México mutilado

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

 

Ni el mismísimo diablo en sus mejores momentos hacía eso. El señor que encontró el cuerpo dijo que algo “olía a podrido”; metáfora maldita de lo que pasa en nuestro “México lindo y herido”.

Dios te acompañe” le dice la madre a su hijo que se va a trabajar. Salir de la casa se ha convertido en un “Deporte extremo”. Por alguna extraña razón Dios se ha encabronado con los mexicanos y por eso nos pasan estas tantas pinches cosas, dice alguien, el algún lugar.

¿Qué hay detrás de la conducta humana? ¿Cómo explicar tanta barbarie? ¿Deseos enfermos de poder?, ¿lujuria desbordada?, ¿ambición? ¿Falta de filosofía? Dicen que Itzel, la niña de Piedras Negras, se suicidó después de ver el programa, “La Rosa de Guadalupe” en donde la virgen salvaba a la protagonista. Otra vez la realidad dista mucho de la fantasía. O cómo poder explicar la conducta del psicópata de Saltillo que asesina a su prima y a la sobrinita de tres años, diciendo además que no pudo estrangularla y que por eso la colgó.

Balacera en un Estadio, crimen en un casino, asesinatos, infanticidio, y un Presidente de la Nación que no sabemos por qué oscuros deseos sigue empeñado en la misma estrategia.

Recuerdo cuando en los sesentas el grito de los jóvenes era “Amor y paz” o “haz el amor y no la guerra”. A la siguiente generación no le llamó la atención ese estilo de vida, ellos optaron por devorarse al mundo, se les llamó “yuppies”, eran los jóvenes empresarios. Luego vinieron los jóvenes de la Generación X como preámbulo del epíteto de los “ninis”. Pero lo de hoy es diferente, estamos siendo testigos de una generación de jóvenes desquiciados, deslumbrados por el dinero fácil, por la vida en el jolgorio, por el desmadre, por lo sádico; generación perversa, generación psicópata. Da miedo.

Mientras algunos jóvenes en Chile salen a las calles a exigir mejor Educación o algunos jóvenes en España salen a las calles en busca de su fe perdida, acá en México algunos jóvenes salen a la calle a matar.

Hace poco en México escuchábamos a Timbiriche, Parchís, Menudo y demás, ahora estamos invadidos por los narcocorridos, música que permea, retumba y que poco a poco se va troquelando en la memoria colectiva como signo de la desfachatez del momento espeluznante por el que estamos atravesando.

Me he dado cuenta de que mis últimas entradas al Blog giran en torno a la indignación, precisamente por eso: “indig-Nación”. “Me duele México”, titulé uno, “México esquizoide” se llama otro, quisiera escribir cosas bonitas, cosas de motivación, cosas de amor, pero es inútil, la realidad me avasalla, las preguntas son constantes, el deseo de exorcizar los demonios puede más que el deseo de querer admirar lo hermoso de la existencia. Así no se puede. En México no vivimos, sobrevivimos.

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