Elogio a la insurrección

Escribe: Paco Robledo

Controlador del Universo, Damián Ortega. (imagen enviada por el autor del texto)

Controlador del Universo, Damián Ortega. (imagen enviada por el autor del texto)

.

El mundo corre un giro, el giro del tiempo. Ese que pasa cobijando y contando las horas hasta nuestro último minuto. Ese horror es nuestro impacto final; el de ser conscientes de la muerte y no poderlo desahogar con nadie. De eso, ni en estado sincopal huyes, nadie lo haremos. Triste nuestra situación al no ser capaces de remembrar los recuerdos de la primera vez que nos quedamos ciegos de luz o de sombra. Luces, manchas llenas de formas y color: habíamos nacido. El tiempo ni perdona, ni se defiende, sólo es la capa con la que nos cobijamos para contar las horas que duramos hasta morir, hasta ese el último minuto de morirnos. El tiempo no es más que un vacío en la barriga cuando de bajada va el carro y no estamos en ninguna parte, somos nada, fijos, y ocupamos dos mosaicos en la vida, un pedazo de tierra, un charco de lodo. No nos pertenece nada más que nuestra respiración.

Si no hubiera insurrección, no hubiera corrupción: El juego de la política en México; tan bizarra como el seguro social, como la idea de que un niño indígena vista paramilitar, tome un rifle y se ande de madrugada por la selva, defendiéndose del enemigo. Eso solamente por pensar, como diría Pulpul. Los políticos tienen enteleridos al pueblo difundiendo mensajes de ultra derecha, haciéndose pasar como víctimas y pintando la Revolución como terrorismo contra nación y las familias de buenas costumbres. Este país tiene derecho a la revolución, pero dicen  que eso es estar contra los mexicanos y su corazoncito. Las armas a favor de la Revolución muerte son tachadas de terroristas, faltas a la soberanía de la nación. Cuál sociedad afectada, si no la marginada de siempre que alza el puño, grita, raya y patalea. Tenemos eso, emigrar o aceptarlos. Las armas son el fin último y desesperado, sin tregua ni solución, sin escuchar peticiones, sin poner atención ni respeto a los antepasados, sin dejar de volver el mundo un medio turístico, sin dejar de inculcar religión, otro idioma. Sin dejar de anhelar el producto que emite la televisión, sin dejar de llorar, llorar y llorar, sin dejar de pensar en comer. Sin dejar de querer ser poderoso ante los demás. Nos ha importado solamente crecer y crecer hasta que nuestras frentes topen con las nubes. No queremos estar al alcance de los demás, y decimos que estamos haciendo lo nuestro, tranquilo, todo marcha bien como el tren. Pero el tren lleva un camino demasiado fijo, oxidado, rígido. Ya le duelen las orejas de tanta vibración y traza el camino, y cuando ve humanidad, hace vapor con escándalo de lamento terrible. Chucu, chucu, chu o “uh-uhhhhh… se queja con la mortaliza-mortaleza-mortadela-mortalidad que le corresponde por existir. Lo hace una, dos, tres veces, hasta que se detiene la bestia chirriando las ruedas en la vía oxidada. La respiración agitada de la maquina es de un corazón que no estalló. Las personas aprovechan la fatiga y le montan, el pobre no puede verse ni la panza y arre acelerado hasta la otra estación, donde por fortuna no le estalló el corazón otra vez y otra vez y otra vez.

Y la justicia se volvió polvo en la memoria, telaraña en las  neuronas y resequedad en la garganta. El mundo tiene a los que están haciendo lo suyo, los que dijeron adiós al sistema y se volvieron extranjeros en sus tierras. Los que cercaron sin deshonra el poco territorio que recuperaron y salieron a la calle con un pasamontañas metido en la cabeza, no de vergüenza, sino para ocultar el rostro gesticulando rabia y frío. Miles de hombres bajaron la sierra con rifle en mano y boicotearon las avenidas principales de San Cristóbal de las Casas. Se llenó de sangre la plaza, el palacio del congreso y los asientos de los helicópteros gringos que vinieron a pelear  a favor del ejército mexicano dirigido en aquel entonces por Salinas. Muchos tzotziles, tzeltales, tojolabales, choles, chamulitas, zoques… cayeron abatidos de tanta bala, y llenaron la plaza y las calles y un poco más la sierra y Xhevdet dijo,

 

La gente despierta despacio

Quien no se orinó en el sueño

 Se orina ahora   

Acá en Chiapas te hayas colgando pancartas de los barandales de las primarias, llevan leyendas de la masacre Ayotzinapa inscritas con repudio, no sé si por los niños, pero los maestros están unidos contra los actos impunes y criminales del  gobierno federal. Fuera Peña dice en las paredes, y todo acto de gobierno. También hay pintas en los troncos, el Parque Central hiede a orín de reaccionario, se han quedado ahí plantados con pancartas, casas de campaña y con los puños bien cerrados dispuestos a dar golpes certeros. Pero nada morfa, la tranquilidad de las personas y su temor por el cambio parasitan las ideas, gracias a ello, las cosas siguen igual. No se puede hacer la revolución con estorbos, no se puede cambiar si a la mayoría ni siquiera le interesa hacerlo. Aunque haya quien no acepta las leyes, ya las traemos encima, y ni sentimos de tan común que nos parece ser gobernados.

Cuando México sea completamente insurrecto, los gobernantes huirán al sacrificio, al suicidio y la esclavitud, a la hoguera, al pozo, a la arena movediza con sus leyes y su dinero. El dinero nos amarró cual burro siguiendo la zanahoria, esa historia en la que el burro nunca alcanza el vegetal hasta cuando el que lo monta decide hacer stop, el burro esperará y esperará a que el que le monta cuelgue otra manzana, para simplemente vivir esforzándose en comerla, no importa el rumbo, el tiempo y todo lo demás. Es la manzana y la necesidad de necesitar.

La salvación está en la insurrección. En el levantamiento del pueblo mexicano, en la destrucción de los partidos políticos, en la expulsión de los farsantes que quieren volver esto el colmo del ridículo teniendo en sillas dirigentes a un payaso y a un futbolista veterano. La esperanza se está volviendo un castigo, un contar el tiempo, y contemplar mientras hacemos lo nuestro y no hacemos nada.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s