“Tengo Miedo” Reloaded

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

 
 
 
En el pasado la miseria incubaba revoluciones o disturbios sociales.
Hoy la pobreza alimenta las causas y las filas de la delincuencia organizada.
 Jorge Villegas.
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La vida pende de un hilo, la vida, que es lo único que tenemos, puede verse esfumada por una mala decisión tomada. O simplemente en el México actual que vivimos, estar en el lugar equivocado, en el tiempo equivocado. Eso le pasó a Juan Francisco, el hijo de Javier Sicilia, por querer recuperar un celular que les robaron, decidieron envalentonarse, regresaron a ese antro y allí se toparon con lo que a la postre les iba a truncar su existencia; estoy de acuerdo en que debemos exigir lo justo, pero ahora, en el México podrido en el que vivimos, uno debe pensar las consecuencias de sus actos; hay que andarnos con cuidado, quieren que andemos con miedo, a eso estamos obligados, a eso nos orillaron. Recientemente leía que la única solución es auto-recetarnos un “toque de queda”, se que los sicarios no tienen horarios, pero el mayor índice de atracos, de delincuencia, de violencia ocurre cuando el sol se pone, cuando la noche cobija a los delincuentes, cuando los mismos policías se bravean y si les caíste mal te entregan a aquellos, a lo que no les tiembla la mano. Y todo por no haberles dado los pinches doscientos pesos.

En México no hay libertad, vivimos en un “estado de excepción”, ya nada es igual, salir a divertirse en cualquier antro es tentar a la muerte. Muerte vestida de sicario. Muerte vestida de policía. Lo único que tenemos es la vida. Vida que nos están arrebatando. Como decía el perro Guarumo: “hay que andarse con cuidado”, conseguir la tan preciada clave “244” y podernos irnos en paz, librarla, regresar al hogar y a la otra pensarla mejor.

Los diablos andan sueltos, y no me refiero a esos diablos metafísicos de antaño, esos causan hilaridad, esos diablos que “se meten en el cuerpo de cualquier mortal” y te hacen hacer cosas malas, esos diablos ya no existen, esos diablos se extrañan, ahora los diablos son de carne y hueso y son más malos, son más bestiales, diablos vestidos de truhanes o diablos con macana y charola.

La existencia es otra. Cualquiera en la actualidad nos puede infundir miedo. Los que antes se encargaban de imponer autoridad ahora sirven a otros amos, ya no hay en quien confiar. El miedo corre por nuestras venas, el miedo como situación existencial. El bullying como inicio de lo que hoy vivimos. Alumnos atosigando al otro. Policías extorsionando. El hijo de “Doña Chona”, aquél que nadie quiso, ahora lo vemos engrosando las filas de la delincuencia. Son los juegos que actualmente jugamos. Sociedad perversa. Sociedad amainada. Hemos quedado muy lejos de aquella prefiguración  esbozada en “Humano, demasiado Humano”; Ahora se lee entre líneas “Bestia, demasiado Bestia”. Da miedo vivir. Vivimos una cultura del miedo. Ya lo presagiaba el Papa Karol Wojtyla: “no tengan miedo” lo decía por algo…

No en balde todos fuimos testigos de ese video que nos causó hilaridad “tengo miedo” decía el protagonista del video subido a Youtube, sin saber que al paso de unos cuantos meses nosotros seríamos los protagonistas de ese nuevo video masivo. Los mexicanos vivimos esa realidad, lo que antes nos causaba risa, ese “tengo miedo” se convirtió en realidad, lo que antes nos causaba hilaridad ahora nos causa pavor. El proyecto de la Bruja Blair se queda corto ante la realidad en la que estamos inmersos. “Me duele México” Reloaded.

@CarlosLector

México al diván

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

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Yo canto para ti, para ti
Porque eres el pueblo mas bonito que hizo Dios
Porque lo veo reir, hay reir
Esa y tantas cosas que nos han hecho sufrir
Conjunto PRImavera

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México. ¿Qué se puede esperar de un país como México? ¿Estaremos condenados al ostracismo? El país vecino, esa gran potencia, cada vez nos ve más feo, nos mira con desprecio, nos observa con recelo, les dice a sus habitantes que ni por error se les ocurra visitar nuestro país. Los europeos comparten esa idea, desconfían del país denominado México. Diagnóstico: México está enfermo, México está desahuciado. México agoniza.

¿Por qué estamos como estamos? ¿Por qué somos un país tercermundista? ¿Por qué impera la corrupción? ¿Por qué las Instituciones están putrefactas? ¿Por qué denigramos al hermano y rendimos pleitesía al extranjero?

México era uno. México, el de antaño, el prehispánico, tenía una identidad, una idiosincrasia, una cultura, una civilización, toda una cosmología, tenía sus dioses y sus demonios, había maíz y había oro. México, el de antes, era dominado y sometido por los Aztecas, llegaron los españoles y se aliaron con los Tlaxcaltecas para derrocar al Imperio, comenzó el período de inculturación, se impusieron otros usos y costumbres muy diferentes a los acostumbrados, la Conquista trajo consigo la peste, de nueve millones de indígenas en poco tiempo los exterminaron y solo quedó un millón de ellos. El 13 de agosto de 1521 como fecha apoteósica del sometimiento, y como todavía había algunos indígenas contestatarios, los españoles crearon las condiciones necesarias para la aparición de la Virgen de Guadalupe diez años después, en 1531, y con eso el indígena indómito se apaciguó. Perdieron la guerra, con eso se dieron cuenta quién era el verdadero Dios, ya que sus dioses los habían traicionado, se habían ido, había ganado el extranjero.

Pasaron muchos años; a ese período se le conoce como “La Época de la Colonia” en donde se reproducían las formas de gobierno monárquico español, “300 años de esclavos” canta Gabino Palomares. Hubo un personaje que un día del año de 1810 lanzó un grito estentóreo, dijo “No más”, y se levantó en armas. Inició la emancipación de los mexicanos, fue la génesis de un país libre y soberano. Once años duró la lucha (1821), no hubo grandes cambios en cuanto al manejo del poder. Hubo alguien de nombre Benito y de apellido Juárez que convocó una Reforma (1857-1861), pero la disputa interna entre liberales y conservadores no permitía llevar a cabo un Plan Nacional de Desarrollo, la pobreza seguía, la desigualdad se imponía.

Hubo un héroe de mil batallas, se enquistó en el Poder, quería cambiar el derrotero de la Nación, como todo dictador al principio tenía ideas buenas, pero, como todo dictador, se enamoró del poder, no lo quiso soltar, hizo caso a su apellido y duró días y días y días en el poder, Porfirio Díaz se llamaba; llegó un Madero que quiso despertar la conciencia adormilada del mexicano, convocó a unas elecciones, las perdió; no desistió del cambio; en 1910 inicia el período del Cambio, de la Revolución Mexicana, Revolución que duraría siete años y que terminaría precisamente con la instauración de nuestra Constitución que actualmente rige las leyes de la Nación (1917).

La Revolución se institucionalizó, paradoja tremenda que solo en México se podría dar, institucionalizar la Revolución, encasillara, privatizarla. Tuvo mucho éxito, Mario Vargas Llosa la denominó la “Dictadura perfecta”, setenta años de sometimiento, nada nuevo si volteamos a ver nuestra breve historia.

México recientemente padeció 70 años de represión, 70 años de represión es mucho, 70 años reprimiendo las pulsiones, 70 años reprimiendo sus instintos, y es por eso precisamente que en el año 2000 gana Vicente Fox, es por eso que el mexicano votó por el Señor Fox, cansados de tanta represión decidieron optar por seis años de hilaridad, por seis años de locura; después de 70 años de represión justo era tener seis años de psicosis, seis años de irrealidad, seis años de líricas carcajadas, de bohemia, de pachanga, de poca seriedad, seis años de declaraciones jocosas por parte del Sr. Vicente Fox. Pero como todo, eso también tuvo sus consecuencias.

70 años de represión, luego seis años de locura, nos trajo como consecuencia seis años de perversión. 70 años de represión, seis años de locura desenfrenada (con Vicente Fox) y luego seis años de perversión (con Calderón). Vivimos los seis años más sangrientos de la historia del México contemporáneo. El México perverso que goza con el sufrimiento del otro.

¿Qué sigue? 70 años de represión pulsional, seis años de hilaridad, seis años de perversión, lo que sigue son seis años de duelo nacional, y qué mejor que hacer el duelo en el hombro de una mujer, en el hombro de Josefina Vázquez Mota, pero como nuestra historia se precia de ser ilógica, optaremos por seis años más de represión, volveremos a reprimir nuestras pulsiones, optaremos por el Partido que antaño pactaba con el mal, que le indicaba la ruta correcta del trasiego. Ganará el PRI. No estamos preparados aún para esa “República Amorosa”, no es el momento, no es el tiempo, aún estamos sufriendo, necesitamos seis años más para digerir este sexenio que está terminando, un sexenio del miedo, un sexenio dirigido por Calderón que resultó ser “Un peligro para México”. Aún no estamos preparados para sanar, necesitamos estos seis años para volvernos a estructurar y quizá, y solo quizá, en el 2018 estemos ya preparados para esa propuesta, para vivir en una “República Amorosa”.

Carlos Arturo

Monclova
Psicólogo y Psicoterapeuta. Miembro de APPCAC. Catedrático Universitario.

El Lapsus de Calderón

Escrito por Carlos Arturo Moreno De la Rosa

Un detenido, cinco heridos y un muerto que se une alos seis mil que ha dejado como saldo la violencia en Ciudad Juárez, Chihuahua, otra más en la cuenta de las casi cincuenta mil defunciones ligadas a la “lucha contra el narco”.

¿Pero qué carajos ocurre en la mente de esos criminales?¿Por qué empeñarse en delinquir? ¿Por qué esa obsesión en violentar las leyes? Todos somos hermanos, hijos de un mismo Dios, miembros de una misma comunidad: ¿en dónde ha quedado ese sentido de pertenencia? ¿Por qué un ser humano decide pasarse al bando de los malos? ¿Por qué se hace de un cuerno de chivo y comienza a matar? ¿Por qué tortura al prójimo y lo graba para que los demás lo vean? Escenas terribles de seres humanos torturados, golpeados, vejados, los matan a puros chingadazos, con un bate, los cuelgan cual piñata, los cuelgan de un puente, como si fuera un trofeo. México bárbaro. México desquiciado.

Tantas interrogantes y no hay una explicación contundente, que si lo hacen porque quieren salir de la pobreza, que si lo hacen porque no fue amado en su infancia, que si lo hacen por su constitución de psicópata o sádico, que si porque lo han amenazado de muerte y por eso tiene que seguir las órdenes de sus jefes. Qué mentes retorcidas están imponiendo las leyes de convivencia en el México Bárbaro, sólo pensar que obligan a sus víctimas a matarse a mazazos.

Jóvenes sicarios, en busca de dinero fácil. Seducidos por las leyendas que se cuentan de sus héroes posmodernos, seducidos por las historias que se cuentan en los narco-corridos, quieren traer “su troca del año” quieren andar emperifollados.

¿En qué momento México se nos fue al carajo? ¿En qué momento nos han quitado la sonrisa? ¿A quién reclamarle? Hasta cuándo vamos a volver a la normalidad; “Estamos hasta la madre” gritó Javier Sicilia; “Si no pueden que renuncien” gritó otro. No toda la culpa la tiene Felipe Calderón, es cierto que no hizo un diagnóstico de la realidad y le metió unos madrazos al avispero, pero también es cierto que esos matones a sueldo pertenecieron a una familia, mamaron leche, quizá leche envenenada, mamaron el pecho de una madre psicotóxica, o quizá resintieron muy gacho que su padre los abandonó. No lo sabemos, son meras especulaciones, intuiciones que hace uno porque no se explica tanto acto sanguinario. Quisiéramos vivir en paz, quisiéramos que nuestros representantes cumplieran con velar por nuestra seguridad y no hacer realidad aquella corrección que le hicieron al Sr. Presidente cuando dijo: “Estoy aquí para velar por Ustedes” y uno de los allí presentes lo corrigió, le dijo que había cometido un error en la preposición.

La escena no es nada alentadora: un sujeto recargado en la barda de la Escuela, acribillado, con una cobija sobrepuesta, abajo, en otra foto, aparece la Policía Federal sometiendo al pistolero relacionado con los hechos, con la mirada perdida, con sus jeans tumbaos.

Por cuestiones laborales apliqué a un alumno el test “WISC-RM”, una de las preguntas dice: ¿Por qué es mejor construir casas de ladrillo y no casas de madera”,  a lo que el alumno respondió: “para que no te maten los balazos”… esas son respuestas que lo dejan a uno encabronado.

Carlos Arturo

Monclova
Psicólogo y Psicoterapeuta. Miembro de APPCAC. Catedrático Universitario.

Estado fallido, ¿Tal vez Iglesia fallida? ¿Será la Familia fallida? O mejor dicho Mexicanos y Mexicanas fallidos.

Escrito por: Adolfo Huerta Alemán 

“El poder necesita de muchos imbéciles porque está casi siempre al servicio de la imbecilidad”.
De Xavier  Velasco en <<Puedo  explicarlo  todo>>.


Allí está el  televisor, como un  testigo idiota y mudo, transmitiendo  imágenes  que  parecen  del  Medio  Oriente,  pero  no,  son  nada menos  que  de  nuestro  país.   Ante el atentado más ruín de la  Historia del norte del país; el narcoterrorismo invade nuestra intimidad  y  nuestra  paz.
Era  aquel  jueves  25  de  agosto del año  2011,  un día  común  y  corriente,  no,  pues  quedaría  en  nuestra  memoria  colectiva,  como  un  día  maldito  y  desgraciado.
Maldito  y  maldecido  por  unos  cuantos  que  se  creen  los  amos  y  señores  de  nuestro  país.  El  ataque  al  Casino  Royal,  en  el  centro  de  Monterrey,  terminó  por  crear  el  narcotráfico  en  terrorismo  en  México.

Resuena  el  reclamo: “¡Yá  estamos  hasta  la  madre!”.  Grito que  ya  hizo  famoso  el  poeta  Javier  Sicilia  y  la  Caravana  del  Consuelo

Todavía  se  aferra  a  nuestra  memoria  la  Tragedia  de  Juárez,  que  entre el  1 de  enero de  1993  al  30  de  junio  de 2010 se  contabiliza un  total  de  887  víctimas de  mujeres,  la  mayoría  de  ellos  cométidos  en  el  centro  histórico  de  ciudad  Juárez.

Los  salarios  de  nuestros  obreros que  cada  año  sólo  se  les  aumenta  el 1%,  que  no  se  comparan  con  los  estrámboticos  salarios  y  prestaciones  que  reciben  los  parásitos  de  nuestros  políticos  y  servidores  públicos. 

Eso  sin  contar  con  la  pasividad  y  mediocridad  de  nuestro  magisterio  comandado  por  la  Gordillo.

Los  suicidios  de  soldados,  que  desde  el  inicio  de  la  guerra  de  Felipe  Calderón  contra  el  narcotráfico;  van  82  efectivos  y  14  de la  Marina.  Estudios  especializados  señalan  que  los  factores  que  exponen  a  los   militares  a  quitarse  la  vida  son   las  presiones  de la  violencia  y  la  incertidumbre   que  experimentan  ante  la  supuesta  guerra  contra  el  narco.

Las  víctimas  del   fuego  mediático  de  la  ya  famosa  y  desgastada  guerra  contra  el  narcotráfico.

Más,  los  12  millones  de  mexicanas  y  mexicanos  con  hambre  y  que  viven  en  pobreza  extrema.
La  lista  es  larga  de  las  tareas  que  todas  y   todos  tenemos  ante  nuestro  país  y  de  nuestra  responsabilidad  histórica.

Ante  todos  éstos  hechos  fraudulentos  y  horrendos,  se  habla  de  un  Estado  fallido;  y  de  dos  presidentes  panistas fallidos (¿Dónde  quedaron  los  otros  70  años  priístas  de  gobiernos  fallidos?. Que yá están desesperados por regresar a los  Pinos).  ¿Y  el  PRD  también  será  fallido?.

No podemos  negar  que  estamos  ante  un  país  con  un  panorama  derrotista,  ésto  es lo  que  nos  hace  más  daño  que  tener  un  Estado  fallido  en  todos  sus  niveles: Federal;  Estatal  y  Municipal. 


No  dudo  de la  gran  capacidad  y  voluntad  de  todas  y  todos  nosotros,  no  eximio  de  culpabilidad  al  Estado,  pero  el  problema  más  grave  es  que  casi  todas  las  Instituciones  están  fallidas  hoy  en  día  y  no  quiero  ser  simplón  al   buscar  culpables,  sino  la  reflexión  nos  lleve  a  los  errores  y  poder  enmendarles  de  alguna  forma   creativa;  participativa  e  inclusiva.

Por  que  en  todo  caso,  también  estaría  hablando  de  una  Iglesia  fallida,  pues  ¿La  Iglesia  qué  tipo  de  católicas  y  católicos  está  formando? ¿Católicos  y  católicas  fallidas? ¿Evangelización  fallida? ¿Sacramentalidad  fallida? ¿Vida  de  Fe  fallida? ¿Clericalismo fallido  y  caduco? Digo,  por que  la  Iglesia  no  está  en  Marte,  está  en  el  mundo,  está  aquí  en  la  Tierra,  en  México.  Muchos  de  nuestros  políticos(as)  estudiaron  en  colegios   católicos;  muchos  de  nuestros  maestros(as) también,  y  no  se  diga  de  nuestros  dirigentes  religiosos - nuestros  sacerdotes,  pues  está  demás  decirlo,  estudiaron  en   un  seminario  católico.

¿Qué  nos  corresponde  a  nosotros(as) los  creyentes ante  el  paisaje  que  vive  nuestro  entorno  histórico? Seguir  de  mediocres  y  conformistas,  de  contentarnos  con  la  homilía  del  sacerdote,  que  tal  vez,  en  más  de  una  ocasión  no  prepara,  porque  ingenuamente imagina  que  su  pueblo  no  piensa  y  que  jamás  entenderá  su  teología. Seguir  humillándoles,  que  se  les   siga  tratando  como   niños(as) tarados(as)  y  obtusos(as)  a  nuestros  fieles.  O  la  alternativa,  es  optar  por  confiar  más  en  el  pueblo  y  delegar  más  responsabilidad,  por  lo  tanto   más  poder  de  decisión  y  de  actuar.


¿Hasta  cuándo  nuestros  creyentes  y  católicos  seguirán  conformándose?  Hasta  cuándo  nos  atreveremos  a  formar  verdaderos  y  reales  católicas  y  católicos,  comenzando   con  ellos(as) mismos, se  atrevan  a   pedir  una  verdadera  formación  en  nuestras   comunidades,  y  no  contentarse  con  una  oracioncita  y   tomar  el   chocolate  con  el  pan  dulce de  la  tarde.  Tenemos  que  provocar  reales  procesos  de  formación  y  de  estudio,  mientras  sigamos  sin  leer  y  que  esas  ideas  no  lleguen  al  pueblo,  no  nos  convenceremos  a  nosotros  mismos(as),  que  el  leer  y  propagar  ideas  nos  mueven,  no  podremos  hacer  nada  nuevo,  seguiremos  allí conformándonos  con  la  mierda  que  nos  da  Televisa TV Azteca  y  de  paso  RCG.

¡Basta Ya!  De  seguir  alimentando  la  ignorancia  y  la  pasividad,  dejemos  de  ser  una  Iglesia  fallida,  he  aquí  la  tarea pendiente.  

¿Y,  la  familia,  también  es  fallida?.  Pues,  es  en  la  familia  donde  se  forman  las  personas  libres  y   conscientes  de  su  dignidad  y  de  su  inteligencia. 
No  me  equívoco  al  afirmar,  que  antes  de  hablar  de  un  Estado   fallido,  o   de  una  Iglesia  fallida,  tal  vez,  la  familia  es  la  fallida;  las  de  los   papás  y  mamás,  pues  en  ellos  recae  la  responsabilidad  de  formar  personas.  Antes  de  ser  ciudadanos,  creyentes;  estamos  llamados  por  naturaleza  a  ser  personas. 
Si  hay  corrupción,  violencia,  pasividad  en  nuestras   comunidades,  éstas  no  nacieron  solas,  las  provocaron  y  las alimentan  personas  mal  formadas,  que  no  tienen  sentido  común,  que  no   tienen  valores,  que  no  tuvieron  el  ambiente  adecuado  para  formarse  como  personas  libres;  inteligentes;  y  con   voluntad  de  vivir  en  plenitud.
Por  lo  tanto,  al  hablar  de  un  Estado  fallido,  lo  más  correcto  no  sería  hablar  de  mexicanos  y  mexicanas  fallidas,  antes  de  juzgar  al  Estado  y  de  apuntarle  con  nuestro  dedo,  recuerda  que  hay  otros  cuatro  dedos  señalándonos  a  cada  uno  de  nosotros(as).  
“Dios,  por  principio,  es  un  irresponsable.  Sólo  a  ÉL  se  le  ocurre  poner  una   cabeza  sobre  los  hombros  de  cualquier  pendejo”.
De  Xavier  Velasco  en<<Puedo  explicarlo  todo>>.
Ed. Alfaguara  2010.
Adolfo Huerta Alemán

Saltillo, Coahuila
La Locura sin Mí, , , no tiene Vida! ! !http://youtu.be/N-ymxJDeG8o http://letrasdelnorte.wordpress.com
Facebook  Adolfo  Huerta  Alemán

Pobre Calderón

Escrito por: Carlos Moreno

La locura no es más que el egocentrismo llevado al extremo.
León Tolstoi

 

Pobre Calderón. En serio te lo digo, me da pena ajena verte allí, menospreciado, vituperado. Todos se ríen de ti, te hacen “bullying”, ya nadie te respeta, creías que siendo Presidente de la República tu complejo de inferioridad iba a menguar, pero no, al contrario, sigues dudando de tu autoestima, sigues dudando de tu identidad. Me da pena ajena, nunca habíamos tenido un Presidente tan incómodo, ya ni con el Señor Vicente Fox que todos se reían de él. Fox era un tipo que sabía caer bien, “tenía el don de gentes” como decía mi abuela, pero como en cualquier historia buena siempre llega alguien o algo a estropear el final feliz y en su caso llegó Martita, pero esa es otra historia. En cambio tú Felipe, no tienes ese “don de gentes” a todos nos caíste mal cuando te pusiste es traje verde olivo y mandaste a la guerra al Ejército que tan bien estaba allí resguardado, en un eterno día de campo.

Te veo en la portada de la Revista Proceso y me da tristeza, bien dicen que ser presidente de la República te hace ver más viejo, pero en ti eso se vio y bien gacho. Te ves cansado, te ves agotado, muchos dicen que tú también estás “hasta la madre” pero por obvias razones no lo puedes decir, muchos se cansan en insistir que asfixias tus penas en el alcohol, yo no lo sé de cierto.

Las acusaciones más graves que te hacen es que eres un genocida, que la Historia te recordará como el Presidente de las cincuenta mil muertes, y no precisamente por ser 50 mil las defunciones, si no por ya no tener cuenta, “sin cuenta”. Genocida te han llamado, que tienes un instinto asesino, bestial, pusilánime, que el Tánatos corre por tus venas, y lo digo con temor, no vaya a ser cierto y después me arrepienta.

Todos hemos conocido tu faceta de necio, quisiéramos recordarte como un terco, que lucha por sus ideales, pero no, más bien eres un necio, un obcecado, muchos te han dicho que cambies de estrategia, que esto no puede seguir así, pero tú te haces “como que la virgen te habla”, te haces el desentendido, prefieres que la vida siga su curso. De aquél “Hijo desobediente” ya no ha quedado nada, de aquél activista social que reclamaba las estupideces del Gobierno en turno solo queda la imagen, ya no queda la esencia, solo reminiscencias y uno que otro video en youtube.

Te negaste a pedir perdón, tus razones tendrás, pero no importa, qué se puede esperar de ti, siempre fue así, tienes toda la cara de niño mimado. Cómo poder olvidar tu rostro con un dejo sardónico cuando Sicilia y Le Barón te hablaban de frente pero tú los ignorabas, jugabas con papelitos o ponías más atención en tu computadora.

El “candidato del empleo” te hacías llamar, una gran porción de la población creyó en ti, pero tú tenías el as escondido en la manga de tu traje, si, de ese con el que ahora fuiste a dar el pésame a los deudos de Monterrey.

Cuantas veces no te has despertado en las madrugadas por la misma pesadilla recurrente en donde te das cuenta de que no ganaste las elecciones, te sientas en tu cama, respiras profundo y con un desangelado suspiros piensas: “ojalá y no me hubiera aferrado, ahorita sería un sujeto un poco menos infeliz”. 

Carlos Arturo

Carlos Arturo

Monclova, Coahuila. Mx.
Psicólogo Social, Psicoterapeuta, Miembro de APPCAC, Catedrático Universitario.http://psicologocarlosmoreno.wordpress.com