Crónica de una deuda anunciada

Escrito por: Luis Alberto Zavala Díaz  

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Nuestra primer acción del día fue la presencia para suscribir la postura, junto con otros grupos ciudadanos, de exigir a Rubén Moreira que entregue el cargo y solicite licencia, de manera inmediata. Una Rueda de Prensa con muchos representantes de los medios locales, estatales y nacionales, un sabroso desayuno de un prestigiado restaurante en Satillo y el sabor de boca de que las primeras manifestaciones ciudadana exigen la remoción del cargo que Rubén violenta e ilegalmente coaptó de manera ilegítima.

Después de ese desayuno acudimos casi de prisa a nuestra manifestación “Un Peso por la Deuda”, al llegar solo éramos tres, estaba ahí un grupo de ciudadanos miembros de una iglesia de origen mexicano denunciando su inconformidad con la reforma del art. 24 de la Constitución, mismos que se fueron en cuanto nos fuimos instalando nosotros en la explanada del Palacio del Congreso, después me di cuenta que ellos sí entraron a la sesión. A su vez estaban algunos jóvenes, miembros del grupo ciudadanos Coah-Activos, que tienen el proyecto de darle seguimiento al Congreso Local llamado “Adopta un Diputado”, no les permitieron el acceso, pues había órdenes que no entrara nadie.

Mientras tanto, nosotros acomodamos una mesita provisional que se mandó a hacer exclusivamente para esta manifestación, una piñata muy tierna, pues es la figura de un cerdito, comiendo una torta, en la torta se veía la leyenda “pueblo” y en el cerdito que creo sería bueno bautizar como “Rubencito” había varias palabras: Rubén Moreira, Humberto Moreira, Gobierno de Coahuila, Diputados, Clase Política. Inmediatamente que lo instalamos comenzaron una serie de flashazos de las cámaras de algunos medios de comunicación que ya estaban dando cobertura a la sesión del congreso y a las tres manifestaciones. Un ciudadano con la cara pintada de blanco y un dibujo del símbolo de pesos acaparó algunas entrevistas, otro más con una máscara de “V de Vendetta” tan global en las manifestaciones ciudadanas en el mundo, otros más a la expectativa de qué tipo de manifestación sería, uno más tomo el megáfono y comenzó a dirigir unas palabras sobre nuestra indignación ante la situación del robo, fraude, corrupción y delincuencia organizada que se genera desde el despacho del gobernador y las distintas dependencias estatales, del robo de una deuda reconocida como ilegal y de grandes magnitudes que Rubén Moreira quiere que le demos “carpetazo” al tema; unos diputados que aprobaron el fraude para buscar legitimar el gobierno de Rubén Moreira y que al terminar su periodo de diputados buscan ahora una candidatura a diputados federales y senadores; en ese momento da las instrucciones sobre el “peso por la deuda”. Su significado era simple, un peso es mi aportación para expresar el sentimiento ciudadano ante la indiferencia de nuestras exigencias, ante la burla después de su corrupción, un sentimiento que nos remonta a las más profundas vísceras cuando siquiera pensamos en los autores de los delitos contra el patrimonio coahuilense, se trató de construir un monumento, peso sobre peso, formando una especie de mano con el pulgar inclinado, tres dedos más doblados y el dedo de en medio rígido. Fue increíble como poco a poco de los setenta pesos que llevábamos nosotros de lo que pudimos colectar entre amigos y conocidos que no pudieron estar presentes fueron siendo una cantidad irrisoria ante la cantidad de pesos que se fueron juntando conforme avanzaba la jornada. Llegaron un par de jóvenes mujeres quienes desde la vecina ciudad de Monclova vinieron a entregar su aportación, un peso. Llegó un profesor con una figura en forma y color de un peso en unisel, quien pintó en uno de los lados de la moneda de nieve seca la figura que se representa en el monumento. Un señor que pasaba por ahí, con una risa traviesa saco unas monedas, eligió los pesos y los entregó en la bolsa donde teníamos los demás pesos, un par de reporteros a su vez aportaron su peso y ayudaron incluso a pegar peso sobre peso. Llegaron a su vez tres jóvenes, amigos; una señorita que se enteró por las redes sociales de la manifestación y llevó su peso, al pasar una señora, esta señorita le informaba: “es una manifestación, un peso por la deuda, contra la corrupción que esta deuda significa en Coahuila, son ciudadanos”, a lo que la señora exclamó: “Somos ciudadanos” mientras colocaba su peso en el Monumento. Más ciudadanos se fueron acercando, dejaban su peso y se retiraban a su actividad, otros se quedaron  a platicar con algunos de nosotros; los reporteros, algunos entrevistando, otros platicando y otros más entraron a la sesión de los diputados. Los pesos se iban apostando uno sobre el otro hasta que terminamos de formar la mano con su dedo indicando el desprecio ciudadano ante el Gobierno de Coahuila, sus tres poderes y todos sus vende patrias. En ese instante, una ciudadana más, indignada, llega y nos entrega una bolsa con casi 800 monedas, todas de peso, mismas que estuvo colectando entre sus amigos y conocidos que coincidían con nuestra indignación.

Rubencito, impávido observando ese gran espectáculo ciudadano, esa gran manifestación entre risas y sonrisas de propios y extraños, esa expresión tan cruda y real en referencia a esa “clase” política que intenta seguir viviendo en una burbuja donde pueden hacer lo que se les plazca, al cabo el pueblo les paga sus actividades. Con tantas monedas decidimos hacer otro monumento, un tanto extraño y surrealista mas mostrando este mismo efecto. La construcción de este monumento nos tomó casi dos horas más para que quedara concluido, mientras los elementos de la policía estatal, que “resguardaban” el recinto por seguridad de los diputados (claro, nosotros no pretendíamos interrumpir su trabajo), se reían y medio burlaban, platicaban con algunos de nosotros, uno de ellos nos acusó de abusar al acercarnos a la sombra a lo que el cura santo le contestó que abuso es lo que el Gobierno del Estado, el Poder Legislativo y el Poder Judicial en Coahuila le están haciendo a la ciudadanía, el policía calló. Algunos de nosotros ya estábamos un tanto agotados, pero nos mantuvimos hasta el último instante, posamos para la foto haciendo el gesto mérito del Monumento, insistimos en las corruptelas y delincuencia organizada generada en el Gobierno del Estado, insistimos también en que Rubén Moreira debe solicitar licencia y abandonar el cargo para que se agilicen las investigaciones y paguen todos los responsables. De pronto una llamada nos desconcierta, un reportero de un periódico local nos comenta que la nota de nuestra manifestación se subió a la página del periódico, sin embargo inmediatamente la quitaron.

Ya para concluir, recogimos la basura que generamos con los frascos de pegamento y botellines de agua, quitamos las mantas y acomodamos a Rubencito pues ahora el protagonismo se dirigía completamente a él, quien se quedara solo en la explanada, mientras los elementos de la policía estatal retiraban las bayas que impiden el acceso ciudadanos a un edificio público. Ahí les dejamos el monumento a los cerdos para que se revuelquen, pues el detalle no es desprendernos de un peso. Rubencito se quedó como el custodio de ese monumento expresión del sentir ciudadano. Yo estacionado en el área de Soriana, al dar la vuelta en Isidro López y volver a pasar después de quizá cinco minutos de haber concluido todo, los monumentos se habían desaparecido ¿increíble no? Sin embargo Rubencito permanecía ahí ante la expectación de quienes pasaban.

@Luzavalad

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