Conviviendo con el miedo

Escrito por: José Jorge Hernández Briones 

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En mi vida había sentido miedo, pero nunca como aquél que me llegó el pasado 4 de marzo por la mañana cuando en Saltillo hubo balaceras, el sentimiento se apoderó de mí hasta ya entrada la noche.

El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable ante algo que nos asusta o creemos que nos puede hacer daño, que nos hace sentirnos vulnerables.

Y es precisamente lo que me ha pasado las últimas veces, luego de enfrentamientos que ocurren en la ciudad, sobre todo porque siempre que los hay me toca estar fuera de mi casa en donde de cierta manera me siento protegido.

Me veo en la necesidad de guardar la calma, de aparentar una tranquilidad que estoy lejos de sentir, de fingir que no pasa nada porque dos de las veces he estado con mi hija de siete años y le he tenido que platicar de alguna manera los hechos que acontecen, ya que no la voy a tener en una burbuja.

De hecho hasta se da cuenta de lo que ocurre y pregunta, me siento atrapado, más no lastimado, pero sí muy frágil cada vez que circulo por las calles de la ciudad de noche en un hecho que tengo que hacer a diario por cuestión laboral.

Como lo escribió el psicólogo Carlos Moreno en alguna de sus múltiples colaboraciones. Hacemos el toque de queda personal por seguridad ya que no nos queda de otra, entonces es cuando decido tener una relación estrecha y llevadera con el miedo porque ya forma parte de mi vida y de todos los que vivimos ahora en Saltillo.

No pretendo volverme fatalista, sólo realista y en medio de la tormenta hay que vivir con calma, total con la seguridad como escudo, la fe como arma y el optimismo por delante creo que es posible salir adelante.

Un claro ejemplo de que se puede vivir así es como lo hizo el premio nobel de física John Nash, quien sufrió esquizofrenia y aprendió a convivir con sus fantasmas, un bello testimonio de vida. (Una Mente Brillante).

“Pasó más tiempo. Después, gradualmente, comencé a rechazar intelectualmente algunas de las delirantes líneas de pensamiento que habían sido características de mi orientación. Esto comenzó, de forma más clara, con el rechazo del pensamiento orientado políticamente como una pérdida inútil de esfuerzo intelectual”, dijo Nash.

Finalmente concluyo la colaboración con la siguiente reflexión tomada de la red:

El Arco Iris sólo es visible después de la tormenta, y siempre que estemos expuestos a la luz del Sol. De la misma manera, sin la luz de Dios alumbrando nuestra vida, después de la tormenta sólo experimentaremos miedo, dolor, desconfianza.

“Así que abre tu mente y tu corazón a Su luz y aunque experimentes dificultades, problemas y tormentas, podrás saber que Él sigue interesado en ti, que no te olvida y que te ama incondicionalmente; cuando en el horizonte de tu corazón puedas ver Su Arco Iris”.

“La vida está llena de colores, pero si tú deseas disfrutar de un Arco Iris, tendrás que aprender a tolerar la lluvia…”

José Jorge ✔

Saltillo,Coahuila, México
Coordinador operativo en @vanguardiamx. Ocurrente. Corro, leo, pedaleo y blogueo, eooo, eoooo! Me gusta lo que hago…
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