Ofrenda a los difuntos 2011

Escrito por: Luis Zavala Díaz

Cada 2 de noviembre en México es muy común ver como se van  adornando los lugares públicos, escuelas, calles, tiendas, supermercados, instituciones culturales y de gobierno con todo tipo de accesorios alusivos y por supuesto, las famosas calaveritas que hacen mofa de la situación del momento en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Es una viveza tan clara en colores, imaginación y homenaje a nuestros difuntos. Es tan común ver en diferentes lugares de nuestra sociedad los Altares de Muertos, famosos por su colorido, adornos cas excesivos, alimentos, imágenes, prendas, accesorios todos en honor al difunto por el cual se instalan cada uno de los altares en el país.

Este año en particular, ha habido diferentes expresiones en los que se mezclan los sentimientos, especialmente, ante una lucha encarnizada entre y contra las organizaciones criminales del país. Hasta el grado de ofrecer ofrendas a los casi 50,000 muertos en la lucha. No habría que cuestionar dichas expresiones, pues son una manifestación libre y ciudadana en contra de la violencia que cada día se incrementa y se acerca a cada uno de los mexicanos, sin duda alguna. Sin embargo, ¿cuántos de esos 50,000 “víctimas” merecen una ofrenda y tributo por lo que lograron en vida? Me cuesta trabajo pensar que los criminales abatidos por las fuerzas de seguridad o por sus contrincantes criminales sean un ejemplo de vida para los mexicanos cuando se organizaron para delinquir, se organizaron para matar, drogar, secuestrar, mutilar a ciudadanos de a pie que día a día se han esforzado por mantener su familia con la seguridad que todos buscamos por naturaleza. Me cuesta trabajo creer que fomentaron en su vida razones para ofrecerles como sociedad una ofrenda por lo que hicieron en vida. A su vez entre los 50,000, hay militares, policías, alcaldes, servidores públicos que, no todos, fueron asesinados por sus vínculos con las células criminales; y vuelvo a cuestionar la ofrenda hacia ellos por ser “víctimas” de “la guerra de Calderón”.

Es necesario mencionar con especial énfasis las víctimas inocentes que de manera colateral han fallecido en los diferentes tiroteos, o las víctimas de los cárteles que han fallecido como consecuencia de haber sido secuestrados, extorsionados, o asesinados por los mismos criminales. Quienes no solo merecen una ofrenda, sino una explicación, puesto que sus muertes son la más grande tragedia nacional que hemos vivido en este siglo. Y los miembros de las fuerzas armadas que con total responsabilidad han entregado su vida al servicio de los mexicanos, que también existen y son muchos más que los traidores.

Toda muerte consecuencia de esta lucha de la sociedad mexicana contra el crimen organizado es un fracaso social, no solo de los tres niveles de gobierno, sino de los mismos ciudadanos impávidos, inconscientes e indiferentes a lo que ha sucedido por años, incluso lo permitimos por años y ahora que las consecuencias no tienen control culpamos a alguien más sin nosotros tomar nuestra responsabilidad, misma responsabilidad que tiene sus niveles y entre mayor sea tu función social mayor es la responsabilidad ante esta inclemencia social que vivimos.

Hagamos una introspección objetiva y asumamos nuestra responsabilidad social con decencia para empezar a enfrentar la circunstancia criminal con mejores resultados. Los gobernantes y partidos políticos en el país no harán la diferencia, ellos están en su estado de confort, van a preferir negociar a evitar más tragedias. La clave está en nosotros, los ciudadanos de a pié; en nuestra educación, que nace en casa; en la formación de valores en nuestros niños y jóvenes, que tenemos que vivir los adultos; en un compromiso social viable, digno y siempre teniendo en cuenta que vivimos en sociedad y jamás debemos atropellar a alguien para salir con un beneficio, y mucho menos beneficio económico. Y tengamos el respeto por nuestros difuntos, los que podemos y debemos honrar este Día de Muertos.

 

Luis Zavala

Saltillo, Mexico
Trovero, abogado, profesor, amante del mundo y de la vida
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3 pensamientos en “Ofrenda a los difuntos 2011

  1. ” (…)siempre teniendo en cuenta que vivimos en sociedad y jamás debemos atropellar a alguien para salir con un beneficio”… En esas líneas se resume la gran solución al problema nacional.
    Coincido en que de esos 50 000 fallecidos no se debería categorizar al 100% como “víctimas”, pues no es tal aquel que muere violentamente como consecuencia de una vida de crimen. ¿El uso de esta cifra no se estará convirtiendo en un estandarte de aquellos que están en contra de la lucha calderonista? Aunque tampoco es justo que el gobierno niegue las muertes de los realmente inocentes y los reduzca a efectos del daño colateral.
    En fin, cada quien conoce a su muerto y rezará por sus respectivos pecados.
    Excelente post, felicidades.

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