¿Y si la tumba no hubiera estado vacía?


Escrito por: Gabriel Ignacio Verduzco Argüelles

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Uno de los símbolos principales de la resurrección de Jesús es la tumba vacía. Los relatos evangélicos insisten siempre en ello. Las mujeres y los apóstoles visitan el sepulcro de Jesús para ungirlo y lo encuentran vacío… Jesús no está ahí. Los ángeles preguntan: ¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, miren el sitio donde lo pusieron…

Los relatos del evangelio, haciendo eco de la cultura judía en que nacen y a la que pertenecen sus autores, muestran cómo, la no presencia del cadáver de Jesús, y al mismo tiempo la presencia de los lienzos mortuorios en los que fue envuelto, son el signo de que algo sorprendente ha pasado ahí: Ha resucitado. El evangelio de Mateo señala cómo, para el año 70 por lo menos, ya se conocía una “leyenda urbana” de que el cadáver de Jesús había sido robado y por ello no había sido hallado en la tumba.

Este detalle del evangelio nos lleva a pensar seriamente sobre este punto, que es uno de los puntos álgidos de la reflexión teológica y de su comprensión actual: ¿la reanimación del cadáver de Jesús es necesaria para hablar de la resurrección? ¿y si la tumba no hubiera estado vacía? ¿si el cadáver permaneciera en la tumba sería que Jesús no resucitó?

De entrada hay que afirmar rotundamente que no. La Tradición viva del cristianismo ha nacido y ha sostenido por más de dos mil años que Jesús resucitó y está vivo. Es en el cómo ha sucedido esto donde las interpretaciones teológicas se separan.

Edward Schillebeeckx explica que, teológicamente hablando, el cadáver resulta indiferente para hablar de la resurrección. Si el acontecimiento de la resurrección estuviese condicionado a la reanimación del cadáver estaríamos obligando a Dios a intervenir, como un agente ordinario más, en la cotidianeidad del mundo.

La resurrección de Jesús es un hecho total y completamente sin precedente en la historia. Nadie fue testigo de cómo ocurrió. La resurrección era esperada por Jesús, sí, pero no sabía cómo acontecería esto en su persona. La resurrección se revela como la acción salvífica del Abbá de Jesús que responde a su entrega y que no ha quedado indiferente ante la violenta muerte de Jesús.

La resurrección mete en nuestra historia, de forma definitiva, al Reino de Dios y su dinámica de vida. Andrés Torres Queiruga dice que a partir de los textos bíblicos es imposible decidir si la tumba estaba vacía o no, ya que hay razones serias para afirmar o negar el dato, históricamente hablando.

Lo que importa ahora es entender que la resurrección revela la actitud de Dios, del Dios de Jesús –y el nuestro por la fe y el seguimiento- que no es indiferente al horror del dolor y el sufrimiento. El mal es inevitable en nuestra experiencia humana, pero no es la última palabra sobre nosotros. Jesús lo aprendió en la cruz, y su vivencia de Dios y su fidelidad a la misión lo llevaron a confiar y esperar que Dios jamás lo abandonaría. Por ello la resurrección es contemplada y esperada –no solo por Jesús, sino también por nosotros- como el momento en el que Dios revocará el sufrimiento y el dolor de las víctimas de este mundo.

Esto implica una consecuencia para nosotros: la resurrección se gesta en una vida de amor, de fidelidad y de entrega a Dios y a su Reino. Ahora bien, considerar la muerte y la resurrección desde esta óptica es tomar en serio que la muerte solo es una interrupción, y en virtud de la solidaridad que genera la “comunión de los santos”, corresponde a los vivos continuar las obras emprendidas y no terminadas de nuestros difuntos y la reparación de los daños de las obras negativas de ellos, las deudas no pagadas, la justicia pendiente…

Si la tumba de Jesús estaba vacía o no resulta indiferente desde esta perspectiva. Lo importante es que, la experiencia creyente no solo nos lleve a afirmar que Jesús está vivo y que lo atestigua esa peculiar intuición del corazón, sino a actuar, en la vida diaria, con todas las consecuencias que de ello se extraen para nuestra práctica del seguimiento, de la justicia y la entrega diaria del amor.

También creo que otro mundo es posible y que la esperanza es verdadera.

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gabrioignaz@yahoo.com

La FE Desde La Perspectiva Gay.

 Escrito por: Adolfo Huerta Alemán

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“Si  yo  fuera  mujer
abriría  del  todo  el  telón  de  fondo
del  mito  virginal   y  del  hombre  macho, , ,
me  daría  el   gusto  de  violarle  a  él”.
Patxi  Andion. 

 

“Quizá,  en  estos   tiempos,  sean  precisamente  los   gays  y  las   lesbianas  los  más   aptos   para  avivar  las  implicaciones  de  la  misericordia  de  Dios”.
James  Alison en: Una  Fe  Más  Allá  Del   Resentimiento.  Fragmentos  teológicos  en  clave   gay.  Ed. HERDER  2001.

In  memoriam  de  Agnes  Torres.

 

Para  todas  y  todos  aquellos  que   han  muerto  a  manos  de  la  homofobia   o  por  el  SiDA.

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Hoy  me  levanté  escuchando  un   gran  éxito  de la  década  de  los  años  80´s.  “Karma  Chameleon”  del  año  de  1983;  del  álbum  Colour  by  Numbers  del  británico  Boy  Goerge,  que  por  aquellos  años  formaba  parte  de  una  banda  llamada  <<Culture  Club>>.   No  olvido   cuando  vi  el  vídeo  por  primera  vez,  tenía  siete  años, me  encontraba  en la  casa de  los  abuelos   maternos,  pues  en  su  casa  mis   tíos  habían  puesto  cablevisión,  por lo  tanto  se  veía  el canal  de  Mtv,  un  canal  que  pasaba   vídeos,  ahora  pasan  pura  basura  de  shows   que  nada  más  embrutecen  al  ser  humano,  ya   no  pasan  casi  vídeos.

Me  enamoré  de  ella,  bueno,  eso  pensé  cuando  vi  el  vídeo  y  escuché  su  música  bailable.

Ese  sábado,  cuando  mi  abuelo  Jonás  me  dio  mí  domingo  famoso,  que  era  dinero,  me  dirigí  al  centro  de  la  ciudad,  a  una  tienda  muy  particular  que  vendía  discos  de  acrílico  y  cassettes (te  acuerdas,  todavía  existe  la  tienda)  de  música,  también  vendían  posters   de  los   grupos  de  moda.

No  pude  evitar  comprarme  el  cassette   de  Culture  Club  donde  viene  la  canción  de  Karma  Chameleon  y   claro,  me  compré  un  poster  de  Boy  Goerge,  que  yo  creía  que  era  ella,   por  eso  digo  que  me  enamoré  de  ella.  Fue  cuando  regresé  a  la  casa  de  los   abuelos,  una  de  mis  tías.  Mi  tía  Neni  me  dijo  que  ella,  no  era  ella,  sino  él… ¿Cómo?

Fue  cuando  mí  tía  Neni  con  su  carácter  afable  me  explicó   que   hay   hombres  que  quieren  ser  mujeres,  que  hay  mujeres  que  se  enamoran  de  mujeres,  igual  hombres  que  se  gustan  entre  ellos,  siguió   con  paciencia.

Lo   que  no  olvido,  ella  nunca  condenó  esas  relaciones,  tampoco  me  dijo  que  se  iban  ir  al  infierno,  contrario  a  lo  que  me  decía  mí  catequista,  que  esas   personas  estaban  poseídas  por  el  demonio,  que  eran  aberraciones  de  la  naturaleza.

El  punto  de  vista  de  mí  tía,  me  ayudó  a  no  tener  una  mentalidad  homofóbica,  por  lo  tanto  ser  abierto  a  aceptarlos.

En  estos  días  obcecados,  nos  damos  cuenta  por  los  medios  de  una  noticia  terrorífica sucedida  en  la  ciudad  de  Puebla,  México.

Agnes   Torres  Sulca.  Fue  encontrada  muerta;  su  cuerpo  estaba  semidesnudo   y  con  signos  de  tortura, por   la  noche   del   10  de  marzo  de  este  año  2012.  Activista  transgénero,  que  trataba  de  romper  con  la  exclusión  y  el  racismo  que  existe  hasta  la  fecha  en  México  contra  las  personas  que  tiene  preferencias  homosexuales.  Se  dice  que  en  México  no  somos  racistas,  somos  de  lo  peor  en  ese  aspecto.

Desde  que  tengo  memoria,  mujeres  y  hombres  homosexuales  han  sido  de las  minorías  más  oprimidas;  he  sido  testigo  de  su   historia  cruenta  de  odio,  persecución,  encierro,  invisibilidad,  de  no  hablar  del  familiar  con  esas   preferencias.  En el  mejor de los  casos,  se  les  ve  de  soslayo  o  se  les  concede  una  engañosa  tolerancia  represiva.   Tal  vez  en  las  últimas  décadas  ha   habido  cierta  apertura  de  criterios,  pero  parece  que  todavía  hay  mucho  que  hacer,  pues   a  las  personas  que   desean  y  aman  a  gente  de  su   mismo  sexo,   se  les  sigue   juzgando   como  sodomitas,  pecadores,  animales  antinaturales,  delincuentes,  enfermos  sexuales,  perversos.

El  asesinato  de  Agnes  Torres,  nos  da  otra  lectura ¿Por  qué   tantos  siguen  estigmatizando  a  las   personas  homosexuales?

Me  doy  cuenta  que  el  espiral  de  violencia  desatado  contra  las  personas  homosexuales,  no  ha  cesado  aun.   Al  contrario,  el  cobarde  asesinato  de  Agnes  Torres,   me   habla  del  odio  de los  seres  humanos  a  lo  diferente.  Quedaría  la  frase  de  José  Ortega  y  Gasset,  pero   parafraseándolo: yo,   soy  yo   y  mi  diferencia.

Sería  muy  atrevido  afirmar  que  ha  llegado  la  hora  de  hablar  de  un  genocidio   homosexual  en  México,  pues  recordemos  que  la   violencia   sólo   engendra  más   violencia,   y  que  esta  violencia   tiene  muchas  caras   y   formas  de  ejercerla  hacia    las   personas   homosexuales.

Habría  que  romper  con  el  silencio,   que  no  es  fácil   en  una  sociedad   puritana   e  hipócrita   como  la  nuestra,  más   aun,   con  el  ingrediente   cristiano   que  reina  en  nuestra cultura,  aquí  tampoco   podemos  negar,  que  gran parte  del  odio  hacia  a  las  personas   homosexuales,  se  le  debe  también  al   catolicismo  tradicionalista  y  trasnochado.

Hoy  ha  llegado  la  hora  de  romper   con  “el  silencio  de  Sodoma”  te  invito  a  ti   heterosexual   y  claro,  a  ti  mí   amado  homosexual    a   romper  de   una  vez   por  todas   con  la  vetusta  tradición  de   tapar   el  sol  con   un  dedo,  sino  vernos  a  todas   y  a   todos   como  un   “Nosotros”.

Me   confieso   un  enamorado  de  un   gran   Hombre  para  mí;  de  Jesucristo  y  un  apasionado   por  la  fe  como  fuerza  que  busca  el  verdadero  significado  de  nuestra  Historia.    Estoy  convencido   que  la  fe  nos  lleva  a  un  proceso  de  ser  mejores  personas  en  nuestra  calidad  humana,   y  que  la  propuesta  de  Cristo   rompe  con  el  espiral   vicioso  de  la  violencia  provocado   hacia  las   personas  homosexuales.

No  dudo,  que  hoy   deberíamos   de   tener   como  un  punto  de  partida    a  mis  hermanas   y  hermanos  gays,   son   capaces  de  hablar   y  de  vivir  desde  el  don  de la  fe.

Pues  es,  desde  su   quebrantamiento  y  desfragmentación    interior,   provocada   por  la  exclusión  comenzando   por  su  propia   familia,  en  la  Iglesia,   en  la  sociedad,  nos  enseñan  desde   su  dolor,  romper   con  el  resentimiento   provocado   por   la   violencia    que  se  ejerce  en  contra  de  ellas  y  de  ellos.

Que  no  se  les   olvide  a  esos  católicos  y  católicas  de  mierda,  como  los  llama  Javier  Sicilia (Católico pensante y  poeta) en  su   libro  “ESTAMOS  HASTA  LA  MADRE”,  que   Jesucristo   no  condeno    a  nadie,   y   que  la  fe  no  es  exclusiva   ó    una  patente  de  un  monopolio   de  las   religiones,   si  tenemos   fe,  no  es   para  pertenecer  a    una  concesión   eclesial,  sino   para   comprender  y  amar  al   ser   humano, con  toda   su   humanidad.

Se   nos   olvida  muy  pronto  que   todos  los  seres  humanos  estamos  en   proceso  de  búsqueda,   y   nuestro  proceso   de  maduración  no   termina   en  cada  etapa  de  nuestro  crecimiento,  sino   éste  siempre  está   en  movimiento,  no  somos  seres   determinados,  nos  vamos  recreando   y   formando  como  tales  en  la  medida  que  acepte   mí   humanidad,  en  todo  su  sentido  de  plenitud.

Nunca    olvides   que  a  muchos  grupos  de  poder (Gobierno – Iglesias – Economía) les  conviene  el   orden  establecido  y  recurrir  al   miedo  como  medio,  para  tenernos  controlados.   A  nuestra  sociedad  le  conviene   que  existan   personas   excluidas   y  que  estas  sean   objeto  de  violencia,  pues  el  orden  establecido   depende  de  ellas.

Si  hay   violencia  contra  alguien  que  es  diferente  a  mí,   es  una  vergüenza  aceptarlo,  es  porque  en  nuestra   sociedad   hay   algo  que  está   jodido  y  no   hemos  avanzado   nada,  en  nuestra  evolución  de  nuestra  calidad  de  ser,  seres   humanos.

Me  confieso  un  enamorado  de  la  mujer,  de  lo  eterno  femenino (como  Pedro  Almodóvar) sin  ellas  no  puedo  vivir,  del  hombre  también.   Desde  hace  mucho  tiempo,   he  optado   por  el  ser  humano,  y   como  siempre  lo  he  dicho;   más  que  creer  en  un  Dios,  me  aferro  a    seguir  creyendo   en   el  ser   humano,  en  su  bondad,  y  en  su  capacidad  creadora   que  es   lo  que  más  nos   asemeja  a  la   Creación.

Me   indigna   todo  aquello  que  va  contra  la  dignidad  de  la  persona.

Dejémonos    de   pendejadas,  que  si  soy  católico,  que  si  el  otro  es  ateo,   que  no  puedo  hablar  de  sexualidad,  de  política,   que  si  los   otros  están  en  partidos   políticos.

No  nos   hagamos   pendejos   y  pendejas,   mirémonos   tal  como  somos,  como   seres  humanos,    lo  demás   son  pendejadas.

Está  en  cada   uno – una  de  nosotros   romper   con   esa  violencia   que  nos  está   llevando  al  caos  nuestro   país.

Se  va  haciendo   costumbre   los  asesinatos  de  ciudadanas  y   ciudadanos,  que  son  activistas   a  partir  de  su  sueño  de  ver  un   pueblo,  un  mejor  país,  un  mejor   mundo,  luchan  por  ese  ideal,  ese  ideal  que  carecen   muchas   mexicanas   y  mexicanos  hoy  en  día.

No  tengamos   miedo  de  volver   a  nuestras  raíces  de  nuestra  humanidad   y    optar   por  el  poder  de  la   libertad   que  tenemos  para  decidir  por   la   bondad   que  descansa  en  cada   uno – una  de  nosotros.

Con  el   Otro  todo,  sin  el   Otro  nada.

“Desde  el   punto  de  vista  de  esos  millones  de  machos   belicosos,  el  mundo  está  diseñado  para <<nosotros>> y   no  para   los <<otros>>”.

José  Ramón  Enríquez.

 

“A  las   mujeres  en  general  se  les  ha  prohibido  o  por  lo  menos  restringido  su  registro  en  la   historia.  A   los   homosexuales   se  les  ha  mutilado  para  poder   ser  contemplados  como   existencias   reales”.

Una  Historia  Sociocultural  de  la  Homosexualidad:  Notas  Sobre  un  Devenir  Silenciado   de  Xavier  Lizarraga  Cruchaga. Ed. CROMA – PAiDóS  2003. 

 

“Necesitamos  hacer  todo  lo  posible  para  que  las  enseñanzas  de la  Iglesia  sean  realmente  atractivas,  llenas  de  misericordia  y  liberación”.

Peter J. Liuzzi  en  Escucha  Con  El  Corazón:  comprendiendo  las  voces  de  las  lesbianas  y   de  los  gays.  Ed. PANORAMA  2003.

 

“La  realización  homosexual  en  pareja  es  un  derecho  de  aquel  o   aquella  que  tiene  esa  identidad  y  de   que   ese  es   para  ellos  y  ellas  el  único  modo   de  auténtica  realización   humana –y  por  tanto <<divina>> -, esa  duda  ha  desaparecido. . .  Y  la  Iglesia  es  responsable  de no  cambiar  la  mentalidad  en  cuestión  tan  sensible  y  decisiva”.

Teólogo  Andrés   Torres  Queiruga. 

 

“¿Se  puede  desnudar   el  alma   sin  ofender  a  los  demás?”.

En  Tránsito  Del  Infierno   a  la  Vida: la  experiencia  de  un  homosexual  cristiano;  de  Juan   González  Ruiz.  Ed. DESCLéE  2002.

 

“Yo  creo  que  uno  es  gay  porque  así  es  como   más  a  gusto  expresa  su  manera  y  su  capacidad  de  amar  y  de  relacionarse”.

Cómo  Salí   del  Closet: Confesiones  de  un  ex – sacerdote  católico.  De  Daniel  Moreno.  Ed. Flor  Del  Viento  2003.

 

 “Descubrí  otra  vez  que  me  aterraba  la  posibilidad  de  ser  en  el   fondo  heterosexual”.

De  la  novela  Toda  Esa  Gran  Verdad;  de Eduardo  Montagner.  Ed. ALFAGuARA 2006.      

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La unidad de los cristianos


Escrito por: Gabriel Ignacio Verduzco Argüelles

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Del 18 al 25 de enero, desde hace varias décadas, muchos cristianos celebran la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Primero se rezaba por los cismáticos, luego por los “hermanos separados”. Muchos rezan hoy simplemente para que todos los cristianos recuperen la unidad perdida.

Pero hay que considerar que esa idea de unidad de los cristianos está concebida como la unidad de la patria o del partido político. Habría que sustituir esta semana por otra: por ejemplo, por una Semana del pluralismo cristiano y de todas las iglesias. Por una semana dedicada a conocer, respetar y estimar mejor a las otras iglesias y a tantas y tantos cristianos, cada vez más numerosos, que siguen a Jesús fuera de todo aparato de toda iglesia.

Jesús quiso anunciar y adelantar un tiempo nuevo, que trastocaba el mundo en todos los órdenes: que los últimos sea los primeros, que los ricos compartan sus bienes, que los pobres dejen de serlo, que todos los afligidos sean consolados. Jesús no quiso más iglesia ni religión que ésa. Todas las creencias y normas, todas las iglesias, vinieron luego, y solo podrán curar y liberar si son tolerantes y plurales.

Algunos cristianos se sentirían confundidos y muchos aliviados, si conocieran cuán distintas y divergentes maneras coexistieron, en los orígenes del cristianismo, de mirar a Jesús, de comprender su “divinidad”, de organizar la comunidad, de celebrar la “eucaristía”, de acoger el perdón. O si supieran que al principio no había sacerdotes, ni sacramentos administrados únicamente por el clero, aunque no por eso dejaban de celebrar la vida.

Todo eso es hoy muy conocido, y debieran saberlo todos aquellos que añoran y predican la unidad de un estrecho redil rodeado de muros.

Esa unidad no es posible, y además es indeseable. El Misterio Viviente de la Vida nos ha hecho diferentes. No hay dos pájaros, ni dos árboles, ni dos hojas iguales. Ni dos nubes, ni dos gotas de agua. Ni dos estrellas en el cielo, ni dos granitos de arena en la tierra. Y pienso que ni dos átomos de oxígeno son exactamente idénticos.

¿Cómo quieren encerrar en una forma única el Espíritu que sopla donde quiere y da respiro a todos los vivientes? ¿Acaso no conocen ni admiran la inagotable profusión de la vida siempre nueva, siempre distinta, siempre otra?

En los Hechos de los Apóstoles se nos cuenta el mito del anti-Babel. Todos hablaban lenguas distintas, pero todos se entendían porque nadie quería imponer su lengua a los demás. Eso es Pentecostés.

Todas las religiones, iglesias y corrientes son como lenguas distintas. El Espíritu habla en todas, pero ninguna lo puede atrapar. Y todas se entienden solamente cuando ninguna quiere excluir a las demás. Todas las lenguas quieren decir lo mismo: el mundo, la vida, el misterio. Pero ninguna en particular ni todas juntas lo dicen del todo.

No estaremos más unidos cuanto más iguales seamos, sino cuanto más nos respetemos y dialoguemos siendo diferentes. Para estar unidos, los cristianos no necesitamos ser más iguales de lo que ya somos, sino que nos toleremos los unos a los otros y nos preguntemos: ¿cómo podremos practicar mejor hoy, con todas nuestras diferencias, la única religión de Jesús?

También creo que otro mundo es posible y que la esperanza es verdadera.

No + sangre.

Alto a la guerra absurda.

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DOS CLAVES PARA ENTENDER LA TEOLOGÍA

Autor: Gabriel Ignacio Verduzco Argüelles

Hay, en mi opinión, dos grandes temas que son elementales para el quehacer teológico: a) ¿quién es el Dios de Jesús?; b) ¿en qué consiste la vida cristiana?

La tradición judeocristiana de los primeros siglos tuvo una gran influencia de las corrientes helenistas de pensamiento que sirvieron de vehículo contextual para hablar de Dios en Occidente, especialmente en la misma Grecia y luego en Roma. El pensamiento helenista tiene, con respecto a la noción de Dios, una comprensión filosófica, acuñada desde el siglo VI a.C. en que se insistió que, aquello que los hombres llaman Dios, no puede tener elementos antropomórficos sino que tiene que ser perfecto, omnipotente, omnisciente, inmóvil, inefable, inmensurable…

Sin embargo, el Dios de la Biblia, y por ende, el de Jesús no se identifica con este Dios filosófico. El Dios de Jesús no es omnipotente, no es inmóvil, no es “perfecto” en el sentido filosófico de la expresión.

El Dios de Jesús sufre con su pueblo ante las injusticias y se conmueve hasta las entrañas, como un papá o, mejor aún, como una mamá ante el dolor de sus hijitos; es impotente, pues no puede cambiar la historia, no violenta la libertad y la voluntad de aquellos que le rechazan; el Dios de Jesús no puede deshacer el mal en el mundo así como así; el Dios de Jesús tiene mucha paciencia, no quiere destruir violentamente al violento ni quiere desquitarse o vengarse de los malos, porque ¡los ama!

Este Dios extraño y paradójico al que Jesús llama Abbá –papito querido- no vive en un Olimpo ni en un cielo lejano y extraño a lo humano, sino que vive en medio de su pueblo. Está vivo y presente en cada persona, hombre o mujer, rico o pobre, bueno o malo… Suda en el obrero, se cansa en el albañil, enseña en la maestra, defiende en el abogado… Como atinadamente señala el Canto de Entrada de la misa nicaragüense:

Yo te he visto en las gasolineras

chequeando las llantas de un camión;

y hasta petroleando carreteras,

con guantes de cuero y overol.

El Abbá de Jesús es un Dios cercano, que actúa en lo humano y desde lo humano. No es un Dios que tapa agujeros movido por las súplicas de quien le reza para que le solucione sus problemas. No es un Dios comerciante que intercambia su amor y su persona por unas velas, una limosna o penitencias denigrantes. No es tampoco un Dios “aspirina” al que recurre cada uno cada que necesitamos “una ayudadita” en nuestro trabajo, en la enfermedad, o en alguna necesidad (la cuestión de la oración de petición queda puesta en entredicho. Ya habrá tiempo para hablar de ella. Don Andrés Torres-Queiruga en “Fin del cristianismo premoderno” dedica una reflexión honda y profunda al respecto).

Esta imagen del Abbá de Jesús se une íntimamente a la idea de “vida cristiana” que proponen los evangelios, y que el mismo Jesús vivió y encarnó. Es lo que se conoce con el nombre “técnico” de seguimiento. Este es el segundo tema.

Seguir a Jesús no significa solamente creer en Jesús, sino también creer a Jesús. ¿Qué significa esto?

No pensemos que son meras minucias lingüísticas. La mayoría se conforma con creer en Jesús, es decir, creen que existió, que es Dios, que murió y resucitó, que es bueno, y todo eso que se queda muchas veces en la superficie (como las semillas aquellas de la parábola del sembrador).

Creer a Jesús significa que creo que es verdad que la violencia no remedia nada, que hay que poner la otra mejilla, que compartir lo mío –no lo que me sobra- es base de la construcción del Reino, que hay que perdonar siempre, que hay que ser responsables ante Dios del bien de los demás, etc…

Así, cada bautizado está llamado a encarnar las actitudes, los pensamientos y las causas de Jesús de Nazaret. Lo interesante aquí es que, en la historia de la teología espiritual, los grandes maestros y místicos coinciden en señalar que el clímax de la vida cristiana llega cuando uno puede intercambiar su nombre con el de Jesús en los evangelios. El papel de los creyentes es hacer vida a Jesús, pensar como él, actuar como él, amar como él…

Si el Abbá es impotente ante el violento que asesina al inocente, no es impotente cuando el creyente sabe que es desde su responsabilidad cotidiana donde Dios actúa en el mundo:

Te está cantando el martillo,

y rueda en tu honor la rueda.

Puede que la luz no pueda

librar del humo su brillo.

¡Qué sudoroso y sencillo

te pones a mediodía,

Dios de esta dura porfía

de estar sin pausa creando,

y verte necesitando

del hombre más cada día!

Quien diga que Dios ha muerto

que salga a la luz y vea

si el mundo es o no tarea

de un Dios que sigue despierto.

Ya no es su sitio el desierto

ni la montaña se esconde;

decid, si preguntan dónde,

que Dios está -sin mortaja

en donde un hombre trabaja

y un corazón le responde.

Pero el seguimiento no se restringe al esfuerzo individual y atomizado de cada creyente, el seguimiento es una experiencia comunitaria. Las comunidades y situaciones descritas en los evangelios sobre el Israel de Jesús no son muy diferentes a las comunidades y situaciones del México de 2011. La mayoría de la gente está jodida, marginada y, si antes los marxistas hablaban de alienación, hoy habría que hablar de desencanto, ya que mucha gente ya no espera nada de sus líderes, ni de las autoridades, ni de los curas. Que cada quién se rasque con sus propias uñas. ¡Nada más lejano del evangelio de Jesús!

Jesús enseñó con su propia vida que solo unidos podremos hacer frente al poderoso. La Eucaristía cristiana es una bella metáfora de ello: los granos dispersos de trigo en los campos son nada por sí solos; las uvas dispersas en los viñedos son insignificantes por sí solas. La unidad los vuelve capaces de significar a Jesús resucitado y a su comunidad.

Los creyentes, que además de la fe comparten la marginación, el empobrecimiento y el hartazgo ante la injusticia, son quienes se reúnen, movidos por la fe a buscar solución conjunta a los problemas comunes y a los individuales.

Lo que nos enseña este ejercicio de comunidad –la cuadra, el barrio, las familias- es que cuando dejo de ver mi problema individual para ver los de todos, puedo resolver más fácilmente mi problema individual en la comunidad.

A diferencia de lo que nos enseña el mundo moderno de la libertad individual, la experiencia comunitaria cristiana no es alienación ni masificación. Es un ejercicio, doloroso y por ello difícil, de aprender a ver por el otro antes que por mí.

Esta es la clave de la reflexión teológica.

Escrito por:

Gabriel Ignacio Verduzco Argüelles

Saltillo, Coahuila.


Qué tal ¿Teología desde las vísceras?

Autor: Adolfo Huerta Alemán

“No han  de  faltar,  bien  lo  sé,  los  que  critiquen,  diciendo  que  estas  son  bagatelas  impropias  de  un  teólogo, , ,  y   el  que  llega  a  saborear  uno  de  los   trozos  de  la  pobre  res,   se  considera   tan   feliz  como  si  le  dieran  un  título  de  nobleza”.  

Del  <<Elogio  de  la  Locura>>  De  Erasmo  de  Rotterdam.  

Estarás  de  acuerdo  conmigo,  que  la  fe  es  un  significado  de  vida,  que  nos  debe  de  ayudar  a  ser  mejores   personas  y  descubrir  nuestra  plenitud  de   vivir.  Hablo  de  una  verdadera  plenitud  de  vida,  ésto  significa  gozar; recrearse; disfrutar; regocijarse; complacerse. ¿Disfrutas  de  tu  Ser? ¿De  tu  trabajo? ¿De tu familia?.  Sabes  realmente  gozarte  de  la  vida  y  del  tiempo  que  se  te  está  dando.   

La  fe  en  dado  caso  sobre  un  Dios,  que  no  podemos  negar  que   nos  encontramos  ante  una  cultura  cristiana;  ateos  y  creyentes  convivimos  a  diario,   el  problema  no  es  ese.   El  problema  es,  qué  tanto,  esa  fe  nos  está   ayudando  a  ser   mejores  personas,  por  lo  tanto,  a  trabajar  nuestra   plenitud  y  nuestra  realización  personal,  por  consecuencia  a  humanizarnos.

La  actitud  de  los  creyentes  durante  mucho  tiempo  fue  muy  hostil  y  lo  sigue  siendo  en  algunos  sectores  ultraconservadores   hacia  el  mundo,  hacia  la  carne,  hacia  la   diversión,  al  reírnos,  no  podemos  seguir  con esa  actitud  hacia  al  mundo,  frente  a  nuestro  contexto  histórico.  

Si  los  supuestos   creyentes  hoy  en  día  presumen  de  un  Dios  que  envía  su  Hijo,  al  mundo  a  revelar  su  amor  y  su  proyecto,  por   lo  tanto  ese  Dios  se  encarna  en  la   humanidad,  por  consecuencia   todo  lo  humano  nos  habla  de  Dios;   nuestra   humanización,  es  una   divinización.  

Hoy  en  día  ¿cómo  nos  vamos  humanizando?  ¿cómo  encontramos  esa  divinización  en  nuestra  vida  cotidiana?.  Por  allí  dijo  el  gran  filósofo  Sócrates:”No  te  preocupes,  mujer.  Si  nuestros  invitados  son  frugales  tendrán  suficiente  comida  y  si  son  tragones  nada   bastará   para  saciarles”. 

En mí  oficio  tengo  la   dicha  de  encontrarme  y  conocer  mucha  gente,  ésto  es  maravilloso.  Hace  unos  meses  atrás  me  llevaron  a  una   fiesta  de  la  graduación  de  una  chica.   Estaba  por  salir  de  una  accidente  que  había  tenido  en  mi  potrillo  de  acero  negro,  ya  se  imaginarán  con  mis  dos  brazos  recién  quitadas  las  férulas,  allí  me  presentaron  al  “Tocayo”.  Ya  entre  la  plática  me  presume  que  hace  unas   ricas   tortas,  ni  tardo  ni  perezoso,  a  la  siguiente  semana  estaba   tocando  las  puertas  de  su  casa,  para  probar  sus  famosas   tortas.  

¿Qué   tienen  que  ver  las  tortas  del  Tocayo con  todo este  rollo  de la  fe?.   Les  diré  que  fue  un  viernes  cuando  probé  sus exquisitas   tortas,  y  qué   tortas  mis  queridos  y  queridas  lectoras: el  pan  para  empezar  su  tamaño  es  digno  de  grandeza;  acompañado  de  mayonesa  y  mostaza,  no   puede  faltar  a  la  cita   el  aguacate,  después  viene  lo  más  sabroso  la  carne  de  puerco,  qué   rico, se  me hace  agua  la  boca ¿a ti no?.  No  puede  faltar  toda  la  jardinería:   la  frescura  de la  lechuga;  lo  rojo  del  tomate  y  el  olor  de la  cebolla,  les  pone  dos   tipos  de  queso,  a parte  la  acompaña  con  salchichas  doraditas,  qué  más  falta  para  éste  gran  festín  de  sabores,  claro  tu  refresco  a  tu  gusto ¿Qué  más  puede  uno  pedir  a  ésta  vida?. 

Sino,  gozar   ante  ese  desfile  de  sabores,  cuando  como,  me  doy  cuenta  que  estoy  más  vivo  que  nunca,  y  claro  acompañado  de  gente   hermosa  que  demuestra  su  donación  y  su   amor  por  medio  de  la  comida.  

Algo  que   le  falta  a  los   supuestos   creyentes  es  a  que  aprendan  a  gozar – disfrutar,  por  eso  afirmo  que  la  fe  nos  llama  a  ser  mejores,  y  una  manera   hoy   en  día  es  la  de  compartir  el  pan  cotidiano,  precisamente  estoy  escribiendo  llegando  de  una  deliciosa  carne  asada,  a  estas  horas  de  la  madrugada.    

El  creyente  con  cara  triste  y  de  amargado  hoy  no  responde  a  nuestro  siglo,  y  algo  que  nos  alegra  a  todos  es  la  hora  de  la  comida,  más  si  estás  acompañado  de  alguien  que  te  quiere.  
El  creyente  de  nuestra   época  debe  de  cambiar  su  visión  y  su  forma  de  relacionarse  con   el   mundo,  dan  flojera  los  creyentes  que  se  la  pasan  condenando  al  mundo  y  sus  delicias.  

Parece  ser  que  hoy  en  día  la  comida  es  una   fuente  de  unión  más   eficaz  que  los  sacramentos  que  puedan  presumir  cualquier   iglesia.   
Sí,  cuando  llegas  a  una  carne  asada  y  no  conoces  a  nadie;  comienzan  con  el   rito  de  entrada: ¿qué  te  tomas  ò  te  servimos?.  Es   allí  donde  hace  su  entrada  una  cerveza   bien  fría  esperando  a  ser   comulgada  y  a  formar  parte  de  tu  ser.   Continuan  los   saludos   y  los   abrazos,  las  sonrisas   nunca   faltan  son  la   bienvenida – la aceptación  del  otro   recién  llegado.   Viene  el  pedazo de carne  asada, las  costillitas,  el  gusto  se  rompe  en  géneros  dice  la   sabiduría  popular,  las   quesadillas,  y  demás  platillos   suculentos, hacen  de   nuestras   pupilas  el  mejor  paisaje  y  de  nuestra  lengua   saborear  lo  que  podemos  hacer  mejor,  el  comer.  

Después  de  saborear  viene  la  charla,  es  lo  mejor,  ò  como  suelen  llamarla;  la  sobremesa,  se   pasa  el   tiempo   volando,  y  claro  viene  la  despedida,  no  sin  antes,  invitar  a  otra   ocasión  a  disfrutar  de   otra  comida,  y  que  no  será   la  última  vez  que  nos  volveremos  a  ver.  

Las   tortas,  los   tacos,  las   carnes  asadas,  nos  remite  a   compartir  el  pan,  y  el  compartir  el  pan  nos  lleva  a  compartir  nuestro  ser  y   lo  que  cada   uno  somos.  Convidar  el  pan  es  compartir  nuestra   intimidad  y  más,  si nos  pasan  hasta  la  cocina  allí  se  comparte  lo   que  realmente   somos  sin  máscaras.  
Si  los  sacramentos  de   nuestras   iglesias   no  son   reflejo  de  nuestra   vida  cotidiana  y  nos   ayudan   a  ser  mejores  personas,  no  dudo  que   la   carne  asada  ò  las   tortas  de  mí  Tocayo,  son  un  mejor   sacramento  de   vida   y  de  fe.  

Parece  ser  que  hay  más  comunión  en  compartir  una  cerveza,  ò   una  comida,  que  los  sacramentos  de  las   iglesias   tradicionales,  pues  que  tengan  cuidado  y  que  se  abran   los   supuestos  sacramentos  de la  fe,  porque  sino  se  actualizan  y  llegan  a  ser  un verdadero  reflejo  de  nuestra  vida  cotidiana  llenos  de  alegría,  que  no  reclame  vox  populi   de  la  feligresía  tradicional,  por  que  los  curas   estamos  más   tiempo  en  compartir   con  la  gente  el  pan  nuestro  de  cada  día,    que  celebrando  misas.  Hay   más  vida  y  alegría  en  una  carne  asada,  que  en  nuestras  celebraciones ¿no  crees?.  

Yá  estamos  cansados  de  los   creyentes  que  condenan  y  satanizan  todas  las  dichas  y  delicias  que  nos  regala  la  bondad  de  este  mundo  que  habitamos,  la  actitud  del  creyente  de  éste  siglo  es  la  de  aprender  de  los   colores  y  sabores  que  te  dona  toda  ésta   bellísima  creación.  

No  hay  nada  mejor  que  después  de  bailar  con  tu  enamorada,   tengas  la   dicha  de  comer,  hagas  el  amor  con  tu  amada,  después  de  eso   fumarte  un  cigarrillo   escuchando  el  aliento  de  tu   amada  cerca  de  tu  oído  y  su  brazo  en  tu  pecho ¿quieres  algo  más  ò  te  guiso  un  huevo?.  

Termino  con  mí  querido  Aristipo  cuando  alguien  le  reprochaba  sus  relaciones  con  Lais, la  cual   vendía  sus  servicios  a  otros  hombres,  Aristipo  replicaba: ”¿Y  qué  hay   de  malo?  Yo  le  pago  para  gozar  de  ella,  no  para  impedir  que  otros  puedan  gozarla”.    

Creo  que  mañana  voy  con  la  Tía  Carmela,  a  ver  si  el  Tocayo  preparó  tortas ¿Gustas?.

Escrito por: Adolfo Huerta Alemán (Saltillo, Coahuila).