Pobre Calderón

Escrito por: Carlos Moreno

La locura no es más que el egocentrismo llevado al extremo.
León Tolstoi

 

Pobre Calderón. En serio te lo digo, me da pena ajena verte allí, menospreciado, vituperado. Todos se ríen de ti, te hacen “bullying”, ya nadie te respeta, creías que siendo Presidente de la República tu complejo de inferioridad iba a menguar, pero no, al contrario, sigues dudando de tu autoestima, sigues dudando de tu identidad. Me da pena ajena, nunca habíamos tenido un Presidente tan incómodo, ya ni con el Señor Vicente Fox que todos se reían de él. Fox era un tipo que sabía caer bien, “tenía el don de gentes” como decía mi abuela, pero como en cualquier historia buena siempre llega alguien o algo a estropear el final feliz y en su caso llegó Martita, pero esa es otra historia. En cambio tú Felipe, no tienes ese “don de gentes” a todos nos caíste mal cuando te pusiste es traje verde olivo y mandaste a la guerra al Ejército que tan bien estaba allí resguardado, en un eterno día de campo.

Te veo en la portada de la Revista Proceso y me da tristeza, bien dicen que ser presidente de la República te hace ver más viejo, pero en ti eso se vio y bien gacho. Te ves cansado, te ves agotado, muchos dicen que tú también estás “hasta la madre” pero por obvias razones no lo puedes decir, muchos se cansan en insistir que asfixias tus penas en el alcohol, yo no lo sé de cierto.

Las acusaciones más graves que te hacen es que eres un genocida, que la Historia te recordará como el Presidente de las cincuenta mil muertes, y no precisamente por ser 50 mil las defunciones, si no por ya no tener cuenta, “sin cuenta”. Genocida te han llamado, que tienes un instinto asesino, bestial, pusilánime, que el Tánatos corre por tus venas, y lo digo con temor, no vaya a ser cierto y después me arrepienta.

Todos hemos conocido tu faceta de necio, quisiéramos recordarte como un terco, que lucha por sus ideales, pero no, más bien eres un necio, un obcecado, muchos te han dicho que cambies de estrategia, que esto no puede seguir así, pero tú te haces “como que la virgen te habla”, te haces el desentendido, prefieres que la vida siga su curso. De aquél “Hijo desobediente” ya no ha quedado nada, de aquél activista social que reclamaba las estupideces del Gobierno en turno solo queda la imagen, ya no queda la esencia, solo reminiscencias y uno que otro video en youtube.

Te negaste a pedir perdón, tus razones tendrás, pero no importa, qué se puede esperar de ti, siempre fue así, tienes toda la cara de niño mimado. Cómo poder olvidar tu rostro con un dejo sardónico cuando Sicilia y Le Barón te hablaban de frente pero tú los ignorabas, jugabas con papelitos o ponías más atención en tu computadora.

El “candidato del empleo” te hacías llamar, una gran porción de la población creyó en ti, pero tú tenías el as escondido en la manga de tu traje, si, de ese con el que ahora fuiste a dar el pésame a los deudos de Monterrey.

Cuantas veces no te has despertado en las madrugadas por la misma pesadilla recurrente en donde te das cuenta de que no ganaste las elecciones, te sientas en tu cama, respiras profundo y con un desangelado suspiros piensas: “ojalá y no me hubiera aferrado, ahorita sería un sujeto un poco menos infeliz”. 

Carlos Arturo

Carlos Arturo

Monclova, Coahuila. Mx.
Psicólogo Social, Psicoterapeuta, Miembro de APPCAC, Catedrático Universitario.http://psicologocarlosmoreno.wordpress.com
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