¿Me da pa’ un pan…?

Escrito por: José Jorge Hernández Briones

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imagen tomada de mexicodesconocido.com.mx

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“Disfrutar de todos los placeres es insensato; evitarlos, insensible”
Plutarco, escritor griego.

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La frase la hemos escuchado un sinfín de veces, también le utilizamos para bromear, pero ¿qué hay detrás de estas palabras? Ciertamente contestaríamos a la primera y sin pensar ¡hambre!

Yo, en cambio, digo que sí hay hambre, pero también hay otras cosas razoné luego de comerme un delicioso pan.

Me remonto a una película de Pedro Infante, “A Toda Máquina”, donde él, Pedro, se come un pan y dice después de tener un pleito con Luis Aguilar: “Las penas con pan son menos…”, entonces ya detecto que el pan tiene muchas propiedades, no solamente nutritivas.

El pan contiene azúcar, la cual brinda energía al organismo y permite el buen funcionamiento de músculos, cerebro, también produce una sensación de placer beneficiosa para la mente.

Lo encontramos en diferentes presentaciones: común y corriente en una concha, polvorón, dona, pastelito, o ya fabricados en serie como gansitos, pingüinos, chocorroles, submarinos, napolitanos, roles de canela y roles glaseados, etcétera.

O de plano en galletas, suavicremas, barritas, polvorones de naranja, galletas príncipe, lords, plativolos, pay de nuez o bien ya en presentaciones finas: pasteles de tres leches, selva negra, mazapán, Carlos V, y más.

Citado lo anterior, caigo en la cuenta que comer pan es un deleite, placer, casi, casi semejante al pecado de lo delicioso que es llevarlo a la boca, darle la primera mordida, sentir el dulce en la boca luego percibir como el dulce corre a través del cuerpo.

En ese momento, la percepción de mi mundo cambia por completo, soy más feliz, a todos los veo con alegría y mis ganas trabajar, realizar pendientes, leer, correr se multiplican, con el solo hecho de probar un simple pan.

Y para variar, la vida nos regala al acompañante del pan que nunca viene solo; puede ser un café humeante, muy dulce o cargado, o un vaso de leche con chocolate frío o caliente, según el clima que prevalezca.

El placer no para ahí, porque también está el refresco de cola como acompañante perfecto para el sabroso y delicioso pan, y puedo decir que para mí y un cuñado es la combinación perfecta, el premio esperado, la tierra prometida después de realizar pendientes cotidianos.

Escrito lo anterior, creo que quien pide un pan, también solicita que se le dé energía para mejorar su estado de ánimo, o ayuda para seguir luchando y cumplir con sus pendientes.

Yo, por lo pronto, me dispongo a degustar un delicioso cortadillo integral, acompañado de una pepsi light, sí porque es el refresco que me gusta y le pido a Dios que me ayude a mantener la salud para seguir disfrutando de uno de los muchos placeres que la vida nos otorga.

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