Escrito por: Adolfo Huerta Alemán
Para aquellos católicos – cristianos trasnochados y caducos Que no quieren adaptarse a una nueva manera de entender El Reino del Padre y de recrearlo para vivirlo De manera novedosa hoy en día.
“¡iNDiGNATE! Un grito, un toque de clarín que interrumpe el tráfico callejero y obliga a levantar la vista a los reunidos en la plaza, , , una alerta para no bajar la guardia”. ¡INDiGNATE! Del libro de Stéphane Hessel. Prólogo José L. Sampedro. Ed. DESTiNO 2011.
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Tal vez, no me equivoque, al afirmar que el problema de México, es la forma en cómo han utilizado la educación pública y privada; el Estado, los gobiernos, las Iglesias, para crear ciudadanas y ciudadanos apáticos, indiferentes y sobretodo sumisos.
Sobre todo el PRI, utilizó la educación para hacerse legítimos en su gobierno por más de 70 años y la Iglesia de paso le ayudó, para provocar católicos y católicas manejables a su antojo y a sus intereses mezquinos, ante cualquier autoridad, sin cuestionarla ó llamarla a rendir cuentas.
Esto ha llevado a las y los católicos – cristianos a llevar consigo un mapa mental en su cerebro, imposible de romper con el.
Esto ha creado, en las y los ciudadanos la creencia a reducir el papel de la política a tachar el logo de algún partido político.
Creer que el y la católica, las religiosas, el sacerdote se la pasen encerrados en la sacristías de sus templos, viendo pasar la Historia, sin comprometerse con ella, mucho menos asumir nuestra responsabilidad histórica. Es un error garrafal hoy en día y una tristeza, pues los y las católicas en éste instante tienen una gran oportunidad para provocar y hacer creíble el Reino de Dios, que no es otra cosa que vivir la justicia y tener lo necesario para llevar una existencia en plenitud.
La fe como indignación, no es nueva en nuestra cultura cristiana, no olvidemos que el primer indignado es Jesucristo, a muchas católicos y cristianos quieren borrar el hecho cuando el mismo Jesús entró al templo y se enfrentó a todos los negociantes de la fe de su época, y parece que se les olvida a esos católicos santurrones y falsos, el motivo por el cual Jesús fue asesinado, que fue por la opción del Reino del Padre.
Los y las católicas, tienen que tener en cuenta que toda síntesis de pensamiento, de valores, de sentido y significado de vida, toda espiritualidad precipita en torno a la experiencia humana fundamental y esta le sirve como catalizador para su Historia.
Esta experiencia fundamental es algo que marca a la persona en todos los niveles de su vida.
Esta experiencia humana fundamental Pedro Casaldáliga (religioso - teólogo – escritor y poeta de origen catalán, radicado en Brasil) la llama “indignación ética” con ella podemos compartir con creyentes y no creyentes, y tiene un sentido más amplio en asumir nuestro protagonismo histórico, más amplio, más allá, de la sacristía y estar encerrados en nuestros templos. Se busca encarnar la Buena Nueva en nuestro entorno histórico, que estamos viviendo en éste instante y no el pasado.
Atreverse a vivir la indignación ética hoy en día es: tener una percepción de la realidad fundamental; ser sensible y despertar mí indignación ética ante la realidad que estoy viviendo; despertar mí percepción ineludible; y actuar por la toma de una postura u opción fundamental en mí actuar. Al ser capaz de atreverme a percibir estas realidades, es cuando despertaremos nuestra <<indignación ética>>.
Esta indignación ética, nos llevará a vivir la radicalidad que viene en el hondo, de nuestras raíces últimas de nuestro ser. Esta indignación radical no brota de una circunstancia o de una ideología en particular, mucho menos por pertenecer a algún partido político o religión, sino, que uno la percibe y la vive, por el mero hecho de ser, seres humanos.
Una indignación tan irresistible que no deja comprender, cómo pueden no sentirla otros seres humanos.
La indignación ética que nos lleva a la indignación radical, nos cuestiona en lo más hondo de nuestro ser, nos vemos interpelados de una forma ineludible, sentimos que no podemos convivir o pactar con la injusticia, porque sería una traición a lo más íntimo y profundo de nuestra conciencia y ser.
Tomar una postura negativa frente a mí indignación ética radical, sería la cerrazón de nuestro corazón, la falta de sensibilidad, la apatía, la indiferencia.
“Una persona no se hace revolucionaria por la ciencia, sino por la indignación”.
Pedro Casaldáliga y José Ma Vigil de su libro contestatario:”Espiritualidad de la Liberación”. Ed. Sal Terrae 1992. Colección PRESENCiA TEOLóGiCA.
@GofoAutor
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imagen del texto: blogs.periodistadigital.com


