
"Mujer desnuda en una silla" by Graciela Vizcarra (2004)
Aquí estoy sentada con la mirada que se aferra a tratar de encontrarle entre todos estos rostros estúpidos y desconocidos, que no dicen nada, después de ese maldito día, simplemente aparentan lo que en su mediocridad quieren enseñar y cumplir el tributo a los esnobismos y prejuicios de la sociedad sin memoria.
El bar – café es agradable, siempre me quisiste traer aquí para acompañarte en tus noches bohemias, además la canción que está de fondo, parece que me la pusieron para acompañar mí soledad sin sentido.
Es interpretada por Chavela Vargas: “Cuando tú te hayas ido amor, , , me volverán las sombras. . . Te buscará mí boca. . . Cuando una tarde tibia me acariciabas toda. . . Cuando tú te hayas ido amor, , , me volverán las sombras, , ,”
Suspiro, pero ahora es un anhelo amargo y triste, que me recuerda que nací mujer, aunque no creo que por ser mujer sea la consecuencia de me encuentre aquí sola sentada en un café mirando, nada más mirando.
Pienso que la cultura ha sido muy injusta conmigo ò diré, con nosotras, no me trato de ver como víctima, pero ser mujer será siempre estar en segundo lugar, lo admito, aunque que esto tampoco tiene que ver con que esté sola aquí mirando, haciendo un recuento de las pocas veces que pudimos estar juntos. Recuerdas que nunca me atreví a tomarte de la mano, y vaya que tienes unas manos hermosas, muy grandes; tu piel hablaba de ser experta y de haber sido tocado por muchas manos femeninas ¿Dónde andarás?.
Por qué será que me siento un ser aparte, como si viviera aparte, y por qué tendremos el estigma que somos una figura enigmática, ò mejor dicho somos el Enigma incomprendido, acaso es la sociedad ò la familia la que nos educa así, o la mugrosa religión; nos educan para ser un subproducto para uso exclusivo masculino, si ya sé. Nos ven simplemente como una imagen de la fecundidad y al mismo tiempo de la muerte, en muchas culturas las diosas de la creación son también deidades de la destrucción ¿Con quién estarás?.
Cómo pasa el tiempo, ya tengo más canas y con mí cabello blanco estoy enamorada a estas alturas, no puede ser y quién dijo que no puede ser, algún hijo de la chingada.
Por cierto ¿Quién es la chingada? Por qué identificar la chingada con lo femenino. La chingada es la madre, no la de carne y hueso, sino la figura mítica de la maternidad, la de la llorona, de la malinche, “la sufrida madre mexicana” a quien festejamos cada 10 de mayo, que le damos en la madre todo el año, menos ese día. Aunque ya el verbo por sí solo denota violencia, salir de sí misma y penetrar por la fuerza a otro. La chingada es la hembra, la pasividad pura, inerme frente al exterior. En cierto sentido todos somos hijas è hijos de la chingada, por ser hijos de Eva, por ser hijos de una mujer, hablar así en cierta manera es afirmar nuestra mexicanidad machista.
¿Qué pensarán las mujeres? ¿A caso piensa la mujer? ¿Pensamos? ¿Pienso? ¿Pienso como quieren que piensen? ¿Debo de pensar como quieren que pensemos los hombres? ¿Pienso como lo que Soy? ¿Como MuJER? Soy MuJER, existo.
Me encanta un poeta cuando afirma que la mujer no son simplemente un instrumento del conocimiento, sino que son el conocimiento mismo. El conocimiento que nunca poseerán los medios hombres, es la suma de la definitiva ignorancia de la hombría: somos cada una de nosotras el misterio más supremo y al mismo tiempo más humano. Pero, qué tiene que ver todo esto con que esté sentada en un café sola mirando ¿Me extrañas?.
Nunca me atreví a ver un hombre directo a los ojos, sabes Tú fuiste único, al cual me atreví a verle directamente a tus ojos, hacías que me sintiera una adolescente sintiendo el calor de primavera, me encantaba que me miraras así, mí olfato femenino me decía que me desnudabas con tu sola mirada, y esto me embrujaba y me enamoraba cada día más, sabes Tú, que el primer beso se da con la mirada. Aunque siempre me repetías que fueron mis ojos los que siempre te gustaron, eso sin contar de mí nariz, sabes que me la iba a operar, pero desde que me revelaste que era la que más te gustaba, así la deje y nunca me la operé. Ahora estos ojos que siempre son y serán tuyos, te buscan, no se cansan de buscarte ante toda esta masa inerme ignorante que no saben nada del amor, hacen como que se aman, pero en el fondo tienen miedo de hacer la vida en el amor.
Será la cultura; la educación; la familia; la religión las que nos van cargando como un pípila de prejuicios.
Prejuicios que no me sirven para nada, como el de la virginidad, decía mi abuela paterna: creen las mujeres que entre más la cuidan más codiciada será, pero no, el tiempo no perdona, y estoy cada vez más vieja y la virginidad no me ha ayudado en nada, palabra maldita; soy mujer y soy más que un simple tabú de la virginidad, no me define como mujer un concepto de virginidad; soy Ser, soy pensamiento, soy voluntad, soy libertad, soy mis sueños, soy política, soy lucha, soy ternura, soy amor, soy reivindicación de mí propia femineidad. Y nadie lo hará por mí, aunque sea muy insignificante lo que haga, lo tengo que hacer Yo misma.
Todo lo que provoca el estar sola en un café mirando solamente, ahora comprendo porque hacían aquí sus reuniones ¿Cómo te va, te sientes bien, Amado Mío?.
Te extraño mí enamorado ò si acaso lo fuiste, lo fuiste y lo eres, recuerdo muy bien la primera vez que me atreví a besarte; un 12 de abril del año de 1968, ese fecha no la olvido, eras muy malo para las fechas mí vida, lo recuerdas, tal vez no lo recuerdas sabes, te lo perdono. No olvido cuando me dejaste los labios hinchados, las risas resucitan solo de acodarme.
No creas que lo he olvidado, te dije ya no hay marcha atrás, si correspondes a mí beso será el inicio de mí gran amor solamente para Ti.
Esos besos que me diste antes del 2 de octubre del 68, ahora ¿Dónde te habrás ido? ¿Qué hicieron contigo? ¿Dónde estará tu cuerpo? Recuerdas que siempre me gustaron tus nalgas, que decías que casi no tenías, que estabas más nalgón cuando eras un bebé, fue cuando me regalaste una foto cuando tenías pocos meses de haber nacido, te ves precioso, todavía la llevo en la cartera de la bolsa a todos lados conmigo. ¿Dónde estará tu bello cuerpo Mí Amado? ¿Dónde estarán todos los desaparecidos? Te fui a buscar al Palacio Negro de Lecumberri, pero no me dijeron nada de Ti; maldita represión, maldito gobierno; maldita sociedad; maldita la Iglesia; que parecen ser que no tienen memoria, nadie tiene memoria, y las que tenemos memoria estamos locas, nos juzgan de locas. Loca porque me atreví a amar, amarte a Ti.
Sabes mí Zoquetito de cielo, ahora que me encuentro sola, aquí en este café que fue tu lugar nocturno predilecto de tus tertulias filosóficas y revolucionarias, me han dado ganas de escribir, cosa que nunca pensé hacer en mí existencia rutinaria y aburrida.
Mataré mí soledad escribiendo y mandaré a la jodida todos mis fantasmas del pasado, junto con todos mis prejuicios, comenzaré revolucionando mí femineidad, comenzaré reinventado mí Ser, mí inteligencia, mí voluntad, mí libertad, mí historia, sí, ésta será mí historia y también la tuya mí hombre, seré nuestra historia. Escribiré por el orgullo de ser mujer y la plenitud de ser una misma, por lo pronto, cómo empezaré a escribir el preámbulo.
¡Aaa!, , , Yá sé, sobre qué voy a empezar a escribir.
Comenzaré por hacerle justicia y un tributo a mí vagina, a ella que casi no la veo, la disfrutaste más tú querido.
Más de una ocasión no la valoramos, gracias a ella me distingo de los primates machos que todavía andan por allí.
Gracias a mí vagina soy MuJER; gracias a ella es que puedo ir al baño sentada y no salpico la orilla del baño; gracias a ella sangro, y es la sangre viva que me recuerda que en mí está la fuente de vida; aparte esta nuestro compañero inseparable el clítoris sólo él tiene 8000 nervios, por eso temblamos y sentimos que el alma se nos va cuando es estimulado por una lengua sedienta de sexo, como la tuya corazón.
Sin olvidar los pelos, que son como nuestro vestido de gala, no recuerdo Amado Mío si a Ti te gustan peludas ò como de niña precoz, no olvido que siempre me dijiste que te excitaba verme desnuda con todo mí vello púbico en mí monte de Venus, si ya sé, te gustan peludas, como la mía.
Lo que sí, no olvido es que siempre te gustó mí sudor; el olor de mí vagina siempre te encantó, y siempre me decías que ya te andaba por probar las mieles de mí vagina que mejor se oye paparrucha, no crees, no es que esté en contra del nombre científico, pero como siempre la ciencia por sí sola es muy fría, que te parece para no quitar toda la cachondez que siento le llamamos como el vulgo la llama a nuestra vagina: guayabo; araña; osito; greñuda; sacamocos; conejito; cosita; tocinito; conchita con sabor a almeja; kiwie; panocha, mamey.
Me siento mejor, creo que hasta se me olvidó que estaba en este café sola mirando; me siento más Yo; me siento más MuJER; me siento más plena, ahora que empecé a ser Yo misma y no lo que otros querían que fuera, o lo que las normas estúpidas de la sociedad me marcan como mujer.
De repente se acerca la chica que me ha atendido desde que llegué a este café: disculpe pero el señor que está a tres mesas de la suya, el del buen parecido, le ha enviado este café capuchino y este trozo de pastel de chocolate, , , como te gustaba a Ti.
Ya no dudo de mí ser y de ser MuJER, creo que éste será el inicio de una buena historia, de nuestra gran historia, amor mío, porque sé que me amas, tiempo presente, cada instante: Te amo.
Escrito por: Adolfo Huerta Alemán (Saltillo, Coahuila)
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