilidad, y ‘lo que es nuevo y está naciendo es rechazado y atacado’. Esta historia sólo sabe conservar, no engendrar”.[20] En México, el sistema político completo –incluyendo partidos de todos colores, viejos y “nuevos”- se sustenta en la veneración de un panteón nacional instrumentado desde la Secretaría de Educación Pública. Los personajes que componen el santoral mexicano funcionan discursivamente para persuadir, convencer o reprimir en su nombre. Piénsese en la figura de Lázaro Cárdenas: a finales de 2013, esta entidad mitológica sirvió al mismo tiempo como la bandera de la “izquierda” en la defensa de PÉMEX y como bandera de la “derecha” para sostener que la reforma energética respetaba “palabra por palabra” las disposiciones de san Tata Cárdenas.

En La tradición oculta, una serie de ensayos escritos entre 1930 y 1940 y compilados décadas después, Hannah Arendt escribió: “Es una vergüenza que hiciera falta una guerra mundial para acabar con Hitler, sobre todo porque también es cómico. Los historiadores de nuestro tiempo siempre han intentado esconder, borrar este elemento de insensatez sangrienta (cosa bastante comprensible) y dar a los sucesos una cierta grandeza o dignidad que no tenían, pero que los hacía humanamente más llevaderos”.[21] Sí, resulta vergonzoso y, por eso mismo, cómico que se asesinaran a tantos en tantos sitios para acabar con un hombre. Y los historiadores fueron cómplices de esta abyección al promover como verdades nacionales –de ambos bandos-  basadas en la historia monumental y la historia tradicionalista, tal como sucede hoy en este Valle de Impunidad llamado México.

Porque si el grueso de los historiadores mexicanos cobijados en las instituciones públicas (lo que los convierte también en servidores públicos, ya que su salario se obtiene de la hacienda pública) se hubiesen sumado a la protesta social como un colectivo bien definido, probablemente el Estado hubiera procedido con más cautela al señalar la formulación de una simulación como “verdad histórica”. Pero, dado que estos historiadores son cómplices del sistema, no cabe glosa, aclaración ni protesta ante la prostitución teórica de la profesión. Claro está, además, que estos pseudoacadémicos que ejercen como historiadores están plácidamente investigando y discurriendo sobre “el pasado” que antecedió “al presente” pues han sido bien amaestrados en la comprensión del tiempo como una línea continua, al estilo del totalitarismo revolucionario. Y es que esta concepción añeja, caduca, conservadora y cómplice es la conditio sine qua non un historiador mexicano puede obtener una plaza académica vitalicia. La peste de la enfermedad histórica asola a los historiadores.

El único argumento con el que el Estado pudiera remendar su discurso sobre el concepto “verdad histórica” proviene del psicoanálisis. Aunque es altamente dudoso que Peña Nieto, Osorio Chong, Murillo Karam, Videgaray, la teleprocuradora Gómez y el resto de la clase política mexicana sean capaces de discurrir sobre el tema, sería oportuno que consideraran como necesidad urgente –más urgente que sus onerosos bonos- el asistir a terapia porque, de acuerdo con Manuel Canga,

“Freud utilizaba el concepto de verdad histórica […] para referirse a la existencia de un acontecimiento traumático, un “suceso”, dice literalmente, que tiende a ser reemplazado por un deseo antitético, por un deseo o una tendencia de signo opuesto, de igual forma que sucede con algunas leyendas nacionales, cuyo objetivo es camuflar las miserias inconfesables de las grandes familias, de los pueblos, las naciones y de todos sus líderes […] Lo ‘histórico’ introduce así una determinación temporal y localiza algo que concierne a la experiencia viva de un sujeto, la experiencia de un contacto con lo real que tiende a esconderse en las profundidades cavernosas del inconsciente”[22]

¿Será entonces que Ayotzinapa ha devenido en “acontecimiento traumático” para el Estado mexicano? Seguro que sí porque, a seis meses de la desaparición de los 43 normalistas,  Ayotzi vive y la lucha sigue.

 

 

 

 

[1] “La investigación de Murillo Karam sobre Ayotzinapa fue ‘seria y exhaustiva’, dice Arely Gómez” en Animal Político, 9 de marzo de 2015, disponible en http://www.animalpolitico.com/2015/03/la-investigacion-de-murillo-karam-sobre-ayotzinapa-fue-exhaustiva-y-seria-dice-arely-gomez/; última consulta: 9 de marzo de 2015.

[2] “La ONU alerta que ‘casi todas’ las corporaciones de seguridad torturan en México” en Emeequis, 9 de marzo de 2015, disponible en http://www.m-x.com.mx/2015-03-09/la-onu-alerta-que-casi-todas-las-corporaciones-de-seguridad-torturan-en-mexico/; última consulta: 8 de marzo de 2015. La nota contiene un enlace para acceder al informe íntegro del relator Juan E. Méndez.

[3] Comunicado EAAF del 11 de noviembre de 2014, disponible en https://es.scribd.com/doc/246294308/Comunicado-EAAF-11-Nov-2014; última consulta: 9 de marzo de 2015. Comunicado EAAF del 7 de diciembre de 2014, disponible en http://www.cencos.org/comunicacion/comunicado-equipo-argentino-de-antropologia-forense-explica-identificacion-de-alexander-mora-venanci; última consulta: 9 de marzo de 2015. Comunicado EAAF del 7 de febrero de 2015, disponible en https://es.scribd.com/doc/255056847/Comunicado-EAAF-pdf; última consulta: 9 de marzo de 2015. Recomiendo el excelente resumen sobre las inconsistencias de la investigación de la PGR sobre el caso Ayotzinapa realizado por “Ar1zz” del portal Ellos y nosotros. Disculpe las molestias, esto es una revolución, disponible en http://www.ellosynosotros.com/mexico/argentinos-tiran-la-verdad-historica-mientras-la-onu-confirma-desaparicion-forzada-en-mexico-es-sistematica/; última consulta: 9 de marzo de 2015.

[4] ROSAGEL, Shaila, “Científicos de la UNAM: ‘No los quemaron en el basurero, el gobierno está en problemas” en Sinembargo, 11 de diciembre de 2014, disponible en http://www.sinembargo.mx/11-12-2014/1190680; última consulta: 9 de marzo de 2015.

[5] TURATI, Marcela, “Fosas de Cocula: el fallido show de la PGR” en Proceso, 29 de octubre de 2014, disponible en http://www.proceso.com.mx/?p=386097; última consulta: 9 de marzo de 2015.

[6] HERNÁNDEZ, Anabel y Steve FISCHER, “La historia no oficial” en Proceso. Edición espacial No. 48: Ayotzinapa. Una historia de corrupción, barbarie e impunidad, año 38, enero 2015, pp. 62-66.

[7] DÁVILA, Patricia, “Un simulacro de solución” en Proceso. Edición espacial No. 48: Ayotzinapa. Una historia de corrupción, barbarie e impunidad, año 38, enero 2015, pp. 74-76.

[8] La plataforma virtual del Registro Nacional de Profesionistas ha sido consultada el 9 de marzo de 2015. Invito a los lectores a navegar por el recurso para conocer los datos profesionales de alcaldes, presidentes municipales, gobernadores, diputados, senadores y otros servidores públicos, incluyendo a Enrique Peña Nieto en http://www.cedulaprofesional.sep.gob.mx/cedula/indexAvanzada.action.

[9] Sólo un ejemplo para refrescar la memoria. En 2005 el actual titular de la Secretaría de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, que entonces reconoció que “se presentaba como licenciado en derecho sin estar titulado. En ese carácter, aún sin contar con el documento con el que se acredite esa profesión, firmó decretos y otros documentos oficiales como secretario general de Gobierno del estado de Hidalgo” en VELEDÍAZ, Juan, “‘Fui abogado sin serlo’: Osorio Chong” en El Universal, 25 de febrero de 2005, disponible en http://www.eluniversal.com.mx/estados/56490.html; última consulta: 9 de marzo de 2015. A estos casos se suman otros más que bien podrían ser el tema de un ensayo aparte.

[10] Sobre la complejidad del concepto Dasein, consúltese BERCIANO, Modesto, “¿Qué es realmente el ‘Dasein’ en la filosofía de Heidegger?” en Thémata. Revista de Filosofía, No. 10, 1992, pp. 435-450.

[11] GILARDI, Pilar, “El problema de la verdad histórica: una lectura desde la fenomenología hermenéutica” en Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, No. 46, julio-diciembre 2013, p. 135.

[12] ESCUDERO, Jesús Adrían, El lenguaje de Heidegger. Diccionario filosófico 1912-1927, Barcelona: Herder, 2009, pp. 102-103, citado en GILARDI, “El problema de…”, p. 136.

[13] GILARDI, “El problema de…”, p. 127

[14] GILARDI, “El problema de…”, p. 129.

[15] GILARDI, “El problema de…”, p. 132

[16] “Ni hecho aislado, ni crimen organizado, es terrorismo de Estado” en Vuelos & Revueltas, Año 2, Núm. 3, noviembre 2014, p. 12. Recomiendo ampliamente la lectura íntegra del número, disponible en https://www.facebook.com/upoeo/photos/a.814822195229685.1073741837.784126738299231/874265255952045/?type=3&theater; última consulta: 10 de marzo de 2015.

[17] RICŒUR, Paul, La memoria, la historia, el olvido, México: FCE, 2010, p. 380.

[18] “Estatua de Gamboa Pascoe, muestra de que el viejo PRI regresó con esplendor: Francisco Cruz” en Noticias MVS, 25 de febrero de 2015, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=6MC4YjnDDO8; última consulta: 10 de marzo de 2015.

[19] RICŒUR, La memoria…, p. 380.

[20] RICŒUR, La memoria…, p. 381.

[21] ARENDT, Hannah, La tradición oculta, Barcelona: Paidós, 2004, p. 16.

[22] CANGA, Manuel, “Freud y el problema de la verdad histórica” en Trama y fondo. Revista de cultura, Núm. 20, 2006, pp. 35 y 40.

Te necesito

 Escribe: Adolfo Huerta Alemán 

fotografía de Miguel Ángel Reyna Flores

fotografía de Miguel Ángel Reyna Flores

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“Te  quiero  porque  tus  manos

trabajan  por  la  justicia. . .

te  quiero  porque  tu  boca

sabe  gritar   rebeldía”.

<<Del  gran  Mario  Benedetti: poeta  uruguayo  1920 – 2009>>

 

Las  y  los  casi  cuarentones  no  vivimos  aquel 1968,  además  mucha  gente  ni  siquiera  se  dio  cuenta de  esos  sucesos  que  marcaron  aquella  generación,  que  enlutaron  al  D.F.  y sus  alrededores a los  que  pudieron  estar  informados  de  aquel   atardecer  del  2 de octubre  en  la   plaza  de  las  tres  culturas  de  Tlatelolco.

Hoy,  la  lista  no  es  cuantificable,  no  se  sabe  a  ciencia  cierta.  La  mentira  y  la  simulación  reina en  nuestras  instituciones  y  no  se  diga  en  los  medios  de comunicación.

¿Cómo  llamar  a nuestro  gobierno? ¿Narcogobierno? ¿Estado Fallido? Lo  que  sí  se  vive  a  diario  hoy  en  día es  el  engaño,  la  simulación. Varias  versiones  de las  mentiras  hasta  que  se  convierta  en  una  verdad  del  canal  de  las  estrellas.

Aparecen   más  jóvenes  sin  rostro  tirados  como  si  la  vida  aquí  en  México  no  tuviera  valor  alguno,  el  mensaje  es  claro: terror,  no  se  junten,  no  marchen,  no  reclamen, no hagas nada que despierte conciencias.

No  sabemos  ya  la  cantidad  exacta  de  las  desapariciones  forzadas,  de feminicidios,  de  masacres,  de   víctimas  de  la  trata  de  blancas.  La  lista  es  larga,  sólo  por  mencionar  algunas. Estos  crímenes  son  los   más  dolorosos  y  los  más  horrendos,  pero  está  la  otra  manera  de  matar  poco  a  poco,   despacio,  apenas  sin darnos  cuenta  de  una  muerte  lenta  y   anestesiada, como  lo son las  megadeudas  estatales,  las  pensiones,  la   seguridad  social paupérrima,  más  impuestos  a  las  y  a  los  que  si  trabajan,  retenes  en contra  de la  ciudadanía,  cada  semana  todo  sube  de  precio  poco  a  poco,  los  asaltos  a  casa habitación,  el  robo  de  autos,  leyes  que  restringen   la  libre  expresión,  la  enajenación  de la  gente  ante  las  televisoras  y  sus  lacayos  regionales,  la  no  trasparencia  en  los  manejos  de  los  recursos  públicos  y  la  corrupción  la  madre  de  todos  éstos  males  que  son  el  pan  de  cada  día,  desde  el  momento  en  que  disfrazamos  nuestras  faltas  como  ciudadanos “dame chanza  y  te  doy  para  el  refresco”.

Por  allí  he  escuchado  en  estos  últimos  días ¡No  queremos  otro  68!” empero,  hoy  tenemos  un “43” por citar  una  gota  que  derramó  el  vaso  del  hartazgo  y  puso  de  manifiesto  las  cloacas  de la  podredumbre  que  se  vive  en  México.  Es  como  si  viviéramos   lo  que  vivió  toda  Latinoamérica  en  las  décadas  de  los  años  60’s  y  70’s.

Siempre  me  imaginé   que  voy   en  una  marcha  con  los  estudiantes  del 68.  De  dos  décadas  actuales  para  atrás,  ese   sueño  se  ha  hecho  realidad,  hemos  estado  tratando  de  concientizar  a  nuestra   gente  desde la  década  de  los 90’s.    Y  cuando  todo  parecía  perdido,  nos  llegó  un   grito  desde  el  sur  del  país,  Chiapas.  Esto  nos  llevó  a asumir  nuestra  responsabilidad  histórica  y  buscar   la  solución  a  nuestros  problemas  regionales,  sin  descuidar  aquella  realidad  que  a   todas  y  a  todos  nos  alcanza  en  algún  momento  de  nuestra  existencia,  y  que  nos  llama  a  tomar  una  decisión  ética.

En  estos  momentos  ser  parte  de  una  marcha,  de  un  colectivo  o  de  un  grupo  de  personas  que  se  junten  para  la  platicar  la  realidad  que  vivimos es  muy  importante,  pues  de  esas  marchas  y  tertulias  donde  tratamos  de  arreglar  nuestro  mundo,  es  donde   surgen   las  ideas   y  las  acciones   para  tomar  una  actitud  ética  para   transformar  nuestro  entorno.  No  te  desanimes  si  son  dos o tres  personas;  conozco  un  amigo  de hace más  de dos mil años,  que  ha  hecho  un  gran  desmadre  por  liberarnos,  lo  hizo  con  doce  “compas”, nada  más, y  esa  liberación  todavía  está  por  verse.

En  estos  momentos,  salir  a  las  calles  es  gritar   que  tenemos  que  volver  a ser  seres humanos,  volver  a  sensibilizarnos,  pues  ante  tanta  enajenación  y  manipulación  hemos  olvidado  ser  nosotros  mismos.

Cuando  vamos  a  la  plaza  pública  con  el  otro,  nos  complementamos,  nos  damos  cuenta  que  no  estamos  solos  en  esta  lucha,   que  estamos  llamadas  y  llamados  a  resistir,   que  está   prohibido  olvidar.  eEs  darnos  fuerzas  unos  a  otros,  ese  saludo  efusivo   con  la  palmada  en  la  espalda  es  de  ánimos  y  de  consuelo  para  renovar   nuestras   fuerzas    y  seguir  en  pie  de  lucha.

¡No  tengas  miedo!  Desde  tu  persona  puedes  contagiar  a  tu  entorno,  a  las  y  a  los  que  están  a  tu  alrededor.

Puedes  poner  un  signo  en  tu  casa,  que  no  estás  de  acuerdo   con lo  que  pasa  en  México.

Seguir   compartiendo  información   en   tus  redes  sociales,  en  la  sobremesa  de  los  domingos,  en  tus  reuniones  familiares  y  con  amigos.

Apaga  la  televisión,  o  cuando  menos   ve  programas  o  canales  que  realmente  te  ayuden  a  trascender,   no  dejes  de  darle  una  rato  a la  lectura.

Busca   añadirte  algún  colectivo  que  trabaje  por  tu  colonia,  por  la  escuela  de  tus  hijos,  por  personas  vulnerables,  en  tu  iglesia  local,   elige   hacer  algo  ¡No   puedes  quedarte   con  los  brazos  cruzados!  No  hagas  de  tu  existencia  una  vida  inútil  y  manipulable  para  aquellos  que  les  conviene  que  sigas   enajenando  viendo  tu  televisor.

Organicemos  asambleas  de  barrio  en tu  colonia, con  tus  vecinos,  para  reforzar  nuestra   capacidad  de  escucha  y  de  comunicación,  para  formar  eslabones  ciudadanos,  superemos  nuestros  egos  y  partidismos  ideológicos,  políticos  y  religiosos.

¡A partir  de  hoy  desconozco!   Este  Estado Fallido  en  sus  3  niveles: municipal, estatal  y  federal,  que  ha  pasado  a ser  un  Narcogobierno asesino:  de  estudiantes  y  jóvenes,  de  comunidades  indígenas,  de  desaparecer  y  perseguir  a  radios comunitarias,  de  aniquilar  a  líderes  sociales  y  comunitarios, de  asesinar  poco  a  poco  a  la  familia  mexicana  con  sus  megadeudas estatales:  más  impuestos  en  que  cada  reforma  fiscal  y  laboral  dejan  desprotegida  a  la  clase  trabajadora.  De  seguir  engordando  a  sus  partidos  políticos  y  a la clase  política  engendrada  por  éstos  mismos.

Si  gritamos  en  las  redes sociales, en las marchas “¡No  más  68’s!”  entonces  actuemos,  hoy   más  que  nunca,  tenemos  la  gran  oportunidad  de  cambiar  nuestra  Historia.

“Si  te  quiero  es  porque  sos

mi  amor  mi  cómplice  y  todo

y  en  la  calle  codo  a  codo

somos  mucho  más  que  dos”.

<<Del  gran  Mario  Benedetti>>            

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Resurrección

 Escribe: Adolfo Huerta Alemán

Fotografía de Miguel Ángel Reyna Flores

Fotografía de Miguel Ángel Reyna Flores

 

En las  últimas  décadas   se  le   veía  deambular  sola  y  sin  sentido  por  el  mundo.

 

Un  día  cansada  se  sentó  a  contemplar   al  mundo  y  al  Hombre  que  lo  habita.

 

Era  una  testigo  muda   del  cómo  el  Hombre  acababa  con  su   propia  existencia.

Coincidió  que  la  Esperanza  pasaba  por  allí,  al  verla  le  increpó ¿Y  tú,  Indignación,  qué  haces  allí  sin  hacer  nada?

¿Qué  hago? El  Hombre  me  ha  olvidado,  me  ha  sepultado.

Eso  no  es  verdad,  eres  la  única  que  puede  recuperar  al  Ser Humano  de  su  propia  extinción,  además  no  te   hagas  como  ellas  y  ellos,  tú  eres  tú,  eres  la  Indignación,  simplemente  sé  tú  misma,  no  pierdas   tu  esencia ¡Sé  la  Indignación  que  necesita  el  Hombre  de  hoy!

Tienes  razón. . .

Tienes  mucho  qué  hacer,  comenzando  por  visitar  a  México,  las  mexicanas  y  los  mexicanos  te  necesitan.

Desde  ese  instante  la  Indignación   dejó  de  estar  sola,  ahora  es  una  fiel  luchadora   de  México.

La  Indignación   junto  con  todas  las  y  los  mexicanos,  pintan  la  resignación  con  acciones,  a  la  apatía  la  mandaron  a  la  chingada,  organizándose  en las   colonias  y  en  los  pueblos.

Ahora  la  Indignación   tiene  muchos  colores  y  llena  de  fiestas  las  calles  con  cientos  de  manifestaciones,  ahora  la  Indignación   tiene  el  rostro  de  muchas  y  de  muchos:  de  lesbianas,  de  ateos  y  creyentes  unidos,  de  homosexuales  y  heterosexuales  sin  condenarse,  de  bajitos  y  altos,  de  flacas  y   gorditas,   de  conservadores   y  libres pensadores,  de  morenitos  y   blancos,  de  urbanitas  y  campesinos,  indígenas  y  citadinos,  de  pobres  y  ricos,  estudiantes  y  analfabetos  nadie  se  descalifica,  van  unidos  en  la  lucha,  por  el  mismo  fin,  con  la  Indignación  con  el  rostro  el  alto,  van  a  recuperarse  a  sí  mismos,  a   volver  hacer  seres humanos.

“Resurrección  en  Cristo,  es  decir  y  actuar  sobre  los  hijos de puta  de  éste  mundo,  no  tienen  la  última  palabra”.

<<Una  pensadora  y  religiosa  europea  radicada  en  Centroamérica>>  

 

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El mito de los mesías

Escribe: Adolfo Huerta Alemán

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“Las  masas  humanas   más   peligrosas  son  aquellas  en  cuyas  venas  ha  sido  inyectado  el  veneno  del  miedo. . . El  miedo  al  cambio”.

<<Octavio  Paz>>

 

Ya  hemos  tenido  suficientes  acontecimientos  para  sensibilizarnos  y  darnos  cuenta  que   algo  anda  mal,  muy  mal  en  nuestro  entorno  histórico.

Ante  la  situación  que  vive  nuestro  país,  nos   sobran  los  signos  que  nos  interpelan  a  tomar   una  <<decisión  ética>>.

Contradicciones  de  nuestra  realidad  social  nos  sobran,  capacidad  de análisis  la  hay,  el  darnos  cuenta  de hechos  que  antes  eran  aislados  y no  llegaban  a  nuestro  conocimiento,  ya  no  los  hay  con las  redes  sociales  y   el  internet,  todo   esto  nos  lleva  a   tomar  una  actitud  sustentada  en  nuestra  decisión  ética,  frente a  la  realidad  que  nos  encuentra   día  con  día,  sea  ésta  para  crecer  o para  llevarnos  al  carajo.

Las   diferentes  voces  que  se  han  levantado  a  lo  largo  y  ancho   de  nuestro  país es  una  llamada  de auxilio  y  de atención  para  dejar  nuestra  indiferencia  y  pasividad,  para  dejar  de   vivir   como  si  no  me  afectara  a  nosotros.

Estamos  ante  una  oportunidad  de  comenzar  reales  <<procesos  de  transformación>>,  con  la  construcción  de  <<liderazgos  colectivos>>,  éstos   últimos  se  hacen  notar,  cuando  las  y los  que  se  hacen  escuchar,  no  son  de   alguna   élite  política   o  religiosa,  sino   son  personas  de  a  pie.

Como  los  normalistas   y   los  padres  de  sus  hijos  desaparecidos,  ellas   y  ellos   forman  los  liderazgos  colectivos que  hoy  necesita  nuestro  México,  por  citar  un  gran  ejemplo  actual,  pero  hay  muchas  y  muchos  que  están  trabajando  por  transformar  nuestra  realidad.

Comencemos  por  nuestra  familia  y  círculo  de  amigos,  salgamos  al  encuentro  con  el  vecino,  para  comenzar  a   formar  liderazgos  colectivos,  no  hay   otra  opción,  lo  hacemos  o   esto  no  tendrá   un  buen  sabor  de  boca.

Fortaleciéndonos   los  unos  con  los  otros,  provocaremos   caminos  nuevos  que  nos  lleven  a  una  verdadera  transformación  de  nuestra  realidad.

Pero, hay  que  perseverar  para   resistir.  No  nos  dejemos  llevar  por  el  derrotismo  y  querer  ver   resultados  inmediatos  y  pasajeros.   Hoy  más  que  nunca  estamos  llamadas  y  llamados  a  recuperar  nuestra  voluntad  para  actuar,   ser  más   creativos  y  perseverar.   Siendo  creativos   encontraremos  el  camino  para  poner  un  alto  a   todo  lo  que estamos  viviendo,  estamos  llamados  a  transformar  nuestra  realidad,  si no  lo  hacemos  cada  una – uno  de   nosotros,  nadie  lo  hará  por  nosotros.

“Si  quieres  cambiar  al  mundo,  cámbiate  a  ti  mismo”.

<<Mahatma  Gandhi>>

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Conclusiones de una marcha fallida

Escribe Paco Robledo

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Hacer énfasis en el bien común que ahora nos concentra, es el tema sangriento de los cuarenta y tantos alumnos de la escuela rural Ayotzinapa desaparecidos el pasado 26 de septiembre de este año. Ellos, de hace años  llevaban una rivalidad a muerte con el narco, auspiciado por el prd. Por eso todos callaban, la gente comenzó alzar la voz cuando la guerra del narco disminuyó sus muertos y apareció en tv la captura de algunos líderes importantes de los cárteles. México y parte del mundo, además de apoyar a los estudiantes secuestrados, grita nuestra opresión de años atrás, cuando el narco nos callaba a balazos. Toda esa impunidad que se nos atoraba como hueso en el cogote venimos a manifestarla dos, tres años después, cuando ya sentimos un terreno más firme, eso pasó con el alzamiento de cada una de las voces que habita este país empapado de sangre. Olvidemos por un momento a todas las demás víctimas del narco, que en total, deben sumar unas 200,000 mil y concentrémonos en la causa que hoy nos une: Ayotzinapa.

La marcha inició enfrente de la Normal Superior. Eran las cinco de la tarde y el frío tenía apagados a los pocos asistentes. Un miembro del partido comunista de Saltillo leyó un par de discursos que salían de una bocina trepada en un carro, nada nuevo nos decía aquel hombre que todavía se lamenta. Alguien empezó a mandar a todos al frente, a obstruir la calle y comenzar la marcha. Para entonces, ya se sentía rivalidad entre los que se dicen comunistas, los que se dicen punk y los que se dicen estudiantes. Esas rivalidades son las que no dejan que Saltillo ofrezca algo sustancial al país, donde ahora el grito es de miles. No me queda más que asegurar que aquí se genera la teoría psicológica del cangrejo mexicano, aquella donde los cangrejos que intentan salir de la tina son estirados por los cangrejos que están abajo, mandándolos debajo de todos, y sucesivamente serán estirados si intentan salir.

En la marcha que dimos, los gritos parecían expulsados por una banda de zombies famélicos (de eso me di cuenta después de ver un video). En el camino se unieron personas al contingente. La marcha finalizó en la plaza Tlaxcala, donde el micrófono dejó soltar nuevos lamentos, señalizaciones de presuntos culpables: Peña Nieto, los policías, José Luis Abarca y su narcoesposa, etc. Lo mismo que las veces anteriores, ¿y qué pasó después?: Nada. Cada quien se fue a casa, al trabajo, al bar. Fueron pocos los que se juntaron a darle seguimiento al tema.

Supongamos que todos, antes de ir a la marcha, dejamos los paliacates de morena en el cajón, las banderas comunistas entre el tilichero, los estoperoles, la burla y la apatía en la casa, junto a todas las demás etiquetas que con gusto se portan, asimilando la individualidad y el instinto de libertad que sus culturas ofrecen. Eso déjenlo en otra parte, donde no estorbe. Esas barreras son la frontera que interrumpe la comunicación. Sin ese narciso lleno de arquetipos, ya habríamos formado una revolución centrada, fundamentada y propositiva. Aprovechemos que nos une la búsqueda de justicia que tanto callamos en el transcurso de la guerra contra el narco. En Saltillo habemos muchos dispuestos a dialogar el problema, urge una síntesis del caso Ayotzinapa, como el de muchos otros crímenes sin resolver en todo México. Se dice que en Allende, Coahuila fueron más los desaparecidos, 300 por lo menos, y la mayoría ignora está situación.

Es alarmante que dejemos ese caso impune, como si sólo las catástrofes lejanas nos importaran e ignoramos el caso Allende como algo que carece de importancia histórico-heróico-geográfico, una matanza en la provincia.  Insisto en que aprovechemos la unión y ayudemos a que los jóvenes se radicalicen. Olvidemos un poco los cientos de miles de muertos del país y ahora que tenemos la causa común de Ayotzinapa, no empecemos a disparar por todas partes, desorganizando con las paranoias de cortinas de humo y otros negativismos que no ayudan. Fundamentémonos con la causa. Ya basta  de pasar ante los rivales y el pueblo como unas víctimas rabiosas, el mismo discurso ante el micrófono ya empalaga.  El mundo sabe que el estado es una mafia de matones, siempre lo ha sido y se han encargado de abusar de mi clase social, la que los mantiene. Su desprecio hacia nosotros debe ser algún rencor cuando saben que sin nosotros ellos son nadie, por eso no nos exterminan. Yo que sigo sobreviviendo digo, son nadie con poder.

Demos el siguiente paso. Si por un momento dieran por hecho que no van entregar a los estudiantes, que no saben dónde están y todos sabemos que están muertos ¿qué haríamos? o mejor ¿qué vamos hacer? ¿Seguir marchando como una manera común de distraer el día? ¿Quedarnos afónicos, gritando en cada marcha más números por los desaparecidos, hasta que nuestros camaradas griten el nuestro? ¿Acalambrarnos los brazos alzando pancartas? De eso basta, fuera temor y vergüenza, vamos a comunicarnos, a conocernos, a saber de nuestras propuestas. Vamos a desligarnos de la monotonía de las marchas zombie, fuera las ideas políticas personales, estamos formando una revolución con base en la unión, y esa no se da con las diferencias ideológicas. Que a los radicales no les gustan los intelectuales, de acuerdo, platiquemos.

Ya no quiero saber nada de los mismos gritos, mejor vamos a formar ideas, estoy disponible para los que quieran compartir las suyas. Pero no traigan etiquetas ni máscaras, aquí se habla al chile.

Respecto a la masacre en Allende, en el momento en el que Peña se retire, castiguen a los culpables y ayuden a los maestros. Van a venir todos los beneficios, no porque ellos quieran hacerlos, les vamos a recordar todos los muertos que cayeron en la guerra del narco. Pero empecemos por ese bien común que en este momento acapara las redes sociales. Después, tomaremos cartas en el asunto, pues uno de los temas a tratar, es el de la cantidad exagerada de dinero que ganan esos, a los que llamamos políticos.

Creo en ti

Escribe: Adolfo Huerta Alemán


 

“La  indignación  es  el  sentimiento  de  cólera  provocado  por  una  injusticia  escandalosa.  El  coraje  indignado  convoca   potencialmente  a  cambiar  el  estado  de las  cosas”.

Coordinadores Ricardo  Rapahel  y  Antonio  Cervantes <<El  México  Indignado>> Ed. DESTiNO 2011.

 

¿Vale  la  pena  escribir? ¿Servirá  de algo  gritar? ¿Qué  cambiamos  cuando  vamos  a  una  marcha? ¿Qué  le  pasa  a la  y  al  mexicano  común  y  de  a pie? ¿Estará  tan  distraído  o  qué  está  haciendo? ¿Acaso  ya  ganó  TELEViSA, TVAzteca, RCG  y  demás  periodicuchos  paleros  y  chayoteros? ¿Es  el  fin  de  la  Historia  ante  un  NarcoGobierno – Estado fallido que  nos  manda  mensajes   por  medio  de  sus  masacres,  para  decirnos  que  ellos  mandan?

¿Qué  sentimos  cuando  nos  llevamos   el  pan  a  nuestra  boca  para  calmar nuestra  hambre,  cuando  hay   padres  de  familia  que  no  ven  llegar  a  su  hijo? ¿No  sentirán  nada  aquellas  y  aquellos  que  tranquilamente  están  viendo  la  televisión,  sin  hacer  nada  ante la  situación que  vive  el  país? ¿Qué  pensarán  aquellos  que  se  resignan  y  se  conforman  con  una oración  para  pedir por  la  paz  en  México?

¿Qué  pasa  cuando  ya  nos  acostumbramos  a  ver  jóvenes  desollados  de  su  rostro  y  no  hacer  nada? ¿Cuándo  se  jodió  todo? ¿Quién  chingaos  nos  robó  la  valentía  de vivir  con  dignidad  y  con  libertad? ¿Depende  de  nosotros? ¿Nuestros  Estados  están  por  decirlo  de  una  manera  hipotecados  con  megadeudas  y  seguimos  sin  hacer  nada?

No  tiene  sentido  lo  que  hemos  vivido  en  las  últimas décadas  en  nuestro  país,  pero  cómo  mirar  a  México,  cómo  miramos  al  otro,  cómo  nos  miramos  a  nosotros  mismos,  después  de  todo  esto.

No   podemos  mirarnos  igual,  después  de  todo  esto,  estamos  llamados  a  tomar  una  actitud  que  responda  a  nuestra  realidad,  estamos  llamados  de  una  vez  por  todas  a  tomar  una  decisión  ética;  a  tener  voluntad  para  asumir  nuestra  responsabilidad  histórica.   No  están  solos,  no  estamos  solos,  nos  tenemos  el  uno  al  otro.  Recuperemos  la  capacidad  de  indignarnos  y  ponernos  en  los  zapatos  del  otro.

No  pierdo  la  esperanza  en  la  bondad  de  cada  una – uno  de  nosotros,  tenemos  que  despertarla,  eso  me  lleva  a  seguir  creyendo  en el  ser humano  y  en  su  capacidad  de  actuar  por  cambiar  el  rumbo  de  nuestra  Historia.

¡Esto  no  es  el  fin! Todavía  queda  nuestro  aliento,  todavía  quedan  muchas  marchas  a  las  cuales  hay  que  asistir,  todavía  tenemos la  tarea  de  abrir  preparatorias  con  sentido  humanista,  todavía  nos   queda  leer  manifiestos  donde  condenamos  cualquier  injusticia,  todavía  nos  queda  alzar  la  mirada  y  la  voz  por  el  otro  y  que  el  otro  se  involucre,  todavía  queda  que  nuestros  hijos  más   pequeños  despierten  en  otro  México   posible  y  mejor  del  cual  estamos  viviendo.

“Cuando  muere  violentamente  un  ser querido,  con el  alma  empiezas  a  cuestionarlo  todo: ¿qué  hice  mal? ¿A dónde se ha ido? ¿Qué propósito tiene  vivir  en  un  lugar donde  algo  como  esto  puede  suceder? Y  las  respuestas  llevan  a  otras  dudas.  Y  así  seguirá  ocurriendo  mientras  no  mostremos  las  agallas  para  abrazar  la  dignidad  propia”.

Julián  LeBarón <<El México Indignado>> Ed. DESTiNO 2011.  

 

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Mátennos a todos

Escribe: José Antonio Lara Peinado

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Carta abierta a Peña Nieto y su flamante gabinete, Chong, Murillo, Aguirre, Gobernadores, Partidos Políticos, Diputados, Senadores, televisoras, a los grandes millonarios dueños del dinero..

De una vez mátennos a todos, acaben con nuestras ideas, nuestros pensamientos, nuestros sueños,  sigan asesinando a los niños, a los jóvenes,  a los ancianos, sigan planeando Aeropuertos para contaminar nuestras tierras y para que aterricen sus aviones de lujo, de una vez acaben con el agua, acaparenla para sus albercas y para los hoteles a los que únicamente ustedes pueden entrar, sigan privatizando las playas, atásquense con el agua del mar, tráguense de una vez todo, total, si eso no basta, sigan matando de hambre al pueblo, subiendo la gasolina, el gas, la luz y la tortilla, al fin ustedes son expertos en el comercial y la propaganda para mentir, engañar,  estafar, mátennos de una vez a todos, utilicen los millones de pesos que han gastado en armas, al fin para ustedes es mejor invertir en un tanque de guerra que en una escuela, sigan subiéndose el sueldo, construyéndose edificios ostentosos para cómodamente repartirse el botín, si ya tienen sauna, restaurante, aire acondicionado, peluquería, chofer, pues ya entrados háganse una plaza comercial, o tal vez les llame más la atención cortar una pirámide para construir las bardas de su residencias, al fin ustedes saben cómo destruir la identidad y sepultar la historia, sigan comprando lujosos coches, bolsas, y demás aditamentos para adornarse, para cubrirse, sigan hablando de pobreza ataviados con ropas que un pobre en su vida comprará,  sigan tomándose fotos para presumirlas con sus amigos de ocasión,  total, de cualquier forma ya nos quitaron parte del alma, ustedes los devoradores, los bulímicos que vomitan y vuelven a comer, los que no tienen llenadero, los que se lavan las manos con la sangre de 43 jóvenes normalistas rurales cuyo único pecado es haber nacido pobres y no tener los apellidos de ustedes, ni sus palancas, ni sus fortunas ni sus contactos, de qué se preocupan, ustedes pueden pagar horario triple A en televisión para parodiar la justicia, de una vez mátennos a todos, ya saben cómo calcinar bebés en guarderías o matarlos en los hospitales,  o enterrar a mineros en las minas, saben del arte de desaparecer cuerpos, aventarlos al mar, ajusticiarlos, o de plano matarlos de desesperanza, ustedes si saben cómo hacerlo, mátennos a todos de una vez, si ya nos han provocado depresión, angustia y miedo qué más quieren, ya se quedaron con todo, ya autorizaron incluso la ocupación temporal de nuestras tierras, qué más quieren, que nos colguemos en árboles frente a sus lujosas oficinas con un letrero que diga gracias, que nos cortemos las manos, las piernas, los ojos, la lengua, para no quejarnos, para no ver, para no hablar, para no marchar con los otros, con los deudos, con los familiares de los desaparecidos que ustedes desaparecieron, con los familiares de los muertos que ustedes mataron, con los hambrientos a los cuales ustedes les quitaron la comida, con los desposeídos a los cuales ustedes despojaron, de una vez mátennos a todos, utilicen a sus televisoras para seguir convirtiéndonos en robots, utilicen a sus locutores estrella para como antaño provocar el mayor cognicidio del cual se tenga memoria, total, ustedes tienen el dinero para hacer contratos millonarios con los productores televisivos de chatarra, de una vez mátennos a todos, ya saben el camino ya lo han hecho, sus padres les enseñaron,  los llevaron de la mano, los educaron para destrozar, descuartizar, desmembrar, corromper, de una vez mátennos a todos, aprueben una reforma donde decreten la desaparición del pueblo, total, quédense con todo, siempre tendrán un hueco para meterse cosas, háganlo por sus ojos, su boca, sus orejas,  algún hueco encontrarán y cuando se les acaben los agujeros,  recuerden que tiene un hueco del tamaño de la corrupción y la impunidad en su podrida alma, igual ahí les caben más muertos, más sangre, más dolor, más mujeres violadas, más lágrimas de los sin voz, de los nadie, de los pobres, de los obreros, de los campesinos, de los jornaleros, de los mineros, de los estudiantes, de una vez mátennos a todos…

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Autor. Dr. Psicoanalista

José Antonio Lara Peinado.