¿Jesús se fue al Cielo?

Escrito por: Gabriel Ignacio Verduzco Argüelles

Cuando la otrora Unión Soviética puso al primer hombre en órbita, en la persona de Yuri Gagarin, los líderes del ateísmo comunista científico se regocijaron al constatar que, allá afuera no estaba Dios, ni nada por estilo.

Esta expresión que hoy puede sonar risible, representa una tradición cultural, un paradigma sociorreligioso que, para muchos, sigue operando en sus vidas de modo inconsciente.

Los textos neotestamentarios, escritos en este ámbito cultural premoderno, no pretenden describir un movimiento de traslación de Jesús cuando afirman que subió al cielo. Veamos, el evangelio de Marcos (ca. 60 d.C.) señala que el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Mateo (ca. 70 d.C.) solo señala que yo (Jesús) estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo. Lucas (ca. 90 d.C.) es el más pródigo en detalles, pues en el evangelio menciona que Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y, elevando sus manos, los bendijo. Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo. Y en el texto de los Hechos agrega que serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra. Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos.

Los textos evangélicos y de los Hechos son testimonios de fe y se mueven en el horizonte simbólico. Es por eso que tienen un doble aspecto, uno apunta a Jesús y otro a la comunidad creyente.

En lo que apunta a Jesús, se señala que subió al cielo o fue llevado al cielo. No es una referencia de tipo topográfica o espacial, sino que, dado que el cielo es símbolo del ámbito divino, funciona como una confesión de fe: Jesús pertenece por entero a Dios y a lo divino. La glorificación de Jesús no solo es la resurrección, sino también su pertenencia por entero a Dios. Esta confesión de fe permitirá el posterior desarrollo del dogma trinitario.

El otro aspecto, que apunta al creyente, tiene que ver con la responsabilidad. Jesús resucitado se va al cielo y ahora empieza el tiempo del creyente, del seguidor. Jesús ya no está en medio del grupo de creyentes para instruirlos o aconsejarlos. Es ahora el tiempo de los seguidores de Jesús que, con su vida, han de hacerlo presente en sus trabajos, en sus hogares, en su caminar cotidiano. Somos nosotros los que tenemos que hacer vida a Jesús en el mundo.

Los soviéticos no hallaron a Dios allá afuera, y ningún astronauta actual o los habitantes de la Estación Espacial Internacional no lo han de ver –ni lo verán- allá en el espacio. pero deberán de verlo en cada uno de los que creemos en Él, que seguimos en este mundo con la grave responsabilidad de amar como amó Jesús, de sentir como Jesús sintió, de pensar como Jesús pensó. Como dice el himno de esta fiesta: “No, yo no dejo la tierra, no yo no olvido a los hombres… comienza su tarea”.

También creo que otro mundo es posible y que la esperanza es verdadera.

Comentarios a:

gabrioignaz@yahoo.com

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3 pensamientos en “¿Jesús se fue al Cielo?

  1. De Fray Luis de León: “¡Cuán pobres y cuán tristes, ay, nos dejas!”. Hemos interpretado esa amonestación en el sentido de que ha surgido la Iglesia,de hay que dejar de mirar al cielo porque los apóstoles tienen la misión de ir a Jerusalen a predicar y ser testigos del Evangelio.
    Hoy podemos decir que tenemos que mirar muy fijamente a la tierra, a sus gandes miserias y sus grandes sin-sentidos; y ver con los “ojos iluminados del corazón” para mirar con conciencia hacia la tierra, y poder distinguir las insertidubres, las angustias y las necesidades del hombre de hoy, de buscar un último sentido que pueda salvar a nuestro mundo. En el monte Olivete, siguen los pies impresos de Jesús, Como símbolo del que pasó por alli haciendo el bien; de que estuvo Dios entre los hombres para marcar y hacer posible presisamente el camino de ser hombres.
    “Hoy experimentamos más que nunca que, o construimos con sentido la sociedad, o vamos a la destrucción total”.
    Horkheimer nos recuerda que “sólo desde Dios se puede entender que amarás al prójimo: El es como tú”.
    GRACIAS Gabriel, por hacernos reflexionar y tomar conciencia de que estamos haciendo.

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