Escrito por: Profesor Arnulfo Requena Sáenz
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| Del surco…
de la palpitante tierra surge vigorosa la caña al viento, vibra la vida en sus espigas, y el grito en la garganta se ha quedado, la rabia y el coraje del labriego, que pisoteado, humillado y explotado sigue sembrando… sembrando en la campiña.
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| Y en el reverberante día de junio
mientras el arado rasga la tierra suela en la liberación cercana y sueña que Zapata volverá…
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| Zapata, el solo recuerdo
al campesino da fuerza y esperanza, luz a su vida desdichada.
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| La parcela, el fruto de una lucha encarnizada
y el agrarismo que surge incontenible como hermoso sistema para el campo mas en sistema escrito se ha quedado porque en la choza sombría y miserable el campesino muere con la esperanza de que un día la ley se haga efectiva.
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| Como en sueños recuerda la gesta heroica
en que cambió el fusil por el arado y se incorporó a las filas de Zapata para arrebatar la tierra al hacendado.
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| ¡Tierra y Libertad!
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| Fue el grito que estalló en el campo
y fue resonando el eco de cumbre en cumbre.
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| Y bajó a los llanos
y del sur cabalgó con rumbo al norte.
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| Y todo México vibró con la consigna
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| La tierra es de quien la trabaja.
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| Y temblaron de miedo los hacendados,
los ricos explotadores que se habían alimentado con el sudor del desvalido.
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| Hay un rayo de esperanza en el horizonte
es Zapata que levanta su voz para exigir justicia a sus hermanos los campesinos que humillados y explotados por siglos siguen siendo engañados por políticos que solo ambicionan el poder.
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| Mas Zapata acaudilla a sus indios
y ahora es con Madero
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| Y después contra Madero
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| No más engaños a los hijos de la Patria destrozada
y el Plan de Ayala nace incontenible y su bandera ejidataria se levanta inmaculada, sin retroceder en su propósito.
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| Un pedazo de tierra al campesino.
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| Libertad para vivir humanamente,
sin capataces, ni látigos que fustiguen.
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| Y llenar el granero con el fruto dorado
que al sudor y al trabajo recompensen.
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| Ni Madero ni Carranza lo entendieron
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| Ni lo entendieron quienes lo sucedieron.
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| Pues para callar al Quijote justiciero
la traición en Chinameca urdieron.
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| Chinameca fertilizó la idea
con la sangre derramada de Emiliano y el agrarismo se arraigó en el campo.
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| Más mira Zapata como han pisoteado tu bandera
como siguen explotando al campesino, y aunque estamos viviendo en otra era queremos que nos muestres el camino.
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| Los amos son más ricos y voraces,
el pobre sigue hundido en la miseria, y si hemos cambiado capataces son los mismos, lo muestra nuestra Historia.
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| Tu bandera ejidataria, la enarbolan
los políticos ambiciosos y a lo largo del discurso solo hablan, de conquistas, repartos y progresos.
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| Tu plan de Ayala ha quedado allí,
archivado en la historia mexicana, como hermoso sistema… sí! pero fracasando en cada intento del programa.
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| La tierra que querías para todos
está en poder de la gente acaudalada, y solo de tierras estériles te están dotando, la parcela sin agua, desolada.
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| La mirada taciturna del labriego
se pierde a lo largo de su tierra.
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| Esperando la lluvia para el riego
mientras las nubes se alejan por la sierra.
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| La cosecha se pierde nuevamente,
y su fe lo reanima a que prosiga como ayer, como siempre, eternamente teniendo en mente el fruto de su espiga.
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| Y su fe lo reanima a que prosiga
como ayer, como siempre, eternamente.
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| Más un día volverás, Zapata amigo
a conducir a tus legiones campesinas, cuando el labriego despierte del letargo, y destruya del camino las espinas.
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| Más un día volverás, Zapata amigo
a conducir a tus legiones campesinas.
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| Nuevos surcos se abrirán en nuestra patria
y tus ideas cabalgarán en la campiña tu grito libertario florecerá en el surco redimiendo así a la clase campesina.
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| La repartición equitativa de las tierras
que tu Plan de Ayala pide cumplimiento será la salvación, pues la cosecha será del mexicano su sustento.
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| Que no se acapare el producto por el rico,
que el sudor campesino obtenga el fruto de las ilusiones que depositó en el surco, y llegue a su jacal con su producto.
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