Che Guevara

Escrito por: Gabriel Ignacio Verduzco Argüelles

imagen tomada de tepatoken.siguealconejoblanco.com

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En estos días, el 8 de octubre para ser precisos, se cumplen 45 años del asesinato del Che en la escuelita de La Higuera, en Bolivia. Como escribió algún poeta: las balas de Mario Terán mataron al guerrillero y dieron a luz a la leyenda… Y no niego que admiro enormemente al Che. Un afiche de la famosa foto tomada por Korda en el funeral de Camilo Cienfuegos cuelga de la pared frente a mi escritorio.

Tras las investigaciones históricas y los acontecimientos en Cuba con el ascenso de Raúl Castro, la literatura sobre los “líderes históricos de la revolución cubana” se ha multiplicado. En algunos artículos de revistas se ha puesto de manifiesto que el Che fue un asesino que dictó juicios sumarísimos a los opositores a la revolución en los primeros meses del triunfo de la misma.

No pretendo hacer una hagiografía del Che, ni mucho menos. Desde su paso por Nicaragua, el Che se volvió un hombre de guerra, ni más ni menos. Pero lo que siempre he de reconocer y de admirar es que fue un ser humano coherente y consecuente con sus decisiones.

Esa coherencia lo llevó a dejar las comodidades y lujos que Cuba le podría dar por ser “el segundo” en el poder. Sin embargo, prefirió llevar la revolución por el mundo, el Congo, Bolivia y su sueño imposible: Argentina. En ese sueño dejó la vida, en la implantación de una revolución que generara justicia, que acabara con la pobreza, que hiciera un mundo mejor.

Sé que hay quienes no comparten esa visión. Sé que la vía armada no es la mejor forma de crear justicia. Pero también sé que la coherencia, el desinterés y la búsqueda por un mundo mejor, no son la mejor referencia de la mayoría de los líderes del mundo. Y eso es, en mi opinión, lo que hace grande al Che.

Jesús criticó duramente a los gobernantes de su tiempo, señalando que se autodenominan servidores del pueblo y solo pretenden la riqueza y el poder. Y también enseñó a esperar y a juzgar por los frutos que cada uno de en la vida. No por nada han comparado a los dos, a Jesús y al Che. El punto de comparación no es el recurso a la violencia o el rechazo radical de la misma; o si uno era profeta y el otro guerrillero; no, me parece que la clave está en mirar la coherencia con la que cada uno vivió y, además, que ambos vivieron siempre de cara al pueblo, sin miedo a la muerte.

En estos tiempos difíciles, como los que vivimos, siempre será bueno tener referentes que nos ayuden a generar esa coherencia de vida y, sobre todo, el ser responsables y consecuentes con lo que hacemos.

También creo que otro mundo es posible y que la esperanza es verdadera.

Comentarios a:

gabrioignaz@yahoo.com

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