Te necesito

 Escribe: Adolfo Huerta Alemán 

fotografía de Miguel Ángel Reyna Flores

fotografía de Miguel Ángel Reyna Flores

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“Te  quiero  porque  tus  manos

trabajan  por  la  justicia. . .

te  quiero  porque  tu  boca

sabe  gritar   rebeldía”.

<<Del  gran  Mario  Benedetti: poeta  uruguayo  1920 – 2009>>

 

Las  y  los  casi  cuarentones  no  vivimos  aquel 1968,  además  mucha  gente  ni  siquiera  se  dio  cuenta de  esos  sucesos  que  marcaron  aquella  generación,  que  enlutaron  al  D.F.  y sus  alrededores a los  que  pudieron  estar  informados  de  aquel   atardecer  del  2 de octubre  en  la   plaza  de  las  tres  culturas  de  Tlatelolco.

Hoy,  la  lista  no  es  cuantificable,  no  se  sabe  a  ciencia  cierta.  La  mentira  y  la  simulación  reina en  nuestras  instituciones  y  no  se  diga  en  los  medios  de comunicación.

¿Cómo  llamar  a nuestro  gobierno? ¿Narcogobierno? ¿Estado Fallido? Lo  que  sí  se  vive  a  diario  hoy  en  día es  el  engaño,  la  simulación. Varias  versiones  de las  mentiras  hasta  que  se  convierta  en  una  verdad  del  canal  de  las  estrellas.

Aparecen   más  jóvenes  sin  rostro  tirados  como  si  la  vida  aquí  en  México  no  tuviera  valor  alguno,  el  mensaje  es  claro: terror,  no  se  junten,  no  marchen,  no  reclamen, no hagas nada que despierte conciencias.

No  sabemos  ya  la  cantidad  exacta  de  las  desapariciones  forzadas,  de feminicidios,  de  masacres,  de   víctimas  de  la  trata  de  blancas.  La  lista  es  larga,  sólo  por  mencionar  algunas. Estos  crímenes  son  los   más  dolorosos  y  los  más  horrendos,  pero  está  la  otra  manera  de  matar  poco  a  poco,   despacio,  apenas  sin darnos  cuenta  de  una  muerte  lenta  y   anestesiada, como  lo son las  megadeudas  estatales,  las  pensiones,  la   seguridad  social paupérrima,  más  impuestos  a  las  y  a  los  que  si  trabajan,  retenes  en contra  de la  ciudadanía,  cada  semana  todo  sube  de  precio  poco  a  poco,  los  asaltos  a  casa habitación,  el  robo  de  autos,  leyes  que  restringen   la  libre  expresión,  la  enajenación  de la  gente  ante  las  televisoras  y  sus  lacayos  regionales,  la  no  trasparencia  en  los  manejos  de  los  recursos  públicos  y  la  corrupción  la  madre  de  todos  éstos  males  que  son  el  pan  de  cada  día,  desde  el  momento  en  que  disfrazamos  nuestras  faltas  como  ciudadanos “dame chanza  y  te  doy  para  el  refresco”.

Por  allí  he  escuchado  en  estos  últimos  días ¡No  queremos  otro  68!” empero,  hoy  tenemos  un “43” por citar  una  gota  que  derramó  el  vaso  del  hartazgo  y  puso  de  manifiesto  las  cloacas  de la  podredumbre  que  se  vive  en  México.  Es  como  si  viviéramos   lo  que  vivió  toda  Latinoamérica  en  las  décadas  de  los  años  60’s  y  70’s.

Siempre  me  imaginé   que  voy   en  una  marcha  con  los  estudiantes  del 68.  De  dos  décadas  actuales  para  atrás,  ese   sueño  se  ha  hecho  realidad,  hemos  estado  tratando  de  concientizar  a  nuestra   gente  desde la  década  de  los 90’s.    Y  cuando  todo  parecía  perdido,  nos  llegó  un   grito  desde  el  sur  del  país,  Chiapas.  Esto  nos  llevó  a asumir  nuestra  responsabilidad  histórica  y  buscar   la  solución  a  nuestros  problemas  regionales,  sin  descuidar  aquella  realidad  que  a   todas  y  a  todos  nos  alcanza  en  algún  momento  de  nuestra  existencia,  y  que  nos  llama  a  tomar  una  decisión  ética.

En  estos  momentos  ser  parte  de  una  marcha,  de  un  colectivo  o  de  un  grupo  de  personas  que  se  junten  para  la  platicar  la  realidad  que  vivimos es  muy  importante,  pues  de  esas  marchas  y  tertulias  donde  tratamos  de  arreglar  nuestro  mundo,  es  donde   surgen   las  ideas   y  las  acciones   para  tomar  una  actitud  ética  para   transformar  nuestro  entorno.  No  te  desanimes  si  son  dos o tres  personas;  conozco  un  amigo  de hace más  de dos mil años,  que  ha  hecho  un  gran  desmadre  por  liberarnos,  lo  hizo  con  doce  “compas”, nada  más, y  esa  liberación  todavía  está  por  verse.

En  estos  momentos,  salir  a  las  calles  es  gritar   que  tenemos  que  volver  a ser  seres humanos,  volver  a  sensibilizarnos,  pues  ante  tanta  enajenación  y  manipulación  hemos  olvidado  ser  nosotros  mismos.

Cuando  vamos  a  la  plaza  pública  con  el  otro,  nos  complementamos,  nos  damos  cuenta  que  no  estamos  solos  en  esta  lucha,   que  estamos  llamadas  y  llamados  a  resistir,   que  está   prohibido  olvidar.  eEs  darnos  fuerzas  unos  a  otros,  ese  saludo  efusivo   con  la  palmada  en  la  espalda  es  de  ánimos  y  de  consuelo  para  renovar   nuestras   fuerzas    y  seguir  en  pie  de  lucha.

¡No  tengas  miedo!  Desde  tu  persona  puedes  contagiar  a  tu  entorno,  a  las  y  a  los  que  están  a  tu  alrededor.

Puedes  poner  un  signo  en  tu  casa,  que  no  estás  de  acuerdo   con lo  que  pasa  en  México.

Seguir   compartiendo  información   en   tus  redes  sociales,  en  la  sobremesa  de  los  domingos,  en  tus  reuniones  familiares  y  con  amigos.

Apaga  la  televisión,  o  cuando  menos   ve  programas  o  canales  que  realmente  te  ayuden  a  trascender,   no  dejes  de  darle  una  rato  a la  lectura.

Busca   añadirte  algún  colectivo  que  trabaje  por  tu  colonia,  por  la  escuela  de  tus  hijos,  por  personas  vulnerables,  en  tu  iglesia  local,   elige   hacer  algo  ¡No   puedes  quedarte   con  los  brazos  cruzados!  No  hagas  de  tu  existencia  una  vida  inútil  y  manipulable  para  aquellos  que  les  conviene  que  sigas   enajenando  viendo  tu  televisor.

Organicemos  asambleas  de  barrio  en tu  colonia, con  tus  vecinos,  para  reforzar  nuestra   capacidad  de  escucha  y  de  comunicación,  para  formar  eslabones  ciudadanos,  superemos  nuestros  egos  y  partidismos  ideológicos,  políticos  y  religiosos.

¡A partir  de  hoy  desconozco!   Este  Estado Fallido  en  sus  3  niveles: municipal, estatal  y  federal,  que  ha  pasado  a ser  un  Narcogobierno asesino:  de  estudiantes  y  jóvenes,  de  comunidades  indígenas,  de  desaparecer  y  perseguir  a  radios comunitarias,  de  aniquilar  a  líderes  sociales  y  comunitarios, de  asesinar  poco  a  poco  a  la  familia  mexicana  con  sus  megadeudas estatales:  más  impuestos  en  que  cada  reforma  fiscal  y  laboral  dejan  desprotegida  a  la  clase  trabajadora.  De  seguir  engordando  a  sus  partidos  políticos  y  a la clase  política  engendrada  por  éstos  mismos.

Si  gritamos  en  las  redes sociales, en las marchas “¡No  más  68’s!”  entonces  actuemos,  hoy   más  que  nunca,  tenemos  la  gran  oportunidad  de  cambiar  nuestra  Historia.

“Si  te  quiero  es  porque  sos

mi  amor  mi  cómplice  y  todo

y  en  la  calle  codo  a  codo

somos  mucho  más  que  dos”.

<<Del  gran  Mario  Benedetti>>            

Facebook  Adolfo  Huerta  Alemán

gofoman@hotmail.com

Twitter  @GofoAutor

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4 pensamientos en “Te necesito

  1. Sobre nuestra moral poetica

    No confundir, somos poetas que escribimos
    desde la clandestinidad en que vivimos.
    No somos, pues, cómodos e impunes anonimistas:
    de cara estamos contra el enemigo
    y cabalgamos muy cerca de él, en la misma pista.
    Y al sistema y a los hombres
    que atacamos desde nuestra poesía
    con nuestra vida les damos la oportunidad de que se cobren,
    día tras día.

    Roque Dalton.

  2. querido hermano: Te he venido leyendo desde hace tiempo y he podido ver un poco de lo que dejas ver, tu ser inconforme y revolucionario es parte del mío también.
    En este artículo, coincido y aplico lo que ahí expones en menor proporción a la tuya.
    Quiero agregar en lo referente a la muerte lenta, el pánico, estoy viendo gente mayor morir de miedo, es natural como también lo es el que las mujeres en estos tiempos de terror estén embarazan dice más fácil.
    Veo a la gente desesperada por tener paz y tranquilidad social. En misa los rostros de los fieles denotan tristesa, hoy hasta quienes no leen están enterados de esta triste realidad que estamos viviendo.
    No puedo evitar sentir temor por mi familia menor, si luchamos pueden morir y si no lo hacemos los dejaremos como esclavos.
    Ahora este sistema que usa estrategias pragmáticas ha estado atentando contra la principal y más grande institución de este país, la familia, no será fácil vencerla, aunque la atacan desde diversos francos. Van a despertar su furia.
    Es cuanto.
    Recibe un saludo y abrazo fraterno.
    M. N. M.

    • ¡Gracias querido Hermano! Por darte tiempo para leer y por compartir, tus palabras y tu compartir me alienta, a seguir esforzándome por ser mejor ser humano y por lo tanto, servir mejor y dar lo mejor de mi para construir comunidad adulta, responsable y más participativa ¡Gracias M. N. M.!

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