Náufragos mexicanos

Escrito por: José Jorge Hernández Briones 

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“Los políticos nada más se acuerdan de nosotros cuando quieren que votemos por ellos, entonces sí, vienen a cada rato y nos traen despensas, pero después ya no vienen para nada”, campesino.

El pasado 8 de enero fui de visita a un ejido perteneciente al municipio de General Cepeda, Coahuila, y en el sitio me encontré a un campesino que se comenzó a quejar de la situación de pobreza en que se encuentra.

Asumió que muchas personas que viven en el mismo lugar que él se acostumbran a que el Gobierno los mantenga, pero también se quejó de los políticos quienes nada más buscan su voto en tiempos de campaña y dijo que hasta conviven con ellos.

“ Yo digo que está mal que nos den muchas cosas, ellos nos dan para comprar chivas, también para sembrar, pero eso es muy cómodo para nosotros, a veces ni hacemos nada ya que sabemos que nos van a ayudar”, manifestó.

Unos días después, encalló en Italia un crucero llamado Costa Concordia en el que hubo muertos, heridos y hasta desaparecidos, todos naufragaron después de que Francesco Schettino, el capitán ahora conocido como “El Capitán Cobarde” huyó y abandonó a toda la tripulación.

Los dos hechos, aunque aislados, me llamaron la atención, ya que en los dos hay personas que no cumplieron con su responsabilidad, es decir, los políticos que van a ejidos y solicitan el voto y el capitán, responsable de la tripulación, que tampoco cumplió con su obligación.

En México tenemos muchos “capitanes”, políticos que hacen promesas en campaña, senadores que incumplen sus objetivos y que todos una vez que llegan al poder se olvidan del barco al que deben “capiteanear” y dejan a sus pasajeros a la deriva. (Los ciudadanos)

Coahuila, por ejemplo, es un barco que se hunde en el mar deuda, mientras que el hombre que le tocó ser responsable de ese barco no aparece por ningún lado y el pueblo naufragó en medio de una crisis de valores gubernamentales.

El mismo caso ocurre en otros estados, en donde los “capitanes” (gobernadores), aseguraron que cuidarían a la tripulación, una vez en su oficina dejaron el timón y el pueblo naufragó, al final, poco les importó el barco del cual eran responsables.

Hoy nos hemos convertido en náufragos, víctimas de capitanes irresponsables, pero está en nosotros no volver a confiar, ni apoyar a personas que sólo buscan su beneficio personal a cuesta de su tripulación.

Giorgio  ✔

Saltillo,Coahuila, México
Coordinador operativo en @vanguardiamx. Ocurrente. Corro, leo, pedaleo y blogueo.
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