La Lógica del Voto

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

Twitter: @CarlosLector

 

“Más que una semilla, el fragmento es una partícula errante que sólo se define frente a otras partículas: no es nada si no es una relación”.
Octavio Paz.

El voto en México tiene una lógica; dentro de la lógica de las posibilidades podríamos aseverar que es posible que Gabriel Quadri llegue a la presidencia, es posible, claro, pero dentro de la lógica de la probabilidad eso no es probable. Sigamos la lógica de la probabilidad y digamos de una buena vez quién será nuestro futuro Señor Presidente de la República Mexicana en el próximo sexenio.

¿Cómo será la tendencia del voto del ciudadano en estas elecciones que se avecinan?

México ha pasado por períodos inhóspitos de desconsuelo, cargados de simulación, represión, despotismo, devaluaciones, robo, saqueos, insultos, diatribas, perjuicios y demás. Muchas de las veces hemos sido el hazmerreír de los otros países, sin embargo seguimos avanzando, a pesar de todo seguimos sobreviviendo. Como país ha quedado troquelado en nuestro currículo colectivo el haber soportado más de setenta años de “dictadura perfecta”.

Los electores en el año 2000 cuando eligieron a Vicente Fox lo hicieron bajo el mandato cognitivo de: “total, no perdemos nada” o “a ver qué pasa” o “éste cuate con botas está bien loco, es bien machín”. El voto en el año 2000 fue un voto impulsado por una sensación de hartazgo como bien lo describió en su momento Carlos Monsiváis. El voto del 2000 fue una completa simulación, un voto de locura, un voto sin razón.

Después de setenta años de represión era lógico que siguieran seis años de enloquecimiento. Es común ver en el ser humano cuando reprime una pulsión durante tanto tiempo, que esa pulsión reprimida surja desbocadamente como sucede en una olla de presión. Después de setenta años de represión era justo y necesario seis años de locura.

Después de seis años de parafernalia foxiana en donde la nota la daba el Presidente con sus ocurrencias, con sus dislates,  con su manera abigarrada de parlar, con sus frases célebres de “y yo por qué” o el célebre “comes y te vas” o la creación del autor “Borgues”, el elector a la postre de seis años no sabía que al elegir a Calderón estarían votando precisamente por su apellido.

En las elecciones del 2006 los mexicanos decidieron darle la espalda a Andrés Manuel por considerarlo un “peligro para México” como hostigosamente lo hizo creer Antonio Solá y el sexenio que ya termina se ha convertido paradójicamente en lo que tanto pregonaba el PAN de su rival.

Lo que tanto vociferaban de López Obrador era simplemente una “formación reactiva” o “transformación en lo contrario”, un mecanismo de defensa psicológico que indica que el verdadero deseo se convierte en su antagónico, por ejemplo: un sujeto con tendencias psicopáticas se puede convertir en el más grande filántropo, un sujeto misógino se convierte en el más acérrimo defensor de los derechos de las mujeres, un pedófilo se convierte en cura. Otro mecanismo de defensa que utilizaron los del PAN fue la proyección: “yo no soy el malo, tú eres el malo”, los del pan estaban proyectando los deseos inconscientes de perversión que no aceptaban en sí mismos y los proyectaron en su acérrimo rival en turno: Andrés Manuel. Los panistas gritaban “él es un peligro para México” tratando de ocultar su verdadero deseo, deseo que se manifestó durante el sexenio: ellos eran el verdadero peligro para México. El “peligro para México” resultó Felipe haciendo realidad el adagio de su apellido: convirtió a México precisamente en un Caldero inmenso, en un “Calderón”.

Ahora nos toca elegir al Poder Ejecutivo para los próximos seis años, y siguiendo la lógica del voto, si en el año 2000 el voto fue dictado desde el principio del placer, desde la jocosa risa, desde la plena hilaridad, en esa búsqueda constante de la parafernalia y el paroxismo que prometía Vicente Fox para olvidarnos quizá un poco de los setenta años de represión, en el año 2006 las elecciones fueron marcadas por el voto del miedo, y eso nos acarreó graves problemas, como país quedamos destruidos, como país quedamos con un gran malestar, como país hemos quedado maltrechos, desvalidos, desfigurados. Es por eso que la lógica del voto hace indicar que el ciudadano en las elecciones del 2012 hará valer su voto dictado por el principio de la estética, razonado desde el tocador, la urna como metáfora de lo que pasa en el peinador.

@CarlosLector

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