Jesús de Nazaret

 
Escribe: Carlos A. Moreno De la Rosa
 
imagen tomada de butacaperu.blogspot.com

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“Cuando sus parientes se enteraron,
fueron a hacerse cargo de él, pues decían: “Está fuera de sí”» (Marcos 3, 21) 
.

Jesús, el que nació en Belén, Jesús, el que era conocido como el de Nazaret, estaba loco. Sus amigos sabían de su locura, le jugaban bromas, cuando se iban de parranda le hacían creer que convertía el agua en vino o que multiplicaba panes y peces. Una vez le hicieron creer que había sanado a un ciego, todos sabían que ese cuate no era ciego, era un cómplice más de las bromas que le jugaban al que se autodenominaba “El mesías” “el rey de los judíos”, el que afirmaba que su Reino no era de este mundo; sus amigos lo seguían porque simplemente les divertía todas sus ocurrencias.

Dicen que el delirio de Jesús comenzó cuando su mamá le contaba esos cuentos desde chiquito. Su madre María le decía que por su culpa habían matado a muchos niños inocentes, que cuando él nació vinieron unos “Reyes” de Oriente a adorarlo, y que el Rey de ellos se había enojado y lo quería matar. Jesús creció con ese sentimiento de culpa, desde ese momento su pensamiento quedó modificado, él creía que su misión era salvar el mundo, mucho en parte por las ideas que su mamá le troquelaba.

Ya un poco grande, como a eso de los treinta años, Jesús era reconocido en su barrio, tenía unas ideas muy revolucionarias, hasta cierto punto tolerables, pero cuando la raza desconfiaba era cuando el tal Jesús afirmaba ser el Hijo de Dios-Padre y que había nacido de una mujer Virgen por obra y gracia del Espíritu Santo. Los camaradas se lo carneaban, no sabían si lo decía en serio o en broma o si era parte de sus delirios. Un día les contó que se fue al desierto y que tuvo un encuentro cara a cara con Satanás, que lo tentó, pero que Él le había ganado gracias al ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, había regresado Iluminado, dispuesto a cumplir con su misión, la misión que su madre se había encargado de repetirle una y otra y otra vez, aprovechando la situación histórica por la que atravesaba el pueblo judío, que esperaban un Mesías, Jesús dijo “ese soy yo”.

Como buen judío se chutaba las “letras sagradas”. Cada vez más gente afirmaba que su locura iba creciendo, que tenían que pararlo porque constantemente cuestionaba lo que ellos por años habían seguido como ley. Las ideas de Jesús eran un mundo lleno de amor, de libertad, de igualdad, de fraternidad, eso no le gustaba a los rabinos y decidieron mandarlo callar.

Un día, lo apresaron por hereje, ya no soportaron su locura, no iban a tolerar tanta disidencia, lo torturaron, lo crucificaron, lo mataron. Sus amigos se sintieron culpables, no imaginaron que sus bromas iban a desencadenar un final tan amargo. Planearon resarcir el daño, juraron vengar esa afrenta que le habían hecho a su amigo “el loco”: robaron el cuerpo; recordaron aquello de “coman de este cuerpo y beban de este cáliz”, y así lo hicieron, se lo comieron, no dejaron huella, inventaron que había resucitado; solo ellos sabrían la verdad; inventaron que había resucitado y que solo ellos lo habían visto, invitaron a unas amigas y ellas estuvieron de acuerdo, dijeron que lo habían visto. Y así, lo que había empezado como un juego entre jóvenes que alentaban las locuras de su amigo, se convirtió en una Institución. Todo comenzó como un simple juego, pero ahora ese juego rige la existencia de más de una sexta parte de la población. “Amaos los unos a los otros como yo los he amado”.

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

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2 pensamientos en “Jesús de Nazaret

  1. Gracias Carlos, como me gustaría que fuera verdad lo que escribes, porque así no tuviéramos tantos prejuicios y temores; y Yo no sería la loca mas feliz, porque gracias a lo que nos han hecho creer amo mucho.
    Hasta Ti siento que te quiero. . . Enhorabuena.

  2. Me encantó, no lo había visto desde esa perspectiva:”La FE como una broma y como juego”.
    Al fin alcabo, si existe ó no, Dios, jugamos con ÉL y Nosotros con ÉL.

    “¿Qué Minerva te ha inspirado semejante idea?, , ,

    Si a todos los seres humanos concedemos su derecho a divertirse – reírse, sería verdaderamente injusto negárselo a los estudiosos, , ,

    El vulgo dirá de mí lo que quiera, pero lo cierto es que no soy tan insensata como se cree, puesto que nadie posee como Yo, el secreto de divertir a los dioses y a los hombres”.
    De Erasmo de Rotterdam en “ELOGiO de la LoCuRa”.

    Já. jaa, jaaa! ! ! Y luego dices que el irreverente soy Yo.
    GRACiAS lo disfrute mucho: )

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