El camino de la historia

Escribe: Paco Robledo

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imagen proporcionada por el autor del texto

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Insisto en que tengan una feliz navidad y un mejoramiento todos aquellos que no pueden superar el chingazo y prefieren agonizar como perros dentro de la alcantarilla. Feliz Navidad Ayotzinapa, o mejor dicho, Feliz Navidad miles de muertos por culpa del estado. Nos les prometemos justicia, pero no pararemos hasta encontrarla.                                                                  

¿Por qué se sigue exigiendo justicia en un país en el que sabemos eso no pasa? ¿Por qué algunos (gracias) insisten en quedarse de pie en la calle, con una pancarta y una foto de algún muerto, recordándole a Peña Nieto que no lo queremos ver por aquí? son dos preguntas con un sinfín de respuestas que nos llevaría la vida redactar. La idea central es permanecer la presencia de la sangre, el alarido del convaleciente, tenemos que tatuar en las paredes la luz bicolor de las patrullas, sólo para sentirnos, asqueados de un país que por sus huevos no deja el puesto. Me doy cuenta que durante meses de pancartas y desastres, los políticos no ceden,  ni cederán la razón al pueblo. No hay que dejar los recuerdos llenos de sangre, aunque a fuerza, se nos haya impuesto conocerla. El camino de la historia es una larga carretera con diferentes paisajes que un día se convierten en esqueleto. Mientras funcioné la reproducción, siempre habrá quién nos remplace, de la misma manera que nosotros remplazamos a otro. El camino de la historia se llena de héroes; hombres libres de hacer lo que les plazca siempre y cuando sirvan para Robin Hood de la sociedad. El rival siempre es la injusticia, el patriarca, los poderosos, los millonarios para quienes trabajamos el dinero, su dinero. La realidad de la mayoría es como jugar al Turista o al Monopoly, Es un crimen, es un genocidio el modo de vivir en el planeta. Un día, en la infancia había un mundo y al otro, no había nada, sólo restos de la existencia que alarga su paso con la reproducción. Más sociedad no significa más felicidad, menos en éste, un país con un siglo sin mejora. Sobrepoblación es igual a más hambre, más contaminación, más espacio, menos espacio, en México; más necesidad. No hay que dejar que la sangre firme la historia ¿o hay macehualli detrás de los tribunales exigiendo sacrificio obrero? No más hechos, no postrevolucionarismo, el dato historiográfico está sirviendo de climax de estudio para aquellos que abrasan el sistema. La escolarización es una bufonería. Es la fábrica perfecta para moldear al hombre a que invierta en el sistema capital. ¿La clase baja? nos las arreglaremos con la piratería.

Estos son tiempos perfectos para lograr la mutación, no claudicar es la clave para derrocar a los poderosos que nos esperan ver de por vida rendidos, comprando su mercadotecnia, luego morfando a punk’s de boutique. No aceptar su mandato es no olvidar la ley de justo-justicia. Aceptar una torta y un refresco es el acto más vulgar en que podemos sumergirnos a falta de algo autentico dentro de nuestro intelecto. La peor broma es que el camino de la historia no avanza, está atascado, no hemos sabido avanzar en unión. Cada vez nos alejamos más y a ese paisaje en la carretera que cambia como la hoja a la historia queda atrás, y enfrente se vuelve esqueleto el día de mañana. No vivimos en un mundo de esqueletos nomás porque los enterramos. La historia se estanca en la sangre por la falta de seres auténticos. Baudrillar me dría que toda revolución es una involución cuando aceptamos vivir el simulacro que nos tocó por mundo, y aceptar esa cadenita impuesta por los impuestos es aceptar la nada como realidad. Camus o yo, le diríamos que el suicidio es la mejor receta a eso. La inteligencia volvió imposible al mundo y el hombre en su avaricia de saberlo todo en él, terminó por destruirlo, deformándolo a concepción; planeta de mapamundi. El mundo es más plano de lo que aparentan ess imágenes.

Ya somos muchos, y tenemos que estar mejor vigilados. Por las cámaras en la punta del poste de luz o del semáforo. Nos miran con el ojo mecánico, por eso no saben nada, pero tienen dinero, es el único requisito para seguir a una población de obreros. En el mundo, el mexicano sigue siendo más aferrado al desahogue. Suprimir esas molestias de padecer en una sociedad que crece achicándose la inteligencia, imitando por encubrir un malestar material y aceptando las reglas de la sociedad absurda. Las marcas afectan en la evolución porque en ellas se encierra la esencia de las personas y su manera de ser. Cómo te vistes, te tratan. Las marcas son moldes y modelos para crear el prototipo de persona que es la pieza para el rompecabezas de la absurda vida. Nos aferramos a la vida que nos tocó a fuerza de sobrevivir, como se aferra el jugador huevón a poner una pieza dónde no es a sabiendas de que el mundo funcionaria mejor si hubiera buenos armadores. El pueblo se ha conformado con exprimirle a la historia sus mañanas, algunos descubren en los recovecos que hay héroes. Pero esos ahora sirven para ir estampados en la playera, adornando la ideología y perfumándola de Hugo Boos y moco de gorila en el cabello para endurecer la moja. Mejor manifestarnos al mundo como si fuésemos las imágenes de Banksy corriendo en la pared. Debemos cometer los actos que nos dignen a combatir el dominio milenario de políticos e intelectuales. Nos han ofrecido dinero a cambio de nuestro tiempo, y aceptamos. Nos presumieron sus juguetes,  y nosotros, por ambición a jugar su juego, nos quedamos en el limbo, mientras ellos, si juegan al Monopoly que no es escala. Les pertenecemos como un archivo dentro de un cajón oxidado lleno de archivos.

El show sangriento, la telenovela mexicana, se resume en dinero. Es lo que no quieren perder aquellos que nos arrebatan la razón con la macana. El dinero es poder y el poder es mandato, el mandato implica superioridad, la superioridad es fortaleza y así sucesivamente se le van poniendo las preseas a ese saco de pellejo al que llamo humano. La necesidad nace del entorno que queremos en nosotros. Queremos lo que vemos y nos agrada, lo que combina con nosotros y nos vuelve cool, o wanna be, o yuppie y la sociedad solo brinca de un simulacro a otro con cada creación, buscando una nueva piel, camuflándose en la evolución. Como cuando Baudrillar dice que somos algo rodeados de nada, al parecer una escena de teatro en ruinas o cuando Foucault dice que la existencia perdura como un flash, una ilusión de realidad, el cementerio humano. Pero el holograma toma forma cuando adapta un sueldo a su vida. El poder y su corrupción tienen al país mal oliente y sangrando, lo tienen más empinado que a una puta y los estudiantes sólo profesan de yuppies y no de esencias radicales que aplican su estudio al bien de la nación. El estado cultiva lideresas que venden el país en seis mil pesos. A este país le sobran lideresas, conformistas e ignorantes, agringados, matones, viciosos; políticos. Tenemos demasiados partidos, todos lo único que buscan en la gente son votos; juego absurdo en el que el único que sale perdiendo es el que vota y no vota. Remuneran con despensas, dan tarjetas mensuales con cien pesos que se canjean por despensa, dan material para construcción, pintan de su color las plazas públicas y dejan que se lleven “nuestro” dinero así como así, dinero utópico que nunca ha sido nuestro mientras ellos lo gasten. Y si tu mamá amigo, tiene la costumbre de llevar playera, sombrilla y visera con la iniciales de la mierda política, te recomiendo hables seriamente con ella, los anarcos andan locos y van a explotar algo debajo de su cama un día de estos. No es por arruinar la fiesta, pero tu jefa, cada postulación vende al país, y si no cambias la opinión de tu familia, no podrás con los demás. Más pendejos los colectivos que hablan de igualdad y comunismo en la mesa de conferencia y luego contestan el iPhone. Recuerda que juntos derrocamos. Pero más juntos en la honestidad, nadie somos dos, a menos que seas esquizofrénico y eso es un mito.

El mundo concebido como tal es una utopía, posible solamente en los sueños ir navegando por el universo en una esfera llamada planeta, expuestos a que nos trague un hoyo negro. Lo que se volvió con el nombre de gravedad nos mantiene aquí, con esta forma y esta razón vuelta timón del mundo; la sociedad y sus prototipos de vida conformando el modelo para ésta nueva época holográfica.

El mundo empujó la historia lo suficiente, es justo Ya darnos cuenta que esto es un vil chiste inventado por un accidente interestelar. Todos vamos con el salvavidas puesto a base de instinto, ya que nadie pedimos estar aquí, pero nos aferramos, algunos, a encontrarle un sentido dialéctico al chiste, ya que un mundo sin luz, a oscuras, sobreviviría de la dialéctica. Cada uno por su cuenta, intenta encontrar la manera para desarrollarse en el simulacro que nos dieron de por vida. El problema es cuando convives con algo que se llama Estado, y que eso está respaldado por leyes federales, 295 por lo menos, y en todas, el gobierno se otorga dueño de la explotación a la existencia de la materia, ya sean puentes, vehículos, subsuelo o refugiados políticos.

El Gobierno se incluye en todo, para a fin de cuentas, lograr que con su poder sepan lo que hay dentro de nuestros bolsillos a la hora de que un policía te catea en la calle o en casa. Los políticos se adueñan del país cuando sus sueldos son capaces de crear los negocios que ellos mismos alimentan con el dinero del gobierno, esa es otra manera en la que nos pueden exterminar, quitándonos el trabajo de nuestras imprentas de barrio, de nuestra afilada de cuchillos, de nuestros artesanos, de nuestros currículos. Vivimos porque ellos así lo quieren, porque somos sus trabajadores, el día que no nos necesiten, nos creman. Un augurio dice que pronto el planeta se acaba y la naturaleza todo destruye, sólo los aptos económicamente podrán viajar a su nuevo planeta; la luna. Es ahí, una vez más, cuando dejan de necesitarnos, a menos que quieran chachas que barran sus banquetas lunares y hombrecillos que atiendan sus carritos de hot dog’s. Toda mano de obra nuevamente será indispensable, con ti más la de los artistas; bufones del entretenimiento a sueldo: el espectáculo. Ya sabemos que la realeza es la única que nos puede permitir el pan y el circo, ya que ella se encarga de hacer festivales donde se gastan dinerales, quién más puede pagar un escenario en la plaza principal, si los jóvenes se encargan de ir a escuchar ladrar a perros domesticados o quedarse en casa con telenovelas y reality show ¿Qué necesidad hay por desvivirnos en lograr que el fin último, la iluminación final y verdadera, sea la acumulación de dinero? ¿Acaso los magnates son los nuevos budas iluminados?

Se ha probado que la gente cuida más las cosas cuando éstas le cuestan dinero. Esfuerzo, he ahí un valor primordial para estar en contra de un mundo por todo gratuito. Se volvería un berrinche desastroso. La educación bien dirigida, será un modelo para el nuevo desarrollo del mexicano, que como lo dijo Octavio Paz, el mexicano es en verdad el primer hombre contemporáneo a todos, y eso hay que aprovecharlo. Si el mexicano ganara lo que se merece, este país tuviera menos muertos, pero como el sueldo lo autoriza el estado y este año subió cuatro pesos y en los últimos quince años ha subido treinta, amanecemos embolsados por el cartel.

Alcanzar plena concientización en la sociedad es salirse de los museos, de las instituciones, de la academia y de la fábrica. Hay que educar a los que andan por la calle, esa mayoría están sumergiendo el barco en el que navegamos todos. Con esto no se intenta convencer a nadie, la idea es concientizar a la sociedad que tenemos enfrente, a esa que insisto, camina en un lado de la marcha, impuesta a la monotonía del medio ambiente.

En Saltillo la técnica de la marcha por la concientización no da resultado por la gran indiferencia en la mayoría. Hay que ampliar las técnicas radicales de manifestación y dirigirnos a la sociedad, no al gobierno. El rancho es muy chico, pero tiene una carga social importante. Acá están metidas las personas de siempre con sus colegas de siempre. Hay que darle una vuelta más a la tuerca y salirse de lo que siempre se ha intentado hacer, es hora de cambiar la táctica, en vez de marchas y reuniones con las mismas personas con las que no se ha logrado nada más allá de la plaza. Hay que salir y atacar las escuelas, en particular los Conalep y todas las técnicas que se dirigen a la industria, las escuelas privadas junto con las religiosas, hay que hacer presencia social en las colonias orilladas. En resumen, el dinero es lo que mueve a la juventud y no la profundización de la materia para un bien común, confort es lo que los jóvenes de hoy necesitan para ser mejores personas. A muchos eso ya no les importa, mientras ellos, desde su trinchera venzan al mundo con un cañonazo de quinientos mil pesos. Pero en otras ciudades, por ejemplo Veracruz, tiene zonas donde manejan su propia moneda, impuesta por ellos mismos para mejorar la economía comunitaria. Ahí se encuentra la radicalización fuera del sistema de la que todo México está lleno. En cambio en Cancún, se paga en dólares, La Rivera Maya es una zona que los extranjeros y poderosos tienen posibilidad de disfrutar. El paraíso tiene precio. La tierra está vendida, al promedio del mexicano le pertenece su casa de Infonavt, que siempre es más pequeña y más cara. Tierras que el gobierno reparte a su gusto, antojo y placer. Las zonas más contaminadas es donde se maneja más dinero. Hablo de todas las capitales de la república. El dinero es y será la fuente para subsistir a un mundo capitalista, donde hay que ganar dinero hasta la muerte, aunque todavía muertos costamos. ¿Cómo decirle adiós al dinero? es lo que nos compete a los mexicanos, y no lo digo por mediocrizar, sino por quitar esa mortificación de las conciencias concientizadas con las que comparto el mundo. ¿Para qué queremos dinero si nos matan? ¿Por qué nos critican si nos queremos defender con el mismo palo? ¿Qué ya no se dijo que con la vara que mides serás medido? ¿Cuándo nos vamos a poner a desaparecer políticos, aunque eso nos cueste una vez más la vida? La paz quedó en el olvido, estamos en tiempos de guerra, ya no podemos bajar la guardia, el fin último es la utopía, hasta ella siempre, no importa que tenga que vivir el resto de mi vida en desacuerdo con el gobierno. No importa que tenga que incomodar al mundo para decirle que en este país hiede a muerto. La muerte está más viva, porque hay más muertos que vivos. No esperen a que maten a la persona querida cuando ya se puede hacer algo. Renuncien al trabajo de seguir alimentando políticos ratas. Hay que cambiar de una vez por todas, que el temblor repercuta en las generaciones venideras. El pueblo tiene que dejar de obedecer al gobierno, hay que cambiar las reglas, sólo están a su favor.

Señoras y señores de las largas filas de la indiferencia, es momento de que tomen las riendas de la situación y se pregunten por qué viven en donde viven y ganan lo que ganan, por qué las plazas públicas están pintadas con logos y colores de una bandera política. Por qué Moreira bailaba colombianas y abrazaba viejitas y luego se robó los millones. Siéntanse repugnados ante la situación. Señoras y señores, mánchense un poquito de cagada, apachurren la panza de un zancudo y úntense la sangre si es necesario para indignarse. Ya basta de que no digan y hagan nada, de que se conformen porque ganan bien o de que se conformen por mediocridad. Esta situación nos tiene que unir ahora más que nunca. Cuando haya una marcha, acérquense a escuchar, no le hagan el feo a los rostros de esos estudiantes que pudieron ser nuestros hermanos o nuestros hijos. O si 43 muertos no son suficientes para que te indignes, piensa en esos millones que han muerto a raíz del narco, piensa en los niños con inanición, en lo que repugne más, pero que habita en este, nuestro mundo. Piensa en todo eso que no has dicho y siempre te quedaste con ganas de decirle a un policía antes de que se llevara tu dinero.

Este es un nuevo llamado. Ya se termina el año, pero no la lucha y las ganas de cambiar. Que éstas y todas las fechas sean de cambio en todos. Interiorizar-exteriorizar. Presencia radical en el país afirma un cambio propositivo en él. Se busca una mejora, bajar el sueldo a los políticos, si es posible desplazarlos, se busca igualdad en las oportunidades, pero no en los oportunistas. Ánimo, y como dirían los buenos líderes ¡Hasta la Victoria Siempre!

 

 

 

 

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