En memoria de Paquito

Autor: Adolfo Huerta Alemán

"Te quiero" by Jafeth Gomez Ledesma


Rostros, caras, semblantes,  todos  ellos  desconocidos  y  sin  importancia; cuántas  veces  no  rozas con el  hombro  de  alguien, no  sobradas  veces  intercambias  miradas,  más  de  una  ocasión  caminas  entre  tanta  mar  de  individuos  y  no  existen,  no  es  hasta que  el  encuentro te  regala  su   más  bella  epifanía del  Otro.  Es  cuando  esos  rostros, miles  de  ellos,  dejan  de  ser  anónimos  para  empezar  a  descubrir  una historia,  muchas   historias,  y  te  das  cuenta  de algo  grandioso:  no  eres  el  único.   

¿Qué  es  el  mundo  de  los  adultos?.  Cuestión  que  abre  la  introducción  de  un  gran  libro El  Principito”  de  Antoine de Saint-Exupery  Por  estos  días  me  ha  llegado  a  la  memoria  éste  fascinante  libro  y  de  escribir  sobre  los  encuentros.  

No  es  hasta  que  la  vida  te  regala  un  encuentro,  es  cuando  el  rostro  de  esa  persona  deja  de   ser  algo  intangible  è  inexistente,  comienza  a  existir  para  Ti,  comienza  a  tomar  importancia,  es   cuando  su  revelación  te  compromete.   

El  Principito  es  una  rebeldía  y  una  protesta a  la  relación  de  los   seres   humanos  regida  por  los   prejuicios  è   intereses  que  los  hacen  vivir  en  una  soledad  mal  llevada  y  solitaria;  es  un  ¡basta  ya!  al   miedo  de  encontrarnos  con  el  Otro.   Ante  tanta  indiferencia  por  la   violencia  que  quiere  derrumbar  nuestro  país,  tenemos  que  dejar  de  ser  seres   programados,  hartos  de  estar  satisfechos  de  sí  mismos  mal  entendido  y   egoístamente  llevado,  de  imponer  una   visión  de  un  mundo  bizarro,  y  de  creer  que  siempre  tenemos  la  razón  y  de  transitar  rutas   preestablecidas. 

El  encuentro  con  el  Otro, es  cuando  tenemos  un  rostro  frente  a  nosotros  cuando  comienza  el  compromiso;  es  cuando  la  verdad  habla – el  Otro  que  está  enfrente  de  mí;  es  cuando  la  justicia  nace – yo  mismo;  así  lo  entendía  el  gran  filósofo judío Emmanuel  Levinas.  Siempre  preocupado  por  mostrar  por  qué  y  en  qué  sentido  la  ética,  que  encuentra  su  origen  en  la  experiencia  primordial  de  la  responsabilidad  por  el  Otro.  Hoy  más  que  nunca   tenemos  pendiente  esa  responsabilidad  para  con  el  encuentro  con  el  Otro.  Es  valorando  el  encuentro  con  el  Otro,  lo  que  nos   va  a  ayudar  a  ser  un  mejor  país;  un mejor  Estado;  una  mejor  ciudad;  una  mejor  comunidad;  una  mejor  familia;  una  mejor  persona.  

Así  es,  el  encuentro  nos  regala  el   rostro,  y  éste  nos  hace  su  más   bella  epifanía  del   Otro;  la   revelación  del  Otro.   Cuando  estamos  frente  a la  desnudez  del   Otro,  es   cuando  nos   interpela  la  historia  del  Otro,  pero,  esto  es  gracias  al   encuentro.   
Del  encuentro  nacen  los  rostros,  nacen  las   historias,   se  conoce  otro  punto  de   vista  diferente  al  mío,  pero  lo  más   bello  es  que  te  das  cuenta  de la  existencia  del   Otro.   Es  cuando  uno  se  da   cuenta  de  lo  valioso  que  es   la   existencia,  y  de   que  no   fue  inútil   haber  venido  al   mundo.  

La  vida  no  es,  sino   una  serie  de  encuentros  que  te  van  revelando  el  significado   de  tu  existencia,  bien  por los  encuentros  dados:  frente  a   tus  padres;  a  la  amada; a   tus   hermanas;  maestros;  novio;  esposo;  amigos.   Sin  esos  encuentros,   no  sabríamos  nada   sobre  nosotros  mismos.  

Volviendo  al  Principito: “Los  hombres  ya  no  tienen  tiempo  para  conocer  nada;  compran  las   cosas   ya  hechas  a  los  comerciantes,  pero  como  no  existe  ningún  comerciante  de  amigos,  los  hombres  ya  no   tienen  amigos”.  

A  estas  alturas  de  nuestra   vida,  no   menospreciemos  los  encuentros  que  hayamos  tenido;  los  que  tenemos;  y   los  que  vayan  a  venir.   Pues,   gracias  al  encuentro  con el   Otro  es  que  me  doy  cuenta  de  mí  Ser  y  de  mí   Existencia.  

“Lo  que   los  hace  hermoso   es   algo  invisible. . .   los   ojos   no  siempre   ven.  Hay  que  buscar   con  el  corazón”. 

¡GRACiAS!  A  los  y  a  las,  que  en  vida  me  a  regalado  encontrarme  con  cada  uno  y  una  de  ustedes  antes  de  mí  muerte.  

@GofoAutor

Escrito por: Adolfo Huerta Alemán (Saltillo, Coahuila)

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5 pensamientos en “En memoria de Paquito

  1. Adolfo, si tu me lees tanto como yo a ti, sabes que conozco al Principito mejor que a todos los hombres. “Es tan triste olvidar a un amigo, casi nadie tiene uno”, se decía a sí mismo, cada vez que la soledad se apoderaba de él en el desierto. “Encontrar un verdadero amigo es tan difícil, pero a veces sucede” decía una escritora que aún no gana un Premio Nobel, para después continuar con “Aquí estoy yo, y si te sirve de algo saberlo, trataré de ser una luz en tu camino”… Todos nos equivocamos siempre, y muchas veces lo hacemos con nuestros amigos. A mi camarada Gorki también lo traicionaron y cuando me contaba su historia decía “lo que me dolió no fue el engaño. Lloro porque perdí a mi amigo”… Antoine, Máximo y yo tenemos corazón de niños y con frecuencia nos dejamos domesticar por un extraño. Los extraños nunca dejan de ser extraños, pero a veces se vuelven entrañables.

    • Me dejas pensando Cayetana San Román, gracias por darte tiempo para visitarnos a Letras Del Norte; por leer y por compartir: )

  2. MARAVILLOSO le agradezco a DIOS el haberme encontrado contigo si tan solo supieramos lo hermoso que es una conversacion GRACIAS por tu AMISTAD

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