Fin del Mundo


Escrito por: Gabriel Ignacio Verduzco Argüelles

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Este año tiene como moda el tema del fin del mundo. Las mal llamadas “profecías mayas” para diciembre del 2012 han puesto en la palestra las discusiones sobre el colapso mundial, el fin del mundo y el apocalipsis.

Y precisamente, este último, el apocalipsis, es un tema cristiano, no maya. Pero el apocalipsis y sus lecturas, sobre todo de tinte “hollywoodesco” son más que conocidos. El apocalipsis implica una noción completamente diferente de lo que se conoce como “Fin del Mundo”.

En primer lugar, hay que considerar la noción de “mundo” en la obra joánica. En Juan, “mundo” remite a una cosmovisión radicalmente opuesta al Reino de Dios y al proyecto de Cristo (Jn. 1, 10). “Mundo” no designa al globo, ni al planeta, ni a la humanidad, ni nada de eso. “Mundo” implica la organización social, económica, religiosa, etc., con una jerarquía de valores estructurada a partir del poder y de la violencia (1Jn. 5, 19). Esto se coloca como una radical oposición al proyecto del Reino que está fundamentado en el amor y en la entrega fraterna de la vida.

Así entonces, la llegada del Reino –justicia, paz, fraternidad, solidaridad, vida- exige el fin del mundo, es decir, el fin de la estructura opuesta a la dinámica del reinado de Dios (Rm. 14, 17).

Esto lo damos por hecho, todos anhelamos la llegada de ese día en que reine el amor y la fraternidad. Pero pocas veces caemos en la cuenta de qué es lo tiene que ocurrir para que llegue este momento. El evangelio suele ser muy explícito. En este contexto habrá que leer los textos que hablan de la destrucción de Jerusalén o del anuncio de guerras y de desastres. Pero no solamente hay que leer estos textos, hay que leer los otros textos que hablan de la llegada del Reino.

No podemos perder de vista que al evangelio le interesa anunciar el Reino y no el fin del mundo. Por eso los textos claves son los que hablan del Reino. La llegada del Reino implica una manera diferente de relación: anunciar a los pobres la buena noticia, la liberación a los cautivos y  la libertad de los oprimidos (Lc. 4, 18); supone la inversión de los valores del “mundo”: derribó a los potentados y exaltó a los humildes; despidió vacíos a los ricos y a los hambrientos los colmó de bienes (Lc. 1, 52-53); el Reino llega violentamente, pues a los cambios que trae se les opone el odio y el pecado y eso genera violencia (Lc. 16, 16).

Por eso Jesús exige la negación de sí mismo (Mc. 8, 34-37), no en el sentido del pesimismo existencial, sino en el de los valores del Reino, donde lo capital es la construcción de la justicia y la civilización del amor. Por eso es peligroso acumular bienes y riqueza (Mc. 10, 23-27) y no será raro que entre hermanos haya disputas y conflictos (Mc. 13, 12-13).

No hay que equivocarse. Efectivamente antes de la llegada del Reino vendrá el fin del “mundo” y esto no será pacíficamente. Por eso Jesús invita a vigilar, a orar y a sondear los signos de los tiempos (Mt. 24, 36-44).

Es por eso que resulta pertinente que nos preguntemos: La espiral de violencia a la que asistimos hoy día en nuestras calles de la ciudad, en el país, en nuestro continente y en tantas regiones de nuestro mundo ¿qué la está provocando? ¿Está suscitada por la búsqueda de la justicia? ¿Está provocada por la misma violencia homicida y revanchista?

Y lo que es más importante: ¿qué estoy haciendo yo por hacer presente el Reino de Dios?

También creo que otro mundo es posible y que la esperanza es verdadera.

No + sangre.

Alto a la guerra absurda.

Comentarios a:

gabrioignaz@yahoo.com

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4 pensamientos en “Fin del Mundo

  1. “¿qué estoy haciendo yo por hacer presente el Reino de Dios?” Buena la interpelación, y muy válida, aunque más que válida, hoy en día sería un imperativo ético, pues es una urgencia que cada uno y una de nosotros asumamos nuestra responsabilidad histórica.
    Lástima que muchos creyentes reduzcan su vida de fe a dogmas y a ritualismos.
    La propuesta de Cristo responde a muchas maneras de resolver nuestros problemas, el detalle es hacerlos efectivos.
    GRACiAS Gabriel por darnos otro punto de vista sobre la fe.

  2. Guerra absurda? entonces que hacemos dejamos que los Secuestros y Levantones y extorsiones paseen y nos hacemos tontos con la problematica? no profe el problema se ataca de frente y sin negociar con los criminales. Ustedes dicen no mas sangre, pero no proponen nada, carece de propuesta su indignación.

    • Perdón, no se quién seas. El pseudónimo no me dice nada. Estoy de acuerdo que el problema de la criminalidad se ataca de frente. Pero se hace con estrategia de inteligencia y con apoyo legal, no solo enviando soldados a las calles. Sería muy interesante saber qué opinan los soldados y marinos -y sus familias- de esta guerra. Y yo le llamo guerra absurda porque no puedes considerar “daños colaterales” a los muertos civiles (no soldados, no criminales).
      Y me dices que no proponemos nada y que mi indignación carece de propuesta, solo te digo que no es así. Pero si por rehusarme a hacer apología de la violencia estoy mal y equivocado. Va, acepto el estigma de blando, tibio y demás.
      Recibe un saludo

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