Tolerancia: Individualismo y Religión

 Escrito por: Jorge Anaya

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En los pasados días se ha celebrado el “Día Mundial de la Tolerancia”, día en que los seres humanos hacemos votos de respeto en tres temas sensibles que conforman la identidad de la mayoría de los seres humanos: raza, sexo (orientación, preferencia, identidad, etc.) y religión. Estas tres se dan en el ámbito más natural de la persona humana, sin embargo podemos preguntarnos: ¿son evidentes para todos los seres humanos? Sobre la primera podemos decir que sí, la raza de la persona es lo más evidente que hay: no podemos ocultar nuestra raza, pues es parte de nuestra fisonomía y de nuestro carácter cultural propio de nuestro ser humano de hecho es lo que somos.

Sobre la sexualidad la evidencia es en el ser sexuado: hombre y mujer son lo evidente, la orientación y preferencia solo las conocemos por el conocimiento del otro: la alteridad. Así podemos notar que estos signos sensibles que defiende la tolerancia tiene que ver con el conocimiento del otro, de la relaciones que conformamos con los demás seres humanos en su individualidad o, mejor aún, en su persona.

La tolerancia, por tanto, es fruto de la alteridad es respetar al otro en su humanidad aunque la compresión de esta humanidad no nos sea posible. De las dos primeras nos queda claro que ha existido un avance muy claro sobre ellas en materia de derechos humanos y en el ámbito de la convivencia social del día a día, pero sobre la tercera las cosas cada vez quedan cada vez menos claras.

Ponemos nosotros religión por no usar creencias que es más amplio y ambiguo, las creencias son individuales totalmente y son parte de la idiosincrasia de cada persona, la religión, por otro lado, son comunidades humanas que los une la fe, muy distinta a la creencia. La fe es lo que hace a la religión, sin embargo el nivel de la fe es un bien del ser humano que requiere un esfuerzo aún más grande de conocimiento, la fe necesita de comunicación; pues estamos seguros que tanto lo referente a la raza y sexo, con todas sus derivaciones, queda en un plano de evidencia a primera vista, no así la religión que como hemos dicho necesita de la comunicación.

No es fácil verbalizar los términos de la fe, ni para los creyentes ni para sus representantes (sacerdotes, ministros, Atalayas, gurús, etc.) pues se necesita de una permanente comunión en comunidad para ser parte de la fe.

La fe no es un hecho individual, es el fruto de la vida en comunidad, la fe no es posible para el individuo aislado, es necesario ser parte de la vida de todos los días compartiendo los términos esenciales de toda fe: amor al prójimo, esperanza en bienes imperecederos y justicia. Estos no se pueden entender en el aislamiento, se necesita ser parte de una de ellas para comprender lo ámbitos que toca la vida de la religión: toca todas las partes de la vida cotidiana, pero es dentro de una comunidad donde se vive la realización del fenómeno religioso.

Hay una escena de la película “París, te amo” donde un grupo de jóvenes lanzan piropos a las mujeres, una adolescente sentada cerca de ellos trae un Hiyab, velo musulmán, uno de los jóvenes se ve atraído por ello, va a su encuentro y le pregunta por qué lo lleva puesto, tomando en cuenta que en la mentalidad de la gente más joven lo religioso no es parte del “ser joven”,  ella le dice: “porque me hace parte de algo”. La religión no es para los aislados es para los que son parte de algo.

El individualismo nace como fruto de la sociedad liberal-capitalista. Los derechos del individuo sobre los poderes del Estado o de lo Comunitario, en sus dos acepciones, de tal forma que se exaltan estos derechos del individuo por encima de los otros. Es fácil así entender el porqué de los problemas para entender a la religión dentro de los nuevos paradigmas regidos por el individualismo: no son evidentes para el individualismo porque supone la pérdida de un “avance” de la posmodernidad.

Si la religión en la mayoría de los países occidentales ha quedad confinado a la vivencia de lo particular, de lo que se vive dentro de la casa y ahí se queda aunque se puede celebrar los cultos en los sitios indicados para este fin. El individuo puede ser “religioso” pero no vivir en una religión; de ahí que se desencanta todo el aspecto natural y propio de la religión que es la vida comunitaria: se acepta al individuo religioso, pero no a la religión. Por eso los términos de tolerancia a la religión no son claros: tienen derecho a que se respete las creencias del individuo, pero hay un NO rotundo que se opone a la religión, por eso es respetable toda creencia: esoterismo, ufología, trascendentalismo, etc. porque la creencia es parte de la idiosincrasia del individuo, no así a la religión por ser opuesta a los individuos.

La tolerancia con respecto a la religión es una asunto pendiente. Hay que recordar que la tolerancia como tal surge dentro de las controversias de la religión ya que ésta nace en los países que tiene una religión predominante ante otras comunidades que profesan una fe diferente y tiene que convivir de formas distintas. La tolerancia es un tema religioso antes que laical o secular, es en principio el respeto a los otros por ser eso otros o los otros. Los distintos, los que no son parte de la comunidad, los que no se mezclan con la religión predominante, que claman en su vida comunitaria su carácter individualidad.

La religión es el último bastión del individuo que hace y vive en comunidad por propia voluntad, pues su adhesión a ella es por razón de sus propias convicciones y valores, el “individualismo religioso” no es religión como tal, pues el bien mayor de la religión es “ser parte de algo” de una comunidad, de vivir de acuerdo a los valores de la fe que no son posibles de verbalizar en su totalidad sino se viven en comunidad.

La vida de comunidad es la forma en que esa verbalización es posible, es un lenguaje propio al cual no es accesible a la vida de fe. El individualismo, por sus características más deformadas, no admite ese lenguaje en términos no verbales. La verbalidad de la religión es el acto de fe vivida en comunidad. Así, la tolerancia sobre la religión todavía es un asunto pendiente y que provocara roces constantemente, lo que queda para la reflexión es la manera como se tornan las opiniones que al polarizarse causan un alejamiento sobre el tema provocando un malestar que turbia la vida de las personas.

La tolerancia posmodernista esta en términos de beneficiar al individualismo de ahí que las expresiones para debatir sobre el tema esté ambiguo: “Es lo que pienso…”, “no sé porqué te ofendes”, “Yo solo es lo que digo”, etc., que se acuñan en la aversión y agresión que se engendran en razón que se piensa como “una idiosincrasia mas”, una ocurrencia y no vista como un acto comunitario al que se ciñe la vida de millones de individuos que viven y hacen comunidad mediante la fe de ahí “la sorpresa” de el “no sé porque se ofenden” o el clamor “¡estamos en pleno siglo XXI!” de parte de los individualistas seculares que solo reconocen que la única comunidad que existe es la que nace mediante el contrato social o las leyes de la supervivencia de la especie. La razón también se cierra no es solo vicio de la religión.

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Un pensamiento en “Tolerancia: Individualismo y Religión

  1. UN GRAN SALUDO con gran contenido de reflexion Gofo mencionaba que no solo habia que reflexionar si actuar totalmente de acuerdo con el FELICIDADES

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