El teatro (académico) del mundo; reflexiones sobre las cloacas del imperio

Escribe Anel Hernández Sotelo

 

imagen tomada de listas.20minutos.es

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En México las verdades oficiales están enterradas bajo lodo con sangre. El suelo mexicano vomita cadáveres. Hace varias décadas Santiago Camacho escribió un libro titulado Las cloacas del imperio. Lo que Estados Unidos oculta al mundo[1] y, sin fundamento alguno, la obra fue calificada como un irracional discurso promovido por los entusiasmados de las teorías de la conspiración. No se cuántos de los que tienen a Camacho como un periodista “conspiracionista” han leído esta obra. Menos sé cuántos de esos lectores son asiduos lectores de libros de historia. Yo, como lectora y como historiadora, recomiendo el texto pues me queda claro que los cánones que determinan la buena literatura y la buena investigación histórica son sólo eso, cánones, o sea, imposiciones de lo que el buen gusto es. Un libro sugerente siempre se agradece.

Retomando el título de aquella obra, hoy otras cloacas del imperio están quedando al descubierto. Los organismos gubernamentales y noticiosos de todo el mundo – especialmente los estadounidenses, aunque no sólo-, que desde el año 2012 promovieron la imagen de Enrique Peña Nieto como el joven candidato presidencial que firma y que cumple sus compromisos, ahora actúan como avestruces incómodas y temerosas escondiendo la cabeza. Esos mismos organismos enaltecieron a la actual cónyuge del mandatario como la modelo de la mexicana sofisticada y progresista. Angélica Rivera dio la vuelta al mundo como un dechado de virtudes, a pesar de que sus logros más loables se reducen a ser una “estrella” más de Televisa, con todas sus implicaciones.  Cabe preguntarnos entonces por las cloacas que faltan por destapar.

Ayotzinapa es la coyuntura parida durante las últimas cuatro décadas del devenir occidental. Esta coyuntura fue gestada al menos desde 1453, luego de la desestructuración sistémica de eso que los historiadores –por economía del lenguaje, es decir, por comodidad- encerramos en el concepto de Imperio Romano de Oriente. No es lugar ahora para extenderme en estas consideraciones que retomaré en otro momento. Lo que me interesa destacar ahora es que Ayotzinapa, además de ser un lugar físico es hoy un espacio metafísico en el que se contiene el punto de no retorno, tal y como lo expresaron ayer en rueda de prensa los voceros del grupo de padres de los 43 desaparecidos, los estudiantes normalistas y los abogados que les asisten, luego de sentarse durante más de cuatro horas con Enrique Peña Nieto en la residencia oficial de Los Pinos.

Y escribo sobre el espacio metafísico apoyándome en el inmejorable estudio filológico de Fernando Rodriguez de la Flor titulado La península metafísica.  En el prólogo de la obra el autor desvela a sus lectores el objetivo primero y último de su obra: “se trata en este libro de tomar conciencia de la organización de un teatro donde el espíritu de un tiempo ‘muestra’ aquello en lo que dice creer (o aquello en que desea que se crea) [en el que] se condensan los estratos geológicos de una suerte de ‘inconsciente nacional’, en lo que fue la era decisiva de su formación: el Siglo de Oro”.[2] Ese teatro del mundo del que se ocupa el filólogo, estuvo sustentado en artefactos retóricos y en reconstrucciones de sentido que culminaron en la propia exterminación de lo que la realidad es. Y hoy, ese teatro del mundo se vivifica, más de tres siglos después, en México.

Si bien desde hace años en Radio Pasillo se rumora que la única manera de lograr un lugar en la academia es trepando, arrebatando, engañando y corrompiendo, hoy el mundo entero sabe que las universidades se han convertido en casas de criminales. Ernesto Zedillo es actualmente  director del Centro para el Estudio de la Globalización de la Universidad de Yale,[3] a pesar de que en el año 2012 los sobrevivientes de la masacre de Acteal exigieron a la Corte Internacional un juicio político contra él.[4] Nada se hizo porque el catedrático de Yale obtuvo del Departamento de Estado de Estados Unidos inmunidad política a instancias del gobierno de Felipe Calderón.[5] A su vez, Felipe Calderón goza ahora mismo de la beca Líderes Globales Públicos Angelopoulus concedida por la Universidad de Harvard, con la que ostenta una plaza académica de carácter temporal.[6] No hay que olvidar que ambos mandatarios gozan de mensualidades millonarias y vitalicias provenientes del erario público mexicano sólo por haberse desempeñado como presidentes de la nación. Finalmente, Peña Nieto carga con su propia masacre: Atenco.

La historia política del egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México Emilio Chuayffet Chemor bosqueja también el emotivo desfile de personalidades que actúan en este teatro del mundo que es México, en donde ya no es discutible señalar la vinculación entre los órganos educativos y la criminalidad. Luego de desempeñarse como gobernador del Estado de México –obviamente apoyado por el Grupo Atlacomulco, mismo que merecería un texto aparte-, recibió de Ernesto Zedillo la titularidad de la Secretaría de Gobernación. Así,  tanto Zedillo como Chuayffet deben ser llamados a rendir cuentas no sólo por la masacre de Acteal, sino también por la matanza de Aguas Blancas,[7] junto con el ex gobernador de Guerrero Ángel Aguirre Rivero, quien hoy goza de licencia para separarse del cargo –sin perder sus fueros- mientras se esclarecen los asesinatos y las desapariciones forzadas de los  normalistas de Ayotzinapa. En 2012, de ser presidente de la Cámara de Diputados Chuayffet Chemor saltó a la Secretaría de Educación Pública como miembro del gabinete del actual presidente Enrique Peña Nieto. Singular personaje éste que actualmente está al frente de la secretaría de Estado que “tiene como propósito esencial crear condiciones que permitan asegurar el acceso de todas las mexicanas y mexicanos a una educación de calidad, en el nivel y modalidad que la requieran y en el lugar donde la demanden” y cuyos valores son “honestidad, responsabilidad, honradez, respeto, compromiso, integridad, liderazgo, actitud de servicio, disciplina e igualdad”.[8]

La educación en México ha sido prostituida. Las rectorías universitarias han sido en muchos casos antesalas de las gubernaturas estatales. El ciudadano de a pie ya no sabe dónde empieza el académico que se convierte en político y que más tarde se metamorfosea en criminal o viceversa. Caso concreto: Rogelio Ortega Martínez, el recién nombrado gobernador interino del estado de Guerrero, luego de la licencia concedida a Ángel Aguirre Rivero. Desde el año 2010 y hasta antes de su interinato, Ortega se desempeñaba como secretario general de la Universidad Autónoma de Guerrero, donde además ostentaba el cargo de profesor-investigador del Centro Interuniversitario para la Integración Americana y fungía como coordinador del Cuerpo Académico en Consolidación “Instituciones, Democracia y Cambio Político”. [9] A pesar de que la Asamblea Nacional Popular –cuya sede es precisamente la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa- exigió que fuese un representante de la sociedad civil quien se responsabilizara del interinato en la gubernatura de Guerrero,[10] el Ejecutivo Federal impuso a Ortega para el cargo. ¿Por qué? ¿Qué virtudes podrá tener un académico como Ortega para asumir la gubernatura del colapsado estado de Guerrero?

En el historial de Ortega no aparecen dotes probados de su liderazgo político. En su lugar, se ha esparcido la noticia de que el gobernador interino impuesto tiene vínculos con el ERPI (Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente) y con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) al menos desde el año 2002.[11] ¿Será entonces ésta una de las virtudes que hace de Ortega la persona idónea para desempeñar el cargo que “la nación le demanda”? Aunque el académico venido a gobernador ha declarado que se trata de una infamia, es claro que en el teatro del mundo los artefactos retóricos se usan indiscriminadamente.

A este siniestro mapa de lo que es hoy la política mexicana hay que añadir el atentado que el día de ayer, miércoles 29 de octubre, sufrió el académico Ernesto Villanueva nada menos que dentro de Ciudad Universitaria. Entre otros temas, Villanueva ha venido trabajando desde hace tiempo en la investigación sobre los mecanismos de corrupción al interior de la universidades mexicanas y de los centros de investigación.[12] Gracias a que contaba con un auto blindado, salió ileso del atentado y ha declarado que, luego de hacer públicas sus investigaciones sobre los vínculos entre el Cártel de Sinaloa y Diego Valadés Ríos –actualmente investigador titular “C” de tiempo completo en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (nivel III)- cuando éste se desempeñaba como Procurador General de la República, recibió amenazas del técnico académico Isidro Saucedo González, quien también forma parte del cuerpo de académicos del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.[13]

A la luz de estos acontecimientos, a la luz de la coyuntura que es Ayotzinapa, a la luz del largo expediente de irregularidades que se esconden intramuros de las universidades nacionales e internacionales, el término de narcoacademia se perfila como otro concepto indispensable para entender lo que tenemos enfrente: un estado fascista que no sólo tiene en las televisoras su máquina ideológica, sino también en las universidades y en los centros de investigación. Armando el rompecabezas quedan un poco más clarificadas algunas acciones –en apariencia inocentes e insignificantes- que no hacen más que evidenciar la censura imperante dentro de los centros académicos de nuestro país y bosquejar ciertas elucubraciones sobre la repentina desaparición de tesis de grado y de posgrado que han llegado a compartir el estatus de Dios: se habla de ellas pero nadie las ha visto.

Zamora, Mich., 30 de octubre de 2014

 

 

 

 

 

 

 

[1] CAMACHO, Santiago, Las cloacas del imperio. Lo que Estados Unidos oculta al mundo, Buenos Aires: El Ateneo, 1era. ed., 2004.

[2] RODRIGUEZ DE LA FLOR, Fernando, La península metafísica. Arte literatura y pensamiento en la España de la Contrarreforma, Madrid: Biblioteca Nueva, 1999, p. 10.

Recomiendo -principalmente a los “anticonspiracionistas”- la lectura concienzuda de este brillante y dilucidador texto sobre la ontología de lo barroco.

[3] Sitio oficial de la Universidad de Yale. Disponible en http://www.ycsg.yale.edu/center/zedillo.html; última consulta: 30 de octubre de 2014.

[4] MARISCAL, Ángeles, “Sobrevivientes de Acteal demandan juicio en México contra Ernesto Zedillo” en CNN México, 22 de diciembre de 2012. Disponible en http://mexico.cnn.com/nacional/2012/12/22/sobrevivientes-de-acteal-demandan-juicio-en-mexico-contra-ernesto-zedillo; última consulta: 30 de octubre de 2014.

[5] HERNÁNDEZ, Jaime J., “EU da inmunidad a Ernesto Zedillo por caso Acteal” en El Universal, 8 de septiembre de 2012. Disponible en http://www.eluniversal.com.mx/notas/869144.html; última consulta: 30 de octubre de 2014.

[6] Sitio oficial de la Universidad de Harvard. Disponible en http://www.hks.harvard.edu/news-events/news/press-releases/felipe-calderon-appointment; última consulta: 30 de octubre de 2014.

[7] HERNÁNDEZ JULIÁN, Ana Leticia, “Chuayffet y Aguirre salen premiados; Figueroa y Zedillo disfrutan de la vida civil: Aguas Blancas, a 18 años” en SinEmbargo, 28 de junio de 2013. Disponible en http://www.sinembargo.mx/28-06-2013/667696; última consulta: 30 de octubre de 2014.

[8] Sitio web oficial de la Secretaría de Educación Pública. Disponible en http://www.sep.gob.mx/es/sep1/sep1_Vision_de_la_SEP#.VFLIir7nnoA; última consulta: 30 de octubre de 2014.

[9] Redacción AN, “…Y ¿quién es Rogelio Ortega, el nuevo gobernador de Guerrero” en Aristegui Noticias, 27 de octubre de 2014. Disponible en http://aristeguinoticias.com/2710/mexico/y-quien-es-rogelio-ortega-el-nuevo-gobernador-de-guerrero/; última consulta: 30 de octubre de 2014.

[10] Redacción, “Ayotzinapa exige Gobernador civil; universidades van a paro nacional el 5 de noviembre” en SinEmbargo, 25 de octubre de 2014. Disponible en http://www.sinembargo.mx/25-10-2014/1152133; última consulta: 30 de octubre de 2014.

[11] Agencias, “Nuevo Gobernador de Guerrero, ‘manchado’ de sangre guerrillera” en Sipse.com. Información en todo momento, 28 de octubre de 2014. Disponible en http://sipse.com/mexico/ong-vincula-gobernador-interino-guerrero-rogelio-ortega-guerrilla-119873.html; última consulta: 30 de octubre de 2014.

[12] Sus trabajos pueden consultarse en el blog personal del investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Disponible en http://ernestovillanueva.blogspot.mx; última consulta: 30 de octubre de 2014.

[13] DÍAZ, Catalina, “Fue un sicario profesional: Ernesto Villanueva” en El Universal, 29 de octubre de 2014. Disponible en http://www.eluniversal.com.mx/ciudad-metropoli/2014/ernesto-villanueva-atentado-cu-iij-academico-unam-1050198.html; última consulta: 30 de octubre de 2014.

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