Algo sobre la Historia de la Educación en México

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa
 
 
 
“La Conquista Española quebró la Civilización Mesoamericana”
Pablo Escalante Gonzalbo
 

Lo que cargaba “El Pípila” no era una puerta, era una losa, metáfora inconfundible del proceso de aculturación al que fuimos sometidos. Nos conquistaron, nos vejaron. “trescientos años de esclavos” canta Gabino Palomares.

Hoy en día hablar de “Jaguares y Águilas” no conserva la connotación existencial que poseía en el allá y el entonces, cuando por nuestras venas corría sangre nahua, poco o nada nos ha quedado de la cosmovisión de aquél que caminó por el estrecho de Bering y se instaló en lo que hoy conocemos como “América”, tanto la parte Norte y sus suelos áridos como la parte sur y su riqueza en flora y fauna. Hablar de Jaguares y Águilas hoy en día es simplemente un partido de futbol.

Nuestro pasado se localiza allá, cuando se dio la bifurcación entre el hombre de Neandertal y el Homo Sapiens. Ellos, los neandertales, se extinguieron por ser exageradamente afectivos; enterraban a sus muertos y se preocupaban por las crías y por los viejos. Nuestros antepasados no; ellos, los sapiens, eran más pragmáticos, mataban al vecino obedeciendo las reglas de la Evolución.

El Homo Sapiens maduró y se cansó de andar del tingo al tango, de arriba para abajo, decidió instalarse. Sentó cabeza. Pasó de ser nómada a sedentario. Llevaron a cabo una “Reforma Educativa”; ya no más pinturas rupestres, lo nuevo era cultivar teosinte. Eso pasó hace 8,000 años y con ello el origen de nuestra Civilización. Perfeccionaron la agricultura y domaron a las bestias.

La Historia de la Educación en México no la podemos concebir solamente desde la Reforma de Juárez, tenemos que remontarnos un poco más atrás, re-conocer nuestra Historia, re-encontrarnos con nuestro pasado, con nuestro origen, nuestras raíces. Re-descubrir los fundamentos arcaicos y arquetípicos de nuestro inconsciente colectivo, ver de qué estamos hechos. Abrazar esa “raza cósmica”.

La Educación en la Etapa Indígena se caracterizaba por ser elitista. Existía el “Calmécac” y el “Telpochcalli”. Hoy esa disyuntiva se re-edita como “Escuelas privadas” y “Escuelas públicas”.

En las Escuelas privadas (Calmécac) se formaba a los futuros sacerdotes, a los futuros líderes de la Nación, los trataban casi casi como semidioses, eran los nobles, los que podían entrar al Santuario como un elegido. La Educación era acompañada de la mortificación del cuerpo, dilatar las pasiones en aras de las cosas del espíritu. Flagelos, azotes, castigos; todo esto como prefiguración de lo que venía, saña al puro estilo de la Dominación, ojeriza al puro estilo de la Conquista. “La letra con sangre entra”, acuñaron la frase para la posteridad.

El Telpochcalli era para la raza, era para el pueblo, los educaban más por conmiseración, sabían que nada bueno podría surgir de allí, al menos que alguien matara a varios cuantos enemigos y esa era la forma de poder sobresalir, mientras no. Costumbres sádicas que hoy en día perviven en reglamentos internos de bandas delincuenciales.

Qué lejos están aquellos tiempos en donde la mujer “hilaba, tejía, cocinaba, criaba a los niños y cuidaba el huerto”. Ahora no, ahora trabaja en las maquiladoras, son asesinadas, golpeadas, vituperadas, mancilladas.

Quedan algunas lagunas o laberintos pendientes en mi lectura de los albores de la Educación en México, como por ejemplo saber la representación mental de nuestros ancestros sobre la diversidad sexual, o si los niños con obesidad también eran acosados, si era prohibida la chatarra, no sé cómo tratarían la Discapacidad intelectual; ¿habría Bullying? Y sobre todo re-pensar el papel fundamental de la aparición de la virgen de Guadalupe para afianzar la “Otra Conquista”.

@CarlosDasein

Monstruos del pasado

Autor: Adolfo Huerta Alemán 

¿Sabremos  algún día, sí  hacemos  lo  correcto? ¿Quiénes  Somos? ¿Qué  Somos?, , , 

Somos  los  fantasmas  de  nuestro  propio  pasado, sin poder  espantarlos.  Allí  están  como  sombras  siempre  atrás  de  nosotros;  allí  siguen;  allí  están  para  perseguirnos;  ò  será  que  una  se  aferra  a  ellos,  tal  vez  no  quiero  aceptar  que  soy  esclava  de  ellos, que soy  servidumbre  del  pasado.    

¿Qué  elección  tomar? ¿Cómo  saber  elegir  a  la  persona  correcta?.  Elegir  ò   no  elegir,  he  aquí  la  cuestión,  menuda  verdad  ò  condenación,  ¡maldita  libertad!  estamos  condenadas  a  escoger ¿en  eso  consistirá  la  libertad?.   

Estoy  completamente  desnuda  bocabajo  en  la  cama,  va  cayendo  el  sol,  veo  la  casa  del   vecino  y  más  allá  se  ve  la  majestuosidad  de  la  montaña,  el  césped  del  patio  yá  se  tiñe  de  color  rojizo  naranja  con  el  ocaso,  un  día  menos  en  mí  existencia  absurda,  soy  más   vieja  que  ayer.    

Siento  como  la  luz  del  sol  yá  tenue  por  el  atardecer,  va  acariciando  mí  piel  penuria   y   sedienta  desde  hace  varios  años  sin  ser  tocada,  tiene  hambre  de  sexo,  de  ser   acariciada  una  vez  más.   Imagino  la   redondez  de  mis  nalgas  claras  y   lo  ancho  de  mí  espalda  y  brazos,  como  mi  corto  cabello   roza  levemente  mí   nuca. 

Yá  tengo  42  años  ¿a dónde  se   fueron  la  mitad  de  ellos?,  con  cuatro   hijas  y  todavía  falta  mucho  para  mí  jubilación,  y  aquel  que  siempre  se  retrasa  con  la  colegiatura  de  mí  hija  más  chica.   

Todavía  recuerdo  el  día  de  mí  boda,  conservo  los  anillos  de  compromiso  tengo  el  de  él ¿por  qué  lo  seguiré  conservando?  Tal  vez,  tengo la  enferma   esperanza  torcida  que  regrese  un  día   y  me   pida  perdón ¿todavía  estaré  aquí  para  recibirle?.  Cómo  es  que  recuerdo  el  día  de  mí  feliz  boda  y  no   recuerdo  haberme  divorciado,  lo  hice  hace   12  años,  no  tengo  memoria  de  ser  una  mujer  divorciada,  en  el  fondo  sigo  viviendo  como   una  mujer  fantasma  casada,  debí  de  haber  hecho  una  gran   fiesta  el  día  de  mí  divorcio.  

¿Por  qué  me  casaría?  ¿Me  casé  con  un  hombre  ò  con  una  idea  de  hombre? ¿Ò  con  lo  que  yo  idealicé de  ese  hombre? ¿Me  casé  enamorada? ¿Ò  por  que   todas  las  demás  lo  hacen? ¿Ò  por  que  tenía  miedo  de  quedarme  solterona?  ¿Nos  educan  para  casarnos? ¿La  única  álternativa?.  

Lo  más  irónico  de  una  como  mujer  casada(ex casada,  perdón,  la  costumbre),  es  que  nos  convertimos  en  una  esposa   desesperada,  y  en  nuestra  juventud  estamos  desesperadas  por  ser  esposa.  

Me  irrita  profundamente  lavar,  cocinar, planchar,  me  ponen  de  mal  humor  todas  las  labores  domésticas,  me  comen  el  tiempo  y  me  hacen  sentir  más  que  nunca  la  apestosa  rutina,  siempre  que  tengo  que  recoger  la  casa  experimento  siempre  un  aburrimiento  premonitorio,  aburrimiento   y   rutina  que  me  asfixiará,  en  10, 20, 30 años  más.   Me  mata  lentamente  ésta  rutina  que  me  recuerda  que  aquí  sigo  viva  y  casada(perdón  una  vez  más, ex casada).  

Además  siempre  estoy  recordándole  y  platicando  de  él,  será  por  eso  que  se  espanta la  gente nueva  que  conozco,  pues  me  la  paso  hablando  de  él;  hablo  de  él  como  si  todavía  viviera  con  él,  o  enamorada  de  él,  ò  tal  vez,  estaré  obsesionada  con  él,  lo  que  no  fue  para  mí.  Como  si   hubiera  sido  un  buen  amante  en  la  cama,  la  mayoría  de  los  orgasmos  los  fingí,  fueron  pocas  veces  las  que  disfrute  realmente  el  tener  sexo  con  él.  

Lo  malo  de  todo  esto  es  que  he  cauterizado  mis  sentimientos  y  mí  capacidad  de  gozar,  hasta  de  amar  de  nuevo.   Me  he  vuelto  muy  estrecha,  mí   forma  de  pensar  es  muy   plana  y  cuadrada,  siento  que   soy  muy tediosa,  o  me  he  vuelto  muy  aburrida   y  esquemática,  poco  a  poco  ha   ido  desapareciendo  mí  capacidad  de  asombro  y  de  valorar  a  los  que  hasta  hoy  me   rodean,  vivo  entre  fantasmas,  ò  acaso   seré  yo  la  fantasma.    

Me  ido  matando  a  mí  misma   gradualmente;  voy  cometiendo   suicidio  lentamente;  soy   un  monstruo  de  mí  propio   pasado;  he  permitido  que  mí  pasado   me  condene  a  muerte  levemente  hasta   convertirme  en   una  muerta  viviente;  en  una   zombi,  en  una  casada(chingao,  en  una  ex  casada),  vivo   para   sobremorir,  vivo  como una   automata,  puro  cuerpo  no  tengo  alma,  no  tengo  sentimientos,  ni  ganas  de  volver  amar,  vivo  esperando  la muerte  ò  la  muerte  de  él,  otra  vez   él.  

Estoy  completamente  desnuda   bocabajo  en  la  cama,  va   cayendo  el  sol, , ,
Suena  el  célular,  es   un  mensaje  de  texto, , ,   Te   Amo: )    

Escrito por: Adolfo Huerta Alemán (Saltillo, Coahuila).