El Lapsus de Calderón

Escrito por Carlos Arturo Moreno De la Rosa

Un detenido, cinco heridos y un muerto que se une alos seis mil que ha dejado como saldo la violencia en Ciudad Juárez, Chihuahua, otra más en la cuenta de las casi cincuenta mil defunciones ligadas a la “lucha contra el narco”.

¿Pero qué carajos ocurre en la mente de esos criminales?¿Por qué empeñarse en delinquir? ¿Por qué esa obsesión en violentar las leyes? Todos somos hermanos, hijos de un mismo Dios, miembros de una misma comunidad: ¿en dónde ha quedado ese sentido de pertenencia? ¿Por qué un ser humano decide pasarse al bando de los malos? ¿Por qué se hace de un cuerno de chivo y comienza a matar? ¿Por qué tortura al prójimo y lo graba para que los demás lo vean? Escenas terribles de seres humanos torturados, golpeados, vejados, los matan a puros chingadazos, con un bate, los cuelgan cual piñata, los cuelgan de un puente, como si fuera un trofeo. México bárbaro. México desquiciado.

Tantas interrogantes y no hay una explicación contundente, que si lo hacen porque quieren salir de la pobreza, que si lo hacen porque no fue amado en su infancia, que si lo hacen por su constitución de psicópata o sádico, que si porque lo han amenazado de muerte y por eso tiene que seguir las órdenes de sus jefes. Qué mentes retorcidas están imponiendo las leyes de convivencia en el México Bárbaro, sólo pensar que obligan a sus víctimas a matarse a mazazos.

Jóvenes sicarios, en busca de dinero fácil. Seducidos por las leyendas que se cuentan de sus héroes posmodernos, seducidos por las historias que se cuentan en los narco-corridos, quieren traer “su troca del año” quieren andar emperifollados.

¿En qué momento México se nos fue al carajo? ¿En qué momento nos han quitado la sonrisa? ¿A quién reclamarle? Hasta cuándo vamos a volver a la normalidad; “Estamos hasta la madre” gritó Javier Sicilia; “Si no pueden que renuncien” gritó otro. No toda la culpa la tiene Felipe Calderón, es cierto que no hizo un diagnóstico de la realidad y le metió unos madrazos al avispero, pero también es cierto que esos matones a sueldo pertenecieron a una familia, mamaron leche, quizá leche envenenada, mamaron el pecho de una madre psicotóxica, o quizá resintieron muy gacho que su padre los abandonó. No lo sabemos, son meras especulaciones, intuiciones que hace uno porque no se explica tanto acto sanguinario. Quisiéramos vivir en paz, quisiéramos que nuestros representantes cumplieran con velar por nuestra seguridad y no hacer realidad aquella corrección que le hicieron al Sr. Presidente cuando dijo: “Estoy aquí para velar por Ustedes” y uno de los allí presentes lo corrigió, le dijo que había cometido un error en la preposición.

La escena no es nada alentadora: un sujeto recargado en la barda de la Escuela, acribillado, con una cobija sobrepuesta, abajo, en otra foto, aparece la Policía Federal sometiendo al pistolero relacionado con los hechos, con la mirada perdida, con sus jeans tumbaos.

Por cuestiones laborales apliqué a un alumno el test “WISC-RM”, una de las preguntas dice: ¿Por qué es mejor construir casas de ladrillo y no casas de madera”,  a lo que el alumno respondió: “para que no te maten los balazos”… esas son respuestas que lo dejan a uno encabronado.

Carlos Arturo

Monclova
Psicólogo y Psicoterapeuta. Miembro de APPCAC. Catedrático Universitario.

No es lo mismo un pedo de Lucerito que un Pedo de Kim Kardashian (Oda al Pedo)

Autor: Carlos Moreno

"De lo simple a lo complejo" by Ramon E. Calzadilla


La verdad, ya me harté de conversar sobre los horrores de la violencia…
Vamos a pensar, en cambio, en hacer algo. Lo que sea. Menos quedarnos quietos.
Jorge Villegas (Nuevo León)

No es políticamente correcto hablar de ello, todos lo hacemos, es un secreto a voces, “Homo-Pedus”. Un pedo, una flatulencia, un gas, viento, ventosidad;  todos nos los echamos, pero todos lo ocultamos, hasta Lucerito. Me gusta fantasear pensando que hasta López Dóriga, Felipe Calderón, el Papa Benedicto XVI, Angelina Jolie, Brad Pitt y demás se avientan un pedo.

El pedo es un gas incómodo, no lo podemos expulsar cuando hay gente, sobre todo gente extraña, ¿se imaginan un sujeto aventarse un pedo en plena reunión sindical? seguramente causaría bochorno, sería motivo de escarnio o ya de perdido causaría cierta hilaridad. La cosa cambia cuando uno está en familia, el pedo sale libre, por eso dicen que la familia apoya, la familia contiene, en la familia uno se sincera y se avienta un pedo.

 La flatulencia adquiere diferentes matices, tonalidades, sonidos y olores, no es correcto aventarse un pedo en una reunión, en una junta, en el trabajo y mucho menos en un restaurante, todos voltearían a ver quién hizo esa asquerosidad no tan graciosa (que todos lo hacen) pero cómo es posible que él se atreve si nosotros respetuosamente hemos reprimido ese gas incómodo.

Y pensar que Kim Kardashian también se avienta sus pedos, sus gases, sus flatulencias. El pedo o la flatulencia no es privativa del ser-mexicano, como lo hicieron creer aquella vez los conductores de “Top Gear”. El pedo, el gas, la flatulencia es común en los seres vivos, recuerdo haber leído que los gases que las vacas expiden están causando graves daños en la capa de ozono.

Un pedo retenido causa daños estomacales, allí es precisamente cuando aplica eso de “preferimos quedar bien con el otro a costa de nuestra felicidad”, retenemos el pedo, como si de ello dependiera el futuro de la Nación, y si el pedo algún día llegara a salir, esa persona cargaría por años el mote de “pedorro”.

Un pedo todos nos lo aventamos, igual que un palito, pero hay que saber en dónde aventárselo, eso por cuestiones culturales, aunque también es sabido que una comunidad tribal prefiere esconderse para comer, porque para ellos el acto de comer es un acto privado, en cambio la relación sexual la llevan a cabo en cualquier lugar público.

¿Quién se puso de acuerdo para censurar al pedo? Un pedo no lo podemos actuar, no lo podemos expulsar por su orificio original, pero si podemos andar por la vida con el pedo en otro orificio corporal, me refiero a la boca, andamos con el “pedo” en la boca: ¿”que onda wey, qué pedo”. “Nombre, ese wey es bien pedote” “no me la hagas de pedo”, “No hay pedo, somos camaradas”. Todas esas frases y las que se acumulen sirven para satisfacer la necesidad de aventarse un pedo, si no se puede por la vía original, pues nos conformamos con hacerlo verbalmente, para evitar aquello de “lo que no se habla se actúa”.

¿Qué por qué escribir sobre la filosofía-teología-psicología-metafísica del pedo? Por el hartazgo que causa el estar al pendiente de los “pedos” en los que nos metió la “lucha” contra el Narco de Felipe Calderón. Considero más relevante hablar sobre el “pedo” que seguir derrochando tinta ante semejante estupidez de un “Pedo”.

Así que cuando un mortal se quiera creer la divina garza o la última coca-cola en el desierto, solo imagínalo aventándose sus pedos al aire. Cosas de la Vida.

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa (Monclova, Coahuila. Mx.)