Ese deporte extremo llamado familia

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

imagen de wikia.com

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“Si llegáramos a “saber demasiado”, a perforar el verdadero funcionamiento de la realidad social, esta realidad se disolvería”. Slavoj Zizek

Recientemente el ser humano ha optado por un estilo de vida guiado por el exceso. Lacan lo denominó “el mandamiento del goce”. Recuerdo hace unos cuantos años una noticia en el norte del país sobre un empresario (hijo de un político con amplia trayectoria) captó los reflectores precisamente por llevar su vida al extremo; en un intento de sentirse vivo, en un fin de semana se inscribió en un programa que atraía a los jóvenes empresarios a practicar el “Deporte extremo”.

¿Qué necesidad hay de que un señor que pertenece a la Cámara de Diputados ande arriesgando su vida de esa manera?, se podrá argumentar que dicha actividad la llevaba a cabo en su tiempo libre, que cada quién puede hacer de su vida lo que le plazca, o cada quien tiene su manera de vivir el síntoma directo al goce.

Lo que me parece preocupante y carente de visión es su corta idea del deporte extremo; falta de criterio y sentido común; si lo que quiere es experimentar algo extremo, algo que lo haga sentirse vivo, algo que lo mantenga alerta momento a momento: que se case, que tenga hijos y que perciba un sueldo ínfimo.

El matrimonio en la actualidad implica vivir en un deporte extremo a perpetuidad. El deporte extremo llamado matrimonio presenta varias actividades como el vivir en monogamia, tener dos o tres hijos, percibir un sueldo que cause hilaridad, aparte contribuir en los menesteres hogareños; con un brazo cargar  la bebé recién nacida y con el otro estar haciendo el biberón, o estar intentado dar respuesta a los “porqués” del hijo que está en esa etapa; cantarles la canción de “spider-man” o “super-man” mientras los vuelas por los aires.

Tratar de vivir en la institución familiar implica un deporte extremo que consiste en educar a los infantes, civilizarlos, quitarles la barbarie con la que se nace. Eso sí que es un verdadero deporte extremo.

¿Por qué querer experimentar un deporte extremo allá lejos, en la motocicleta, o tirarse del “bungy”, o conquistar la cima de la montaña,  cuando la respuesta está tan cerca?

Que se case y que tenga hijos y su dosis de adrenalina será garantizada, completamente un Eterno-Vivir-en-Deporte-Extremo, dormir a las 2:00 am para despertar a las 6:00 am, y eso si la recién nacida lo permite; comer lo básico: frijol, arroz, tortilla y de vez en cuando carne. Negociar con la esposa, acuerdos y desacuerdos, intentar descansar en los tiempos muertos, ver Barney en lugar de “Pulp Fiction”, escuchar Cri-Cri o rondas infantiles y guardar la colección de música selecta.

¿Deporte extremo? No es necesario buscar la adrenalina fuera de casa, sólo implica casarse, tener hijos y ahora sí, deporte extremo garantizado que lo acompañará cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día…

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