Un cuento de hadas

Escrito por: Karina Díaz Díaz

Twitter: @karii_didi

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 ¿Por qué las personas queremos vivir como en un cuento de hadas? Será porque todos quisiéramos vivir un instante de peligro, desarmonía y después vivir felices para siempre esperando que nada malo nos suceda jamás después del percance que sufrimos al encontrar la felicidad.

Desde niñas vemos caricaturas de princesas y hadas mágicas, madrastras malvadas y enemigos perversos, sin olvidar a los príncipes azules que juegan un papel estelar dentro de los cuentos. A las mujeres se nos encierra en una burbuja indirectamente por parte de nuestros padres anhelando que algún día así pueda ser nuestra vida, llena de emociones fuertes pero sabiendo que algún día va a llegar el hombre que nos hará felices y con el cual viviremos juntos por el resto de nuestros días.

Algunas son afortunadas y encuentran a ese hermoso príncipe que fuera de la belleza exterior tiene sangre azul real, es amable, cariñoso, dulce y honesto; pfff, pero eso no existe, eso es seguir viviendo en el clásico cuento de hadas.

¿Qué sucede cuando nos topamos de frente con la realidad y no es como en los cuentos? ¿Qué hacemos cuando la vida que teníamos pensada de pronto no aparece? ¿Los príncipes se extinguieron o todo quedo en una fantasía?

Son tantas las preguntas para alguien decepcionada del amor, o podría confirmar que alguien que está defraudada con el cuento de princesas, hadas mágicas y hechizos desencantados por el amor inesperado encontrado en un beso.

Inevitablemente Blanca Nieves, Bella y Anastasia tuvieron la oportunidad de elegir al hombre con el que pasarían el resto de su vida, Ariel la sirenita y Rapunzel fue amor a primera vista y que decir de Fiona que solo entendió que Shrek y ella eran uno para el otro ineludiblemente.

En nuestra realidad pasa lo mismo, en hora buena los afortunados que nacen amándose uno al otro y gracias a la vida se encuentran y se dan cuenta de ello. Felicidades a los que buscan hasta encontrar a su príncipe azul y doblemente felicitaciones a aquellas parejas que entienden que el amor es de dos, que sin importar si eres un ogro, una bestia o simplemente de sangre azul aprendes a conocer y a respetar los sentimientos del otro por el simple placer de hacerlo viviendo la vida en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, en la dicha y en la pobreza, hasta que la muerte o la fulana los separe; pero ese es otro cuento.

Nuestra vida es puro cuento, solo que de nosotros depende si lo queremos vivir con siete enanos, con un desconocido, un campesino, un obrero o simplemente continuar la búsqueda sin exasperación del príncipe azul, rojo, amarillo, turquesa o del color que sea. Total, una elige ser la protagonista hasta que la vida misma, Dios o lo que sea pasa la vuelta a la página, se levanta de la mecedora y con un suspiro dice: Colorín colorado…

San Francisco de Asís

Escrito por: Juan Gerardo H. Briones

San Francisco de Asís es uno de los santos más conocidos en la Iglesia.

Aquel joven italiano rebelde que regresó de la cruzada a su pueblo, Asís, que cambió la diversión, los lujos y los placeres por la pobreza y el amor de Dios.

La Iglesia ha pasado por diferentes etapas. Al joven Francisco de Asís le tocó vivir en un momento en que los privilegios y el poder temporal de la Iglesia era demasiado. Tiempo en el que muchos clérigos llevaban títulos nobiliarios y eran poseedores de muchos bienes materiales.

Así, el llamado de Dios a Francisco es a predicar, no con tesis doctorales o argumentos de alta escuela; no buscando adeptos o ni con actitudes hirientes, sino con la pobreza de su vida, con su hábito que lo acompañó hasta la muerte, con la paciencia, el silencio y las palabras sencillas que salían de un corazón lleno de amor; con el buen trato a los enfermos y a los que no lo apreciaban; con el amor con el que trataba a los animales, a las plantas, a la Luna y al Sol.

El modo en el que Francisco de Asís pedía a la Iglesia una conversión fue así, con su ejemplo desde dentro de la Iglesia, porque los verdaderos cambios se logran desde dentro. Como un medicamento, que necesita haber entrado al cuerpo para ayudarlo a sanar.

La vida de San Francisco de Asís ha inspirado películas, poesías y cantos; no sólo para los católicos, sino para personas de todas las culturas. Sé de creyentes y no creyentes que lo toman como una referencia para hablar del amor a la naturaleza o de predicación con el ejemplo.

Su testimonio debe inspirar esperanza a quienes anhelan cambios en la sociedad, recordando que los cambios comienzan en el corazón propio, en el trabajo honesto, en la paciencia con el otro, en la sinceridad, en abstenerse de juzgar al prójimo.

En un tiempo en el que anhelamos la paz, no olvidemos que la paz comienza en el corazón propio y la construimos cada uno. La madre Teresa de Calcuta decía: “quizá parece poco lo que haces en medio del mundo, en medio de tanta necesidad, como una gota que se pierde en el mar, pero sin ella, al mar le faltaría una gota”. Trabaja por la paz, en el buen trato, en el perdón, en la palabra noble. Como san Francisco de Asís tú también dile a Dios: “Hazme un instrumento de tu paz, donde haya odio, lleve yo amor…”

Juan Gerardo Hdz B

Juan Gerardo Hdz B

Coahuila
Sacerdote desde 1999. Felíz y orgulloso de mi Iglesia

Gladiador

Escrito por: Juan Gerardo H. Briones  

En el año 2000, el actor neozelandés Russell Crowe protagonizó una película del género épico llamada Gladiador, que se desarrolla en la Roma antigua, cuando el imperio ha alcanzado el máximo de sus conquistas.

El film nos presenta una historia de traición, corrupción violencia y de lucha por conquistar ideales nobles. De un lado los intereses mezquinos, mórbidos y egoístas de Cómodo, el hijo del gran emperador Marco Aurelio y , del otro lado, Máximo, un excelente general de los ejércitos del norte, confiable amigo de Marco Aurelio. La traición y el engaño llevan a Máximo a terminar vendido como esclavo a un hombre que comercia gladiadores.

Así, Máximo se convierte en un gladiador destacado que va venciendo oponentes, pero su intención no es fama ni honores, lucha con un ideal, llegar a Roma e influir en las personas, Senado y pueblo para que se tenga un Gobierno justo, ya que el emperador Marco Aurelio había sido asesinado por su propio hijo Cómodo, el cual buscaba fama y aceptación ofreciendo espectáculos que desviaran en el pueblo la atención a los problemas verdaderamente importantes.

Todo esto viene a mi mente al llegar a esta construcción de más de 1800 años. Me refiero al Coliseo, en Roma, que era llamado anfiteatro Flavio. Es imponente y admirable su arquitectura. Sitio ideal para la foto del recuerdo de los turistas que a diario se dan cita en su visita a la ciudad eterna.

Con capacidad para 50 mil espectadores, en este lugar se realizaron luchas a muerte entre gladiadores, luchas de gladiadores contra animales feroces, ejecuciones, representaciones y más espectáculos.

Un lugar en el que se derramó gran cantidad de sangre para saciar el morbo de quienes gustaban de estos espectáculos.

El valor de aquel gladiador de nobles principios, su búsqueda hasta el último aliento de ver conquistados sus ideales, asemeja el valor de los cristianos que en ese mismo lugar fueron ajusticiados por profesar su fe en Cristo. Sin más armas que su fe, con el valor que da el saberse hijos de Dios. Siguiendo el ejemplo de su Señor entraron en aquel ruedo y entregaron su vida por un ideal más alto.

Es evidente que existen cosas qué cambiar en la sociedad. No estamos llamados a vivir bajo el régimen de la violencia, la corrupción y la inmoralidad. Ni somos títeres de ningún personaje. Nuestros, valores, vitalidad y fe tienen que relucir ahora más que nunca en medio de esta batalla, de este ruedo en el que queremos vencer al enemigo de la pobreza, de la violencia y de la corrupción.

Pero no lo lograremos acobardándonos y ensimismándonos; encerrándonos buscando la propia seguridad y la de los nuestros. Es necesario dar el paso de la fe que lleva al paso de la solidaridad. Los primeros cristianos vivieron verdaderamente como comunidad, común unidad, tenían todo en común y buscaban atender a los más necesitados.

Eran capaces de entregar la vida por el hermano como lo dice Jesús: “nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn.15,13). El mundo hoy requiere de personas con el coraje del gladiador, que con la fuerza y violencia evangélica luchen por transformar desde la raíz su persona y su entorno, que no tengan miedo a dejar sus seguridades por la causa común, que no tengan miedo a cumplir una vida cristiana al cien por ciento ¿Violencia? Sí, pero no la de las armas, sino de la que usó Jesús y después de tantos mártires en la Iglesia. Así, se solicitan gladiadores.

“Desde los días de Juan el Bautista, hasta ahora, el Reino de los cielos sufre violencia y sólo los violentos lo arrebatan” (Mt.11,12)

Juan Gerardo Hdz B

Juan Gerardo Hdz B

Coahuila
Sacerdote desde 1999. Felíz y orgulloso de mi Iglesia

Ese niño es un “desmadre”

Autor: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

 

-“Oiga, ¿Usted es Psicólogo verdad?, necesito que me diga cómo regañar a mi hija, no me hace caso y ya no se qué castigo ponerle.”

Recuerdo que entre broma y veras un conocido insistía en un dicho: “no lo regañes, mejor edúcalo”.

Educar (decía Freud) es una tarea imposible, al igual que gobernar y psicoanalizar. Estoy de acuerdo que educar a los peques en plena era de la posmodernidad se ha convertido en un “Deporte Extremo”, bien nos lo dijo el Cura “Gofo” cuando bautizó a nuestro segundo hijo; “hay que pedirle a Dios que les de pilas renovadas para aguantar el ritmo de los chamacos de hoy”.

¿Qué significa educar? Educar no solamente es una tarea de cualquier Institución Educativa, la etimología de “educar” lleva implícito el acto de guiar, conducir, así como formar e instruir. A mí me gusta más decir que Educar es “domar a la bestia” o para que no se escuche tan feíto: “socializar a la bestia”. Educar implica el aforismo freudiano: “allí donde se lee “Ello” debe leerse Yo”. Que se traduce en: “allí donde nace una bestia debe instaurarse (o estructurarse) un ser humano”.

El hombre nace siendo un animal, un cachorro. Afirmaba Piaget que solo venimos a este mundo con los reflejos como herramienta en potencia. Sabemos que un recién nacido llora, duerme, come y hace sus necesidades fisiológicas, se rige por el principio del placer; imagina (o fantasea) que él y su madre “son uno mismo”. Conforme pasa el tiempo va diferenciando la realidad de la fantasía y se da cuenta de que él y su madre son dos entes diferentes, separados, haciendo realidad aquello que Melanie Klein denominó el “pecho bueno y el pecho malo” que a la postre nos hará sentir culpables irredentos por portarnos mal con ese pecho al cual defecamos y mordisqueamos creyendo que era “el pecho malo” porque no nos satisfizo a la hora que nosotros queríamos. Nos dimos cuenta de que en realidad no era uno un pecho bueno y el otro un pecho malo, que en realidad eran parte de un mismo objeto, el Objeto de amor denominado “la madre”.

El pequeño se desarrolla y crece bajo el manto de la protección de la madre (y en el mejor de los casos también del padre). ¿Quién no recuerda el primer regaño, la primera nalgada, el primer pellizco, el primer “no”, la primera advertencia o la primera mirada “fea” dirigida a su primogénito? ¿En qué momento ese amor romántico, esa simbiosis entre madre e hijo se rompió, se fue al traste? Precisamente ese es el momento exacto de la génesis del proceso que conlleva a “socializar a la bestia” ya que no es posible que el bebé siga con los mismos patrones de egocentrismo; tiene que saber que existe otra realidad, que existen otras personas y es allí cuando termina la felicidad y comienza la neurosis, el conflicto, la realidad.

¿Qué implica educar? Es dejar de pertenecer al pequeño grupo de los “hedonistas a perpetuidad” para pertenecer al mundo real. Sometimos nuestros deseos más preclaros en aras de una civilización. El proceso de educar a los niños es un asunto en donde la represión es el acto que rige la agenda, “pórtate bien”, “no digas eso”, “ahí deja”, “cállate”, “no corras”, “no le pegues”. La idea es reprimir al niño y que ya de grande acuda con un psicoterapeuta o un psicoanalista y destrabe lo que se haya quedado fijado.

Educar es difícil, es complicado, es una tarea ardua, consiste en explicar a detalle cada acto, cada conducta, cada exigencia, no quedarnos simplemente en esa etapa de reprimir, existe otra opción, pero cuesta más trabajo, es lo que han denominado “Educación por consecuencias”, educar al hijo instruyéndolo en que su conducta tendrá una consecuencia. El proceso implica la escucha, el diálogo, pero sobre todo implica una “pedagogía en el amor”.

Educar en consecuencias significa que si alguien violenta las reglas internas estipuladas en la familia esa conducta tendrá su consecuencia y la tendrá que acatar, por eso es necesario desde un principio que en el Hogar exista un reglamento interno y que se mencionen las sanciones a las que se pude sujetar sus conductas, pero sobre todo (y aquí viene lo bueno) debe de existir la figura de autoridad que se encargue de vigilar que la consecuencia de la conducta se lleve a cabo. ¿De qué sirve poner un reglamento si no vamos a estar ahí precisamente para hacer efectiva la consecuencia de sus actos?

El problema más frecuente con el que nos hemos topado en la consulta psicológica es el “Síndrome de Peter Pan”, en donde los papás no se han dado cuenta (o no se quieren dar cuenta) de que ya no son ellos nada más; quieren seguir viviendo la vida que vivían cuando eran jóvenes, solteros, guapos, amigables, dicharacheros. Quieren seguir “agarrando la jarra”. Quieren seguir viéndose los “miércoles de amigos” o los “jueves de generación”. Los hijos como mera extensión de sus cuerpos, los hijos como un estorbo, los hijos como causantes de estrés. Y es allí cuando la madre o la maestra dicen “ese niño es un desmadre”, pues sí, precisamente es eso, su hijo no tiene madre, tiene nana, tiene tele, tiene amigos imaginarios pero madre no, ella anda en el Casino, en los pocitos, en el spa, o con sus amigas tomándose un daiquirí.

De lo que escribo aquí ya comenzamos a observar los primeros síntomas de esa enfermedad. El sistema económico en turno nos vendió la idea de “no importa la cantidad sino la calidad” y ya somos testigos silenciosos de los resultados.

La familia es el núcleo de la sociedad en donde se forman los futuros médicos, profesores, héroes del deporte, filántropos, altruistas, músicos, pero también allí, en la familia, es en donde se forja el carácter de un futuro psicópata, que le valga “madres” el otro. Ya estamos viviendo las primeras consecuencias de eso, esperemos que no sea demasiado tarde.

Carlos Arturo

Carlos Arturo

Monclova, Coahuila. Mx.
Psicólogo Social, Psicoterapeuta, Miembro de APPCAC, Catedrático Universitario.http://psicologocarlosmoreno.wordpress.com

 

¿De qué se trata?

 Autor: Adolfo Huerta Alemán

 

“Repito  que   los  manicomios  están  llenos  de  cosas  semejantes. . .
¿Y  hay  entre  ustedes  quienes  se  dejan  guiar  por  alucinados?”
De  Hernán  Rivera  Letelier  <<El  arte  de  la  resurrección>>
Premio Alfaguara de Novela  2010.  
 

¿Qué  responsabilidad  tenemos  los  que  nos  hacemos  llamar  creyentes  en  éste  instante  histórico? O  de los  que presumimos tener  una  fe,  y  que  esta  fe  nos  lleve  a  tener  un  significado  de  vida.  Peor  aún,  para  aquellos  que  tenemos  como  bandera  el  amor  de  Dios,  y  digo  peor  aún,  por  la  responsabilidad  y  la  exigencia  que  ello  amerita  para  todos  aquellos  que  predican  de  alguna  u  otra   forma  el  amor  de  Dios. 

Lo  que  le  pasa  al  mundo,  le  afecta  a  nuestro  país,  y  por lo  tanto,  también  lo  viven  nuestras  ciudades,  no  podemos  seguir  como  momias  taciturnas cruzadas  de  brazos  ante  una  fe  que  exige  algo  más,  que  nada  más  estar  como  borregos  mudos  ante  un   sacramento  como  lo  es la  eucaristía,  que  llama  a  celebrar  nuestra  fe,  pero  es  una  celebración  de  vida  y  siendo  responsables  del   tiempo  que  se  nos  ha  dado.  

“No  luchamos  contra  Leviatán  sino  contra  el  <<Ogro  filantrópico>>, ese  extraño  animal  político   creado  por  los  mexicanos,  tan  parecido  a  sí  mismo  y   tan  distinto  a  todos  los  partidos  políticos  del   pavoroso   siglo  XX“.  De  Enrique  Krauze  <<Tarea  política>>. 

¿Cómo  ejercemos  nuestra  participación  activa  en  todos  los  ámbitos?  En nuestra  comunidad;  en  nuestro  barrio;  en  las  escuelas  de  nuestros  hijos;  en la  cultura;  en  lo  social  y  en  lo   político.  

¿Para  qué  nos  está  sirviendo  la  religión  hoy  en  día?.  Y  no  creo  pasarme  de  pragmático  al  poner  tal  cuestión  sobre  la  mesa  de  discusión,  pero  no  podemos  negar  que  tenemos  más   responsabilidad  aquellos  que  tenemos  como  bandera  el  amor  de  Dios ò  ¿Tú  qué  piensas?. 

Hace  algunos  años  leí  un  libro  muy  interesante <<El  manual de la perfecta Cabrona>>.  Cómo  me  gustaría  escribir  un  libro  llamado:”El  manual  del  perfecto  Cabrón – Cabrona Creyente”.  Sé,  de  antemano  que  no  hay  modelos  a  seguir  para  ser  creyente  y  ejercer  tu  derecho de  vivir  tu  fe.   Pero ¿qué  modelo  de   creyente  se  necesita  el  día  de  hoy  para  hacer  creíble  la  fe?  Así  como  el  libro  de  Elisabeth  Hilts,  que  hace  un  llamado  a  todas  las  mujeres  a  que  no  tengan  miedo  de  sacar  su  “Cabrona  interior  y  reprimida”  para  vivir  en  plenitud, eso  significa  ser  cabrona.  En  eso  consiste  ser  cabrón – cabrona  hoy  en  día,  y  no  ser  vulgar  ò  patán,  menos  ser  desobligado  y  desinteresado  por  lo  que  pasa  a  tu  alrededor.   

El  modelo  del  cristiano – creyente  tradicional  no  responde  en  nada  a  nuestros  contemporáneos.  El  cristiano  con  cara  de  víctima,  de  sufrido,  de  bueno  para  nada,  de  ignorante, de  mira  yo  no  fuí, de no sé hacer  nada, mejor le pido a Diosito  que  cambie  el  mundo  por  mí;  ¡no! podemos  seguir  así. 

Como  lo  afirma  el  gran  teólogo  brasileño  Leonardo  Boff  en  su  maravilloso  libro <<Una  espiritualidad  liberadora>>:”Se  equivocan  los  que  piensan  que  los  místicos  están  alejados  del  mundo. . .  Son  los  más  comprometidos”.   Claro  el  creyente  hoy  en  día,  no  es  aquel  que  se  la  pasa  golpeándose  el  pecho  repitiéndose  a sí  mismo  que  es  un  pecador  y  por  lo  tanto,  no  puede  hacer  nada  para  cambiarse  a  sí  mismo,  y  menos  al  mundo  que  le  rodea; no es  aquel  que  vive  en  las  tinieblas  de  la  ignorancia; no  es  aquel  que  sigue  alimentando  una  fe  fanática  y  mágica supuestamente  que  cura  enfermedades  a  por  mayor  y  sacando  a  miles  de  demonios.  

El  y  la  creyente  hoy  en  día  tiene  que  Ser  bien  cabrón  y  bien  cabrona,  como  lo  entendía  Elisabeth  Hilts,  y  aquel – aquella  que  realmente  se  comprometa  con  el   mundo  y  con  su  momento   histórico.   Que  busque  nuevas  maneras  de  vivir  la  fe  y  nuevas  maneras  de  participación  activa  en  todos  los  campos. 
Que  busque  nuevas  alternativas  de  ejercer  nuestro  poder  cotidiano  de  nuestra  fe,  que    hay  en   cada  uno  de  nosotros.  ¡Tenemos  una  deuda  con  nosotros  mismos  y  para  con  el  otro!. 

Que  no se  nos  olvide  que  somos  personas: ejerzamos  nuestro  derecho  y  obligación de  pensar;  de  utilizar   nuestra  voluntad  de  poder;  que  no  se  nos  olvide  que  somos  libres,  por  lo  tanto  asume  tu  momento  histórico,  déjemonos  de  andar  entre  las  ramas,  y  no  tengas  miedo  de  sacar  Tu  Cabrón  y  Cabrona  interior:  con  ò  sin  religión  tenemos  que   ACTUAR, ¿te  parece?.  

Tenemos  una  gran  oportunidad  para  aquellos  que  son  creyentes,  de  hacer  creíble   la  fe  y  la  religión,  por  lo  tanto,  éste   siglo  será  ateo  completamente  ò  será  religioso,  pero  ésto  es  responsabilidad  de  cada  uno  de  nosotros,  dependerá  de  tu  opción   y   de  tu  actitud.  

Como  indica  muy  bien  Simone  Weil:”para  saber  si  alguien  es  de  hecho  religioso,  no  hemos  de  observar  cómo  habla  de  Dios,  sino  cómo  habla  del  mundo”.  ¿Cómo  es  tu  mundo?  y   te  diré  cómo  es  tu  Dios. 

Escrito por: Adolfo Huerta Alemán (Saltillo, Coahuila).

Monstruos del pasado

Autor: Adolfo Huerta Alemán 

¿Sabremos  algún día, sí  hacemos  lo  correcto? ¿Quiénes  Somos? ¿Qué  Somos?, , , 

Somos  los  fantasmas  de  nuestro  propio  pasado, sin poder  espantarlos.  Allí  están  como  sombras  siempre  atrás  de  nosotros;  allí  siguen;  allí  están  para  perseguirnos;  ò  será  que  una  se  aferra  a  ellos,  tal  vez  no  quiero  aceptar  que  soy  esclava  de  ellos, que soy  servidumbre  del  pasado.    

¿Qué  elección  tomar? ¿Cómo  saber  elegir  a  la  persona  correcta?.  Elegir  ò   no  elegir,  he  aquí  la  cuestión,  menuda  verdad  ò  condenación,  ¡maldita  libertad!  estamos  condenadas  a  escoger ¿en  eso  consistirá  la  libertad?.   

Estoy  completamente  desnuda  bocabajo  en  la  cama,  va  cayendo  el  sol,  veo  la  casa  del   vecino  y  más  allá  se  ve  la  majestuosidad  de  la  montaña,  el  césped  del  patio  yá  se  tiñe  de  color  rojizo  naranja  con  el  ocaso,  un  día  menos  en  mí  existencia  absurda,  soy  más   vieja  que  ayer.    

Siento  como  la  luz  del  sol  yá  tenue  por  el  atardecer,  va  acariciando  mí  piel  penuria   y   sedienta  desde  hace  varios  años  sin  ser  tocada,  tiene  hambre  de  sexo,  de  ser   acariciada  una  vez  más.   Imagino  la   redondez  de  mis  nalgas  claras  y   lo  ancho  de  mí  espalda  y  brazos,  como  mi  corto  cabello   roza  levemente  mí   nuca. 

Yá  tengo  42  años  ¿a dónde  se   fueron  la  mitad  de  ellos?,  con  cuatro   hijas  y  todavía  falta  mucho  para  mí  jubilación,  y  aquel  que  siempre  se  retrasa  con  la  colegiatura  de  mí  hija  más  chica.   

Todavía  recuerdo  el  día  de  mí  boda,  conservo  los  anillos  de  compromiso  tengo  el  de  él ¿por  qué  lo  seguiré  conservando?  Tal  vez,  tengo la  enferma   esperanza  torcida  que  regrese  un  día   y  me   pida  perdón ¿todavía  estaré  aquí  para  recibirle?.  Cómo  es  que  recuerdo  el  día  de  mí  feliz  boda  y  no   recuerdo  haberme  divorciado,  lo  hice  hace   12  años,  no  tengo  memoria  de  ser  una  mujer  divorciada,  en  el  fondo  sigo  viviendo  como   una  mujer  fantasma  casada,  debí  de  haber  hecho  una  gran   fiesta  el  día  de  mí  divorcio.  

¿Por  qué  me  casaría?  ¿Me  casé  con  un  hombre  ò  con  una  idea  de  hombre? ¿Ò  con  lo  que  yo  idealicé de  ese  hombre? ¿Me  casé  enamorada? ¿Ò  por  que   todas  las  demás  lo  hacen? ¿Ò  por  que  tenía  miedo  de  quedarme  solterona?  ¿Nos  educan  para  casarnos? ¿La  única  álternativa?.  

Lo  más  irónico  de  una  como  mujer  casada(ex casada,  perdón,  la  costumbre),  es  que  nos  convertimos  en  una  esposa   desesperada,  y  en  nuestra  juventud  estamos  desesperadas  por  ser  esposa.  

Me  irrita  profundamente  lavar,  cocinar, planchar,  me  ponen  de  mal  humor  todas  las  labores  domésticas,  me  comen  el  tiempo  y  me  hacen  sentir  más  que  nunca  la  apestosa  rutina,  siempre  que  tengo  que  recoger  la  casa  experimento  siempre  un  aburrimiento  premonitorio,  aburrimiento   y   rutina  que  me  asfixiará,  en  10, 20, 30 años  más.   Me  mata  lentamente  ésta  rutina  que  me  recuerda  que  aquí  sigo  viva  y  casada(perdón  una  vez  más, ex casada).  

Además  siempre  estoy  recordándole  y  platicando  de  él,  será  por  eso  que  se  espanta la  gente nueva  que  conozco,  pues  me  la  paso  hablando  de  él;  hablo  de  él  como  si  todavía  viviera  con  él,  o  enamorada  de  él,  ò  tal  vez,  estaré  obsesionada  con  él,  lo  que  no  fue  para  mí.  Como  si   hubiera  sido  un  buen  amante  en  la  cama,  la  mayoría  de  los  orgasmos  los  fingí,  fueron  pocas  veces  las  que  disfrute  realmente  el  tener  sexo  con  él.  

Lo  malo  de  todo  esto  es  que  he  cauterizado  mis  sentimientos  y  mí  capacidad  de  gozar,  hasta  de  amar  de  nuevo.   Me  he  vuelto  muy  estrecha,  mí   forma  de  pensar  es  muy   plana  y  cuadrada,  siento  que   soy  muy tediosa,  o  me  he  vuelto  muy  aburrida   y  esquemática,  poco  a  poco  ha   ido  desapareciendo  mí  capacidad  de  asombro  y  de  valorar  a  los  que  hasta  hoy  me   rodean,  vivo  entre  fantasmas,  ò  acaso   seré  yo  la  fantasma.    

Me  ido  matando  a  mí  misma   gradualmente;  voy  cometiendo   suicidio  lentamente;  soy   un  monstruo  de  mí  propio   pasado;  he  permitido  que  mí  pasado   me  condene  a  muerte  levemente  hasta   convertirme  en   una  muerta  viviente;  en  una   zombi,  en  una  casada(chingao,  en  una  ex  casada),  vivo   para   sobremorir,  vivo  como una   automata,  puro  cuerpo  no  tengo  alma,  no  tengo  sentimientos,  ni  ganas  de  volver  amar,  vivo  esperando  la muerte  ò  la  muerte  de  él,  otra  vez   él.  

Estoy  completamente  desnuda   bocabajo  en  la  cama,  va   cayendo  el  sol, , ,
Suena  el  célular,  es   un  mensaje  de  texto, , ,   Te   Amo: )    

Escrito por: Adolfo Huerta Alemán (Saltillo, Coahuila).

Todo con y por Mí Vagina, sin Ella nada.

"Mujer desnuda en una silla" by Graciela Vizcarra (2004)

Aquí  estoy  sentada  con  la mirada  que  se  aferra  a  tratar  de  encontrarle  entre  todos  estos  rostros  estúpidos  y  desconocidos,  que  no  dicen  nada,  después  de  ese  maldito  día,  simplemente  aparentan  lo  que  en  su  mediocridad  quieren  enseñar  y  cumplir  el  tributo  a  los  esnobismos  y  prejuicios  de  la  sociedad  sin  memoria.

El  bar – café   es  agradable,   siempre  me  quisiste  traer  aquí  para  acompañarte  en  tus  noches  bohemias,  además  la  canción  que  está  de  fondo,  parece  que  me  la  pusieron  para  acompañar  mí  soledad  sin  sentido.

Es   interpretada  por  Chavela   Vargas: “Cuando   tú  te  hayas  ido  amor, , ,  me  volverán  las  sombras. . .   Te  buscará   mí   boca. .  .   Cuando  una  tarde  tibia   me  acariciabas   toda. . .  Cuando  tú  te  hayas  ido  amor, , ,  me  volverán  las  sombras, , ,”

Suspiro,  pero  ahora  es  un  anhelo  amargo  y   triste,  que  me  recuerda  que  nací  mujer,  aunque  no  creo   que  por  ser  mujer  sea  la  consecuencia  de  me  encuentre  aquí  sola  sentada  en  un  café  mirando,  nada  más  mirando.

Pienso  que  la  cultura  ha  sido  muy   injusta  conmigo  ò  diré,   con  nosotras,  no  me  trato  de  ver   como   víctima,  pero  ser  mujer  será   siempre  estar  en  segundo  lugar,  lo  admito,  aunque  que  esto  tampoco  tiene  que  ver  con  que  esté   sola  aquí  mirando,  haciendo  un  recuento  de  las   pocas  veces  que  pudimos  estar   juntos.   Recuerdas  que  nunca  me  atreví  a   tomarte  de  la  mano,  y  vaya  que   tienes  unas  manos   hermosas,  muy  grandes;  tu   piel  hablaba  de  ser  experta  y  de  haber  sido  tocado por   muchas  manos  femeninas  ¿Dónde  andarás?.

Por  qué  será   que  me  siento  un  ser  aparte,  como  si  viviera  aparte,   y   por  qué  tendremos  el  estigma  que somos  una figura enigmática,  ò  mejor  dicho  somos  el  Enigma  incomprendido,  acaso  es  la  sociedad  ò   la  familia   la  que  nos  educa  así,  o  la  mugrosa  religión;  nos  educan  para  ser  un  subproducto   para  uso  exclusivo  masculino,  si  ya  sé.  Nos  ven  simplemente  como  una  imagen  de  la  fecundidad  y  al  mismo  tiempo  de  la  muerte,   en  muchas  culturas  las  diosas  de  la  creación  son  también  deidades  de  la  destrucción ¿Con  quién  estarás?.

Cómo  pasa   el  tiempo,  ya  tengo  más  canas  y   con   mí  cabello  blanco  estoy   enamorada  a  estas  alturas,  no  puede  ser  y   quién  dijo  que  no  puede  ser,  algún  hijo  de  la   chingada.

Por  cierto  ¿Quién  es  la  chingada?  Por  qué  identificar  la  chingada  con  lo  femenino.  La  chingada  es  la  madre,  no  la  de  carne  y  hueso,  sino   la  figura  mítica  de  la  maternidad,  la  de  la  llorona,  de  la  malinche, “la  sufrida  madre  mexicana”  a  quien   festejamos  cada  10  de  mayo,  que  le  damos  en  la  madre  todo  el  año,  menos  ese  día.   Aunque  ya  el  verbo  por  sí  solo  denota  violencia,  salir  de  sí  misma  y  penetrar  por  la  fuerza  a   otro.    La   chingada  es  la   hembra,  la  pasividad   pura,  inerme   frente  al   exterior.   En   cierto  sentido  todos  somos  hijas  è  hijos  de  la  chingada,  por  ser  hijos  de  Eva,  por  ser  hijos  de   una  mujer,  hablar  así  en  cierta  manera  es  afirmar  nuestra  mexicanidad  machista.

¿Qué  pensarán  las  mujeres?  ¿A caso piensa  la  mujer? ¿Pensamos?  ¿Pienso?  ¿Pienso  como  quieren  que  piensen?  ¿Debo  de  pensar  como  quieren  que  pensemos   los  hombres? ¿Pienso  como  lo  que  Soy?  ¿Como  MuJER?  Soy  MuJER, existo.

Me  encanta  un  poeta  cuando  afirma  que  la  mujer  no  son  simplemente  un  instrumento  del  conocimiento,  sino  que  son  el   conocimiento  mismo.  El   conocimiento  que  nunca   poseerán   los  medios  hombres,  es   la   suma    de   la  definitiva   ignorancia  de  la   hombría:  somos  cada  una  de  nosotras   el  misterio  más  supremo  y  al  mismo  tiempo  más   humano.  Pero,  qué  tiene  que  ver  todo  esto  con que  esté  sentada  en  un  café  sola  mirando ¿Me  extrañas?.

Nunca  me  atreví  a  ver  un  hombre  directo  a  los  ojos,  sabes  Tú  fuiste  único,  al  cual  me  atreví  a  verle  directamente  a  tus  ojos,    hacías  que  me   sintiera  una  adolescente  sintiendo  el  calor  de  primavera,  me  encantaba  que  me  miraras  así,  mí  olfato  femenino  me  decía  que  me  desnudabas  con  tu  sola  mirada,  y  esto  me  embrujaba  y  me  enamoraba  cada  día  más,  sabes  Tú,  que  el   primer  beso  se  da  con  la  mirada.   Aunque  siempre  me  repetías  que  fueron  mis  ojos  los  que  siempre  te  gustaron,  eso  sin  contar  de  mí  nariz,  sabes  que  me la  iba  a  operar,  pero desde  que  me  revelaste  que  era  la  que  más  te  gustaba,  así  la  deje  y  nunca    me  la  operé.   Ahora  estos  ojos  que  siempre  son  y  serán  tuyos,  te   buscan,  no  se  cansan  de  buscarte  ante  toda  esta masa  inerme ignorante  que  no  saben  nada  del  amor,  hacen  como  que  se  aman,  pero  en  el   fondo   tienen  miedo  de  hacer  la  vida  en  el  amor.

Será  la  cultura;  la  educación;  la  familia;  la  religión  las  que  nos  van  cargando  como  un  pípila  de  prejuicios.

Prejuicios   que  no  me  sirven  para  nada,  como  el  de la  virginidad,  decía  mi  abuela  paterna:  creen  las   mujeres  que  entre  más  la  cuidan  más  codiciada  será,  pero  no,  el  tiempo  no  perdona,  y  estoy  cada  vez   más   vieja  y   la   virginidad  no  me  ha  ayudado  en nada,  palabra  maldita;  soy  mujer  y  soy  más  que  un  simple tabú de  la  virginidad,  no  me  define  como  mujer  un  concepto  de   virginidad;  soy  Ser, soy  pensamiento,  soy   voluntad,  soy  libertad,  soy  mis   sueños,  soy   política,   soy   lucha,   soy ternura,  soy   amor,  soy  reivindicación  de  mí   propia  femineidad.   Y  nadie  lo   hará   por  mí,  aunque  sea  muy   insignificante  lo  que   haga,  lo  tengo  que  hacer  Yo  misma.

Todo  lo  que  provoca  el  estar  sola  en  un  café  mirando  solamente,  ahora  comprendo  porque  hacían  aquí  sus  reuniones  ¿Cómo  te  va,  te  sientes  bien,  Amado  Mío?.

Te  extraño  mí  enamorado  ò  si   acaso  lo  fuiste,  lo  fuiste  y  lo  eres,  recuerdo  muy   bien   la  primera  vez  que  me  atreví  a   besarte;  un  12   de  abril  del  año  de  1968,  ese  fecha  no  la  olvido,  eras  muy  malo   para  las  fechas  mí  vida,  lo  recuerdas,   tal  vez  no   lo  recuerdas  sabes,  te  lo  perdono.   No  olvido  cuando  me  dejaste  los  labios  hinchados,  las  risas  resucitan  solo  de  acodarme.

No   creas  que  lo  he  olvidado,  te  dije  ya  no  hay  marcha  atrás,  si  correspondes  a mí  beso  será  el  inicio  de  mí  gran  amor  solamente  para  Ti.

Esos  besos  que  me  diste  antes  del  2  de  octubre del  68,  ahora  ¿Dónde  te  habrás  ido? ¿Qué  hicieron  contigo?  ¿Dónde  estará  tu  cuerpo?  Recuerdas  que  siempre  me  gustaron  tus  nalgas,  que  decías  que  casi  no  tenías,  que  estabas  más  nalgón  cuando  eras   un  bebé,   fue  cuando  me  regalaste  una  foto  cuando  tenías  pocos  meses  de  haber  nacido,  te  ves  precioso,  todavía  la  llevo en la  cartera  de la  bolsa  a  todos  lados  conmigo.  ¿Dónde  estará  tu  bello  cuerpo  Mí Amado?  ¿Dónde  estarán  todos  los  desaparecidos?  Te  fui  a  buscar  al  Palacio  Negro  de  Lecumberri,  pero  no  me  dijeron  nada  de  Ti;  maldita  represión,  maldito   gobierno;  maldita  sociedad;  maldita  la  Iglesia; que  parecen  ser  que   no  tienen  memoria,  nadie  tiene  memoria,  y  las  que  tenemos  memoria  estamos  locas,  nos  juzgan  de  locas.  Loca  porque me  atreví  a  amar, amarte  a  Ti.

Sabes  mí  Zoquetito  de  cielo,  ahora  que  me  encuentro  sola,  aquí  en  este  café  que  fue  tu  lugar  nocturno  predilecto  de  tus  tertulias  filosóficas  y   revolucionarias,  me  han  dado  ganas  de  escribir,  cosa  que  nunca  pensé    hacer  en  mí  existencia  rutinaria  y  aburrida.

Mataré  mí  soledad  escribiendo  y  mandaré  a  la  jodida  todos  mis  fantasmas  del  pasado,  junto   con  todos  mis  prejuicios,  comenzaré  revolucionando  mí  femineidad,  comenzaré  reinventado  mí  Ser,  mí  inteligencia,  mí  voluntad,  mí   libertad,  mí  historia,  sí,  ésta  será  mí   historia  y  también  la  tuya  mí   hombre,  seré  nuestra  historia.   Escribiré  por  el   orgullo  de  ser  mujer  y  la  plenitud  de  ser  una  misma,  por  lo  pronto,  cómo  empezaré  a  escribir  el   preámbulo.

¡Aaa!, , ,  Yá   sé,   sobre  qué  voy  a  empezar  a  escribir.

Comenzaré   por  hacerle  justicia  y  un   tributo  a  mí  vagina,  a  ella  que  casi  no  la  veo,  la  disfrutaste  más  tú  querido.

Más  de  una  ocasión  no  la  valoramos,  gracias   a  ella  me  distingo  de  los  primates  machos  que  todavía  andan   por  allí.

Gracias a  mí  vagina   soy  MuJER;  gracias  a  ella  es  que  puedo  ir  al   baño  sentada  y  no  salpico  la  orilla  del  baño;  gracias  a  ella  sangro,  y  es   la  sangre   viva  que  me  recuerda   que  en  mí  está   la   fuente  de   vida;  aparte  esta  nuestro   compañero  inseparable  el  clítoris  sólo  él   tiene  8000 nervios,  por  eso  temblamos  y  sentimos  que  el  alma  se  nos  va  cuando  es  estimulado   por  una  lengua  sedienta  de  sexo,  como  la   tuya  corazón.

Sin  olvidar  los  pelos,  que  son  como  nuestro  vestido  de  gala,  no  recuerdo  Amado  Mío  si  a  Ti  te  gustan  peludas  ò  como  de  niña  precoz,  no   olvido  que  siempre  me  dijiste  que  te  excitaba  verme  desnuda  con  todo  mí  vello  púbico  en  mí  monte  de  Venus,  si  ya  sé,  te  gustan  peludas,  como  la  mía.

Lo  que  sí,  no   olvido  es  que  siempre  te   gustó  mí  sudor;  el  olor  de  mí  vagina  siempre  te  encantó,  y  siempre  me  decías  que  ya  te  andaba  por  probar  las  mieles  de  mí  vagina  que  mejor  se  oye  paparrucha,  no  crees,  no  es  que  esté  en contra  del  nombre   científico,  pero   como  siempre  la  ciencia  por  sí  sola  es  muy  fría,   que  te  parece  para  no   quitar  toda  la  cachondez  que  siento  le  llamamos  como  el   vulgo  la  llama  a  nuestra  vagina:  guayabo;  araña;  osito;  greñuda;  sacamocos;  conejito;  cosita;  tocinito; conchita  con  sabor  a  almeja; kiwie;  panocha,  mamey.

Me  siento  mejor,  creo  que  hasta  se  me olvidó  que   estaba  en  este  café  sola  mirando;  me  siento  más  Yo;  me  siento   más  MuJER;  me  siento  más  plena,  ahora  que  empecé   a  ser  Yo  misma  y  no  lo  que  otros  querían  que  fuera,  o  lo   que  las  normas  estúpidas  de  la  sociedad  me  marcan  como  mujer.

De  repente  se  acerca  la  chica  que  me  ha  atendido  desde  que  llegué  a  este  café:  disculpe  pero  el  señor  que  está  a  tres  mesas  de  la  suya,  el  del  buen  parecido,  le  ha  enviado  este  café  capuchino  y  este  trozo  de  pastel  de  chocolate, , ,  como  te  gustaba  a  Ti.

Ya  no   dudo  de  mí  ser  y  de  ser  MuJER,  creo   que  éste  será  el  inicio  de  una   buena  historia,  de   nuestra   gran   historia,  amor  mío,  porque  sé  que  me  amas,  tiempo  presente, cada  instante:  Te  amo.

Escrito por: Adolfo Huerta Alemán (Saltillo, Coahuila)

Miércoles de Ceniza y Jueves de Pizza

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa


¿Quién me untó la muerte en la planta de los pies el día de mi nacimiento?
Jaime Sabines
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“DJ Póngale play”
Dj Recta (Mty NL)

 

Para muchos el miércoles de ceniza se convierte en un ritual insano, poco atractivo, pasado de moda, en desuso, aburrido, de antaño, anacrónico, decimonónico, del Medievo, nada que ver con las propuestas de la posmodernidad, o como dijeran algunos: “el miércoles de ceniza no tira, no rebana, no la mueve”.

“Arrepiéntete y cree en el Evangelio”… “polvo eres y en polvo te convertirás”… (y se escuchan las campanas de la Iglesia más cercana).

1.- Arrepiéntete y cree en el Evangelio. Mucho se ha escrito sobre los Dogmas de la Iglesia Católica, sobre la metafísica que sigue pesando en sus estructuras cognitivas, comportamentales  y actitudinales, muchos mortales aún siguen creyendo en esa lógica infantil de que si te portas mal te irás al infierno o si te portas bien te irás al cielo.

La Iglesia históricamente se ha hecho acreedora del mensaje de Aquél Sujeto rebelde que vivió en Nazaret, y durante siglos la Iglesia tergiversó la propuesta original del “Mesías”, en lugar de poner atención en los aspectos creativos, propositivos y de unión del mensaje, resaltaron ideas oscurantistas, de complejo de inferioridad, de culpa y de castigo.

Hoy en día dentro de la misma Iglesia Católica y uno que otro pensante ha retomado la exégesis y la hermenéutica del Evangelio para proponer un Cristianismo más ad hoc con los tiempos en los que estamos inmersos y como ejemplo sirva el miércoles de ceniza. Durante dicho rito (hoy en día plagado todavía de reminiscencias del Medioevo) el convocante menciona la siguiente frase: “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.

¿Qué encierra la frase “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”? muchas interpretaciones se le puede dar, pero lo que debemos entender de esa frase para vivir a plenitud nuestra existencia o ya de perdis para hacer nuestra existencia más llevadera es lo siguiente; cuando se nos invita a arrepentirnos es una exhortación a dejar de existir mediocremente, arrepentirnos de una vida de la cual solamente sobrevivimos, arrepentirnos significaría dejar de vivir bajo la influencia del odio, de la envidia, de la apatía, de la abulia, dejar de vivir bajo la influencia de sustancias, llámese drogas, alcohol, programación de Televisa o Tv Azteca. Pero no solamente es dejar algo, existe una propuesta: “cree en el Evangelio” y ese “cree en el Evangelio” no se traduce en que te chutes el Nuevo Testamento, en que leas la Biblia, en que te conviertas en persignado o en miembro activo del grupo de las de la “Vela Perpetua”. “Cree en el Evangelio” significa creer en una Propuesta de vida basada, sustentada y fundamentada en el Amor.

“Arrepiéntete y cree en el Evangelio” por lo tanto es una exhortación a la Metanoia, al cambio, quizá deberíamos comenzar por algo, que tal vivir bajo los constructos del amor simplemente por conveniencia, es decir, nos conviene vivir bajo interacciones sanas, bajo vínculos de amor, quizá con el tiempo esa “conveniencia” se convierta después en convicción.

2.- “Polvo eres y en polvo te convertirás”. Esta frase ya está muy trillada, se han hecho muchos juegos de palabra con ella, sobre todo por el significado de “polvo” que se le da en España, pero lejos de querer hacer mofa de la palabra, yo le encuentro un significado empíricamente existencial. Es un recordatorio de aquello que se leía en el Antiguo Testamento: “No hay nada nuevo bajo el sol, vanidad de vanidades, todo es vanidad” o lo que ahora conocemos melódicamente como “nada te llevarás cuando te vayas”.

La frase “polvo eres y en polvo te convertirás” es un recordatorio de que somos mortales, de que el motivo por el que estamos en este mundo no es precisamente para acumular riqueza, dinero, billetes, quizá algo de Budismo Zen nos vendría bien, algo de filosofía del desapego. Lo que se dice el miércoles de ceniza sobre “polvo eres y en polvo te convertirás”, deberíamos decírnoslo constantemente, es un recordatorio de nuestra propia finitud, y en base a ello, como bien dijera Viktor Frankl, en base al recordatorio y el hacer consciencia de nuestra propia muerte darle sentido a nuestra existencia. ¿Cómo? enojándonos menos, odiando menos, amando más, construyendo más, destruyendo menos, procurando más relaciones interpersonales sanas, más vínculos de amor, buscar y hacer lo que realmente nos apasiona, amar al prójimo y no un prójimo distante, abstracto, sino el prójimo que habita bajo nuestro mismo techo.

Así que no tiene nada de malo, aburrido o trillado que nos digan: “Arrepiéntete y cree en el Evangelio… polvo eres y en polvo te convertirás”, se traduciría en: “deja de hacerte el pendejo, ponte a vivir, ponte a amar, ya que un día tu corazón dejará de funcionar”.

@CarlosLector

Autor: Carlos Arturo Moreno De la Rosa (Monclova, Coahuila)

 

¿Por qué escribir?

¿Por  qué  escribir?  ¿por  qué  nombrar?  ¿para  qué  contar?  ¿para  aprender? ¿para  conocer? ¿para  amar – para  que  nos  amen?  La  escritura  es  eso  y  más,  es  para  entender  nuestro  entorno  y  contexto  histórico,  por  lo  tanto  comprender,  y  comprendernos  a  nosotros  mismos.  Es  para  amar  y  que  te   amen;  para  saber  y  conocer,  y  conocer  otros  horizontes   como  lo  entendía  Nietzsche,  y  como  lo  testimonia  una  carta  que  le  deja  el  padre  a  su  hija,  en la  película  “El  curioso  caso  de  Benjamín  Button: Hija  no  deseo  otra  cosa,  que  antes  de   tu  muerte  conozcas   otro  punto  de  vista”. Eso  es  la  escritura,  dar  a  conocer  otro  punto  de  vista,  es  ver  más  allá  de  tu propia  nariz.

Escribir  por  miedo,   por  necesidad,  para  quedar  en  la  eternidad,  para   sobrevivir;  para  hacerse   escuchar.

Para  hacer  de   lo  cotidiano,  algo  más  que  la  cotidianidad  y  que  lo  cotidiano  no  nos  coma.   Esto  significa   que  la  cotidianidad  no  nos  asfixie  con la  costumbre,  y  que  la  misma  cotidianidad   rompa  con  la   rutina,  pues  ella  misma  es   una  montaña   rusa.

Para   vivir   otras   vidas  y  revivir  la  propia;  para  dar   testimonio; para  recuperar  la   acción  de la  palabra,  pues  la  palabra  está  muy  desgastada  por  los  políticos,  y  por  predicadores  religiosos  que  insisten  en  dar  una  salvación  y  un  cielo  espiritualoíde;  miope  y   fanático.

En  mí  caso,   escribir  viene  por  una   invitación  de  un  gran  encuentro,  una  gran  amistad,  y  lo  más  cierto:  escribo  porque  no  sé  escribir;  se  escribe  para  aprender  a  escribir.

Quizás  para   prolongar  la  muerte   ò   mirar  cara  a  cara  a  la  muerte.   Escribir  para   revivir  los  libros  leídos,  para  no  olvidar,  para   ser   Dios  en  ese  mundo  de  nuestra  mente  è  imaginación,  para  llegar   al  Origen.    Ò   tener   “una  manera  de   vivir” simplemente  dice  Mario  Vargas  Llosa parafraseando  a   Flaubert.    Al  fin  alcabo  para  sentirse   vivo  ò  muerto,  para  llegar  a  la  amada – enamorada;  para   vivir  un  amor  y  una  pasión  que  no  siga  los  prejuicios  establecidos.

Insistir  en  la  escritura  y  existencia   para  “sobrevivir  a  ese   fin  de  la  necesaria   muerte   que  me   nombra  cada   día” Testimonia   Jorge   Semprón.

La  escritura  a  lo  largo  de la   historia  siempre   ha   sido   denuncia  y   apela  a  nuestra   RESPONSABILIDAD   Histórica.   La  escritura   es   dolor  y  placer;  desahogo;   es  un  orgasmo,  un  éxtasis  egoísta   è  individualista,  que  en  un  primer  momento  es  cómplice, pero  después  se  hace  del  erario  público.

Antes  que  nada   vino  el  Verbo  y  se  hizo  carne,  lo  deja   bien  claro  San  Juan  en  su  evangelio;  también  lo  sabía   Kafka, pero   el  escritor   checo  pregunta: “¿Y  el   final?” Con  la   escritura  se  reinventa  el   final,  eso  significa  que  se  cambia  el   rumbo  de  la  Historia,  que  no  todo  está  escrito.

Escribir  por que  se  medita;  se   reflexiona; se   analiza; porque  se  provocan   ideas,  y  las   ideas  si  llegan  a instalarse  en  un  cerebro  llegan  a   ser  más   peligrosas   que  un virus,  pues  moverán  a  ese   cerebro  a  actuar  y  será   capaz  de   todo.     Allí  está  Descartes recordándonoslo  siempre:  “Pienso, , , luego  existo” Vírulo lo   parafrasea  mejor:  “Sexo, , , luego  existo”

Termino  con  John  Banville:

“Escribo  porque  no  sé  escribir.  Un  periodista  le  preguntó   a  Gore  Vidal   por  qué  había  escrito  Myra  Breckinridge,  a  lo   que  contestó:  porque  no  estaba  allí.  Fue   una   buena  respuesta.   Poner  algo   nuevo  en  el   mundo  es  un  privilegio   que   no   se  le   concede  a  mucha   gente”.

Escrito por: Adolfo Huerta Alemán (Saltillo Coahuila)