Voyerista de mi boca abierta

Escribe: Paco Robledo

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"Como explicar los cuadros a una liebre muerta, 1965, performance de Joseph Beuys (1921-1986)" (imagen enviada por el autor del texto)

“Como explicar los cuadros a una liebre muerta, 1965, performance de Joseph Beuys (1921-1986)” (imagen enviada por el autor del texto)

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La boca es un instrumento cultural y político de hombres y animales. Es un aparato de los más importantes en nuestra historia, sin este recurso nada de lo que precede hubiera sucedido. A través de este órgano se emite la comunicación, con regularidad, la concreta. Para comunicarse hay una cantidad infinita de elementos, con casi todos puedes comunicarte. Cuando digo comunicación concreta, afirmo que el hombre emite su lenguaje para desarrollar la emisión de sus saberes como la de sus pesares, sus exigencias, las invocaciones, sin dejar atrás ningún rezo. La cabeza es la jaula que encierra las ideas y la boca es la puerta por donde esos pájaros volátiles se escabullen a buscar orejas para meterse en nuevas jaulas, a veces grandes, a veces chicas, a veces esos pájaros se quedan en el aire y a veces son desechados con repudio como una cagada de fuerte retortijón. Comúnmente esas aves del conocimiento mueren llenas de parásitos.

La boca es el contexto social por el que las personas se mueven. Los mudos también tienen su lenguaje, signado o no, se comunican con gemidos y señales. Pero los mudos en el contexto social están condenados a la pantomima y no porque yo lo diga, mientras las escuelas no adopten nuevos sistemas para la sociedad (enseñanza de lenguaje signado) esto no volcará de otro modo y los mudos seguirán relegados, con temor a comunicarse porque casi nadie les entiende.

Esta pequeña gruta con salida al recto también es un símbolo de placer, como bien se sabe, por ella degustamos la gula de los alimentos. La boca es la gran vagina y todo lo comestible es el gran falo. Hablando sobre ello, también a través de la boca se crean los placeres sexuales, desde las lamidas hasta los besos y es que la lengua es el principio de realidad de la boca, una sin la otra, no dan lugar al principio del placer. La boca también produce entes repugnantes, desde las groserías hasta los malos olores y, es ella quien desecha los residuos de una borrachera, misma técnica que utilizan algunas hembras para verse y sentirse bellas.

La boca es capaz de asesinar a mordidas con la habilidad del zombie hambreado, como tragar golos de fuego y espadas en el circo. Pero la boca no sólo es una parte más del cuerpo de la que no debe decirse más de lo que ya por naturaleza se sabe. Porque ella pertenece al régimen del fascismo, del escupitajo, los gritos tarzánicos del borracho y del amante, es autora del canto, la poesía y el silbido. Pero sobre todas las cosas, agradezco a la boca tradición por oralidad, a sabiendas de que los únicos más allegados a ese folclore son los abuelos. En la era contemporánea es menester de los maestros de academia impartir sus saberes a través de lo oral, aunque en su mayoría son nepotistas sin lectura ni aventuras quienes educan a los niños.

En la boca existen las expresiones que se han ido reorganizando con los siglos. Los antepasados se injertaban jade en el labio inferior como en la lengua, orejas y nariz, para demostrar belleza. Unos utilizaban piedras mejor trabajadas y representaban superioridad ante el pueblo vulgo. En común, las personas que practicaban esos rituales eran sacerdotes y líderes de guerra. Se hacían injertos de piedra preciosa en los dientes, semejando los brackets de ahora, a diferencia de que no era un medio por el cual la gente se burlaba, si no lo contrario, era fuente de respeto.

En este siglo, los tatuajes y las perforaciones han rebasado los límites de la imaginación prehispánica, asimilando de igual manera el sentido de estética, aunque no todos los tatuajes ni todas las perforaciones son del gusto, más allá de quien se los hizo o hace.

Ahora, hasta puedes llevar plástico dentro de la piel para visualizar una estrella que te brota de alguna parte del cuerpo que selecciones, como también puedes llevar cuernos en la cabeza, colmillos vampíricos, o una moja de picos injertables, depende el gusto.

Hablando de deformaciones, los antepasados tenían el gusto por deformarse y deformar la cabeza al momento de que nacía un nuevo inquilino. Pero esos eran beneficios de la elite. Ahora la elite se mantiene en lo ordinario y refinado, sin ensuciarse un poco, sin dejar de parecer más ordinarios de lo que ya son.  Las extravagancias que se dan están hechas de viajes, vestimenta y material, a pesar de que la vida que se dan inmiscuye mucha mierda, en sus pieles, en su oro y en sus esclavos. La sociedad que lleva a cabo estos rituales paganos, son las subculturas de resistencia canónica, y según la psicología, estas personas demuestran el poco afecto que tienen de las figuras paternas, por eso los tatuajes, las perforaciones, los cabellos largos, coloridos, sin dejar atrás la vestimenta pandrosa y vulgar; ripios para el vacío. No cabe duda de que unos expresan y otros interpretan.

El adornarse la boca ya no es un ritual divino para la teofanía. Ahora es una imitación arquetípica metrosexualizada para un mundo de mercado globalizado y por ende, del “buen” ver. Es una representación del salvajismo moderno al que orillan las modas: costumbres en búsqueda de sentido. Ni los tatuajes ni las perforaciones fueron de mi agrado, aunque de chamaco intenté atravesarme una aguja en el labio, misma que no pasó y, en el tobillo del pie derecho llevo un tatuaje que una querida amiga me hizo sin máquina y con la misma punta con la que ella se tatuó en el mismo rato. Lo considero más un lunar que un tatuaje, ya que es la imagen de mi kin maya interpretado en un dibujo que hizo mi pareja en esa noche ácida.

La expresión radical que llevo en la cara, o dentro de ella, además de las palabras, no son  las perforaciones, ni los injertos, ni los tatuajes, es dormir con la boca abierta. Eso siempre ha sido algo que me identifica. Es mi ritual para seguir molestando a quien esté en un lado mío, y a la vez, yo también me incomodo.

Lo que yo siento cuando duermo, es el confort del reposo y sucesivamente la bienvenida al mundo onírico; aquellas alucinaciones que la mente dibuja y anima para hacer más interesante el descanso. Hay personas que narran sus sueños con lujo de detalle y otras simplemente los olvidan al instante y otros despiertan y continúan su día, como frígidos desinteresados por el coge.

En lo personal, los sueños son la televisión de los ojos cerrados. Pero dormir con la boca abierta, más que un defecto en la salud, es una necesidad de expresión.

Algunos necesitamos respirar todo lo que podamos para llenar esas bolsas con humo de cigarro que algunos guardamos en el pecho. Duermo con la boca abierta por las pocas horas que duermo y gracias a ello, he logrado viajar en dos asientos en el autobús, ahuyentado a mujeres empalagosas al amanecer después de la primera noche y alimentado un millar de moscas que entran a comer en los resquicios carnívoros de mis dientes. No recuerdo donde leí que al hombre por año le entran 5 arañas por la boca, sin descontar las orejas, el culo y la nariz. Seguramente llevo dentro un safari de bichos nomás por los que entran cada que duermo.

Mi boca abierta a la hora de dormir siempre ha sido la plática entre las personas que conozco por primera vez y duermen cerca de mí. He visto fotos de mi donde aparezco durmiendo y en verdad pareciera que estoy muerto, y no sólo por lo de la boca, sino también mis ojos semiabiertos acompañan ese rostro mortuorio de mi descanso. La cuestión es que he descubierto que dormir con la boca abierta, más que secarte la boca y producirte mal aliento, da gozo repulsivo a las personas que te miran dormir. Me ha pasado que ahuyento a personas, y apenas ayer, mientras iba dormido en el camión, con la cabeza echa hacia atrás y la clásica boca y ojos abiertos. Algo me ocurrió e hizo que me despertara por instinto. Descubrí a una mujer muy atenta mirarme, ya sabía yo porque me miraba y tal vez eso fue lo que la hizo sonreír. Yo sólo dije, limpiándome la baba, eres voyerista de mi boca abierta. Ella respondió, todos los del camión lo son.

*Posdata: La boca abierta es un aparato hipnótico, como puede producir placer, produce disgusto, eso también depende de cada quien y sus emociones del día o sus filias. Pero lo más claro, es que en boca cerrada no entra nada, Calladito te vez más bonito y de la boca abierta sale todo El que no habla, Dios no lo oye dichos antagónicos que el hombre día a día selecciona para no sucumbir ante el otro por sí mismo.

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4 pensamientos en “Voyerista de mi boca abierta

  1. me encuentro escuchando rolas excelentes del purple y no es precisamente la boca la que tengo abierta digo por que no domino el ingles, de lo contrario las estaría coreando, en estos momentos los oídos son los que mas abiertos tengo y mediante ellos disfrutando el momento, pero sin duda, la boca importante miembro es, e invariablemente de lo aprendido, “no es lo que entra por la boca lo que daña al hombre, sino lo que sale de ella” procuro me esfuerzo por no dañar con ella, a mis hermanos. DIOS te bendice.

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