Conviviendo con el miedo

Escrito por: José Jorge Hernández Briones 

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En mi vida había sentido miedo, pero nunca como aquél que me llegó el pasado 4 de marzo por la mañana cuando en Saltillo hubo balaceras, el sentimiento se apoderó de mí hasta ya entrada la noche.

El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable ante algo que nos asusta o creemos que nos puede hacer daño, que nos hace sentirnos vulnerables.

Y es precisamente lo que me ha pasado las últimas veces, luego de enfrentamientos que ocurren en la ciudad, sobre todo porque siempre que los hay me toca estar fuera de mi casa en donde de cierta manera me siento protegido.

Me veo en la necesidad de guardar la calma, de aparentar una tranquilidad que estoy lejos de sentir, de fingir que no pasa nada porque dos de las veces he estado con mi hija de siete años y le he tenido que platicar de alguna manera los hechos que acontecen, ya que no la voy a tener en una burbuja.

De hecho hasta se da cuenta de lo que ocurre y pregunta, me siento atrapado, más no lastimado, pero sí muy frágil cada vez que circulo por las calles de la ciudad de noche en un hecho que tengo que hacer a diario por cuestión laboral.

Como lo escribió el psicólogo Carlos Moreno en alguna de sus múltiples colaboraciones. Hacemos el toque de queda personal por seguridad ya que no nos queda de otra, entonces es cuando decido tener una relación estrecha y llevadera con el miedo porque ya forma parte de mi vida y de todos los que vivimos ahora en Saltillo.

No pretendo volverme fatalista, sólo realista y en medio de la tormenta hay que vivir con calma, total con la seguridad como escudo, la fe como arma y el optimismo por delante creo que es posible salir adelante.

Un claro ejemplo de que se puede vivir así es como lo hizo el premio nobel de física John Nash, quien sufrió esquizofrenia y aprendió a convivir con sus fantasmas, un bello testimonio de vida. (Una Mente Brillante).

“Pasó más tiempo. Después, gradualmente, comencé a rechazar intelectualmente algunas de las delirantes líneas de pensamiento que habían sido características de mi orientación. Esto comenzó, de forma más clara, con el rechazo del pensamiento orientado políticamente como una pérdida inútil de esfuerzo intelectual», dijo Nash.

Finalmente concluyo la colaboración con la siguiente reflexión tomada de la red:

El Arco Iris sólo es visible después de la tormenta, y siempre que estemos expuestos a la luz del Sol. De la misma manera, sin la luz de Dios alumbrando nuestra vida, después de la tormenta sólo experimentaremos miedo, dolor, desconfianza.

“Así que abre tu mente y tu corazón a Su luz y aunque experimentes dificultades, problemas y tormentas, podrás saber que Él sigue interesado en ti, que no te olvida y que te ama incondicionalmente; cuando en el horizonte de tu corazón puedas ver Su Arco Iris”.

“La vida está llena de colores, pero si tú deseas disfrutar de un Arco Iris, tendrás que aprender a tolerar la lluvia…”

José Jorge ✔

Saltillo,Coahuila, México
Coordinador operativo en @vanguardiamx. Ocurrente. Corro, leo, pedaleo y blogueo, eooo, eoooo! Me gusta lo que hago…

La vida sigue…

Escrito por José Jorge Hernández Briones

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“Papi, en las noticias de la televisión dijeron que se cayó un avión y que había muerto el secretario de Gobernación” me dijo mi hija de siete años al teléfono celular luego de que le hablé, claro, ella no estaba sola, la acompañaba mi suegra. Por supuesto que le dije, “pásame a tu mamá”. Lamentablemente mi esposa me confirmó la noticia y a la cabeza me vino de inmediato la muerte de Juan Camilo, tres años atrás.

“Dos veces lo mismo ¿Por qué?” Me pregunté en medio de la conmoción mientras trataba de entender la tragedia que me tuvo pensando los minutos siguientes. Me llevó a una gran cantidad de interrogantes y el incidente como los dijo Esperanza Sota la secretaria de Comunicación del Gobierno Federal me sembraron un sin fin de dudas. Luego en medio de la “nubosidad” de dudas, “aterricé” un poco mis pensamientos y concluí que las complicaciones en la vida no vienen solas, siempre vienen acompañadas. Un ejemplo simple es cuando en la familia no hay dinero, por cualquier causa que sea, esto trae como consecuencia un ambiente inestable, inseguridad y preocupación, también los pleitos se multiplican. Sabemos que los problemas son parte integral de la vida, también sabemos que hay que aprender a manejar y a veces nos cuesta, de hecho nos hacemos sordos, mudos y hasta ciegos con tal de sobrellevarlos, mientras los encauzamos o solucionamos.

El accidente de José Francisco Blake Mora y el de Juan Camilo aparte de ser coincidencia pienso que están en el mismo canal del problema de inseguridad que se vive.

En la actualidad todos sabemos que el Gobierno Federal libra una lucha contra la delincuencia organizada y le dedica, dinero, tiempo, reuniones, esfuerzo y planeación entre otras cosas, por lo que los viajes se multiplican y a veces las condiciones de las juntas no son las más adecuadas. Otro factor que influye de manera determinante son las condiciones de las naves, es decir, son de los años 80 y lo comparo así: en el 2000, tuvo un carro ochentero y aunque le daba todo el mantenimiento del mundo en las subidas “pujaba”.

Así que veamos el accidente como tal y no llenemos de morbo nuestras mentes y juzguemos sin conocimiento como muchos medios que a partir del percance todo es inventar teorías y especular porque el periodismo carroñero no se sacia.

La vida es bella, disfrutémosla con o sin problemas y repito, no la gastemos en cosas vanas que las cosas van a seguir pasando, pero démosle sólo la importancia que se merece.

“Estamos siendo víctimas de un miedo que se niega a comprender nuestra alma”

José Jorge ✔

Saltillo,Coahuila, México Coordinador operativo en @vanguardiamx. Ocurrente. Leo, corro y pedaleo. Cargo en mi mochila libros, cuadernos y felicidad. Me gusta lo que hago.

Prudencia ante todo

Escrito por:  José Jorge Hernández Briones

«Uno es uno y sus circunstancias y cuando las circunstancias se extreman, uno se extrema pero en el pecado se lleva la penitencia”.

No cabe duda de que el ser humano en su calidad de empleado nunca va a estar por encima de las instituciones y eso lo hemos visto en varias ocasiones en trabajadores que escriben en Twitter o Facebook contra las empresas en que laboran, es decir en pocas palabras “escupen para arriba”.

También en un reciente caso, una trabajadora que pertenecía a una dependencia en Durango, criticó la forma de gobierno y aparte se dijo ser seguidora de un partido opuesto al que gobernaba. El comentario le costó el trabajo.

El pasado domingo volvió a ocurrir un hecho similar. Esta vez le pasó al futbolista Ángel Reyna, un delantero del equipo América: “Tenemos un capitán de agua y una defensa de plástico”, soltó el jugador al término del juego que su equipo perdió 3-1 contra Las Chivas.

Que si fue la “calentura”, que lo dijo en público, que rompió los códigos de ética del equipo, que en el contrato tienen estipulado no hablar contra la institución, que le faltó al respeto a sus compañeros. Lo cierto es que lo dijo y sus declaraciones le costaron el trabajo y hoy está separado del equipo por tiempo indefinido.

Dicen que las verdades siempre salen a la luz, no importa cuánto tiempo tarden, la verdad es algo que no se puede negar, pero en algunas ocasiones el costo de la verdad es muy alto, como en el caso de Ángel Reyna.

El jugador no dijo nada nuevo, pero la situación delicada por la que atraviesa el equipo influyó en que en la institución no haya libertad de expresión, otro tema delicado.

Lo cierto es que no se puede ni se debe atacar a la empresa en la cual se labora. En todo momento creo que se debe ser prudente si se quiere conservar el empleo. De otra forma, si no se está a gusto, no hay mejor respuesta que buscar otro empleo en lugar de contaminar el sitio laboral.

O bien, en otras palabras, siempre hay un lugar, un momento y ciertas personas para decir las verdades; no por algo dicen que la prudencia es la virtud de actuar de forma justa, adecuada y con cautela.

José Jorge ✔

Saltillo,Coahuila, México
Coordinador operativo en @vanguardiamx. Leo, corro y pedaleo. Cargo en mi mochila, libros, cuadernos, motivación y felicidad. Hago lo que me gusta. https://letrasdelnorte.wordpress.com

Exigir sin exigirse

Escrito por: José Jorge Hernández

Calor de Esperanza by Hermel Orozco

 

La noche del 29 de agosto, el noticiero de Joaquín López-Doriga reunió a los tres líderes del PRI, PAN y PRD, Humberto Moreira, Gustavo Madero y Jesús Zambrano, respectivamente, ahí los políticos afirmaron que sacarían las reformas pendientes que tienen en el Senado.

En la red social Twitter, de inmediato comenzaron las reacciones: nadie les creyó nada, me incluyo, ya que escribí: “Pobres de nosotros, no creemos en los policías, tampoco en los políticos y menos en los funcionarios”.

Días despúes “aterricé” la reflexión al leer al analista político Jorge Castañeda y a Rosaura Barahona, ambos colaboradores del periódico Reforma. Barahona escribió: “Los mexicanos somos desconfiados por naturaleza” y me pregunté, ¿por qué somos así?, mientras que Castañeda escribió sobre lo que dejamos de hacer los mexicanos, entonces juntamos el ser y el hacer, así da como resultado nuestra desconfianza y el modo de actuar.

1.- Porque hemos sido engañados con promesas no cumplidas por políticos, por el índice de corrupción que hay en el país, particularmente en los tres órdenes de gobierno, porque nadie hace bien las cosas, porque todos buscan su provecho y puedo enumerar una serie de problemas en los que adolece nuestro país.

2.- Siguiendo con ese orden de que nadie hace bien las cosas me encontré un artículo en la revista Reporte Índigo que se llama “¿Quién es Quién detrás del Casino Royale?”, en éste responsabilizan de forma ascendente a los culpables de la muerte de 52 personas. Comienzan por los autores materiales, quienes confiesan que no era su intención matar a la genta, ellos sólo querían darle un susto al dueño. No hicieron bien su trabajo. Al mismo tiempo se responsabiliza a Protección Civil Municipal por no haber revisado las puertas de los casinos, las cuales estaban selladas, ¿les suena?

Continúa con la Secretaría de Gobernación, dependencia que expide permisos y se encarga de revisar las situaciones legales y físicas de los casinos. Como se pudo ver no hicieron bien su trabajo. Después está la Secretaría de Hacienda, que no investiga si en los casinos operan de forma ilegal o se lava dinero en el interior de éstos. Tampoco hicieron bien su trabajo.

También está involucrado un Magistrado de la Primera Sala, quien no paró una suspensión para que el casino dejara de funcionar, y aunque renunció luego del incendio, sigue teniendo responsabilidad, dice Reporte Índigo. Uno más que no hace bien su trabajo.

 Luego le siguen los dueños de la empresa, que a pesar de ser extorsionados nunca denunciaron el hecho,no fueron con La Marina ni con Los Militares y menos con las autoridades locales, por lo cual permitieron que les siguieran sacando dinero.

Si nos damos cuenta los problemas no nacen por sí solos ni de la noche a la mañana, se hace una “bola de nieve” que crece, crece, crece y ya cuando se quiere detener es imposible, por lo tanto el problema ya no se solucionarse y es ahí cuando vienen las tragedias.

Ante tales hechos ya no puede hacerse nada, ni lamentarse, pues así somos los mexicanos, duros para enjuiciar, difíciles para creer y en ocasiones no hacemos bien nuestro trabajo, así que si queremos cambiar al país, comenzemos por nosotros mismos.

Y tú ¿haces bien tu trabajo y cumples de manera excelente con las responsabilidades que como persona te tocan?

P.D. Como decía El Che Guevara: «Si avanzo, sígueme; si me detengo, empújame; si retrocedo, mátame».

Puro Licenciado

Saltillo,Coahuila, México
Coordinador operativo en medio de información. Apasionado por el periodismo. Me gusta leer, correr y pasear en bicicleta…https://letrasdelnorte.wordpress.com/category/jose-jorge-hernandez/

‘Échale mi carnalito’

Escrito por: José Jorge Hernández B.

Lunes 9:34 horas, me encuentro dando vueltas afuera de la avenida Magisterio, sitio donde está situada la Secretaría de Educación y Cultura (SEyC), a donde fui para hacer un trámite, pero no encuentro estacionamiento, llego casi al bulevar Francisco Coss y me regreso hasta la Ciudad Deportiva, no hay ni un solo cajón.

A la SEyC fui para hacer un trámite, nunca batallo para estacionarme, pero este día se inauguró la Ciclovía y aunque soy ciclista, en ese momento en mi calidad de “automovilista” detesto la nueva iniciativa y prestación del Gobierno Municipal.
Al fin hallo un sitio donde estacionarme, pero nunca vi un ciclista en la pista, eso sí, muchos policías vigilando la Ciclovía. “De qué sirve”, me pregunté.

Dicen que el pez por su boca muere y así me pasó. 72 horas y 10 minutos después me encontraba ya en la Ciclovía, a la altura de la calle Héctor Saucedo, una cuadra atrás del periférico Luis Echeverría.

Desde hace tiempo pedaleo, de hecho iba a trabajar en bicicleta, claro con mi casco y guantes; así que sé lo que es circular por las calles de Saltillo, bajo el sobresalto, el miedo al transporte urbano, los automovilistas que te echan el carro encima, aunado a esto, me he tocado publicar decesos y un sinfín de ciclistas atropellados, aún así, me aventuro a circular por la selva de asfalto.

Una sensación nueva, de bienestar y hasta de seguridad me invade mientras recorro los primeros metros de la Ciclovía, paso el periférico, eso sí, hay que tener precaución con los autos estacionados que salen de reversa en Paseo de la Reforma, llego a la SEyC y recuerdo mi aventura del lunes, sólo me río, para ese entonces la vía ciclista se convirtió para mí en la octava maravilla del mundo.

Al llegar al parque Francisco I. Madero me asombro aún más, “¡Hay semáforo hasta para los ciclistas!, muy bien Jericó”, pienso y continúo mi viaje de manera tranquila hasta llegar al Ateneo, Preparatoria situada en el bulevar Venustiano Carranza, frente al Tec de Saltillo.

10:00 horas, me encuentro afuera de la Preparatoria buscando un semáforo similar al situado en Valdés Sánchez y Nazario Ortiz Garza, el que está por el parque de los Saraperos, pero no hay nada y la continuidad con la que circulaba se rompe.
Pienso y me pregunto, ¿ahora por dónde… acaso por arriba del puente? o ¿cómo le hago? Luego de estar parado y adivinando, decido pasar con precaución el transitado y accidentado bulevar saltillense, cuatro minutos duró mi indecisión y confusión.

Al fin me decido, me bajo de la bicicleta, caminando y con mucha precaución lo paso, pero para retomarlo es una odisea, hay mucho movimiento afuera del Tec, autos se paran, también taxis y bajan pasaje, más precaución si no quiero salir accidentado.

10:06 horas. Estoy frente al Colegio La Paz y decido parar mi recorrido para regresar, veo a los costados, y a las 10:10 abordo mi bicicleta y emprendo la carrera, de nueva cuenta al llegar al bulevar tardo varios minutos en pasar y es ahí donde me encuentro otro ciclista también confundido por querer pasar.

De regreso me llama la atención un factor que creo los peatones deben tomar en cuenta, para ellos no existe la Ciclovía, no toman precauciones para cruzarla, los mismo ocurrió en avenida Universidad, que en la UAdeC, así como en Camporredondo, tuve que frenar porque ellos pasan y ni siquiera ven al ciclista, creo que es parte del proceso.

Durante el regreso pienso y hago la estructura de cómo voy a redactar mi experiencia con la Ciclovía, y qué título le pondré, es ese preciso momento en que el copiloto que viaja en una camioneta blanca me grita “échale carnalito”, y que me cae como anillo al dedo.

A las 10:15 horas estoy frente a la Casa de los Saraperos, casi el doble de tiempo fue lo que duré parado en el V. Carranza para poder pasar, continúo mi viaje y al llegar al Paseo de la Reforma siento el temor, en toda la extensión de la palabra.

Choferes de transporte urbano circulan por encima de la raya que marca la Ciclovía, hay mucho movimiento de autos que salen y entran a los negocios, pero lo más peligroso que sentí son los vehículos que tratan de incorporarse e invaden la vía de ciclistas y los camiones dejan poco espacio, casi siento que me aplastan.

10:25 horas, salgo de la vía con un mar de reacciones, dudas y sentimientos, es una maravilla, es un buen intento, es un buen proyecto, es como todo, al principio se batalla, pero luego se acomoda uno.

Dicen que lo que no puedes ver en tu casa los has de tener. A mi esposa le molesta la Ciclovía, lástima que está casada con una persona que le gusta pedalear y que en los próximos días contará con su segunda bicicleta.

Vivimos en tiempos de vanguardia, Saltillo no se queda atrás y el Municipio tampoco, aprovechen las bondades que la Ciclovía ofrece, es una agradable experiencia, eso sí, desde mi experiencia sólo puedo decir que falta mucha cultura y educación tanto a los peatones como a los automovilistas.

PD: «Toda solución genera nuevos problemas». Murphy.

José Jorge

José Jorge

Saltillo,Coahuila, México
Coordinador operativo en medio de información. Apasionado por el periodismo. Me gusta leer, correr y pasear en bicicleta…

No bajemos la guardia

Escrito por: José Jorge Hernández B.

Detrás de nada by Jose Montiel

Vivimos en una época de modernidad, tecnología, triunfos y derrotas, pero también de escándalos y de una violencia inusitada que cada día sacude al país, no hay día en que no nos sorprendamos con un nuevo hecho violento, el sábado fue la balacera en Torreón, ayer el ataque al casino en Monterrey que dejó al menos 53 muertos, eso sin contar los hechos de violencia recientes en Saltillo, Coahuila.

Para variar aparecen personajes con pocos valores que adquieren relevancia y se vuelven mediáticos, son temas en Twitter y por si fuera poco son el pan de cada día, que si Ninel, que si Azalia “La Negra” y hasta el Fuua.

Señores y señoras, México está golpeado y carente de valores, se desangra por la violencia, está agonizando con la clase de políticos que tiene, está en fase terminal y al borde del colapso económico, y por más que digan que la economía está blindada, sabemos que en materia económica dependemos de Estados Unidos y punto.

Un basto ejemplo político es el gobernador de Coahuila con licencia, Humberto Moreira, quien fue entrevistado por la periodista Adela Micha y no reconoce que endeudó al estado, asegura que hizo lo correcto. ¡Por Dios! Todos sabemos cómo están las cosas.

El otro hecho que me provoca tristeza, molestia, impotencia, coraje, angustia y desesperación, es la masacre en el casino Royal en Monterrey, y no es un aviso de la delincuencia, tampoco es el primera ataque de muerte masiva, cosa curiosa, se da a tres años de que el empresario Alejandro Martí lanzó el grito: “¡Si No Pueden Renuncien!”.

¿Y quién renunció? Nadie que yo sepa, y se proyectó un Plan de Seguridad que a la fecha no ha funcionado, bien lo dijo Hugo Sánchez en su colaboración de ayer del periódico El Universal.“En nuestro país planeamos mucho, idealizamos mucho, sugerimos mucho, pero ejecutamos poco” lo dice un futbolista, pero desgraciadamente es cierto.

Lo más triste del caso es que la mayoría de las víctimas en el Casino Royal son madres de familia inocentes que pasaban un rato agradable en el sitio, ¿qué culpa tienen ellas de la guerra entre cárteles? y como dijo el psicólogo Carlos Moreno, con esto México quedará más desmadrado, la desgraciada realidad se avecina para muchos hogares regios, envío mis condolencias para todos los que han perdido un ser querido.

Así que en medio de la crisis, en medio de la depresión, cualquier gesto bonito que el país recibe, sea en triunfos de sus selecciones menores en futbol o en beisbol, o cualquier gente que salga con ocurrencia, es motivo de gracia y sobre todo bienvenido.

No, no digo que hay que vivir formal y sin motivo de alegrías o risas, lo que quiero decir es que cada día el país está peor, y todos celebramos o festejamos los escándalos, y aparte nos burlamos de ellos.

Para muestra pongo el siguiente ejemplo: Está una muchacha que ha sufrido todo tipo de problemas en su familia, no ve la suya, no ve la luz al final del túnel y de repente llega una persona a los que denominan “Ninis”, o con todo respeto porque son personas: un malandro que con un gesto o un detalle va a volver loca de gusto a la muchacha.

Así estamos en México, y no es una alerta, es la realidad y quienes están sacando la cara por ellos, quienes nos dan felicidad y alegrías son los menores. Llámese Sub-17, Sub-22, y ahora los pequeños que el sábado juegan la final de beisbol en Williasport. Qué maravilla que ellos den en este momento la cara por nuestro México, y me refiero a hechos recientes.

Gracias a Dios que en medio de casos polémicos que terminaron en “azo” como “Michoacanazo”, “Hankazo” y “Moreirazo”, de madrizas políticas, fraudes en gobiernos, pánico en estadio, violencia en las calles, de un procurador pidiéndole tregua al crimen organizado, hay alegrías y motivos para vivir en un país que como dice el futbolista mexicano Hugo Sánchez, es de muchas palabras.

Reflexionemos y valoremos qué hacemos al respecto para tener un país mejor, no sólo con criticar y burlarse se cambian las cosas, del dicho al hecho hay mucho trecho. ¿No cree usted?

P.D. Los tiempos duros nunca duran, pero las personas duras si. ¡A seguir luchando!

José Jorge

Saltillo,Coahuila, México


Amor escondido

Autor: José Jorge Hernández Briones


“Todos están sedientos de amor; ven innumerables películas basadas en historias de amor felices y desgraciadas, escuchan centenares de canciones triviales que hablan del amor y, sin embargo, casi nadie piensa que hay algo que aprender acerca del amor”.

Erich Fromm, filósofo.

A todos los seres humanos nos llegan circunstancias que nos modifican la vida de un momento a otro. Sólo hay que percatarse de los hechos extraordinarios para poder cambiar nuestras vidas y las de los demás en el momento más oportuno. Y por lo regular esto acontece en situaciones personales en el cual hay un factor común de por medio: EL AMOR.

Páginas, canciones y poesías se han escrito sobre la palabra en cuestión, de la cual muchas personas dicen y aseguran que es sencillo de trabajar, cuando en realidad creo que es un arte.

Hace muchos años conocí de nombre a un filósofo por el título llamativo de un libro, “El Arte de Amar”; el psicólogo y filósofo estadounidense de origen alemán Erich Fromm, de quien empecé a leer su obra, pero cada línea me llevaba a una reflexión.

Del libro leía apenas unas cuantas palabras y me ponía a reflexionar. Al final, no pasé de siete páginas y lo regresé a su dueño, asegurándole que estaba muy bueno y que en otra ocasión lo leería.

Recuerdo sólo un párrafo que me llamó la atención y el cual trataré de desglosar en este escrito.

El pensador y estudioso del psicoanálisis escribió que el amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos. Dijo que cuando falta tal preocupación activa, no hay amor, porque la esencia del amor es “trabajar” por algo y “hacer crecer”. El amor y el trabajo son inseparables. Se ama aquello por lo que se trabaja, y se trabaja por lo que se ama.

Leo, pienso y reflexiono que tiene razón, pero me pregunto: ¿por qué dejamos la preocupación activa por la vida y crecimiento de lo que amamos?

Uno: creo que puede ser por el tiempo que le dedicamos al trabajo, al estudio, aficiones y amistades, hechos que nos hacen “olvidarnos” de esas personas especiales que hay en nuestra vida, ya sea padre, madre o hermanos, esposa o novia.

Dos: la distancia, caminos diferentes, formas de pensamiento y hasta tontas justificaciones.

Tres: la confianza de saber que la persona es nuestro familiar y siempre nos va a tener cerca de ella en todo momento y en toda situación y habrá reciprocidad.

Cuatro: Algunas ocasiones por orgullo, o por alguna situación del pasado, dejamos salir ese “Amor Escondido” y lo manifestamos a veces a tiempo y a veces a destiempo.

Cinco: nunca es tarde para demostrar amor, cambiar tú y cambiar tu entorno, y por supuesto tus relaciones sociales y laborales.

Recuerdo a una niña que me tocó ver recién nacida. La cargaba, le cambiaba los pañales, me divertía con ella y era ella en ese entonces, como ahora, todo mi querer, bueno, lo fue siempre, pero en mi corazón, ¡claro! la tenía llevaba ahí, pero era un “Amor Escondido”.

Creo que si el amor está en dicha situación en nuestro corazón y no se demuestra mínimo con palabras no fluye, por lo tanto no existe aunque esté escondido en el corazón.

La bella y graciosa bebé creció y se convirtió en niña. Yo le observaba cada gracia que hacía y ¿cómo no? Ffue la primera menor con la que conviví en mi adolescencia y a quien observé de cerca con cariño y amor inmenso.

Luego, la distancia nos separó, pero en la medida que pasaron los años el tiempo colaboró, junto conmigo, para que la relación se volviera distante, y creo que todos al ver que ocurren ciertas situaciones cubrimos el corazón con una coraza para evitar ser heridos, aunque el amor siga escondido.

Erich Fromm dice que no existe el amor cuando no se da. Yo estoy seguro de que sí, aunque no sirve de nada si no se comparte, ya que no lo manifestamos.

La joven en cuestión se convirtió en una brillante estudiante universitaria y luego en una profesionista exitosa. Yo, por mi parte, “desde la barrera” observaba y me deleitaba con sus éxitos; también sufría con sus tropiezos, que han sido pocos.

Orgulloso, alegre, lleno de satisfacciones y de la manera como podía seguía los pasos de la ya entonces bella muchacha que lograba ascensos laborales. Por mi parte, los disfrutaba, pero siempre desde lejos y callado.

Después de realizarse profesionalmente, le llegó el tiempo de cumplir su meta como mujer: casarse. Creo que fue ese el evento importante para que el “Amor Escondido” cambiara de nombre y de sitio.

Luego de varias acciones e intercambio de mensajes, palabras y acuerdos todo se dio por añadidura: ¡el amor dejó de esconderse! Bella alegría, excelente satisfacción y magníficos resultados posteriores en mi vida personal.

Bebé, niña, adolescente, joven y luego muchacha profesionista y ahora joven señora, quiero que sepas que mi cariño y amor por ti nunca desaparecieron, al contrario, siempre estuvieron presentes y hoy, como el día que naciste y que recuerdo como si fuera ayer, estoy muy orgulloso de ti.

Sagrario, mi hermanita más pequeña, doy gracias a Dios por la oportunidad que me da la vida de verte feliz y realizada, pero sobre todo, por liberar el “Amor Escondido”, hecho que nos hace plenos y felices. Amar es un arte sencillo, pero nosotros lo hacemos complicado.

Bien lo dice Erich Fromm: “Al amar se ha abandonado la prisión de soledad y aislamiento que representaba el estado de narcisismo y autocentrismo. Siente una nueva sensación de unión, de compartir, de unidad”.

Y usted, ¿administra su amor o lo tiene escondido para mejor ocasión? Ojalá no sea demasiado tarde cuando decida liberarlo.

Escrito por: José Jorge Hernández Briones (Saltillo, Coahuila)

Tiempo mágico

 Autor: José Jorge Hernández

“Ilustradora envuelta en papel periódico, viajo de noche entre sus letras”, @twimaginaria

“Un señor toma el tranvía después de comprar el diario y ponérselo bajo el brazo. Media hora más tarde desciende con el mismo diario bajo el mismo brazo. Pero ya no es el mismo diario, ahora es un montón de hojas impresas que el señor abandona en un banco de plaza, luego lo deja en un banco y una anciana lo encuentra, lo lee y lo deja convertido en un montón de hojas impresas. Luego se lo lleva a su casa y en el camino lo usa para empaquetar medio kilo de acelgas, que es para lo que sirven los diarios después de estas excitantes metamorfosis”.

–Julio Cortazar.

 En los últimos años, los medios de comunicación han tenido un desarrollo importante en la sociedad, al grado de que la información fluye más rápido por Internet y especialistas afirman que a la prensa escrita le quedan pocos años de vida.

Luis María Anson, de la Real Academia Española, citó en un artículo publicado el 10 de julio de 2009, en el portal escultural.es que en Estados Unidos el periódico impreso había perdido 13 millones de ejemplares, mientras el periódico digital, en un lapso brevísimo de tiempo, había pasado de cero a 75 millones de lectores.

Por su parte, el reportero John Carlin, del diario español El País, publicó otro artículo el 10 de mayo de 2009 en el que habla sobre la crisis económica y la revolución de Internet que ponen duramente a prueba la industria periodística.

Afirma que nadie sabe qué va a ocurrir, pero cada vez hay más lectores y los expertos creen que el futuro del periodismo es digital.

Así como ellos hay más especialistas con la misma opinión, pero mientras esto ocurre, compartiré mi inmenso amor por el periódico de papel, del que sé que empezó a circular antes del año 59 antes del nacimiento de Cristo, en Roma.

Según el portal consultado por este colaborador de Letras del Norte, el primer periódico circulaba diariamente, era un pasquín en el cual se informaba sobre las acciones diarias de la República; se llamaba “Acta Diurna” o “Eventos del Día”.

Afirman que se dio por medio de la orden de Julio César, quien buscaba una manera de comunicar al pueblo los hechos y esfuerzos de su gobierno. ¡Qué interesante!.

Pero en la actualidad, mientras se hable de crisis, del futuro incierto de la prensa escrita, para mí el desdoblar las hojas del periódico, el cual leo todos los días, es entrar a un mundo mágico, lleno de sorpresas y hechos importantes por aprender.

No soy de los que le dan la vuelta a todos los medios escritos, sólo leo dos y hojeo uno: El Norte y Vanguardia, y el tercero es El Universal. Aunque tengo acceso a los mismos medios electrónicos y a muchos más, prefiero no cambiar la dicha, sensación, placer que me provocan estar a solas con los dos primeros medios, a los cuales trato como si fueran dos mujeres, por su extrema delicadeza en sus formas.

No me gusta leer los periódicos en el trabajo, ni a la carrera; de hecho, me doy mi “Tiempo Mágico” entre semana para estar a solas, leerlos a “mis anchas”, con calma y cuando nadie me moleste, que regularmente es de 1:00 a 2:30 de la mañana.

Cuando no lo leo por la madrugada, cambió mi “Tiempo Mágico” para las mañanas, a veces tengo el mismo ambiente, en otras ocasiones tengo la cita mágica con el periódico en una cafetería.

Los fines de semana que descanso son especiales, ya que escojo una tarde fresca, me siento en una mecedora y mientras cae la tarde y la brisa del viento toca mi cara, leo los medios con calma. ¡Qué maravilla!

Por lo regular la cita y el rito son los mismos, abro cuidadosamente una sección, siento la textura del papel, me deleito con la sección de opinión, que para mí es la columna vertebral del medio impreso.

Cabezas creativas, sumarios bien hechos, páginas bien diseñadas, fotografías que te llevan al delirio tomadas por excelentes reporteros gráficos son el plus de cada medio escrito.

Magia, deleite, pasión. ¿Por qué esa sensación, ese placer por disfrutar las noticias en papel? ¿De dónde viene? Me eché un clavado a mi infancia y descubrí que el destino me ha juntado con lo que más quiero: El Periódico.

Desde niño los hojeaba, incluso llegué a venderlos por la calle y recuerdo que, desde entonces, no olvido la sensación de palpar el papel; de hecho, el segundo medio escrito que conocí fue el Vanguardia, donde hoy trabajo. ¡Qué cosas tiene la vida!

Recuerdo que un tío lo leía y me molestaba que lo dejara desordenado. No sé por qué tenía esa sensación, pero nunca me ha gustado ver un periódico maltratado. Tampoco me agrada verlos en piñatas y envolviendo cervezas.

Y mientras recuerdo mi primer contacto con el papel, abro una sección, suspiro, le doy vuelta, trato de que no se maltrate, lo siento como algo especial, casi como si fuera una mujer, por sus formas delicadas y también porque proporciona herramientas, conocimiento y sabiduría.

Y si desaparece o no, yo seguiré disfrutando: primero al elaborarlo y al siguiente día al leerlo. Total, la pasión por el medio escrito nadie me la quita y pasarán muchas lunas para que desaparezca.

De cualquier manera, si tengo vida lo recordaré como una de las cosas más maravillosas que me ocurrieron en este mundo y que me impulsaron a leerlo a diario. Por lo pronto, dejo de escribir porque me dispongo a entrar en un “Tiempo Mágico” y a disfrutar de mi “rito” madrugador y, si no, más tarde será otro día y yo tendré una cita más con otra de mis pasiones y la cual no cambio por nada: leer el periódico en papel.

Escrito por: José Jorge Hernández Briones (Saltillo,Coahuila)

Tsunami neuronal

Autor: José Jorge H. B.

“EII NENAAA TE AMO TENIAS TODA LA RASON HEHE TKM YY JAMAS OLBIDAREEE TODO LO KE ME ASS DICGO PAKE BEAS KE NO SOI DESORDENADA KOMO ANTES HEHEHEH WENO SIII JIJIJIJI EII TE AKUERDAS KUANDO ME ISE PIPI JIJIJI WENO TU TAMBIEN NO LO OKULTES HAHAHAHA FUE TU KULPA HAHAHA NAAAA AKE SIII KOMO KIERA TK DE AM……….. YYYYYYY EXALEEE GANIAS AL ZUMBA KE IO ENTRARE AL GIM KON MONO HAHAHA AWWWW FELICITAME KUANDO TENGA KUERPO DE MODELO AWWWWW KON GANIAS NOOO?? HAHAHA”, texto tomado de Facebook. Así escriben los jóvenes de hoy.

En su momento, muchos mexicanos, incluido yo, nos preocupamos y sorprendimos por el terremoto y tsunami ocurrido en Japón el pasado viernes 11 de marzo, donde vimos las escenas una y otra vez; también leímos testimonios de supervivientes mexicanos.

Creo que la catástrofe nos obligó a reflexionar en muchas direcciones y me avoco a una de éstas: los hombres hemos sido capaces de prepararnos y afrontar problemas que atañen a nuestro país, a nuestro medio ambiente, pero particularmente a nuestra sociedad, pero otros hechos simplemente no los vemos.

El terremoto de Japón me recuerda y remonta a una frase del filósofo alemán Martin Heidegger: “La naturaleza se convierte en una estación gigantesca de gasolina, en fuente de energía para la técnica y la industria moderna”.

Perfecto, el pensador tiene razón, pero nosotros nos hemos encargado de contaminar la fuente de energía y ésta se ha volcado contra el ser humano de manera salvaje, y para muestra basta un botón.

Hemos visto cómo quedó destruida una buena parte de Japón, una de las naciones más desarrolladas del mundo y una de las más preparadas para enfrentar un terremoto.

Repito, ellos (los japoneses) en cuestión de años saldrán de sus problemas, pero mientras, nosotros, los mexicanos somos víctimas de un “tsunami neuronal” que silenciosamente nos llega y ni cuenta nos damos.

Haciendo una analogía con la frase de Heidegger, tenemos la estación de gasolina, educación, internet, profesores, pero los contaminamos y acabamos con éstos, es decir les damos un uso irracional.

Al no saber aprovechar las herramientas le damos entrada de manera generosa a un “tsunami neuronal” que nos pega en materia educativa en todas las directrices y en todos los niveles escolares.

Para empezar México es uno de los países cuyos ciudadanos menos leen en el mundo y, como los escribió Adolfo Huerta en este blog, en su colaboración “¿Por qué Leer?” “Tú, al no leer, se empobrece la vida íntima, sentimental, amorosa, social e intelectual, y sobre todo la evolución de la sociedad en su conjunto”.

Y, por si esto fuera poco, el “tsunami” también afecta a los jóvenes y adolescentes de hoy, que, aunado a no leer, descomponen las palabras y por consiguiente la ortografía al escribir en la red social Facebook o al enviar mensajes desde su teléfono celular.

Aparte, los jóvenes de hoy, incluidos los adultos, pasan horas y horas en las redes sociales; descomponen de manera por demás significativa las palabras y por consiguiente la ortografía.

¿Qué nos espera? ¿Qué va a ser de nuestro país con jóvenes que no leen y aparte escriben de la patada…?

Sabemos que México pasa por una etapa difícil en cuestión de seguridad. Ya lo dijo en más de una ocasión Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno del DF, que la Educación es un tema de Seguridad Nacional.

“¿Cómo podríamos aspirar a tener un país diferente? Es decir, que no esté caracterizado por la violencia o por la desesperanza, si la mitad de los jóvenes que debieran estar en aulas de educación media superior, están en la calle. Es imposible. Les estamos negando cualquier posibilidad”, aseguró Ebrard Casaubón en uno de sus muchos discursos.

Pero mientras los dirigentes de los sindicatos luchan por puestos políticos y apoyan a los partidos y muchos de los maestros velan por sus intereses, un “tsunami neuronal” ataca a los jóvenes y trunca los planes de desarrollo del país.

Claro, sin mencionar a la generación Ni-Ni que cada día aumenta y también es víctima del “tsunami neuronal” que daña al país, acosa a los jóvenes y nos hace estar aletargados por no leer.

Y mientras Japón se reconstruye, nosotros veremos con asombro su desarrollo, lo tomaremos como ejemplo, lo publicaremos los que trabajamos en medios de comunicación y otros simplemente lo escribirán en Twitter.

Mientras, nuestros jóvenes seguirán como lo dijo Mariano Medellín en “La Nueva Onda”, una parálisis intelectual causada por el tsunami neuronal, que nadie vimos y si lo vimos no lo atacamos.

Lamentablemente es la realidad que vivimos en nuestro México, un fenómeno que corroe desde las altas esferas y desemboca en las clase baja; provoca y hace de nuestra nación un país que da lástima y cuidado a nivel nacional e internacional. ¡A trabajar!

Escrito por: José Jorge Hernández

Por l@s que dejan huella…

Autor: José Jorge Hernández

“Debemos obrar como hombres de pensamiento;
debemos pensar como hombres de acción”,
Henri Bergson.
.

A lo largo de nuestra vida hay personas que nos marcan, unas para bien y otras para mal. En esta ocasión escribiré de aquellas que con sus palabras nos motivan y nos impulsan de manera profesional y nos hacen crecer como personas.

El título de la colaboración suena a comercial de televisión “ya muy visto”, pero lo tomé precisamente para darle mayor énfasis a la reflexión que desarrollaré en los siguientes párrafos.

En la Iglesia Católica catequizan la mayor de las ocasiones y te dicen que “El Señor te Tocó”. Es cuando tienes una experiencia religiosa que te cambia la vida. Yo le llamo un acto de fe de manera vertical. De arriba hacia abajo.

También están los testimonios y mensajes de la gente con la que convivimos en nuestra vida cotidiana (familiares, amigos, jefes laborales y a veces hasta los conocidos) a ésto le llamaré una enseñanza de manera horizontal.

En mi vida hubo y hay personas que de alguna manera me han marcado; entre ellas mi papá, mi esposa; mi tía Lupita, quien me exhortó para que siempre leyera y que fue la que me dio elementos para explotar virtudes y cualidades.

En la carrera de administración conocí a el profesor José Luis de Luna Ábrego, y en él siempre vi un modelo a seguir; y en el plano profesional o laboral, todos mis jefes, compañeros de trabajo, de quienes he aprendido mucho; por agradecimiento no quiero dejar de mencionar a mi patrón, Armando Castilla.

De manera sencilla me avocaré a la persona en cuestión, a quien le he aprendido mucho sin que él se dé cuenta y a quien le debo, entre otras cosas, nuevas formas de concebir el periodismo.

Lo conocí hace algunos años por cuestiones de estudio. En aquel entonces era un joven inquieto intelectualmente, rebelde con causa y a veces hasta rockanrolero urbano. Por cierto, siempre que tenía la oportunidad leía, se alimentaba de literatura y filosofía constantemente.

Noble de corazón, callado y también de excelente humor, esto último sólo lo manifestaba en confianza. En aquel tiempo veía en ese joven muchas cualidades que lo ayudarían a cumplir sus objetivos.

Pasó el tiempo y cada quien tomó su camino, por lo cual lo dejé de ver al menos 10 años, hasta que por las famosas redes sociales me lo encontré nuevamente y con cierta desconfianza le envié una solicitud de Facebook y ¡me le aceptó!

Lo tuve entre los contactos del montón, hasta que por correo me comenzó a cuestionar y a exhortar a que leyera algunas páginas que me parecían aburridas; pensé “Este chavo no cambia”, ¡claro! Ahora estaba convertido en un profesional.

Conforme pasó el tiempo le hice caso a sus sugerencias de lectura y comencé a involucrarme en sus recomendaciones. También le aprendí virtudes, entre otras cosas. Finalmente se convirtió en mi asesor laboral.

Hubo veces que pasé tiempos difíciles y con un mensaje me sacaba del atolladero en que me encontraba. Siempre sin darse cuenta, así que aprovecho que entré a leer este blog para expresárselo.

Abusando en estas líneas manifiesto mi orgullo por escribir en el Blog Letras Del Norte, en el cual comparto con personas de excelente preparación académica. Sus nombres están escritos arriba a la izquierda.

Volviendo a la persona en cuestión manifiesto mi admiración porque veo en él un constante luchador social y magnífico pensador, busca siempre crear un México mejor, apoyándose siempre en el pensamiento postmodernista.

También tiene como herramientas la mayéutica de Sócrates y otras tantas corrientes filosóficas, sin perder su humor exquisito. Por eso lo relaciono con la siguiente frase: “El sabio no es aquel que sabe dónde está el tesoro, sino el que trabaja y lo saca”.

Acomodando la frase a mi manera de pensar, defino que los sabios son aquellos que también saben sacar el tesoro de las personas para ponerlos a disposición de los demás.

¡Ey! Carlos Arturo Moreno, el tremendo “activista de sillón”, como a veces te autonombras, gracias por las herramientas que compartes, también te agradezco por invitarme a ser parte de uno de tus proyectos.

Un abrazo virtual, un #FF vitalicio en Twitter, un Me Gusta permanente en Facebook y finalmente un agradecimiento para siempre.

Y ustedes ¿también tienen presentes a quienes han influido en su vida?

@jorgeniech

Escrito por: José Jorge Hernández (Saltillo, Coahuila)

 

“Emperrada” enfermedad

Autor: José Jorge Hernández

“Todo mundo, de alguna o de otra forma,
está relacionado con esta enfermedad para la cual no hay cura,
sólo paliativos que retardan lo inevitable: la muerte”.
Jesús R. Cedillo, periodista, poeta y escritor.

Lucrecia y Rosario, con su sufrimiento y su partida a causa de cáncer me dejan una enseñanza que comparto con quienes me leerán.

Dicen que las desgracias nunca llegan solas, y valga la pena la redundancia, desgraciadamente es verdad. Una vez más, creo, me toca “vivir” la muerte por partida doble. La ocasión anterior, (hace como cinco años), viví una experiencia desagradable con 48 horas de diferencia. Perdí a un amigo y luego a mi cuñado, hermano de mi esposa.

Ahora, casi vivo la misma situación, con dos mujeres cercanas a mi vida: Lucrecia, una amiga, casi hermana desde la infancia, quien acaba de fallecer a los 37 años, y Rosario, una prima hermana de 56 años, que vive sus últimos días, ambas a causa del cáncer.

Y ante la ya casi doble pérdida, aunadas a situaciones personales que he experimentado en estos días de Dios, hago una pausa en mi vida para reflexionar y compartir con quien tenga la oportunidad acerca de la «emperrada» enfermedad, el cáncer.

La palabra “emperrada”, que se me quedó “pegada”, “emperrada” en la mente, la tomé del maestro Jesús R. Cedillo, en una de las muchas y enriquecedoras colaboraciones que escribió en el periódico Vanguardia, donde a menudo leo sus aventuras.

Y ahora, con las recientes experiencias, busqué la definición de la palabra. “Emperrarse” quiere decir obstinarse, no ceder. Y así entiendo que es el cáncer, en sus diferentes padecimientos, pero, en esta ocasión me avocaré al que ataca a las mujeres.

En México como en el mundo se celebra el Día Internacional del Cáncer, también cada octubre se nos recuerda el Día Mundial del Cáncer de Mama y todos sabemos que la enfermedad citada es de las principales causas de mortandad en el mundo.

Como cada día que se celebra en México nos dan estadísticas, hay anuncios de televisión, conferencias, la Primera Dama del país emite un mensaje. Hay slogans. En redes sociales nos atrevemos a poner una imagen del día, se utiliza el moño rosa y nos preocupamos por nuestras compañeras laborales, amigas y familiares. Les damos mensajes, les decimos que son lo más valioso para nuestra existencia y al siguiente día todo se acabó, nos olvidamos y ya no hacemos nada por luchar contra la enfermedad.

Clave: la prevención

Otra vez, todos lo sabemos, pero no lo comprendemos hasta que nos toca vivirlo en carne propia. Creo que son cosas del ser humano, pero bueno, ese es otro tema, lo que sí comparto es que desde mi punto de vista, para muchas féminas que le dan color, brillo y felicidad a nuestra existencia les es difícil acudir al ginecólogo.

Por temor, pudor, desidia, causas económicas y otros factores no “se atreven” a revisarse periódicamente y me atrevo a confirmarlo luego de “levantar una encuesta platicadita” entre conocidas y compañeras de trabajo, a menos que mi entorno sea diferente al de todos.

Creo, y me atrevo a sugerir desde mi punto de vista limitado, que las madres deben pensar en educar en materia de salud a sus hijas desde pequeñas. Opino que las ayuden a vencer los tabúes que les impiden ir a revisarse periódicamente, tal como debe ser para prevenir el padecimiento que las aqueja y literalmente las hace vivir un vía crucis en sus vidas para finalmente aniquilarlas, es duro el término, pero es la realidad y lo digo con el dolor, la molestia y la tristeza que me embargan.

El sufrimiento por la revisión en cada Papanicolau, o el palparse, no nada más es de ustedes (mujeres), también de nosotros. Bueno, al menos mío, que sufro cada vez que mi esposa se revisa (a quien también le cuesta mucho ir).

Recuerdo todavía los sentimientos encontrados que tuve la última vez que mi esposa acudió al ginecólogo. Al salir de la consulta me dijo, no sé si en tono molesto: “Ahora sí estarás contento, después de que estuviste chin.. y chin.. al fin se te hizo”.

Primero: celebré mi “victoria” porque le hice ir. ¡Claro! Me valí de muchos argumentos para hacerla reflexionar y convencerla de que fuera (eso creo).

Segundo: me dolió su revisión y no sólo en esa consulta, sino también en las anteriores, pero al final, todo es para que ella, nuestra hija y sus familiares tengamos calidad de vida. Afortunadamente el diagnóstico fue negativo.

Tercero: pensé en el resto de las mujeres que le dan alegría a nuestra existencia, las que van y reciben un diagnóstico fatal y las que nunca van y cuando van, ya es demasiado tarde.

Finalmente, no pasaron más de dos semanas cuando recibí las fatales noticias de Rosario y Lucrecia. Otra vez, con menos de 48 horas de diferencia, no pienso más para no darle más vueltas al asunto.

Luego de la reflexión pienso que es responsabilidad y obligación de todos (hombres y mujeres) prevenir la “emperrada” enfermedad, por eso me atrevo a cerrar con los siguientes mensajes que encontré en la red:

Hombres: si en verdad las amas, exhorta a TODAS las mujeres que quieres a practicarse exámenes regulares y a tomarse por lo menos una mamografía al año.

Mujeres: son ustedes sinónimo de vida, llevan en su vientre el milagro de la creación, el amor sublime, la ternura y la esperanza de vida. Son un toque amoroso de dulzura y compresión…

En pocas palabras, ellas (las mujeres) son más que las palabras, son todo en este mundo, por lo tanto, las queremos bellas, pero sobre todo saludables.

PD. Una vela no pierde su luz por compartirla con otra.

jorgeniech

Escrito por: José Jorge Hernández (Saltillo, Coahuila).

 

¿En verdad somos «buenos»?

Autor: José Jorge Hernandez

 

Máscara by Orlando Valdespino Mont

@piscuintin compadre, es una tristeza lo que está pasando en todo el país, pero somos más los buenos (pero sin pistola) #Saltillo

@nataliagalvanc por favor no digas en donde están los militares, los malitos también tienen twitter, abusado.

Hace unas semanas, Saltillo se vio sacudido por balaceras, en las cuales murieron cinco sicarios, según informes de autoridades; y como el hecho ocurrió a unas cuadras de mi casa, pensé: “Qué bueno que murieron varios de los malos”. Ya en la noche vi las fotos de los caídos y mi pensamiento cambió.

¿Desde cuándo me alegro cuando matan a alguien? ¿Por qué la sociedad se etiqueta como buena y a los delincuentes como malos?

¿La maldad sólo existe del lado de los que matan? ¿La maldad no existe dentro de las autoridades? ¿La maldad tampoco existe en nuestro sistema de Justicia?

Hace años, al leer metafísica supe que el ser es Uno, Verdadero y Bueno; también entendí que el mal es la ausencia de bien y que somos seres humanos finitos y limitados. Por lo tanto, nadie es totalmente bueno, ni totalmente malo. Entonces, ¿por qué etiquetar?

En nuestra vida cotidiana a veces hablamos mal de nuestros compañeros de trabajo, criticamos, descalificamos… En fin, sé que no son iguales los hechos, pero de alguna forma hay ausencia de bien, por lo tanto hay mal.

El tema es complicado, pero entiéndase bien, tampoco defiendo ni justifico a los delincuentes, sólo analizo nuestra conducta para, en lugar de etiquetar, pensar las cosas antes de decirlas.

Bien lo dijo Rosaura Barahona, columnista del periódico El Norte y de donde tomé elementos para reflexionar: “Los mexicanos hemos ido cambiando al perder la tranquilidad disfrutada por años. Hoy tememos por nosotros, por los nuestros, por nuestra colonia, ciudad o país”.

Sé que nuestro país vive el flagelo del narcotráfico, pero también lidia con otro problema de igual o más grande magnitud: la corrupción de algunos funcionarios de alto nivel. ¿Dónde ubicas a los malos y donde a “Los Buenos”?

Volviendo a lo de nosotros: si por las noches hiciéramos un breve análisis de las actividades del día concluiríamos que actuamos de buena manera y que no criticamos a nadie, trabajamos de manera excelente; en pocas palabras, nos calificaríamos como buenos. Suele suceder.

No dudo que hay de delitos a delitos, pero al final el resultado es el mismo: fuiste malo o fuiste bueno.

El mal en las instituciones

Aún no he visto la película “Presunto Culpable”, pero he leído sobre las carencias que tiene nuestro sistema de Justicia y en realidad me aterra; inocentes que son tratados y juzgados como delincuentes y delincuentes que son tratados como inocentes.

Dicen que en segundos te cambia la vida para bien o para mal. ¿A quién no le ha pasado que lo culpan de un ilícito que no cometió? Y muchas veces no tienes ni cómo defenderte.

No niego que uno de mis máximos temores, aparte de morir de repente, es que me fabriquen un delito y me convierta en delincuente; de hecho en México se maneja mucho la frase “eres culpable hasta que se demuestre lo contrario”.

Y si soy inocente y no se demuestra, mi reputación ya se fue a los suelos, eso importa de alguna manera, pero lo que me preocupa es que el mal también se da en las instituciones, en donde a veces los hechos son iguales o más graves que ser narcotraficante o sicario.

Lo afirma la escritora y periodista Anabel Hernández: “Cuando las detenciones son por consigna o por arbitrariedad y no por hacer justicia, el próximo podría ser yo, usted o cualquiera”.

Para no ir tan lejos, veo los casos de Kalimba, de Florence Cassez y hasta el de Juliana Sosa del Toro, la novia de José Jorge BalderasEl JJ”, y quién sabe cuánta gente más, personas quizá inocentes, pero pagando delitos por acusaciones no fundamentadas, pero al final de cuentas acusaciones.

O como lo mencionó Ingrid Betancourt en Montreal: “Peor que la ausencia de justicia y el hecho de no encontrar a culpables, peor que eso es el condenar inocentes”.

No le tengo fobia a las instituciones, ni a las autoridades, sólo me prevengo y reflexiono, pero esa es la realidad que vivimos en el país. Y usted ¿se considera malo o es “bueno”? o ¿qué piensa en realidad?

@jorgeniech

Escrito por: José Jorge Hernández (Saltillo, Coahuila).