1810, 1910, 2010… Lo que nunca llegó

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

Un pueblo que camina por el mundo

gritando: ¡ven, señor!

Un pueblo que busca en esta vida

la gran liberación.

Los pobres siempre esperan el amanecer

de un día más justo y sin opresión;

los pobres hemos puesto la esperanza en tí,

Libertador.

Cántico Religioso

.

¿Cuál es el mensaje subliminal escondido en la situación del México actual? El año 2010 se especulaba como un año memorable, según los numerólogos y uno que otro historiador serio indicaban que en el año 2010 vendrían acontecimientos óptimos para la República mexicana.

El año de 1810 en el inconsciente colectivo del mexicano lo recordamos como aquel año en donde un sacerdote polémico se hartó de la situación en que vivía gran parte de la población, se hartó del sometimiento, de la esclavitud, lanzó un grito visceral, desde sus entrañas, allí inició la independencia de México, y ya todos conocemos aun que sea un poco del desenlace.

Pasaron cien años y en 1910 en México se gesta un cambio, una revolución, Francisco I. Madero cuestiona el gobierno de Porfirio Díaz, surge Pancho Villa, Emiliano Zapata, Venustiano Carranza. Surge el caudillismo, y con ello paradójicamente la Revolución se institucionaliza.

Y llegó el año 2010. Recuerdo en mi juventud, cuando impartía cátedra a los estudiantes de bachillerato allá en Monterrey N.L. mientras estudiaba la Licenciatura en la Facultad de Psicología de la UANL. Era el año 2000, faltaban diez años para el “Gran acontecimiento”. Recuerdo que yo los instaba, los conminaba, los exhortaba (así, con esos tres sinónimos) a que se plantearan qué México querían dentro de diez años y qué movimiento se les ocurría hacer. Eran jóvenes de 15 años, que para el 2010 tendrían 25 años, edad suficiente para hacerse responsable de su propia existencia, edad en donde el lóbulo frontal ya alcanza su maduración y con ello la toma de decisiones, el control de las pulsiones, y demás cosas propias del funcionamiento fisiológico.

Esos alumnos ahora tienen 26 años, pasó el año 2010 y de aquella charla que tuvimos no hubo frutos, creíamos que la Revolución del año 2010 sería una Revolución con letras, que no utilizaríamos armas que asesinaran al prójimo, creíamos que nuestras armas serían una pluma y un papel, vivíamos en la ilusión, teníamos como aliados a los libros. ¿Pero cuál es la realidad? La pluma sucumbió, se jubiló, llegó algo que se conoce como “teclado”. La hoja la cambiamos por una pantalla. El libro murió y dejó el paso libre a la información, llegó internet y los sueños de Revolución se difuminaron, nos distrajimos en otras cosas, la atención ya no estuvo en los sueños libertarios, en los sueños de un México mejor, preferimos distraernos y poner toda nuestra atención en las redes sociales, en twitter, en facebook. La televisión cumplió su papel, nosotros no.

Hace diez años no nos imaginábamos que México estaría ensangrentado, nuestra propuesta era un “Revolución con Letras”.

El año 2010 se nos fue de las manos, el bicentenario y el centenario lo festejamos con sangre, como si aún fuésemos aztecas inmolando víctimas propicias para el beneplácito de nuestros dioses.  ¿Cuál es el mensaje oculto detrás de lo que se nos presenta como el discurso oficial? ¿Qué hay detrás de todo esto? Vemos solo lo manifiesto, pero lo importante es lo latente, muchas aristas, muchas interpretaciones, mucho campo abierto para las especulaciones, hermenéutica radical, exégesis necesaria.

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