Asalto con granada

“Esto es un asalto chido saquen las carteras ya bájense los pantalones que los vamos a basculear”
Rockdrigo González

José no sabe leer ni escribir. José vive en la pobreza extrema. José nació en Matehuala, San Luis Potosí. José es el hijo número trece de Doña María y de Don Genaro. Dicen que por ser el último hijo de la familia no alcanzó educación.

Cuando era niño, José en lugar de ir a la Escuela vendía periódico. Las ganancias, cuando llegaba a haber, se las daba a su padre, y Don Genaro, como buen padre de familia, gastaba esos pesos en alcohol y en mujeres. Doña María no decía nada; “es la cruz que me tocó cargar” y seguía rezando a San Juditas Tadeo.

Ya más grandecito a José le dio por ver mucho la tele; “es el mejor invento de la humanidad”, decía. “Pobrecito” decía Doña María, “aunque sea que se entretenga viendo la tele”.

Un día, después de muchos, muchos años, cuando José había cumplido 61, se levantó temprano, todos aún dormían en su casa, se levantó de madrugada, fue al patio y regresó con una bolsa negra, una bolsa pequeña, traía como una pelota de beisbol.

Ese día José sudaba, repasaba en su mente lo que tenía que hacer, esperaba que abrieran la puerta del banco. Esperó a que entraran los primeros 11 clientes, él quería ser el doce, como su canal favorito, el canal de las Estrellas. En la fila seguía sudando, en la mano aún conservaba esa bolsa negra. Le tocó su turno.

“Esto es un asalto” gritó José, transformado en un energúmeno, “aquí en la bolsa traigo una granada”. Así gritó, como lo había visto en la televisión. La señorita hizo caso y le entregó mil doscientos pesos. Como vio que funcionó su estrategia aprovechó para pedir más dinero. “Denme el dinero que está en la caja fuerte”, lo dijo como quien ya había cometido algún tipo de robo o como quien había memorizado un guión visto en la televisión.

La señorita demoró un poco, más de lo que esperaba José. La señorita demoró el tiempo necesario para que la policía estatal llegara para someter a José. “Háganse pa´atrás, háganse pa´ atrás, traigo una granada, traigo una granada”.

José está en la cárcel. Beto y Lucas lo ven y le comentan al Rube: “mira güey, ahí está, es él, el que quiso asaltar el banco con una granada de esas que se comen”. José volteó y los vio de reojo, pero siguió en lo suyo, seguía pensando en porqué había salido mal el asalto, si él había visto en la tele que todos le tenían miedo a una “granada”.

Aquí la nota del periódico http://www.pulsoslp.com.mx/Noticias.aspx?Nota=44157

Carlos Arturo
Monclova, Coahuila. Mx.
Psicólogo Social, Psicoterapeuta, Miembro de APPCAC, Catedrático Universitario.http://psicologocarlosmoreno.wordpress.com
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