GASTROCRACIA


Autor: Gabriel Ignacio Verduzco Argüelles

Del griego “gastér, gastrós”, vientre o estómago; y “krátos,kratéos”, poder, dominio, autoridad, violencia. Así, el dominio del vientre, la autoridad –violenta- del estómago. O mejor aún, de los que “piensan” con el estómago.

A un mes que se lleven a cabo las elecciones para Gobernador y diputados en el estado, yo me siento -¿cómo decirlo?, lo menos, asqueado.

Ya desde los ejercicios de calentamiento de los procesos internos de los partidos se veía venir una campaña electoral de nivel político ínfimo, propuestas bobas –si no absurdas-, y discusiones con respecto a quién se peina más bonito, quién es naco y quién es nice… En ese sentido las campañas no me han defraudado ni decepcionado. Nunca esperé nada de ellas.

Lo que me ha llamado más la atención es que, para Coahuila –y en el país en general-, es la primera elección donde las redes sociales están jugando un papel relevante en comunicar qué es lo que sucede en campaña. Y aquí sí es donde me he llevado una enorme decepción.

Mucho tiempo se ha hablado de la urgente necesidad de que los ciudadanos nos decidamos a construir nuestro futuro político, arrebatando a los partidos políticos los espacios que nos han secuestrado y que han convertido en su coto de poder y de influencia.

Pero lejos de generarse un movimiento social ciudadano organizado, con conciencia social y que ejerza de forma responsable e informada el voto, lo que tenemos es una serie de comentarios viscerales, fanatizados y de pena ajena sobre los partidos, los candidatos y las campañas. Quiero confesar que me vi tentado a transcribir algunos de estos comentarios publicados en facebook  o twitter, pero no vale la pena. Sería como aplaudirle al payaso.

Al parecer asistimos a una especie de “balcanización ideológica” en torno a las elecciones. Cada quién defiende la “causa” o la “(sin) razón” del partido o candidato con el que simpatiza –me resisto tajantemente a decir “su causa” o “mi causa”- y se cierra obcecadamente a conceder algún mérito o acierto al enemigo, que no adversario. Así, en estos foros se respira un ambiente que va del resentimiento al fanatismo.

Y bueno, al final del día, la pregunta es ¿a quién le conviene esto? ¿quién gana con la división de la sociedad y el enfrentamiento entre los ciudadanos? Seguramente tú y yo no. Preguntémosles a los de arriba… pero esos no contestan. Verdes, rojos, azules, amarillos, anaranjados… el color que quieran y gusten, todos son lo mismo. Solo les importamos en elecciones. A los fanatizados seguidores de los partidos políticos les preguntaría ¿cuándo barrieron su banqueta por última vez?

Desde mi condición de ciudadano y de creyente, no solo considero que es posible cambiar las cosas, sino que es necesario que hagamos algo nosotros. Si seguimos esperando que todo venga de los “ilustrados de arriba” (políticos, gobernantes, obispos…) nunca terminaremos de hacernos responsables de nuestro destino. Me queda claro aquello de que “no todas son malos en los partidos o en las iglesias”, pero a fuerza de repetir esa frase, los demás seguimos quedándonos en la orilla, como meros espectadores. Es muy cómodo, pero eso no hará responsable a tu diputado, a tu candidato, a tu partido, ni a ti mismo.

Es por eso que quiero hacer mías algunas propuestas de comunidades cristianas ante estas elecciones por venir:

1. Plantearnos este tema en familia: ver entre todos, en la familia, cómo informarnos y concientizarnos de nuestra situación político-electoral y sus consecuencias;

2. Difundir, frente al “esto lo tenemos que pagar entre todos”, el lema “esto lo tenemos que cambiar entre todos”;

3. Aportar a la web nuestra reflexión –informada y responsable- sobre la situación política y económica del estado y difundir otras noticias y reflexiones que circulan por Internet;

4. Participar activamente en alguna plataforma social o política ajena a los partidos políticos;

5. Los/las que trabajemos en educación ayudar a descubrir las actitudes sociales de solidaridad, compromiso, participación, denuncia, espíritu crítico;

6. En nuestras decisiones relacionadas con la economía, la política y con los demás, traer a primer plano unos criterios éticos basados en la responsabilidad y en el respeto a las personas;

7. Compartir entre nosotros y nuestras amistades la esperanza de que las cosas pueden cambiar;

8. Cultivar en nuestra vida diaria actitudes básicas como: atacar a las estructuras pero respetando a las personas (“suave con la persona, firme con el problema”- Gandhi), no hacer lo que hacen todos, no criticar si la persona no está delante, saber decir “no” coherentemente, estar dispuestos a tomar ciertas posturas aunque nos causen problemas

Apartado solo para creyentes: Jesús vivió así. Comunicaba, informaba, generaba opinión y discusión para que quienes lo escuchaban decidieran, con la cabeza y el corazón, su actuar por el Reino y el desmontar las estructuras injustas de su tiempo.

¡Ya basta!

No + sangre. Alto a la guerra absurda.

También creo que otro mundo es posible y que la esperanza es verdadera.

Comentarios:

gabrioignaz@yahoo.com

Escrito por: Gabriel Ignacio Verduzco Argüelles (Saltillo, Coahuila)


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Un pensamiento en “GASTROCRACIA

  1. EXCELENTE me encanto estas dos palabras con la cabeza y el corazon. luchemos por todos los medios con responsabilidad por un mejor pais GRACIAS

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