#TodosSomosCarmen… ¿Salinas?

 Escribe: Anel Hernández Sotelo

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imagen de legisladores.org.mx

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Escribo desde la víscera, desde el hígado que vierte a cántaros la amargosa hiel. Escribo para exorcizarme, para prevenirme de más confusión, para aplacar mi rabia… mi digna rabia. Escribo para enfrentar el dolor, el terror y la impotencia de ser mexicana. Porque mientras miles exigimos un espacio de libre expresión para una Mujer perspicaz, contundente, que con paso firme, deja huellas penetrantes en la conciencia de sus radioescuchas, el sistema político mexicano nos escupe a la cara, arrojándonos a una muy otra Carmen como la representante de un pueblo hastiado, indignado y encolerizado.

La Carmen analfabeta y vulgar, la prostituta mediática que fascina por la animadversión que causa, pertenece a la especie de las bestias. En El diccionario del diablo (1911) Ambrose Bierce escribió que la bestia es un “miembro de la dinastía reinante en las letras y la vida. La tribu de los Bestias llegó con Adán, y como era numerosa y fuerte, infestó el mundo habitable. El secreto de su poder es su insensibilidad a los golpes; basta hacerles cosquillas con un garrote para que se rían con una perogrullada”. La puntillosa mente de Bierce encontró que la diáspora de estos seres comenzó en Beocia, “de donde los desalojó el hambre, pues su estupidez esterilizó las cosechas”, para expandirse frenéticamente por Europa durante la época de las Cruzadas, luego de lo cual ocuparon “casi todos los altos puestos de la política, el arte, la literatura, la ciencia y la teología”. Su arribo a nuestro continente sucedió cuando “un pelotón de Bestias llegó a Norteamérica en el Mayflower, junto con los Padres Peregrinos” proliferándose rápida y constantemente “por nacimiento, inmigración y conversión”.[1]  Sin comentarios.

Los miembros del sistema mexicano totalitario, al imponer a esta bestia como candidata a diputada federal por el PRI, revelan nuevamente la naturaleza de su desprecio por la ciudadanía a la que dicen servir: sólo una bestia puede representar al resto de las bestias. Obviamente, el agravio se torna más intolerante cuando se es Mujer en un país donde el trueque mediático es moneda de uso: silencio sobre la mordaza impuesta a nuestra Carmen y promoción de esa otra Carmen, la bestia, para limpiar su imagen de fichera.

Pero, ¿las bestias que representa la Carmen soez son sólo priístas? Desgraciadamente, no. Ese esperpento representa la cultura partidocrática del mexicano promedio que se motiva con los discursos mesiánicos de sus líderes políticos, que repite incesantemente que la esperanza de México está en nuestras manos, que defiende el “derecho” al sufragio en un país donde no hay ningún derecho que se respete. Carmen Salinas, idiotizados seguidores de la “izquierda” mexicana, también los representa a ustedes que defienden a figuras salvíficas y santificadas como Andrés Manuel López Obrador y Gerardo Fernández Noroña. Porque, al avalar con su voto las elecciones, avalan a sus mesías compitiendo con las bestias, de donde se sigue que, si la competencia es en igualdad de condiciones, o Carmen Salinas no es bestia sino mesías, o AMLO y todos los demás candidatos de todos los partidos no son mesías, sino bestias.

Resulta asombrosa la forma en que la legión lopezobradorista defiende las contradicciones de su líder, que insultan por evidentes. En una entrevista a medios masivos realizada en febrero de este año, AMLO afirmó que en México no hay estado de derecho para luego asegurar que “la tercera es la vencida”. Pregunta: ¿si no hay estado de derecho, qué garantiza entonces que estas elecciones sí serán limpias y que, por voto democrático, AMLO llegue a la presidencia en 2018? Además, resulta escandaloso el nivel de su análisis político: que si fulano se robó, que si merengano hizo, que si ellos, los mafiosos, hicieron tal o cual… Chismes, opiniones, muchas esperanzas y un manojo de “lo advertimos”, nada más.[2]

Este hombre que pide votos para construir un país democrático (lo que en su obviedad es ya una insensatez) decidió no pronunciarse en el conflicto entre MVS y Carmen Aristegui por considerar que se trata de un asunto entre particulares… ¿este es el tipo de democracia que la legión lopezobradorista defiende? Los seguidores de MORENA que apoyan el regreso de Aristegui a la radio disculpan a su mesías argumentando que la postura de AMLO es personal. Mal hacen. Porque AMLO, como figura representativa de un partido político, cuando habla en público lo hace como representante de los miembros de su beatísima congregación… ¿qué no es él la autoridad de MORENA? Una autoridad, siempre que se manifieste públicamente, lo hace como representante de un colectivo, no como individuo. Esto, afiliados a MORENA, se los podría explicar un sociólogo, un antropólogo, un semiólogo y cualquiera que tenga más de dos dedos de frente. Lo mismo sucede con los Morenos que dicen apoyar las exigencias de los padres y las madres de los normalistas de Ayotzinapa. Una de las acciones de lucha y de protesta se basa en la consigna de NO a las elecciones, habida cuenta de que en toda la historia del México “independiente” nunca se han respetado las decisiones de los sufragistas. Entonces, ¿#AyotzinapaSomosTodos o -como escribió Bierce- “su estupidez esterilizó las cosechas”?

El día de ayer, en el debate organizado por Grillonautas, Personajes México y SoyMéxico.org sobre Votar o No Votar,[3] Gerardo Fernández Noroña logró sintetizar esta dialéctica del idiotismo.  Luego de ofrecer al auditorio un discurso mesiánico y salvífico, contradictorio hasta el tuétano y bastante moralizante, el más “subversivo” de los diputados mexicanos, el promulgador de la desobediencia civil, el crítico asiduo de Televisa se indignó y, sin agua va, interrumpió su participación en el debate con lo que demostró algo que todos sabemos pero que pocos quieren aceptar: los políticos no saben debatir, sólo saben mandar, imponer, chismorrear y ofenderse (en el mejor de los casos). Y es que, ante los golpes de garrote, las bestias se ríen, se burlan “con una perogrullada”.

Bestias, bestias disfrazadas de colores que se han adueñado de “los altos puestos de la política, el arte, la literatura, la ciencia y la teología”, bestias que no sólo representan a la bestias sino que las dirigen. #NoMásPartidocracia

 

 

[1] BIERCE, Ambrose, El diccionario del diablo, Madrid: Edimat, 2003, p. 54, voz: “bestia”.

[2] La entrevista referida se encuentra disponible en https://www.youtube.com/watch?v=28AfYX7bGjw; última consulta: 24 de marzo de 2015.

[3] El debate está disponible en https://www.youtube.com/watch?v=8UMlcvID6VI#t=571; última consulta: 24 de marzo de 2015.

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