“Emperrada” enfermedad

Autor: José Jorge Hernández

“Todo mundo, de alguna o de otra forma,
está relacionado con esta enfermedad para la cual no hay cura,
sólo paliativos que retardan lo inevitable: la muerte”.
Jesús R. Cedillo, periodista, poeta y escritor.

Lucrecia y Rosario, con su sufrimiento y su partida a causa de cáncer me dejan una enseñanza que comparto con quienes me leerán.

Dicen que las desgracias nunca llegan solas, y valga la pena la redundancia, desgraciadamente es verdad. Una vez más, creo, me toca “vivir” la muerte por partida doble. La ocasión anterior, (hace como cinco años), viví una experiencia desagradable con 48 horas de diferencia. Perdí a un amigo y luego a mi cuñado, hermano de mi esposa.

Ahora, casi vivo la misma situación, con dos mujeres cercanas a mi vida: Lucrecia, una amiga, casi hermana desde la infancia, quien acaba de fallecer a los 37 años, y Rosario, una prima hermana de 56 años, que vive sus últimos días, ambas a causa del cáncer.

Y ante la ya casi doble pérdida, aunadas a situaciones personales que he experimentado en estos días de Dios, hago una pausa en mi vida para reflexionar y compartir con quien tenga la oportunidad acerca de la “emperrada” enfermedad, el cáncer.

La palabra “emperrada”, que se me quedó “pegada”, “emperrada” en la mente, la tomé del maestro Jesús R. Cedillo, en una de las muchas y enriquecedoras colaboraciones que escribió en el periódico Vanguardia, donde a menudo leo sus aventuras.

Y ahora, con las recientes experiencias, busqué la definición de la palabra. “Emperrarse” quiere decir obstinarse, no ceder. Y así entiendo que es el cáncer, en sus diferentes padecimientos, pero, en esta ocasión me avocaré al que ataca a las mujeres.

En México como en el mundo se celebra el Día Internacional del Cáncer, también cada octubre se nos recuerda el Día Mundial del Cáncer de Mama y todos sabemos que la enfermedad citada es de las principales causas de mortandad en el mundo.

Como cada día que se celebra en México nos dan estadísticas, hay anuncios de televisión, conferencias, la Primera Dama del país emite un mensaje. Hay slogans. En redes sociales nos atrevemos a poner una imagen del día, se utiliza el moño rosa y nos preocupamos por nuestras compañeras laborales, amigas y familiares. Les damos mensajes, les decimos que son lo más valioso para nuestra existencia y al siguiente día todo se acabó, nos olvidamos y ya no hacemos nada por luchar contra la enfermedad.

Clave: la prevención

Otra vez, todos lo sabemos, pero no lo comprendemos hasta que nos toca vivirlo en carne propia. Creo que son cosas del ser humano, pero bueno, ese es otro tema, lo que sí comparto es que desde mi punto de vista, para muchas féminas que le dan color, brillo y felicidad a nuestra existencia les es difícil acudir al ginecólogo.

Por temor, pudor, desidia, causas económicas y otros factores no “se atreven” a revisarse periódicamente y me atrevo a confirmarlo luego de “levantar una encuesta platicadita” entre conocidas y compañeras de trabajo, a menos que mi entorno sea diferente al de todos.

Creo, y me atrevo a sugerir desde mi punto de vista limitado, que las madres deben pensar en educar en materia de salud a sus hijas desde pequeñas. Opino que las ayuden a vencer los tabúes que les impiden ir a revisarse periódicamente, tal como debe ser para prevenir el padecimiento que las aqueja y literalmente las hace vivir un vía crucis en sus vidas para finalmente aniquilarlas, es duro el término, pero es la realidad y lo digo con el dolor, la molestia y la tristeza que me embargan.

El sufrimiento por la revisión en cada Papanicolau, o el palparse, no nada más es de ustedes (mujeres), también de nosotros. Bueno, al menos mío, que sufro cada vez que mi esposa se revisa (a quien también le cuesta mucho ir).

Recuerdo todavía los sentimientos encontrados que tuve la última vez que mi esposa acudió al ginecólogo. Al salir de la consulta me dijo, no sé si en tono molesto: “Ahora sí estarás contento, después de que estuviste chin.. y chin.. al fin se te hizo”.

Primero: celebré mi “victoria” porque le hice ir. ¡Claro! Me valí de muchos argumentos para hacerla reflexionar y convencerla de que fuera (eso creo).

Segundo: me dolió su revisión y no sólo en esa consulta, sino también en las anteriores, pero al final, todo es para que ella, nuestra hija y sus familiares tengamos calidad de vida. Afortunadamente el diagnóstico fue negativo.

Tercero: pensé en el resto de las mujeres que le dan alegría a nuestra existencia, las que van y reciben un diagnóstico fatal y las que nunca van y cuando van, ya es demasiado tarde.

Finalmente, no pasaron más de dos semanas cuando recibí las fatales noticias de Rosario y Lucrecia. Otra vez, con menos de 48 horas de diferencia, no pienso más para no darle más vueltas al asunto.

Luego de la reflexión pienso que es responsabilidad y obligación de todos (hombres y mujeres) prevenir la “emperrada” enfermedad, por eso me atrevo a cerrar con los siguientes mensajes que encontré en la red:

Hombres: si en verdad las amas, exhorta a TODAS las mujeres que quieres a practicarse exámenes regulares y a tomarse por lo menos una mamografía al año.

Mujeres: son ustedes sinónimo de vida, llevan en su vientre el milagro de la creación, el amor sublime, la ternura y la esperanza de vida. Son un toque amoroso de dulzura y compresión…

En pocas palabras, ellas (las mujeres) son más que las palabras, son todo en este mundo, por lo tanto, las queremos bellas, pero sobre todo saludables.

PD. Una vela no pierde su luz por compartirla con otra.

jorgeniech

Escrito por: José Jorge Hernández (Saltillo, Coahuila).

 

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3 pensamientos en ““Emperrada” enfermedad

  1. Que buen mensaje; porque si es un mensaje que nos debe llegar y nos debe de doler hasta sacar adelante nuestra liberación femenina, que nos hemos ganado a pulso; pero que si no seguimos con ciertos programas de rutina de nada nos va a sevir.

  2. Gracias Jorge, Muchas veces vemos comerciales de lo que es la prevención, pero reflexiones como ésta crean conciencia tanto en hombres como mujeres. Gracias por hacernos llorar, pensar y sobre todo actuar en lo que hay que hacer. Saludos desde Mty.

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